Cita

El “efecto secundario” de la lucha contra la obesidad.

– Marina Muñoz Cervera –

Aumentan los Trastornos de Conducta Alimentaria, como una secuela.

“El creciente interés político y sanitario en el campo de la prevención de la obesidad, con un foco situado en la dieta, la actividad física y el control del peso, podría, de forma no intencionada, tener efectos negativos en áreas tales como la imagen corporal, el seguimiento de dietas, las burlas relacionadas con el peso y la apariencia, la obsesión con el peso y otros factores de riesgo de los TCA (Trastornos de Conducta Alimentaria)” Sánchez Carrazedo et al. 2011.

Fuente:
Griselda Herrero y Cristina Andrades. “Psiconutrición, aprende a tener una relación saludable con la comida”. Ed. Arcopress S.L. 2ª Edición 2019. ISBN: 978-84-17057-91-6.

Me ha gustado este comentario, porque en pocas palabras resume la actualidad de los TCA.

¿Porqué sucede este efecto secundario?

La alimentación sana y el ejercicio físico, tan importantes para el mantenimiento de nuestra salud, pueden transformarse en el eje obsesivo de personas emocionalmente inestables, siendo el detonante de un trastorno de conducta alimentaria.

Las redes sociales y algunas páginas web, con los términos “promia” y “proana” promueven la bulimia y la anorexia, respectivamente, como un estilo de vida.

Los adolescentes, empujados por su necesidad de estar sanos, investigan por internet buscando videos e información que les ayude a comer bien.

Sin embargo, en la mayor de las ocasiones, encuentran mensajes que les inducen a la práctica de una alimentación restrictiva, carente de grupos alimentarios básicos y a una actividad física desmesurada.

Lo que comienza siendo una búsqueda de la salud, puede terminar en un TCA, con purgas compensatorias y con serios problemas para la salud presente y futura.

Es importante destacar que cualquier información no sirve.

Si nos basamos en fuentes bien contrastadas, y buscamos ayuda en el caso de que notemos que nuestra relación con la comida está deteriorada o distorsionada de alguna manera, podremos reducir este efecto secundario, que está surgiendo sin ser buscado, y como consecuencia de una lucha preventiva mundial contra la malnutrición.

En la categoría Trastornos de la Conducta Alimentaria de este Blog, podéis encontrar más información sobre los TCA.

Imagen:

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Microplásticos en nuestra cadena alimentaria ¿son un riesgo?

microplasticos

– Marina Muñoz Cervera –

Se han encontrado microplásticos en el agua potable, envasada y en peces y crustáceos.

Vamos a revisar en esta entrada, el impacto de estos productos en nuestro sistema alimentario, teniendo en cuenta que podemos ingerirlos sin ser conscientes de su presencia.

Lamentablemente, la invasión del plástico en nuestras vidas está dejando secuelas en los ecosistemas, sobre todo marinos.

Pero ¿estamos realmente expuestos a sustancias que no se degradan y que ingerimos sin saberlo?

El plástico y los microplásticos.

Aunque todos sabemos qué es el plástico, vamos a profundizar un poco en su composición (1).

El término “plástico” se aplica a una variedad de materiales de polímeros, que se mezclan con diferentes aditivos, entre los cuáles se encuentran los siguientes:

– Antioxidantes.
– Plastificantes.
– Retardadores de llama.
– Estabilizadores de luz ultravioleta.
– Lubricantes.
– Colorantes.

Se fabrican con unos aditivos u otros, dependiendo del tipo producto de materia plástica que quiera obtenerse.

¿Qué son los microplásticos?

Se denominan microplásticos a partículas y fibras de plásticos, de distintos tamaños y colores, cuyo tamaño es inferior a 5 mm, y se incluyen dentro de este término a los “nanoplásticos” que miden menos de 0,1 µm.

Sirven como sustrato de contaminantes presentes en el agua y de organismos vivos, que los integran en su ecosistema.

¿De dónde salen los microplásticos que invaden los océanos?

Este tipo de partículas se clasifican en 2 grupos, según su procedencia:

1.- Primarios:

Se fabrican intencionadamente dentro de productos como polvos, exfoliantes, geles, entre otros artículos de cosmética.

