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La abundancia que implica un detrimento.

ambiente obesogénico

– Marina Muñoz Cervera –

“Obesidad” y “sobrepeso” son términos que están teniendo una gran relevancia en nuestros días.

Es debido su exagerada prevalencia y las repercusiones que ambos procesos tienen para la salud de las personas que los padecen y para la economía sanitaria de los países.

Por desgracia, no son problemas fáciles de resolver en un macroambiente obesogénico social que tienta y alienta al consumo de atractivas sustancias escasas en nutrientes y con elevados contenidos en azúcares y grasas.

Si a esto le sumamos que el progreso ha acortado distancias y que fácilmente podemos resolver problemas sin movernos de una butaca, el resultado es que la ingesta calórica supera en mucho al gasto de energía, entre otros abundantes factores relacionados.

No es un problema nuevo.

La obesidad no es un problema nuevo, de hecho en algunas culturas es un estándar de abundancia, belleza y muchas mujeres se ven obligadas a ser obesas para cumplir los requisitos que su sociedad les impone día a día.

Algunas culturas antiguas siguen vigentes, por ejemplo en Mauritania, a las niñas les obligan a comer de una manera forzada y exagerada para ser más bellas.

Algunas vomitan y enferman como consecuencia  del cebamiento, sin embargo, la sociedad en la que viven las condenan a una “muerte” en vida para resultar “atractivas”.

Esta práctica, llamada “Gavage” es la consecuencia de la visión de la mujer en función de su volumen corporal.

Existe la creencia de que “mientras más voluminosa sea una mujer mayor espacio ocupa en el corazón de un hombre”. El término “gavage” francés significa en castellano “cebado, engorde”.

En la cultura de Tiwanaku, La Paz (Bolivia), las representaciones de la mujer considerada hermosa, siempre hacen alusión a figuras obesas. Y, de hecho, aunque ha pasado mucho tiempo, basta dar un paseo por las calles de la ciudad de La Paz para poder comprobar que el número, sobre todo de mujeres obesas, es muy alto.

Y estos son solo dos ejemplos,  porque la obesidad ha sido representada por pintores, escultores, etc., a lo largo de la historia, como un reflejo social.

“Mujeres fuertes o voluminosas o poderosas o robustas” son calificativos que se utilizan habitualmente para aminorar la realidad de una situación patológica que afecta gravemente a la salud, rodeada  de “mágicas soluciones” muy lucrativas que, en la mayor parte de las ocasiones, empeoran el problema.

Hoy en día, la obesidad no es exclusiva de las mujeres, la padecen ambos sexos y en algunas ocasiones es consecuencia de un mal abordaje del problema a base de dietas que adelgazan durante un tiempo, pero que producen un efecto rebote y un engordamiento posterior, incluso superior al que existía previamente; en otras, existe una patología subyacente que determina su aparición y mantenimiento.

Sin embargo, desde antiguo, el exceso de peso es sinónimo de abundancia, quien tenía posibilidades de comer, así lo demostraba.

¿Cuánto pesa esta antigua herencia en nuestros días?

Es una pregunta que se me ocurre sobre la marcha al revisar los sinónimos de abundancia: copiosidad, riqueza, acopio, profusión, exuberancia, afluencia, opulencia, fertilidad, demasía, exageración, exceso, raudal, multitud, plétora;
y sus antónimos: escasez, estrechez, falta.

No soy quien para valorar la belleza o ausencia de la misma en la obesidad o en el sobrepeso, de hecho, quizás por deformación profesional, me preocupan otros factores, como la limitación de movilidad, pérdida de agilidad, las enfermedades asociadas, etc. y todas aquellas consecuencias que están lejos de ser sinónimos de “abundancia en salud” y que se acercan de forma muy peligrosa al “detrimento de la salud”.

Y me preocupa el sufrimiento que subyace en las personas que por falta de recursos y/o desinformación, viven el día a día con una sobrecarga física que difícilmente les permite llevar una vida normal, también la de aquellos que sufren las graves consecuencias de esta patología.

