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La cetosis ¿adaptación o trastorno del metabolismo?

chica con dolor de tripa

– Marina Muñoz Cervera –

Las dietas “keto” promueven el estado de cetosis como beneficioso para la salud.

La alimentación cetogénica, también conocida como “Dieta Ketogénica”, se basa en la exclusión o reducción de los carbohidratos de la alimentación, mientras que se aumentan los alimentos ricos en grasas y proteínas.

Se ha puesto de moda para adelgazar, ya que promueven una pérdida de peso muy rápida y “aparentemente” sin efectos secundarios.

Las dietas cetogénicas han sido utilizadas con fines médicos desde el año 1921, en el tratamiento de crisis convulsivas en niños y, posteriormente, en las epilepsias refractarias de adultos.

También, se usan en el tratamiento de la diabetes tipo II, entre otros procesos.

En el deportistas, se utilizan en casos muy concretos y bajo estrecha vigilancia.

Sin embargo, en otros casos, se implanta este tipo de dieta, sin los conocimientos necesarios para resolver los problemas que surgen durante y después.

Problemas de las dietas cetogénicas.

En las dietas cetogénicas se suprimen los carbohidratos como fuentes de energía.

Por lo tanto, el organismo tiene que adaptarse a la nueva situación “sin glucosa”, produciendo en el hígado, cuerpos cetónicos, para obtener energía.

Se produce un cambio en el funcionamiento metabólico que, según algunos autores, alcanza la categoría de “trastorno o desequilibrio”, mientras que otros lo consideran simplemente una “adaptación”, conocido como “Cetosis”.

No obstante, y entendiendo por “trastorno”, una alteración leve de la salud, veremos que la cetosis puede encajar en el concepto.

Últimamente las dietas keto tienen muchos adeptos, para los cuales el estado de cetosis es casi una bendición por los “beneficios” que produce, pero no podemos olvidar que la “supuesta adaptación metabólica” no sucede gratuitamente.

Algunas consecuencias del estado de cetosis:

Los problemas que se describen asociados a las dietas cetogénicas, que llevan a un estado de cetosis, son los siguientes:

1.- Carencias vitamínico-minerales.

2.- Astenia o decaimiento por falta de energía.

3.- Halitosis o mal alimento debido al aumento de los cuerpos cetónicos.

4.- Dolores de cabeza.

5.- Calambres.

6.- Riesgo de arritmias cardiacas.

7.- Diarrea o estreñimiento.

8.- Posible deterioro de la cognición, que puede afectar a la atención, memoria y procesamiento de la información.

9.- Disminución de la masa ósea.

10.- Litiasis vesicular o renal.

Además, estas alimentaciones son ricas en proteínas y pueden producir alteraciones en los riñones, sobre todo si ya existe una lesión previa.

Las dietas cetogénicas aparecen como las peores para la salud, dentro de los rankings de dietas, sin embargo ganan adeptos por la facilidad con la que se pierde la grasa.

Mientras que una alimentación equilibrada hipocalórica, combinada con ejercicio físico, se mantiene en el tiempo y también ayuda perder peso, las dietas cetogénicas son difíciles de mantener a largo plazo, y pueden producir un efecto rebote al reintroducir los carbohidratos en la alimentación, es decir, recuperar mucho más peso del ya perdido.

Eliminando los carbohidratos de nuestra alimentación, no solo perdemos grasa, también podemos perder la salud.

Entrada relacionada:

¿Qué pasa si comemos pocos glúcidos y muchas grasas y proteínas?

Fuente:

– Angel Gil. Tratado de Nutrición. Tomo IV. Nutrición clínica. 2ª Edición. Editorial Panamericana de la Salud. Madrid, 2010.

– Nutr. clín. diet. hosp. 2013; 33(2):98-111 “Dietas cetogénicas en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad”
DOI: 10.12873/332cetogenicas

Imagen:

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OPC de uva y resveratrol

Dietas variadas “versus” Dietas milagro.

desechos de alimento

– Marina Muñoz Cervera –

Las dietas milagros ¿si o no?

A pesar de que la alimentación equilibrada y variada es la más recomendada por los expertos, las dietas milagro siguen teniendo adeptos entre la población y algunos profesionales de la salud.

Vamos a recabar, en esta ocasión, la opinión de otro experto respecto al debate en cuestión y, en este caso, se trata de José María Ordovás, Especialista en Nutrigenómica.

En una rueda de prensa con motivo del encuentro “Objetivo salud: comer como mandan los genes”, que se celebra en los Cursos Avanzados de Verano 2014 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander (España), José María Ordovás defiende la dietas variadas frente a las dietas milagro, asimismo es partidario de que las personas se hagan estudios personalizados en el momento apropiado.
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¿Qué pasa si comemos pocos glúcidos y muchas grasas y proteínas?

midamos la grasa

– Marina Muñoz Cervera –

Las dietas cetogénicas son peligrosas.