2.- Secundarios:

Los microplásticos secundarios son la consecuencia de la degradación de plásticos más grandes, como bolsas, botellas, vasos, etc., así como materiales relacionados con la pesca y acuicultura.

Según datos de GESAMP, Grupo de Expertos en los aspectos científicos de la protección del medio ambiente marino (2015, 2016), publicados por la FAO en el año 2018, las concentraciones más elevadas de microplásticos se encuentran en el Pacífico, Golfo de Bengala y el Mar Mediterráneo (1).

¿Están presentes los microplásticos en nuestra cadena alimentaria?

Seguramente, todos hemos leído o escuchado noticias sobre la presencia de estos productos en el agua de bebida, tanto envasada como potable.

Sin embargo, dentro de nuestra cadena trófica no solo está el agua, también los peces, crustáceos y mariscos forman parte de los alimentos que consumimos todos los días.

Microplásticos en el agua potable y de bebida.

La OMS, en un comunicado de prensa emitido el 22 de agosto de 2019, nos indica que, según los conocimientos actuales, los niveles de microplásticos presente en el agua potable, no se muestran dañinos para la salud (2).

Sin embargo, este organismo insta a que se lleve a cabo una evaluación exhaustiva sobre la presencia de microplásticos en el medio ambiente y sus efectos sobre la salud humana.

Respecto al hallazgo de estos productos en el agua envasada, por el momento no existen evidencias de efectos nocivos para la salud humana (3).

Microplásticos en pescados, crustáceos y mariscos.

La fauna acuática incorpora estos productos en su organismo a través de su alimentación o su respiración.

Más de 220 especies marinas, excluyendo tortugas, aves y mamíferos, ingieren microplásticos en su ecosistema “natural”.

No obstante, solo se han encontrado estos productos en su intestino.

Los microplásticos más pequeños, de menos de 150 µm, podrían atravesar sus membranas celulares, sin embargo, hoy en día no se disponen de medios para detectarlos.

Según nos dice la FAO, si tenemos en cuenta que los microplásticos se encuentran principalmente en el intestino de los peces, mariscos y crustáceos, no es probable que los filetes de pescado y otros productos, que no incluyan intestino, estén contaminados.

Por lo tanto, la posibilidad de un mayor consumo de microplásticos está en la ingestión de pescados pequeños, crustáceos y moluscos que se comen enteros, intestino incluido.

No obstante, la FAO refiere que en un estudio llevado a cabo sobre la exposición humana de bivalvos, demostró que las cantidades de microplásticos ingeridas son bajas y que tendrían un efecto insignificante en cuanto a la exposición a estos contaminantes.

En conclusión, parece ser que, en el momento actual, la contaminación por microplásticos no supone un riesgo demostrado para la salud, a pesar de que están incluidos en nuestra cadena alimentaria.

A nivel mundial se están tomando medidas para reducir la invasión de los plásticos, y de nosotros depende la posibilidad de reciclar, como una medida fundamental, para prevenir una mayor cantidad de contaminantes plásticos en nuestra comida y bebida.

Fuentes:

(1) Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “El estado de la pesca y de la acuicultura 2018. Cumplir los objetivos de desarrollo sostenible”. Roma. Licencia: CC BY-NC-SA 3-0 IGO.
ISBN: 978-92-5-130688-8.
(2) Organización Mundial de la Salud. OMS. “La OMS anima a investigar sobre los microplásticos y a reducir drásticamente la contaminación por plásticos”. Comunicado de prensa. Ginebra, 22 de agosto de 2019.
(3) Redacción National Geografic. “Detectan microplásticos en el 90% del agua embotellada”. 01 de julio de 2019.

Imagen:

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Fórmula Probióticos

Algunas respuestas sobre las grasas trans.

grasas trans

– Marina Muñoz Cervera –

¿Comemos “grasas trans” a diario? ¿en qué alimentos están?

La mayor cantidad de grasas trans son de producción industrial y, por tanto, las encontramos en alimentos ultraprocesados.