Y me inquietan aquellas personas que, a pesar de su incesante lucha por cambiar su situación, no consiguen resolverla.

Es paradójico que la abundancia representada por la obesidad en todos los tiempos haya sido equivalente a una escasez en salud.

Aún es normal en algunas sociedades que una persona con un peso considerado normal, según su Índice de Masa Muscular, y por tanto, menos abocada al padecimiento de enfermedades asociadas con el exceso de peso, sea considerada “flaca” en el sentido de “débil” o “escaso”.

Quizás uno de los factores que haya que tener en cuenta a la hora de plantearnos cómo abordar este problema es en qué lugar queremos estar situados en nuestra civilización.

¿Poderosos? ¿Robustos? ¿Ricos? ¿Opulentos? ¿Exuberantes?

¿En qué?

Me temo que si todos los calificativos anteriores se refieran  a peso,  grasa y enfermedades, posiblemente nos veamos muy grandes en tamaño pero estaremos lejos de la fortaleza física y de la salud.

Pienso que una persona fuerte y sana es aquella que tiene sus defensas en buen estado, que se alimenta de forma conveniente para sus necesidades y que se aleja de la obligación que determina la obesogenia social, que bien mirado no dista mucho de las costumbres mauritanas, pero en este caso la imposición no es forzada por los padres, es por una sociedad que aturde los sentidos con publicidad engañosa.

¿Qué lugar queremos ocupar?

Dejo la pregunta en el aire y me permito esta reflexión sobre el tema porque pienso que la elección es el primer paso para la consecución.

Enlaces relacionados:

¿Qué es el Ambiente Obesogénico?

Imagen:

http://www.naturalwellbeing.com/blog/are-you-getting-enough-exercise

El romero: condimento y medicamento.

rosmarinus officinalis

– Marina Muñoz Cervera –

Es romero es un condimento, que fue usado como medicamento.

Esta especia o condimento es conocida por todos como aromatizante y saborizante de muchas preparaciones culinarias. Tras el dicho “con las virtudes del romero se puede escribir un libro entero” hay todo un mundo de práctica en su uso que nos demuestra que no solo es una hierba aromática sino también una planta con propiedades medicinales.

Pertenece a la misma familia botánica que la albahaca, “Lamiaceae” (comprende más de 200 especies de plantas y todas ellas contienen aceites esenciales), siendo su especie, “Rosmarinus” y su género “officinalis”, este último término, se aplica a muchas especies que desde muy antiguo se consideran hierbas medicinales (1).

El romero en la antigüedad:

En la experiencia de Pedanio Dioscórides (40-90 d.C.) , médico en la antigua Grecia, el romero sanaba la ictericia “dándose a beber el cocimiento de sus hojas” y describe el momento en el que tenían que administrarse: “antes de que se ejercite el enfermo; el cual habiéndose ejercitado debe entrar al baño y beber vino” (2) (en el contexto histórico de Dioscórides, médico del ejército de Nerón, “ejercitarse” puede significar “llevar a cabo las maniobras o las contiendas propias del ejército”, tratándose esto último de mi libre interpretación basada en el significado etimológico de la palabra “ejercitar”).

Andrés de Laguna, médico español, dedicado a la botánica médica y a la farmacología (1499-1560)  dice del romero, que “su sahumerio (*) sirve para la tos y el catarro, preserva la casa de ambientes corruptos y de las pestilencias y hace huir a las serpientes de ella” (2).

Fue en el año 1300 cuando Arbau de Vilanova, médico español,  descubrió su esencia en disolución alcohólica; en el siglo XVI se preparó el Agua de la Reina , destilando con alcohol las sumidades floridas del romero y desde entonces se le atribuyeron grandiosas virtudes cosméticas para el rejuvenecimiento del piel (2).

Hoy en día sabemos que es estimulante, antiespasmódico, ligeramente diurético y colagogo (provoca la evacuación de bilis); en su uso externo se emplea para combatir los dolores articulares, así como para tonificar el cuerpo fatigado por trabajos violentos (2), por los efectos antiinflamatorios, rubefacientes y analgésicos de su aceite esencial rico en pireno, alcanfor y cineol.