Cuando el organismo obtiene energía a partir de la grasa y proteína, se producen cuerpos cetónicos, que no alimentan de forma correcta nuestro cerebro.

Nuestro cuerpo, al no disponer de la glucosa suministrada por los almidones presentes en los carbohidratos, moviliza las grasas y proteínas para obtener glucosa de otra forma y a partir de los precursores mencionados, no glucídicos, se pone en marcha la gluconeogénesis, este proceso da lugar finalmente a la formación de cuerpos cetónicos  y si persiste, se puede producir un trastorno del metabolismo llamado “Cetosis”. Este “estado metabólico” es buscado en muchas dietas de control de peso que reducen los carbohidratos con el fin de quemar las grasas existentes, sin embargo, la ganancia de peso posterior, en el mismo momento en que se reintroducen los carbohidratos en la alimentación está casi asegurada.

La Cetosis, al ser un proceso que pone a nuestro organismo en sus límites, de forma que tiene que trabajar cada vez más para obtener energía de las grasas de reserva, no es un estado saludable, por lo que inmediatamente se comienzan a notar efectos secundarios molestos para la persona que la practica (mareos, dolor de cabeza, mal aliento, orina de color fuerte, sudoración de olor fuerte, náuseas, pérdida de calcio, posibles arritmias, etc.).

Europa Press publicó el 4 de noviembre de 2013, una noticia que lleva por título: Una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas y proteínas aumentan los niveles de colesterol y en el mismo, nos cuentan que un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Oslo (Dinamarca) demuestra que la escasez de carbohidratos en la alimentación, aunque se “mal compense” con un aumento de grasas y de proteínas, aumenta las cifras de colesterol total y como consecuencia, los riesgos cardiovasculares.

Se realizó en un grupo de mujeres que tenían un peso normal respecto de su estatura (normopeso) a las que se les suministró una comida normocalórica, con un 2-5% de energía en forma de carbohidratos (20-25 gramos/día) y un 67-78% de grasas, mientras que las proteínas representaron entre 1-31% diario.

Se observó tras el seguimiento de este tipo de alimentación, un aumento porcentual del colesterol HDL de un 33% y un 41% del colesterol LDL.

Según explica la Doctora Beatriz Navia, portavoz de la campaña “Pan cada día”, el tipo de alimentación descrita corresponde a las llamadas “dietas cetogénicas” llamadas así, porque se reduce el contenido en hidratos de carbono, a la vez que se aumenta, de forma proporcional, el aporte de proteínas, y especialmente el de grasas, para compensar la disminución de los hidratos de carbono.

“En este tipo de dietas, se consumen, casi de forma exclusiva, carnes rojas, embutidos, pescados, quesos, huevos y grasas diversas, dejando un mínimo consumo de frutas y verduras y quedando prohibidos alimentos como el pan, la pasta, el arroz, las legumbres, la leche o el azúcar.”

“Las dietas cetogénicas, se vienen empleando desde hace décadas con el fin de perder peso y, si bien es cierto que, conducen a una bajada del mismo, presentan múltiples efectos negativos en la salud, por lo que no son recomendables para adelgazar”.

A diferencia de una dieta hipocalórica equilibrada, con un bajo contenido en grasas, “las dietas cetogénicas generan una exagerada movilización proteica-lipídica una pérdida importante de masa magra y un aumento de los niveles de ácido úrico, lo que incrementa el riesgo de sufrir gota o cálculos renales. Además –añade–, al ser ricas en grasas saturadas y colesterol, aumentan el riesgo aterosclerótico, tal y como se ha demostrado en este estudio”.

“Igualmente, este tipo de dietas provoca la movilización del calcio óseo, favoreciendo la aparición de osteoporosis, advierte. Pueden conducir, al ser bajas en fibra, al padecimiento de estreñimiento severo y, al eliminar los alimentos ricos en carbohidratos, que a su vez, contienen determinadas vitaminas y minerales, pueden ocasionar deficiencias de algunos micronutrientes”.

La experta recuerda que “recuerda que hay que tener en cuenta que el perfil calórico aconsejado en una alimentación equilibrada incluye un 10-15% de la energía total en forma de proteínas, un 20-35% en forma de grasas y más del 50% de ésta, en forma de hidratos de carbono, por lo que, los cereales (pan, pasta, arroz, etc.) y las legumbres, alimentos con un alto contenido en carbohidratos, deben constituir la base de la alimentación”.

Como hemos visto, el equilibrio en la alimentación es importante para mantener la salud, poco conseguimos quitándole a nuestro organismo su fuente principal de energía y llevándolo a un límite casi patológico, que puede desembocar en patologías serias, para quemar grasas, produciéndose como consecuencia de su combustión y tras una larga cadena de reacciones que enlentecen el normal metabolismo, cuerpos cetónicos, que eliminaremos por la orina, por el sudor y el aliento.