La industria fabrica grasas trans para transformar un aceite líquido en sólido, y lo consigue añadiendo hidrógeno al aceite vegetal.

Sin embargo, desde las primeras publicaciones sobre este tipo de grasas hasta el momento actual, la lista de alimentos que las contienen, va creciendo.

Y ahora sabemos que no solo consumimos grasas trans al comer productos industriales, como veremos a continuación.

Gracias al Proyecto REPLACE de la OMS, vamos conociendo más aspectos prácticos sobre las mencionadas grasas, que preocupan por sus efectos sobre la salud.

¿Porqué son tan preocupantes las grasas trans?

La OMS atribuye 540.000 muertes al año en el mundo a las grasas trans de producción industrial.

Esta casuística posiblemente se deba a que producen un aumento de colesterol LDL, también conocido como “colesterol malo”, mientras que reducen el HDL o “colesterol bueno”.

Como consecuencia, aumentan el riesgo de muerte por cualquier causa en un 34%.

No obstante, el mayor riesgo de las grasas trans es sobre el corazón, ya que la muerte por coronariopatías aumenta en un 28% y la posibilidad de padecimiento de patología coronaria se incrementa en un 21% al consumir estas grasas.

¿En qué tipo de comida encontramos grasas trans?

Como ya hemos visto, la mayor cantidad de este tipo de grasas se encuentra en los productos industriales de larga conservación.

Los conocidos como “aceites parcialmente hidrogenados” contienen una concentración de grasas trans del 25% al 45% del aceite.

Se consideran, por tanto, los más peligrosos.

Productos ricos en aceite parcialmente hidrogenados:

– Margarina, excepto que indique con toda claridad en la etiqueta de información nutricional que no contiene grasas trans.

– Grasas vegetales utilizadas en muchos comestibles industriales. Este tipo de grasas suelen aparecer en las etiquetas de información nutricional como tales, es decir, como “grasas vegetales“:

  • Bollería industrial.
  • Galletas.
  • Pasteles.
  • Frituras callejeras y también, las servidas en restaurantes.
  • Preparados para tortitas.
  • Preparados para chocolates a la taza.
  • Aceite vanaspati.

Frituras caseras.

Al calentar las aceites a elevadas temperaturas para freír los alimentos, podemos producir grasas trans.

Sin embargo, la cantidad de este tipo de grasas que se generan por este medio son muy inferiores a las contenidas en los aceites parcialmente hidrogenados.

En una fritura, la concentración de grasas trans aumenta 3,67 gramos/100 gramos, después de calentar el aceite, mientras que en otras técnicas de cocinado, como los horneados, salteados, cocidos o hervidos, guisos, parrilla o plancha, etc. no se observa un incremento.

¿Cómo saber si comemos grasas trans?

Si en nuestra alimentación abundan los comestibles de producción industrial, estaremos consumiendo grasas trans.

Por lo tanto un perfil alimentario que puede contener bastantes grasas de este tipo es el siguiente:

“Persona que, seguramente por falta de tiempo, consume alimentos o preparados precocinados, bollería industrial, snacks diversos, dulces, etc. Y cuando come fuera de casa recurre a comida rápida, con fritos diversos (pollo, patatas, rebozados, etc.) o bien la encarga para comer en casa”.

En el perfil descrito, prácticamente no existen los alimentos naturales.

Los productos con etiquetas “libres de grasas trans” ¿son fiables?

Pueden ser fiables es cuanto a su contenido en este tipo de grasas, sin embargo, se sustituyen por una mayor cantidad de grasas saturadas, azúcares, sal u otras sustancias insalubres.

De ahí que la mencionada etiqueta no nos garantice que el producto sea saludable.

Acciones de la OMS.

Según nos informa El Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, el 23 de abril de 2019, se pide que las industrias de grasas, de aceites, de alimentos y de restauración, se comprometan a:

– Reducir la cantidad de grasas trans a menos de 2 gramos por cada 100 gramos de grasas o aceites, en todos los alimentos.

– Indicar la cantidad de grasas trans presentes en los etiquetados de los productos preenvasados.

– Potenciar el suministro de grasas y aceites más saludables con bajo contenido en grasas saturadas.