Como hepatoprotector y carminativo, se emplea en el tratamiento de afecciones hepatobiliares como hepatitis, colecistitis y también en flatulencias.

Como cicatrizante y estimulante del cuero cabelludo se emplea tópicamente en heridas y problemas de alopecia. Describe Pío Font Quer (1888 Lérida-1964 Barcelona), Doctor en Farmacia y Licenciado en Ciencias Químicas, que para lavar las llagas se utiliza la infusión de sumidades floridas en la proporción de 1 onza (28,57 gramos) por litro de agua hirviendo; se lavan las heridas y/o llagas dos veces al día con este agua que será preparada de nuevo cada vez (2).

Como vemos detrás del simple condimento de arroces y otros platos hay todo un mundo que podemos explorar.

No destaca especialmente como nutriente, pero sí como medicamento, en forma de infusión, extracto fluido, extracto seco y aceite esencial; sin embargo no es del todo inocuo, el uso de su aceite esencial está contraindicado en el caso de embarazo (es abortivo), en el caso de obstrucción de vías biliares, durante la lactancia, en epilepsia, úlceras gastroduodenales y en niños menores de 6 años.

El aceite esencial puro no debe usarse por vía interna porque puede producir espasmos musculares, gastroenteritis, irritación renal y si se utilizan altas dosis puede ser neurotóxico.
(*)sahumerio: humo aromático

Enlace relacionado:

Recetas: Calabaza al romero.

Fuentes bibliográficas:

(1) Inforjardin. Romero
http://fichas.infojardin.com/arbustos/rosmarinus-officinalis-romero.htm
(2) Pío Font Quer. “Romero”. El Dioscórides Renovado. 4ª Edición. Págs. 651-652. Ediciones Península. Barcelona 2002.
(3) Fitoterapia avanzada. Fundación Universitaria Iberoamericana.

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Entrada actualizada el 09-07-2013

La albahaca en la medicina antigua y una perspectiva actual.

ocinum basilicum

– Marina Muñoz Cervera –

¿Qué interés podría tener una hierba aromática como la albahaca para los médicos de la antigüedad?

Hoy en día, esta planta se utiliza comúnmente como condimento para aromatizar y dar sabor  algunos platos de comida. En muchos hogares se planta esta hierba para recurrir a ella como especie culinaria y popularmente se ha empleado para diversas dolencias. También la medicina natural actual la utiliza, sin embargo, el saber ancestral de la medicina, puede ayudarnos a comprender mejor algunos aspectos y a situarnos con mayor convicción en el presente.

Taxonomía.

Antes de comenzar con sus usos, la situaremos taxonómicamente:

Especie y género: Ocinum basilicum (1)(2)(3).

Familia: Lamiaceae (1)(3).

Origen: Asia, Irán, India (1)(3).

Sinonimia común: Alfábrega, alhábega, alfabreguera, alfalga, albaca, brazilla, basílico, hierba real. (2)(3).

Se emplea para condimentar casi todos los tipos de alimentos, sin embargo quizás sea más conocida, como condimento del tomate y de la pasta italiana “al pesto” (3).

En la antigüedad.

Pedanio Dioscórides, también llamado el Anarzabeo, fue un griego que llegó a ser un gran médico en la ciencia práctica, inspirada en el saber egipcio del Templo de Imhotep, en Menfis, donde también había acudido Hipócrates; vivió en el siglo I de nuestra Era y fue médico de los ejércitos de Nerón; sin duda con menguados recursos económicos y con ganas de viajar para conocer las hierbas medicinales de más extensos territorios y los secretos médicos de dilatados países, se sentiría atraído por la vida castrense, que le ofrecía la posibilidad de satisfacer sus deseos; como resultado de unos y otros escribió su tratado “Materia médica” en 6 libros, que comprende remedios de los tres reinos de la naturaleza, tanto animales como minerales y, principalmente vegetales, de los cuales nos dio alrededor de 600 especies. En el Capítulo 130 de su Libro II, la describe con las siguientes palabras:

Transcribo el texto en castellano antiguo pues la obra de Dioscórides ha sido traducida del griego en multitud de ocasiones y, entre paréntesis aclaro de forma libre, algunas palabras que ya están en desuso coloquialmente hablando.