Y, por último, comentaros que curiosamente,  la Cetosis es considerada una enfermedad en Veterinaria, puesto que puede afectar a la producción ganadera. La producción de leche necesita mucha energía en forma de glucosa, si esta no se le suministra a la vaca, ésta la obtendrá quemando grasas y proteínas y enfermando como consecuencia de esta carencia. En esta disciplina se contemplan todos los mecanismos necesarios para su prevención.

En la Web Vitónica hay varios artículos que hablan sobre la Cetosis, si queréis más información, sobre todo los deportistas, podéis acceder a través del siguiente enlace:

Efectos secundarios de la cetosis (no comer hidratos)

La reducción de glúcidos, excepto que esté indicada por un médico para una situación concreta de enfermedad, llevando un constante seguimiento, puede ser peligrosa.

Enlaces relacionados:
Hacia un equilibrio en la alimentación.
Los carbohidratos o glúcidos y su impacto en el reparto alimentario.

Fuentes:
– Europa Press. “Una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas y proteínas aumentan los niveles de colesterol”. Madrid 4 de noviembre de 2013.

http://www.europapress.es/salud/salud-bienestar/noticia-dieta-baja-hidratos-carbono-rica-grasas-proteinasaumentan-niveles-colesterol-20131104105648.html

– Todo el campo.”La cetosis, una enfermedad silenciosa” 24 de julio de 2013.
http://www.todoelcampo.com.uy/cetosis_una_enfermedad_silenciosa-15?nid=8139#.UnABhhCYuk4

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Curiosidades en alimentación: La moda paleolítica.

composicion fotografica

– Marina Muñoz Cervera –

Las carnes y las grasas, por si solas, no aportan un equilibrio alimentario.

“No hay ciencia exacta” pero si nos basamos en los conocimientos es más fácil aplicar la ciencia y descubrir las excepciones que nos dan amplitud de miras y en cualquier caso no dejan de ser cultura.

La alimentación y nutrición no es una excepción entre las ciencias, y los humanos somos variopintos en nuestras existencia, creencias y en nuestros modos de vivir y entender la vida. En ocasiones, entre determinados grupos sociales, surgen ideas que pueden no ser de aplicación en otros, pero es interesante conocerlas. Los ecosistemas son variados y como bien sabemos las necesidades cambian de un lugar o circunstancia a otro.

Vamos a abrir una nueva categoría para dar cabida a esas “Curiosidades en alimentación” que resultan sorprendentes porque se salen de los esquemas establecidos y, sin embargo, nos aportan la novedad y quizás la experiencia.

Para comenzar, vamos a conocer una noticia publicada en Expansión.com que lleva por título: “La dieta paleolítica entra en la oficina”.

La moda de cárnicos y grasas.

Parece ser que en Sillicon Valley se ha puesto de moda una dieta basada en carnes y grasas, sin cereales y productos lácteos, como antes de la aparición de la agricultura, según comenta el artículo.

“Dan Benjamin es un empresario de la industria tecnológica y de medios online de EEUU. Cuando empezó a padecer alergias sin explicación, alto colesterol e hipoglucemia, ignoró los consejos de su doctor y sometió a su familia a una dieta que probablemente habrían consumido sus ancestros hace 100.000 años”.

“Benjamin atribuye su conversión a Mark Sisson, un antiguo corredor de maratones que ha creado toda una industria alrededor de la locura por el Paleolítico. Sisson fue el primero en convertir este movimiento en un negocio rentable: tiene Mark’s Daily Apple, un blog que tiene 50 millones de visitas mensuales, un boyante negocio de edición de libros y una empresa de suplementos alimenticios”.

Me ha parecido curiosa esta noticia, sin embargo, no podemos olvidar que la evolución está marcada por la alimentación; y, por otra parte, la exclusión de los cereales no implica la ausencia de almidones porque nuestro prehistóricos comían tubérculos. Además también se alimentaban de hojas de los árboles, si bien, hubo tiempos en por sequías, escaseaban, y otras especies de plantas tomaban su lugar.

No estuve en la prehistoria, no conozco a nadie que estuviese y aunque firmemente creo en todos aquellos hallazgos arqueológicos y pictóricos que nos han dejado los Homo Sapiens para que les sigamos la pista, también me llama la atención que los antiguos “Homo sapiens” sufrieron una evolución a “Homo sapiens sapiens” en una época posterior al paleolítico, en la que la agricultura y el aprovechamiento de los lácteos estaban presentes.

Hay muchas formas diferentes de combinar los nutrientes, y tendríamos que conocer con mucho más detalle en qué consiste la alimentación de Benjamin para poder valorar su acción. No obstante, cada cual escoge su camino y esa libertad de elección es la vida misma.

