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Superalimentos ¿superhéroes de la alimentación?

superheroes de la alimentacion

-Marina Muñoz Cervera –

Los superalimentos son alimentos llenos de excelencias nutricionales.

Como los superhéroes, los superalimentos se consideran dotados de facultades extraordinarias para defendernos de la enfermedad y su consumo nos potencia la salud.

Desde hace bastante tiempo, se habla de algunos alimentos como «imprescindibles» en nuestra alimentación, es decir, que estamos inmunizados frente a todo mal si los consumimos diariamente.

Ayer, 29 de agosto de 2014, El País publicó un artículo en el que nos cuentan la verdad sobre estos «potenciales medicamentos naturales».

Antes de entrar de lleno en la noticia, comentaros que todo alimento puede ser un potencial medicamento, dependiendo de cómo se utilice, de igual manera hay alimentos que pueden resultar dañinos si abusamos de ellos.
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XXIII Premio DuPont de la Ciencia, temática Nutrición y Salud.

premio dupont 2013

– Marina Muñoz Cervera –

El Premio DuPont de la Ciencia se concede a científicos que han destacado por alguna labor.

En el año 2013, el galardonado ha sido el Dr. Andreu Palou, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de las Islas Baleares y dirige el Laboratorio general de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología (LBNB) de dicha Universidad.

“Este científico realiza un trabajo básico a la hora de afrontar el reto de alimentar a una población creciente y hacerlo de manera inteligente y sostenible. Su labor en pos de la seguridad alimenticia merece nuestro mayor respeto y reconocimiento” comentó Enrique Macián, Presidente de DuPont en España y Portugal.

Me ha gustado mucho una cita de Severo Ochoa que introduce la Historia del de la Compañía DuPont en su página oficial.

“Casi es innecesario subrayar hoy día la importancia considerable que para la Humanidad tienen las ciencias de la Naturaleza, pues aun si descartamos lo que para el hombre significa tener un conocimiento del mundo en el que vive y, en último término, conocimiento de sí mismo, todavía queda en el balance el prodigioso desarrollo de la tecnología, desarrollo que ha cambiado radicalmente nuestra vida”. Severo Ochoa.

Fuentes:

– Premio DuPont de la Ciencia 2013. “XXIII Edición del Premio DuPont de la Ciencia recae sobre Andreu Palou”. Oviedo, 22 de noviembre de 2013.
http://premiodupont.wordpress.com/
– XXIII Premio DuPont de la Ciencia.
http://www.premiodupont.org/

Última revisión: 09-03-19

¿Son el arte y la ciencia complementarios?

surrealismo

– Marina Muñoz Cervera –

Tendemos a pensar que la ciencia y el arte son antagónicos, de hecho parece difícil imaginar a grandes genios de la matemática o de la física con el tiempo suficiente para pintar un cuadro o escribir una poesía.

La mente estricta y “cuadriculada” del científico no parece diseñada para la libertad de la sublime pasión artística y, en ocasiones, así se manifiesta, pero en otras, el arte puede ser la liberación del pensamiento científico, el bálsamo que ayuda a seguir investigando, la belleza que nutre los sentidos de aquél que siente la ciencia en sus venas.

Bajo mi punto de vista, el arte se convierte en complementario  a la ciencia cuando se encuentra el nexo entre ambas disciplinas; el hemisferio izquierdo del cerebro se asocia con los estímulos y el derecho con la acción. Si el estímulo es hermoso, creativo y libre, la acción pondera estas cualidades en pro de la ciencia. La faceta artística libera de la tensión científica y a la vez genera una saludable energía que aumenta la necesidad de continuar con la investigación en cualquier ámbito.

Todo arte o ciencia pueden ejercerse con la misma complementariedad, siempre en cuando nos sintamos libres en ambos terrenos. Pueden resultar tremendamente divertidos ambos campos cuando se alternan según la necesidad anímica y la multidisciplina en la que derivan es sumamente enriquecedora para la persona.

Buscando bibliografía sobre el tema, he encontrado una frase que matiza de alguna manera lo que estoy intentando expresar, pertenece al Blog Virginia Huneeus y dice así:

“Súbete a caballo sobre ti misma y sin miedo galopa hasta el horizonte, que veo que tienes a la poesía agarrada por una de sus colas” (1).