– Evaluar los compromisos.

Como ya hemos visto, solo una alimentación en la que predominen los alimentos naturales sobre los industriales, con comidas elaboradas de una forma saludable, siendo las frituras una excepción, nos garantiza un consumo muy bajo de grasas trans.

Ya que este tipo de grasas se encuentra de forma natural, en muy pequeñas concentraciones, en algunas carnes y lácteos.

Fuentes:

– Organización Mundial de la Salud. OMS. “REPLACE trans fat”. WHO/NMH/NHD/18.7
– Organización Mundial de la Salud. OMS. “Las industrias de las grasas, los aceites, los alimentos y la restauración deberían unirse al esfuerzo mundial para eliminar las grasas trans industriales de los alimentos de aquí a 2023”. 23 de abril de 2019, Declaraciones, Ginebra.

Imagen:

https://mejorconsalud.com/wp-content/uploads/2014/01/Grasas-trans.jpg

La cetosis ¿adaptación o trastorno del metabolismo?

chica con dolor de tripa

– Marina Muñoz Cervera –

Las dietas “keto” promueven el estado de cetosis como beneficioso para la salud.

La alimentación cetogénica, también conocida como “Dieta Ketogénica”, se basa en la exclusión o reducción de los carbohidratos de la alimentación, mientras que se aumentan los alimentos ricos en grasas y proteínas.
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¿Qué es la “tumba metabólica”?

tumba metabolica
– Marina Muñoz Cervera –

El concepto de “tumba metabólica” es solo una metáfora.

Este “concepto” describe una situación de estancamiento del metabolismo para perder grasa.

Nuestro metabolismo ni se muere ni se entierra, pero si puede enlentecerse, mientras establece mecanismos de compensación.

La metáfora, considerada un mito por algunos autores, se refiere a una situación en la que el metabolismo se protege, ante una situación de falta de aportación de nutrientes, reduciendo el gasto energético.
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La alimentación saludable como un derecho humano.

alimentación saludable

– Marina Muñoz Cervera –

El derecho a la alimentación saludable es considerado como un aspecto clave del Desafío Hambre Cero

El derecho a la alimentación fue reconocido en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el año 1948.

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Los 5 consejos de la OPS/OMS para una alimentación saludable.

alimentación saludable

– Marina Muñoz Cervera –

La OPS publica recomendaciones, para que nuestra salud sea mejor en este nuevo año 2019.

Se entiende por alimentación saludable aquella que mejora la salud y no la empeora.

La mayor parte de las veces, la alimentación depende de cada persona, porque las circunstancias e idiosincrasias son muy variables.

Sin embargo, existen unas recomendaciones generales que, salvo excepciones, pueden ayudarnos a facilitarnos la alimentación.

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Feliz Año 2019¡¡

– Marina Muñoz Cervera –

Consejo Nutricional os desea un Feliz, Saludable y Próspero Nuevo Año¡¡

El amor, la salud y la paz son las principales fuentes de armonía y satisfacción interior.

Que el 2019 llene de satisfacción vuestros corazones…

Con todo mi cariño y agradecimiento…

Saludos a todos¡¡

Felices Navidades¡¡

Feliz Navidad

– Marina Muñoz Cervera –

Consejo Nutricional os desea una Feliz Navidad.

El mejor aliado para mantener la salud en estas fiestas es el movimiento.

Si damos paseos, cocinamos, ayudamos a servir y recoger las mesas, lavamos los platos, etc. estamos llevando a cabo una actividad que nos facilita la digestión, a la vez que se activa muestro metabolismo.

Cuando practicamos algún ejercicio o deporte, no deberíamos suspenderlo durante las fiestas, por el contrario, su mantenimiento nos ayudará a estar más sanos.

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La alimentación es vida, es nutrición y es cultura.

alimentación

– Marina Muñoz Cervera –

La alimentación es un derecho humano que nos da la vida.

La FAO nos dice que el derecho a la alimentación es un derecho humano, al mismo tiempo que refiere que la alimentación es vida, es cultura y es nutrición.

Para estar saludables, no podemos deslindar la alimentación de la nutrición.

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