Enlace relacionado:

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

Fuente:

Charles Wallace. Financial Times. Expansión.com. 22-10-2013.
http://www.expansion.com/2013/10/21/directivos/1382377848.html

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Proverbio chino.

pimientos en bloc de notas

– Marina Muñoz Cervera –

“El padre de la enfermedad pudo haber sido cualquiera, pero no cabe duda de que la madre fue una mala dieta”

Esta frase aparece en la Introducción del libro de Jean Carper, Los Alimentos Medicina Milagrosa. 5ª Edición.  Pag. 29. Editorial Amat, S. L. Barcelona 2008.

Haciendo una interpretación libre del proverbio, pienso que la palabra “Dieta”, en este contexto, hace referencia a la alimentación en general y no a una dieta concreta. La comparto con vosotros porque invita a reflexionar sobre si realmente merece la pena estar enfermo como consecuencia de una mala alimentación y, aunque la frase parece jocosa, encierra una gran verdad, y es que muchas enfermedades tienen su base en la forma en que comemos a diario. Afortunadamente, está en nosotros la capacidad para cambiar nuestro futuro próximo y lejano.

Enlace relacionado:
¿Qué significa la palabra “Dieta”?

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Algunas “notas” sobre el vegetarianismo y el veganismo.

alimentación vegetal

Marina Muñoz Cervera –

El filósofo griego, Pitágoras (570 – 500 a. C.)  afirmó: “Mientras los seres humanos maten a los animales, seguirán matando a otros seres humanos”. Esta frase representó la base de un movimiento que, desde entonces, se denomina vegetarianismo (del latín “vegetus”= vivo, vigoroso) (1).

Las razones de la renuncia al consumo de origen animal se han modificado a lo largo del tiempo. En la Grecia y Roma antiguas predominaba un movimiento de resistencia contra el hedonismo generalizado; más adelante empezaron a tenerse en cuenta varios aspectos éticos y religiosos. En la actualidad se consideran, en primer lugar,  los factores relacionados con la “salud”. Términos tales como: colesterol, purina y hormonas en el ganado, etc. han creado un terreno fértil para que surja una desconfianza general asociada con los productos de origen animal. Sin embargo, los seres humanos no somos vegetarianos por naturaleza; nuestros organismos (dientes y aparato digestivo) están adaptados para recibir una alimentación mixta (1).

Todos los tipos de alimentación vegetariana coinciden en la abstinencia de consumo de carne y pescado. Los ovolactovegetarianos ingieren lácteos y huevos, pero los lactovegetarianos tampoco consumen huevos. Hasta ese nivel se aplican los mismos principios básicos de la fisiología de la nutrición mixta:

Nota 1: “si se mantiene la variedad y el equilibrio nutricional, rara vez se producen deficiencias de nutrientes”. Con la alimentación vegetariana aumenta el consumo de productos ricos en nutrientes (verdura, cereales integrales, fruta, etc.), por ello, el aporte de nutrientes en muchas ocasiones se incrementa (1).

Los vegetarianos estrictos no consumen ningún producto de origen animal; esto elimina los productos lácteos como fuente de Vitamina B12 y algún otro nutriente. No obstante, incluso los vegetarianos estrictos rara vez experimentan síntomas clínicos de deficiencia (en ciertos casos, los hijos de madres vegetariana estrictas, desarrollan síntomas de deficiencia de Vitamina B12), pero los análisis de sangre (concentraciones de hierro, Vitamina B12, homocisteina, etc.) tienden a revelar un aporte limítrofe (1).

Nota 2: “La nutrición vegetariana estricta tiende a volverse peligrosa cuando la falta de conocimientos se asocia a un aumento del requerimiento de nutrientes. El riesgo de aporte inadecuado se incrementa durante el embarazo y la lactancia y también durante la infancia” (1).

Nota 3: “El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal, el de los seres sintientes. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima al uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.
Donald Watson, miembro fundador de la Sociedad Vegana (Vegan Society) (2).

Nota 4: Parece ser que “el Vegetarianismo y Veganismo no son sinónimos”. El vegetarianismo es un hábito alimenticio, que excluye total o parcialmente productos de origen animal; y el “veganismo” es toda una filosofía que incluye prácticas como las siguientes (2):

– Alimentación: los veganos siguen una alimentación vegetariana estricta o pura, es decir, no se alimentan con productos de origen animal.
– Vestimenta, calzado y otros usos: los veganos rechazan los tejidos y materiales de origen animal.
– Ocio: los veganos rechazan los espectáculos en los que se usan animales.
– Productos probados en animales: los veganos evitan los productos que están elaborándose mediante experimentación animal y promueven alternativas.
– Compraventa: los veganos rechazan la existencia de compraventa de animales, pues rechazan que estos tengan un estatus de propiedad. La compra de un animal para salvarle la vida tiene poca efectividad, pues se enriquece a quienes explotan animales y el animal salvado es sustituido por otro. En cuanto a animales de compañía, los veganos promueven la adopción (2).