Virginia Huneeus es una artista en búsqueda permanente de lenguajes para comunicarse a través del arte, incentivando también a los demás a encontrar su propia manera. Aún cuando las primeras búsquedas empiezan muy joven, es en la Facultad de Arte, U. de Chile, donde de manera más clara comienza una profundización en el lenguaje del arte. Desde entonces su búsqueda está en permanente progresión, con un fuerte acento en la intuición, en el riesgo, más que en los apriorismos. De esta manera en 1968 se hizo acreedora, de la Beca Fulbright para realizar un postgrado en el Centro de Artes Visuales del Instituto Tecnológico de Massachussets (2).

Esta destacada artista visual chilena no solo ha explotado su faceta creadora, sino que además se ha desempeñado como educadora de arte en diversos colegios e instituciones, tanto en el país como en el extranjero. De esta manera, realizó clases en la Universidad de Chile, hasta 1973, cuando fue exiliada a Florencia, Italia. País donde estuvo hasta 1979, realizando estudios de Psicología del Arte y exponiendo en museos.
Desde su vuelta a Chile en 1979, trabaja en el taller de Artes Visuales dirigido por el artista y teórico Francisco Brugnoli, lugar de trabajo y reflexión, a pesar del oscurecimiento de las manifestaciones de desarrollo artístico. Según Brugnoli, “la escritora, más la artista del dibujo y el grabado, más la ensambladora de lo inverosímil (2).

La imagen que ilustra esta entrada procede del blog que lleva el nombre de la artista, y nos dicen en un interesante artículo titulado: “Arte y ciencia: un espacio indefinible”, que “el arte aparece como un medio capaz de proveernos de expresiones de lo invisible, lo intuido, lo que existe pero es difícil entender desde el mero análisis racional” (1).

Pienso que la creatividad artística permite respirar con tranquilidad al científico, es como el agua fresca después de un día caluroso, como la brisa que renueva las ideas, como la serenidad indefinida tras un día intenso.

El arte puede llevar al descubrimiento de uno mismo en las facetas más profundas del inconsciente. Y la ciencia brinda la posibilidad de descubrir el mundo exterior más allá de lo meramente visible. La proyección en ambos lados opuestos produce un intensa y bonita satisfacción que llena la vida de comprensión, entendimiento y de amor. Es el nexo entre los antagónicos que diluye la contraposición cuando se integra en los sentidos y, es entonces cuando podemos hallar ciencia en el arte y arte en la ciencia.

Hace unos días leí un artículo en la Revista Muy Interesante, que hablaba sobre este tema, se titula: Rock y ciencia, dos caras de la creatividad humana, escrito por Ezequiel de Bianco. Nos cuenta que “históricamente los grandes intelectuales ha sido músicos, arquitectos, intelectuales, pintores y filósofos al mismo tiempo. Pero a medida que comenzó a desarrollarse la ciencia moderna y surgieron nuevas ramas del arte, la relación empezó a ponerse un tanto ríspida e incluso controvertida” (3). “Estas ideas van de la mano con algunas afirmaciones de la psicología popular que desde fines del siglo XIX, que en el hemisferio izquierdo del cerebro se desarrollan funciones relacionadas con las matemáticas, la planificación, el lenguaje, etc.; mientras que en el derecho los sentimientos, la creatividad y diversas actividades relacionadas con las artes. Por lo que suele extrapolarse que artistas y científicos son personalidades totalmente opuestas” (3).
“Esta extrapolación no sólo es errónea, sino que también lo es la concepción de los dos hemisferios tan diferentes” (3).

“La ciencia y el arte son inevitablemente dos caras de la expresión de nuestra creatividad como seres humanos”(3).

El artículo pone ejemplos de artistas de la música que han desarrollado también actividades científicas, como:

Brian May del grupo musical Queen, que obtuvo la licenciatura antes de la creación de la banda y en el primer tiempo de ésta comenzó con investigaciones en Astrofísica, disciplina en que más tarde se doctoró (3).

Dexter Holland, cantante y guitarrista de The Offspring, su verdadero nombre es Bryan Keith, lo bautizaron Dexter (un sobrenombre en inglés habitual para los muy estudiosos) por su afición a la ciencia. Este artista estudió Biología, sin embargo, la coincidencia de su Doctorado en Biología Molecular en 1994 y la publicación del exitoso álbum “Smash” hicieron que el cantante optara por su profesión musical; no obstante, cuando tiene tiempo, sigue leyendo sobre Biología Molecular y tal vez algún día obtenga su doctorado (3).

Art Garfunkel, integrante del conocido dúo Simon and Garfunkel estudió Matemática mientras cosechaba los mayores éxitos de su carrera. Obtuvo su título en esa disciplina en el año 1967 en Columbia y posteriormente cursó estudios para el Doctorado en Educación de Matemática (3).

Gregg Graffin, vocalista de Bad Religion, es también antropólogo, geólogo y profesor de Ciencias en la Universidad de California (3).

Quizás, arte y ciencia, sean las dos caras de una misma moneda y en nuestra biología existe la capacidad para integrarlas, sólo tenemos que ponernos manos a la obra.

Fuentes:

(1) Virginia Huneeus. “Arte y ciencia: un espacio indefinible”.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/
(2) Virginia Huneeus. “Virginia Huneeus. Artista integral”
http://virginiayloscucos.wordpress.com/
(3) Ezequiel del Bianco. “Dos caras de la creatividad humana Rock & Ciencia”. Revista Muy Interesante número 329, Marzo 2013.

Imagen:

Origen: Virginia Huneeus Blog.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

mapa del mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Las circunstancias y los ecosistemas por los que ha pasado nuestra especie, han ido determinando la historia de la humanidad. Parece obvio pensar que la alimentación ha sido determinante en todo ello, sin embargo, en el desarrollado mundo actual, a veces olvidamos qué repercusiones tuvieron los cambios alimentarios en la continua evolución de los seres humanos. Vamos a mirar un poco al pasado, quizás para seguir caminando hacia el futuro con mayor base de conocimiento. Me he basado para escribir este texto en un interesantísimo artículo de la revista Investigación y Ciencia, cuyos datos menciono en la fuente, al final de esta entrada.

Las características que diferencian a los seres humanos del resto de los primates se debieron, en buena parte a la selección natural.

El interés científico en la evolución de los requerimientos nutritivos de nuestra especie cuenta con una larga tradición. Pero la investigación se intensificó a raíz de una publicación, en 1985, del artículo “Nutrición Paleolítica” en New England Journal of Medicine, firmado por S. Boyd Eaton, y Melvin J. Konner, de la Universidad de Emory. Sostenían que la difusión en las sociedades modernas de muchas enfermedades crónicas (obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y diabetes) se debía al alejamiento  de nuestra alimentación del tipo de dieta que había evolucionado  para una población de cazadores-recolectores prehistóricos, como mencionábamos al principio de este texto.

En los 18 años transcurridos desde este estudio pionero, hemos avanzado mucho en el conocimiento de las necesidades nutricionales humanas. Hoy sabemos que la evolución nos ha moldeado de esta forma para que no dependiéramos de una sola dieta paleolítica, sino que fuésemos flexibles en los hábitos alimentarios.

Para llegar a comprender el papel de la alimentación en la evolución humana, debemos recordar que la obtención de comida, su consumo y su utilización en diversos procesos biológicos, son aspectos fundamentales en un ser vivo. La dinámica energética entre los organismos y su entorno (energía gastada respecto de energía adquirida) comporta necesidades adaptativas para la supervivencia y reproducción.

El entorno influye en la forma en que el individuo reparte la energía entre mantenimiento y producción. Unas condiciones hostiles imponen costes de mantenimiento superiores; sin embargo el objetivo de todos los organismos es el mismo: dedicar suficiente energía  a la reproducción para asegurar a largo plazo el éxito de la especie.

El bipedismo:

Los primates no humanos deambulan sobre las cuatro extremidades; de ahí que se dé por hecho que el último antepasado común de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente vivo más próximo) fuera cuadrúpedo. No sabemos cuándo vivió ese último antepasado pero existen indicios claros de locomoción bípeda en Australopithecus que vivieron en África hace unos cuatro millones de años.