El término “vegano” fue acuñado para diferenciarse de los vegetarianos en su estilo de vida (5).

La Asociación Vegana española define el “Veganismo” como una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de los productos -no adaptados a nuestras necesidades físicas y espirituales- como la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, la miel, los productos derivados de los animales, y otros artículos de origen animal como el cuero y las pieles. Se puede afirmar que es el estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la Naturaleza. Y refiere una frase del filósofo Pitágoras, distinta a la que leíamos al principio de esta entrada: “¡Oh, dioses! ¿Puede darse mayor delito que introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que, como nosotros, vive?” (6).

Nota 5: Según Leslie J. Cross (miembro fundador de la primera Sociedad Vegana, Reino Unido, 1944), el “veganismo”  es la doctrina de que los humanos deben vivir sin explotar a los animales (7).

Nota 6: “Los vegetarianos clásicos suelen contar con mucha información y su nutrición está más cerca de las recomendaciones nutricionales oficiales que la de los ciudadanos comunes”. Además estas personas tienden a poner en práctica hábitos saludables (mucho ejercicio, abstinencia de alcohol, abstinencia de nicotina, etc.) y todos estos factores influyen sobre los resultados positivos que se observan en los estudios sobre este tipo de alimentación (1).

Os dejo un reciente estudio, en el que se demuestra los beneficios sobre la salud del corazón de la alimentación vegetariana, según un estudio hecho por la investigadora Francesca Crowe, y que se ha publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition. Podéis acceder al Abstract del artículo (en inglés) a través del siguiente enlace: Risk of hospitalization or death from ischemic heart disease among British vegetarians and nonvegetarians: results from the EPIC-Oxford cohort study (3).

No he podido acceder al artículo completo, pero podéis leer los comentarios de la experta a través un artículo publicado en ELMundo.es: La dieta vegetariana protege el corazón” (4).

Enlaces relacionados:

¿Qué significa la palabra “Dieta”.

Fuentes:

(1) Biesalski – Grimm. Nutrición aplicada y nutrición médica: Pautas relacionadas con la nutrición “Vegetarianismo”. Nutrición Texto y Atlas. Ed. Médica Panamericana. Madrid 2009.
(2) Veganismo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Veganismo
(3) Am J Clin Nutr March 2013 ajcn.044073
http://ajcn.nutrition.org/content/early/2013/01/30/ajcn.112.044073.abstract
(4) Cristina G. Lucio. “La dieta vegetariana protege el corazón”. El Mundo. es. 31-01-2013.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/31/nutricion/1359619395.html
(5) El veganismo o vegetarianismo estricto. Vitónica: alimentación, salud y deporte.
http://www.vitonica.com/alimentos/el-veganismo-o-vegetarianismo-estricto
(6) ¿Qué es el veganismo?. Asociación Vegana Española.
http://www.ivu.org/ave/quees.html
(7) “La Historia Vegana”. Filosofía Vegana: Espacio de reflexión, análisis, y debate sobre veganismo y la cuestión moral de los animales.
http://pablofernandezberi.blogspot.com.es/2012/12/la-historia-vegana.html?spref=tw

Imagen: http://www.vivirsalud.com/sites/www.vivirsalud.com/files/imagecache/completa/Ventajas-y-desventajas-del-vegetarianismo-1.jpg

¿Qué significa la palabra “Dieta”?

fruta

– Marina Muñoz Cervera –

En muchas ocasiones asociamos el término genérico de “dieta” con las pautas concretas establecidas en regímenes de alimentación diversos.

En esta entrada, vamos a desgranar estos conceptos para que no nos produzcan confusión.

El Diccionario de la Real Academia en 22ª edición nos define el término “dieta”, desde el punto de vista biológico, como: “Conjunto de sustancias que habitualmente se utilizan como alimento” (1).

No obstante también se acepta la definición como “régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y, por ext., esta comida y bebida.” e incluso, coloquialmente como “Privación completa de comer” (1).

La palabra procede del latín “diaeta” y ésta a su vez del término griego “δíαιτα”, que significa “régimen de vida”(1).

En cuanto a la definición de “Régimen”, se entiende como: “Conjunto de normas referentes al tipo, cantidad, etc., de los alimentos, que debe observar una persona, generalmente por motivos de salud” (2).

En el año 1990, un grupo de estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó un Informe Técnico llamado “Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas” y en su Introducción expresan (3):

“En el curso de la evolución los seres humanos (y sus antecesores primates) se adaptaron progresivamente a una amplia gama de alimentos existentes en la naturaleza, pero los tipos de alimentos y la combinación de nutrientes (en términos de carbohidratos, grasas y proteínas) permanecieron relativamente constantes a través de los siglos. La disponibilidad de alimentos era a menudo precaria y con frecuencia padecían hambrunas (3).

La revolución de la agricultura, hace aproximadamente 10.000 años, originó cambios profundos. Aumentó la capacidad de obtener y almacenar alimentos y se produjeron con preferencia algunos de ellos. En los últimos 200 años, la revolución industrial en los países desarrollados introdujo cambios radicales en los métodos de producción, elaboración, almacenamiento y distribución de loa alimentos. Las innovaciones técnicas recientes, sumadas a un mayor bienestar material y a estilos de vida que han permitido ejercer las preferencias alimentarias (ampliadas por las técnicas modernas de comercialización), han llevado a modificaciones importantes de la composición nutricional de la “dieta” en los países desarrollados” (3).

Como vemos la OMS utiliza la acepción biológica de la palabra “dieta” refiriéndose a los alimentos que normalmente consumimos los humanos.

Por tanto, parece ser que lo que no debemos confundir es la palabra “dieta” expresada en términos generales con la “dieta específica para una determinada patología”.

Siendo así, la expresión “estar a dieta” no parece tener mucho sentido en sí misma a no ser que se le ponga un apellido, es decir, dieta de adelgazamiento, dieta para diabetes, dieta blanda, etc.

No caigamos en la trampa al leer la palabra “dieta” de suponer una comida escasa, pues dicho término, biológicamente hablando, no indica restricción alimentaria.

Una dieta sería, como consecuencia, el conjunto y cantidades de alimentos o mezclas de alimentos que se consumen habitualmente, aunque también puede hacer referencia al régimen que, en determinadas circunstancias, realizan personas sanas, enfermas o convalecientes en el comer o el beber (4).

La dietética estudia la forma de proporcionar a cada persona o grupos de personas los alimentos necesarios para su adecuado desarrollo, según su estado fisiológico y sus circunstancias. (4)

Fuentes:

(1) (2) Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.
(3) Organización Mundial de la Salud. Informe Técnico: Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/38855/1/WHO_TRS_797_(part1)_spa.pdf
(4) Nutrición y salud. La dieta equilibrada, prudente o saludable. Dirección General de Salud Pública y Alimentación, Consejería de Salud y Consumo. Madrid 2006.

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Manzana con cintura.

manzana con cinturón

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La dieta mediterránea reduce el riesgo cardiovascular. Sus 10 recomendaciones básicas.

piramide alimentaria dieta mediterranea

– Marina Muñoz Cervera –

En una noticia publicada, hoy 17 de julio de 2012 por Europa Press La dieta mediterránea reduce un 30 % el riesgo cardiovascular” nos explican que la Fundación Española del Corazón (FEC) reitera la necesidad de llevar una buena alimentación, pues reduce hasta un 30 % la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. El artículo refiere un estudio llevado a cabo por la Asociación Americana del Corazón en el que se demostró la eficacia de la dieta mediterránea sobre la tasa de recurrencia coronaria después de un primer infarto. Si queréis leer la noticia completa, podéis acceder a ella a través del enlace que hay al principio de esta entrada.

La dieta estilo mediterráneo fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2010 (1).

En la Fundación Dieta del Mediterráneo podéis encontrar más información sobre el tema y desde la misma Web se puede descargar la nueva pirámide, que es la que ilustra esta entrada.
Os dejo las 10 recomendaciones básicas de esta dieta (2):

1- Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición.

2- Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos.

3- El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.

4- Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.

5- Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos.

6- La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en pequeñas cantidades y como ingredientes de bocadillos y platos.

7- Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación.

8- La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente.

9- El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas.

10- Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.

Fuentes:

(1)  http://www.europapress.es/salud/noticia-fec-asegura-dieta-mediterranea-reduce-30-ciento-riesgo-cardiovascular-20120717135238.html

(2) http://fdmed.org/dieta-mediterranea/decalogo/

Imagen: http://fdmed.org/wp-content/uploads/PIRAMIDE-DIETA-MEDITERRANEA-800×589.jpg

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

mapa del mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Las circunstancias y los ecosistemas por los que ha pasado nuestra especie, han ido determinando la historia de la humanidad. Parece obvio pensar que la alimentación ha sido determinante en todo ello, sin embargo, en el desarrollado mundo actual, a veces olvidamos qué repercusiones tuvieron los cambios alimentarios en la continua evolución de los seres humanos. Vamos a mirar un poco al pasado, quizás para seguir caminando hacia el futuro con mayor base de conocimiento. Me he basado para escribir este texto en un interesantísimo artículo de la revista Investigación y Ciencia, cuyos datos menciono en la fuente, al final de esta entrada.

Las características que diferencian a los seres humanos del resto de los primates se debieron, en buena parte a la selección natural.