En la bibliografía paleoantropológica existen muchas hipótesis sobre el origen de la locomoción bípeda.  C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent, propuso en 1981, que la locomoción sobre dos extremidades inferiores liberaba los brazos para transportar las crías y los alimentos recolectados. Más próximamente, Kevin D. Hunt, de la Universidad de Indiana, defendió que surgía porque permitió alcanzar alimentos a los que antes no se llegaba. Según Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpol, desplazarse erguido permitía a los homínidos  regular mejor la temperatura corporal, porque así exponían menos superficie corporal al abrasador sol africano.

Hay muchas más teorías, pero William R. Leonard, basándose en investigaciones realizadas con su esposa, Marcia L. Robertson, sostiene que nuestros antepasados se hicieron bípedos, en parte porque ese tipo de locomoción, resulta, desde el punto de vista energético, menos costosa que la locomoción cuadrúpeda.

A los simios antropomorfos no les resulta barato caminar a cuatro patas.  Los chimpancés que caminan con los nudillos, gastan aproximadamente un 35% de caloría más que un cuadrúpedo ordinario del mismo tamaño, como un perro grande.  La mayor parte de la evolución de los primeros homínidos se produjo en zonas de bosques abiertos y en praderas donde se hacía difícil hallar el sustento.  Las sociedades actuales de cazadores y recolectores, que viven en ambientes así, suelen cubrir distancias de 10 a 13 kilómetros cada día para encontrar comida.

En el grupo de los homínidos del Plioceno, dicha evolución fue causada por el cambio climático. A medida que el continente africano se hacía más seco y las sabanas se extendían a expensas de los bosques, los recursos alimentarios se distribuían  con una discontinuidad creciente. En este contexto, la locomoción bípeda puede considerarse como una de las primeras estrategias en la evolución de la nutrición humana; una forma de desplazamiento que redujo drásticamente el número de calorías empleadas en buscar unos recursos alimenticios cada vez más dispersos.

Desarrollo del tamaño cerebral:

En cuanto los humanos perfeccionaron su locomoción, comenzó el siguiente acontecimiento fundamental de la evolución: el desarrollo del tamaño cerebral.

De acuerdo con el registro fósil, los Australopithecus no alcanzaron un cerebro mucho mayor que el de los simios antropomorfos; sólo experimentaron un aumento modesto de unos 400 centímetro cúbicos, hace 4 millones de años, y a 500, 2 millones de años más tarde. Sin embargo, el volumen cerebral del Homo pasó de los 600 centímetro cúbicos del “Homo habilis”, hace unos dos millones de años , a los 900 centímetro cúbicos de los primeros “Homo erectus”, sólo 300.000 años más tarde. El cerebro del H. erectus, no alcanzó el tamaño actual (1350 centímetro cúbicos como término medio) pero superó al de los primates no humanos.

El aspecto más extraordinario, desde el punto de vista evolutivo, de un cerebro voluminoso, es la cantidad de energía que consume, unas 16 veces más que el tejido muscular por unidad de peso. Debemos gastar una fracción importante  de nuestro suministro energético diario al funcionamiento cerebral; este órgano,  en reposo, representa un 20-25% de las demandas energéticas de un adulto humano, mucho más que el 8-10% observado en los primates no humanos y el 3-5% que asignan al cerebro de otros mamíferos.

En la evolución de un cerebro tan costoso en energía, intervinieron varios factores, pero no fue posible antes de que los homínidos adoptaran un tipo de dieta tan rica en calorías y nutrientes que cubriese sus necesidades.

Los fósiles revelan que la mejora en la calidad de la dieta acompañó al desarrollo evolutivo del cerebro. Todos los Australopithecus tenían características esqueléticas y dentarias adaptadas al consumo de alimentos vegetales coriáceos y de baja calidad. Sus representantes más avanzados, los australopitecos robustos (una línea familiar extinta del árbol familiar de los homínidos, contemporánea de miembros de nuestro género) habían adquirido rasgos evidentes de masticar vegetales fibrosos: rostros macizos y discoidales, mandíbulas muy potentes, cresta sagital en la parte superior del cráneo para la inserción de poderosos músculos masticadores y molares robustos con esmalte muy grueso. En cambio los primeros miembros del género Homo, que descendían de los australopitecos gráciles, tenían caras mucho más pequeñas, mandíbulas más delicadas, molares menores y carecían de cresta digital, a pesar de que su cuerpo era mucho mayor que el de sus predecesores. Este conjunto de características indica que los primeros Homo  consumían menos vegetales y más alimentos de origen animal. La extensión de la sabana  incrementó la presencia de mamíferos de pasto, como los antílopes y las gacelas; la captura de animales se convirtió en unos de los fundamentos de la alimentación.