El interés científico en la evolución de los requerimientos nutritivos de nuestra especie cuenta con una larga tradición. Pero la investigación se intensificó a raíz de una publicación, en 1985, del artículo “Nutrición Paleolítica” en New England Journal of Medicine, firmado por S. Boyd Eaton, y Melvin J. Konner, de la Universidad de Emory. Sostenían que la difusión en las sociedades modernas de muchas enfermedades crónicas (obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y diabetes) se debía al alejamiento  de nuestra alimentación del tipo de dieta que había evolucionado  para una población de cazadores-recolectores prehistóricos, como mencionábamos al principio de este texto.

En los 18 años transcurridos desde este estudio pionero, hemos avanzado mucho en el conocimiento de las necesidades nutricionales humanas. Hoy sabemos que la evolución nos ha moldeado de esta forma para que no dependiéramos de una sola dieta paleolítica, sino que fuésemos flexibles en los hábitos alimentarios.

Para llegar a comprender el papel de la alimentación en la evolución humana, debemos recordar que la obtención de comida, su consumo y su utilización en diversos procesos biológicos, son aspectos fundamentales en un ser vivo. La dinámica energética entre los organismos y su entorno (energía gastada respecto de energía adquirida) comporta necesidades adaptativas para la supervivencia y reproducción.

El entorno influye en la forma en que el individuo reparte la energía entre mantenimiento y producción. Unas condiciones hostiles imponen costes de mantenimiento superiores; sin embargo el objetivo de todos los organismos es el mismo: dedicar suficiente energía  a la reproducción para asegurar a largo plazo el éxito de la especie.

El bipedismo:

Los primates no humanos deambulan sobre las cuatro extremidades; de ahí que se dé por hecho que el último antepasado común de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente vivo más próximo) fuera cuadrúpedo. No sabemos cuándo vivió ese último antepasado pero existen indicios claros de locomoción bípeda en Australopithecus que vivieron en África hace unos cuatro millones de años.

En la bibliografía paleoantropológica existen muchas hipótesis sobre el origen de la locomoción bípeda.  C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent, propuso en 1981, que la locomoción sobre dos extremidades inferiores liberaba los brazos para transportar las crías y los alimentos recolectados. Más próximamente, Kevin D. Hunt, de la Universidad de Indiana, defendió que surgía porque permitió alcanzar alimentos a los que antes no se llegaba. Según Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpol, desplazarse erguido permitía a los homínidos  regular mejor la temperatura corporal, porque así exponían menos superficie corporal al abrasador sol africano.

Hay muchas más teorías, pero William R. Leonard, basándose en investigaciones realizadas con su esposa, Marcia L. Robertson, sostiene que nuestros antepasados se hicieron bípedos, en parte porque ese tipo de locomoción, resulta, desde el punto de vista energético, menos costosa que la locomoción cuadrúpeda.

A los simios antropomorfos no les resulta barato caminar a cuatro patas.  Los chimpancés que caminan con los nudillos, gastan aproximadamente un 35% de caloría más que un cuadrúpedo ordinario del mismo tamaño, como un perro grande.  La mayor parte de la evolución de los primeros homínidos se produjo en zonas de bosques abiertos y en praderas donde se hacía difícil hallar el sustento.  Las sociedades actuales de cazadores y recolectores, que viven en ambientes así, suelen cubrir distancias de 10 a 13 kilómetros cada día para encontrar comida.

En el grupo de los homínidos del Plioceno, dicha evolución fue causada por el cambio climático. A medida que el continente africano se hacía más seco y las sabanas se extendían a expensas de los bosques, los recursos alimentarios se distribuían  con una discontinuidad creciente. En este contexto, la locomoción bípeda puede considerarse como una de las primeras estrategias en la evolución de la nutrición humana; una forma de desplazamiento que redujo drásticamente el número de calorías empleadas en buscar unos recursos alimenticios cada vez más dispersos.

Desarrollo del tamaño cerebral:

En cuanto los humanos perfeccionaron su locomoción, comenzó el siguiente acontecimiento fundamental de la evolución: el desarrollo del tamaño cerebral.

De acuerdo con el registro fósil, los Australopithecus no alcanzaron un cerebro mucho mayor que el de los simios antropomorfos; sólo experimentaron un aumento modesto de unos 400 centímetro cúbicos, hace 4 millones de años, y a 500, 2 millones de años más tarde. Sin embargo, el volumen cerebral del Homo pasó de los 600 centímetro cúbicos del “Homo habilis”, hace unos dos millones de años , a los 900 centímetro cúbicos de los primeros “Homo erectus”, sólo 300.000 años más tarde. El cerebro del H. erectus, no alcanzó el tamaño actual (1350 centímetro cúbicos como término medio) pero superó al de los primates no humanos.