Pero estos cambios en la dieta y en el comportamiento asociado a ella, no convirtieron a nuestros antepasados en carnívoros estrictos, sin embargo la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal a su dieta, combinada con la repartición de recursos, común en los grupos de cazadores-recolectores, aumentó la calidad y estabilidad de su alimentación.

La migración alimentaria:

Cuando los seres humanos se trasladaron a latitudes más septentrionales, tropezaron con nuevas dificultades alimentarias. Los neandertales que vivieron durante las últimas glaciaciones en Europa, fueron los primeros homínidos que habitaron ambientes de tipo ártico; hubieron de aumentar la cantidad de calorías que ingerían para sobrevivir bajo estas condiciones. Podemos obtener alguna pista sobre sus requerimientos energéticos, a partir de datos de poblaciones humanas actuales que, con modos de vida tradicional, moran en las zonas septentrionales. Los “evenki” pastores siberianos de renos estudiados por Meter Katzmarzyk, de la Universidad Queen´s de Ontario y Victoria A. Galloway, de la Universidad de Toronto, y los “inuit”  (esquimales) del ártico canadiense tienen un metabolismo basal un 15% más alto de los individuos de talla similar que viven en climas templados. Las actividades, mucho más costosas desde un punto de vista energético, asociadas a la vida en un clima boreal elevan todavía más el requerimiento calórico. Por ejemplo, un hombre de 75 Kilos de un país industrializado  solo necesita unas 2600 Kilocalorías al día, mientras que un “evenki” de 56 Kilos requiere más de 3000 Kilocalorías diarias para vivir.

Que fueran capaces  de satisfacer estas demandas energéticas nos habla de sus grandes aptitudes para obtener alimento.

Conclusiones:

Del mismo modo  que la exigencia de mejorar la calidad de la dieta influyó en la evolución humana inicial, factores análogos desempeñaron una función crucial en el incremento, más reciente, del tamaño de la población.

La cocción de los alimentos, la agricultura e incluso ciertos aspectos de la técnica moderna de la alimentación pueden considerarse tácticas innovadoras para potenciar la calidad de la dieta humana. En primer lugar la cocción aumentó  la energía disponible en las plantas silvestres. Con la llegada de la agricultura, el humano empezó a manipular especies marginales para aumentar su producción, digestibilidad y contenido nutritivo. Toda esta serie de transformaciones continúa, hoy en día, con la modificación genética de plantas cultivadas que producen “mejores” frutos, vegetales y cereales.

El resultado de todo ello ha sido eficaz: la especie humana no se ha extinguido. Sin embargo se trata, no solamente de sobrevivir, sino también de vivir con salud.

El estudio de poblaciones que mantienen todavía un estilo de vida tradicional nos enseña que el humano puede, hoy día, cubrir sus exigencias nutricionales mediante una gran variedad de estrategias alimentarias. La evolución habría privilegiado la flexibilidad en la dieta y la disponibilidad de alimentos.

Fuente bibliográfica:

William R. Leonard. La incidencia de la dieta en la hominización. Investigación y Ciencia 66 (317). La dieta humana: biología y cultura. 4º trimestre 2011. Prensa científica, S. A.

Imagen: http://cdn1.grupos.emagister.com/imagen/planeta_tierra_530849_t0.jpg

El impacto de los colores en nuestra memoria.