El aspecto más extraordinario, desde el punto de vista evolutivo, de un cerebro voluminoso, es la cantidad de energía que consume, unas 16 veces más que el tejido muscular por unidad de peso. Debemos gastar una fracción importante  de nuestro suministro energético diario al funcionamiento cerebral; este órgano,  en reposo, representa un 20-25% de las demandas energéticas de un adulto humano, mucho más que el 8-10% observado en los primates no humanos y el 3-5% que asignan al cerebro de otros mamíferos.

En la evolución de un cerebro tan costoso en energía, intervinieron varios factores, pero no fue posible antes de que los homínidos adoptaran un tipo de dieta tan rica en calorías y nutrientes que cubriese sus necesidades.

Los fósiles revelan que la mejora en la calidad de la dieta acompañó al desarrollo evolutivo del cerebro. Todos los Australopithecus tenían características esqueléticas y dentarias adaptadas al consumo de alimentos vegetales coriáceos y de baja calidad. Sus representantes más avanzados, los australopitecos robustos (una línea familiar extinta del árbol familiar de los homínidos, contemporánea de miembros de nuestro género) habían adquirido rasgos evidentes de masticar vegetales fibrosos: rostros macizos y discoidales, mandíbulas muy potentes, cresta sagital en la parte superior del cráneo para la inserción de poderosos músculos masticadores y molares robustos con esmalte muy grueso. En cambio los primeros miembros del género Homo, que descendían de los australopitecos gráciles, tenían caras mucho más pequeñas, mandíbulas más delicadas, molares menores y carecían de cresta digital, a pesar de que su cuerpo era mucho mayor que el de sus predecesores. Este conjunto de características indica que los primeros Homo  consumían menos vegetales y más alimentos de origen animal. La extensión de la sabana  incrementó la presencia de mamíferos de pasto, como los antílopes y las gacelas; la captura de animales se convirtió en unos de los fundamentos de la alimentación.

Pero estos cambios en la dieta y en el comportamiento asociado a ella, no convirtieron a nuestros antepasados en carnívoros estrictos, sin embargo la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal a su dieta, combinada con la repartición de recursos, común en los grupos de cazadores-recolectores, aumentó la calidad y estabilidad de su alimentación.

La migración alimentaria:

Cuando los seres humanos se trasladaron a latitudes más septentrionales, tropezaron con nuevas dificultades alimentarias. Los neandertales que vivieron durante las últimas glaciaciones en Europa, fueron los primeros homínidos que habitaron ambientes de tipo ártico; hubieron de aumentar la cantidad de calorías que ingerían para sobrevivir bajo estas condiciones. Podemos obtener alguna pista sobre sus requerimientos energéticos, a partir de datos de poblaciones humanas actuales que, con modos de vida tradicional, moran en las zonas septentrionales. Los “evenki” pastores siberianos de renos estudiados por Meter Katzmarzyk, de la Universidad Queen´s de Ontario y Victoria A. Galloway, de la Universidad de Toronto, y los “inuit”  (esquimales) del ártico canadiense tienen un metabolismo basal un 15% más alto de los individuos de talla similar que viven en climas templados. Las actividades, mucho más costosas desde un punto de vista energético, asociadas a la vida en un clima boreal elevan todavía más el requerimiento calórico. Por ejemplo, un hombre de 75 Kilos de un país industrializado  solo necesita unas 2600 Kilocalorías al día, mientras que un “evenki” de 56 Kilos requiere más de 3000 Kilocalorías diarias para vivir.

Que fueran capaces  de satisfacer estas demandas energéticas nos habla de sus grandes aptitudes para obtener alimento.

Conclusiones:

Del mismo modo  que la exigencia de mejorar la calidad de la dieta influyó en la evolución humana inicial, factores análogos desempeñaron una función crucial en el incremento, más reciente, del tamaño de la población.

La cocción de los alimentos, la agricultura e incluso ciertos aspectos de la técnica moderna de la alimentación pueden considerarse tácticas innovadoras para potenciar la calidad de la dieta humana. En primer lugar la cocción aumentó  la energía disponible en las plantas silvestres. Con la llegada de la agricultura, el humano empezó a manipular especies marginales para aumentar su producción, digestibilidad y contenido nutritivo. Toda esta serie de transformaciones continúa, hoy en día, con la modificación genética de plantas cultivadas que producen “mejores” frutos, vegetales y cereales.

El resultado de todo ello ha sido eficaz: la especie humana no se ha extinguido. Sin embargo se trata, no solamente de sobrevivir, sino también de vivir con salud.

El estudio de poblaciones que mantienen todavía un estilo de vida tradicional nos enseña que el humano puede, hoy día, cubrir sus exigencias nutricionales mediante una gran variedad de estrategias alimentarias. La evolución habría privilegiado la flexibilidad en la dieta y la disponibilidad de alimentos.

Fuente bibliográfica:

William R. Leonard. La incidencia de la dieta en la hominización. Investigación y Ciencia 66 (317). La dieta humana: biología y cultura. 4º trimestre 2011. Prensa científica, S. A.

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