– Marina Muñoz Cervera –

Hoy, día 2 de julio de 2012, vamos a comenzar una nueva categoría de artículos y noticias, relacionadas con nuestra evolución biológica, para estar al día, con las novedades que van surgiendo sobre el comportamiento y evolución humanas. Me parece interesante que, al mismo tiempo que vamos profundizando en la forma de alimentarnos y en las consecuencias que ello tiene para la salud, ahondemos un poco más en nuestra biología y en los descubrimientos, que día a día se hacen sobre el tema. Confiando que sea de vuestro agrado, comenzamos con un interesante artículo que nos cuenta el efecto que producen los colores en nuestra memoria y consecutiva acción, basándose en un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pensilvania.

Recordar en colores
(Investigación y Ciencia: Mente y Cerebro. Edición española de Scientific American)

Cuando pensamos en un objeto, nuestro encéfalo da más importancia al color si este fue el foco de atención en una actividad anterior. “En otras palabras, si una persona acaba de estar pensando de qué color pintará el salón e inmediatamente después piensa en limones, el tono amarillo de los mismos tendrá una mayor importancia en torno al concepto ‘limón’ que si hubiese estado probando el sabor de una salsa, en cuyo caso el amargor ganaría relevancia”, explica Eiling Yee, investigadora del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje y autora del estudio junto a investigadores de la Universidad de Pensilvania.

Sabido era hasta ahora que el cerebro organiza objetos en relación a su forma, su función o, incluso, a su método de manipulación manual. Sin embargo, no se había demostrado que el color constituye un factor relevante para el almacenamiento de datos de objetos en el encéfalo. La dependencia del contexto aclara por qué resultaba tan difícil demostrar que el color sí influye en la organización conceptual del cerebro.

Limones y canarios

Cuando buscamos un limón en la nevera, su color es una referencia característica que nos viene a la cabeza, porque el amarillo chillón llama la atención sobre el verde de la lechuga o el rojo de los tomates. Sin embargo, cuando añadimos limón a una bebida, su color resulta menos relevante que su sabor. ¿Cambia la representación cerebral del concepto “limón” en función de lo que queramos hacer? ¿Depende incluso de lo que hemos hecho antes? “El estudio demuestra que, tras realizar una acción en la que el color es un criterio relevante, el cerebro confiere en lo que hagamos inmediatamente después más importancia al color”, indica Yee.

Para llegar a tal conclusión, los investigadores pidieron a 120 participantes que realizaran un test de comportamiento. La mitad de los probandos ejecutó, en primer lugar, una acción que condicionaba al cerebro a concentrarse en un color; a continuación llevaron a cabo una segunda prueba que serviría para comprobar si al leer la palabra “canario” los sujetos reconocían el significado de otras palabras referentes a elementos del mismo color (caso del limón). Por su parte, la otra mitad de los voluntarios no ejecutó dicha acción condicionante hasta más tarde. Ya con los resultados en la mano, Yee y su equipo dedujeron que las palabras referentes a objetos del mismo color se activaban entre sí solo cuando el cerebro se había concentrado previamente en el color. De ese modo, conceptos como “limón” y “canario” se solapan en cerebro.

En opinión de Lee, la investigación demuestra que las representaciones cerebrales de los objetos que nos rodean son moldeables. Asimismo existen diferencias individuales a la hora de conceptualizar el color. Ello podría deberse a que existen personas que presentan una mayor tendencia que otras a fijarse en el color de los objetos, por lo que esta característica se encuentra más presente en el cerebro de dichos individuos que en el de otros a la hora de organizar conceptos, apunta.

Fuente:
http://www.investigacionyciencia.es/Noticias01.asp

Imagen: http://mundoextraordinario.com/wp-content/uploads/2010/04/tazon_de_lapices_de_colores_1.jpg

Nuevos experimentos iluminan el camino del tratamiento de la obesidad.

– Marina Muñoz Cervera –

Las soluciones para combatir la enfermedad de la obesidad han visto cómo su camino se ha iluminado un poco más, a raíz de un descubrimiento que publica DiarioSalud.Net, procedente de un artículo de la edición de Julio del Journal of Clinical Investigation (1). Aún se basan en la experimentación en ratones, pero es la primera puerta que ciencia abre, hoy por hoy, para su posterior pesquisa en humanos.

Me parece importante conocer los avances que se van haciendo porque, sean o no aplicables posteriormente, al menos, podemos sentir que los investigadores no cesan en su lucha de combatir la enfermedad.

La molécula a la que se refiere el artículo, Sfrp5, es una adipoquina (proteína producida por los adipocitos o células del tejido graso) antiinflamatoria que, según establecen otras investigaciones, en su normal funcionamiento, modula la disfunción metabólica de la obesidad; sin embargo si su función está alterada, puede contribuir a la génesis de patologías relacionados con esta enfermedad (2)(3). Los resultados obtenidos en este estudio,  demuestran que las Sfrp5 tienen una influencia en la vía de señalización conocida como WNT y que estimula los adipocitos para crecer más y suprimir la tasa de la grasa que es quemada en las mitocondrias (1). Sólo el tiempo y más investigaciones aclararán este hallazgo.

Os copio la relevante noticia:

DiarioSalud.net

Hallan la molécula causante de que las células encargadas de almacenar grasa engorden

Europa Press
jueves, 28 de junio de 2012

Mientras el mundo lucha contra la obesidad humana, científicos de la Universidad de Michigan (UM) han hecho un hallazgo sorprendente a nivel microscópico que podría ayudar a estimular esa lucha. Mediante el estudio de las pequeñísimas señales que las células que almacenan grasa se envían unas a otras, el equipo ha encontrado un papel fundamental, previamente desconocido, para las moléculas, al que han llamado Sfrp5. Estos resultados aparecen en la edición de julio del ‘Journal of Clinical Investigation’.

Su trabajo ayuda a explicar por qué las células que almacenan grasa engordan, y queman grasa más lento, como la obesidad establece. Si los resultados de las pruebas con ratones resultan ser aplicables a los seres humanos, pueden proporcionar una nueva diana para fármacos contra la obesidad.

En una serie de experimentos, el equipo demostró que el Sfrp5 influye en una vía de señalización, conocida como WNT y que estimula las células de grasa -llamadas adipocitos- para crecer más y suprimir la tasa de grasa que es quemada en las mitocondrias.

Al restringir a las células elaborar Sfrp5, los científicos fueron capaces de hacer que los ratones no engordaran tan rápidamente, ya que sus adipocitos no crecieron tanto -incluso cuando los ratones fueron alimentados con una dieta alta en grasas. Incluso mostraron el impacto al trasplantar grasa de ratones deficientes en Sfrp5 en otros ratones.

Ormond MacDougald, profesor de Fisiología Integrativa y Molecular en la UM dice que el equipo utilizó sus conclusiones anteriores sobre la importancia de la señalización de WNT aplicándolo al desarrollo de células de grasa.

“La señalización WNT juega un papel crucial en la regulación y la inhibición del crecimiento de células de grasa blanca y en el reclutamiento de nuevas células para almacenar la grasa”, explica MacDougald. “Parece que, en la obesidad, el Sfrp5 puede interferir con la señalización y crear un bucle de retroalimentación que se mantiene, estimulando la producción de más Sfrp5”.

MacDougald señala que los nuevos resultados contradicen trabajos anteriores publicados por otros grupos, que, en esencia, consideraron un papel contrario para el Sfrp5.

“A partir de nuestros resultados, creemos que el Sfrp5 es un moderador importante de la actividad mitocondrial, es la primera vez que esto ha sido visto por la vía de señalización WNT en los adipocitos”, dijo Hiroyuki Mori, también de la UM y primer autor de este estudio. “Esto pone de relieve la complejidad de la señalización WNT”.

Mientras que las compañías farmacéuticas ya están mirando a la señalización WNT como una posible diana para los fármacos relacionados con la formación del hueso, los nuevos hallazgos sugieren que tal vez la misma vía de señalización podría ser una diana para fármacos contra la obesidad. Sin embargo, MacDougald advierte de que estos hallazgos aún deben ser explorados en ratones y seres humanos (1).

Fuentes:

(1) http://diariosalud.net/index.php?option=com_content&task=view&id=24710&Itemid=565

(2) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3132938/

(3) http://decs.bvs.br/cgi-bin/wxis1660.exe/decsserver/?IsisScript=../cgi-bin/decsserver/decsserver.xis&task=exact_term&previous_page=homepage&interface_language=e&search_language=e&search_exp=Adipoquinas

Imagen: http://cnho.files.wordpress.com/2011/10/lab-rat.jpg