La traducción siguiente fue llevada a cabo por Andrés Laguna y pertenece a la obra “El Dioscórides Renovado” de Pio Font Quer, Doctor en Farmacia y Licenciado en Ciencias Químicas (2).

“El ocimo es una hierba muy conocida, la cual comida en gran cuantidad debilita la vista. Es lenitiva (que tiene virtud de ablandar y suavizar) del vientre, mueve ventosidades, provoca la orina y acrecienta la leche, empero digérese (se digiere) con dificultad. Aplicada con flor de harina y aceite rosado y vinagre en forma de emplastro, es útil a los apostemas calientes de los pulmones (abscesos) y contra las puncturas (pequeño agujero hecho con objeto punzante: picadura) del dragón marino y del alacrán. Mezclada ella sola con vino Chío, mitiga el dolor de los ojos. Su zumo, instilado, mundifica (limpiar, purgar, purificar) la nubes y deseca los humores que a los ojos destilan. Su simiente, bebida, sirve a los engendran copia de humor melancólico, a los que no pueden orinar y a los que están llenos de ventosidades. Sorbida por las narices provoca muchas veces a esternudar (estornudar), y lo mesmo hace la hierba. Empero es menester comprimir los ojos cuando el esternudo venir se siente. Algunos repuevan (reprueban) el ocimo en la viandas y se guardan de le comer, por cuanto maxcado (mascado) y puesto al sol engendra ciertos gusanos. Añaden los africanos que los que hubieren comido el ocimo, aunque después sean heridos del alacrán, no sentirán dolor” (2).

En 1927, Diego de Torres, Catedrático de la Universidad de Salamanca, refiere en la página 24 de su “Cartilla rústica” (2):

“El que fuere tocado del dolor de cabeza, debe huir totalmente del olor de la albahaca, porque el olor activo de ella lo aumenta y, aún, en opinión de algunos, hace nacer gusanos al cerebro, como aconteció a un hombre del siglo pasado, como lo refiere el médico Juan Holerío, doctor en medicina, al principio de su “Práctica”. La mayor virtud que tiene la albahaca es que si alguna mujer fuere atormentada en el parto con vehementísimos dolores, si la pusieren una raíz de esta planta con su pluma de golondrina en la mano, parirá muy presto con muy poco dolor” (2).

Ya sabemos que la albahaca tenía un lugar, unas indicaciones y también contraindicaciones. No obstante, tenemos que tener en cuenta que en aquél tiempo, a falta de ecografías, etc. eran los síntomas del paciente lo que se describían y posiblemente lo que se refiere como “gusanos en el cerebro” refleje un estado de excitación exagerado que puede producirse cuando se consume o se huele en exceso.

En el presente, se considera una hierba aromática utilizada para el condimento de alimentos y así está contemplada en el Codex Alimentarius (4).

La medicina natural la utiliza, entre otras virtudes, como digestiva, sin embargo, por lo que he podido leer, aún existe polémica en cuanto a sus efectos secundarios; algunos piensan que es una hierba muy segura, otros no tanto; se le atribuyen propiedades antibacterianas, anticancerígenas, antioxidantes, carminativas, etc. (5). Se considera estimulante y antiespasmódica; la esencia de albahaca es excitante cuando empieza su acción, pero luego abate y deprime (2).

Cuando se desconocían remedios más eficientes contra los mosquitos, se colocaba un ramito de esta hierba sobre la almohada (2).

Desde el punto de vista nutricional.

Sin embargo, no podemos olvidar que la albahaca es un condimento que nos aporta vitaminas, sobre todo Equivalentes carotenoides (264 microgramos) y Vitamina K (415 microgramos) ambas cantidades por 100 gramos de hojas de albahaca fresca. Pequeñas cantidades de Riboflavina (0,1 mg), Niacina (0,9 mg), Piridoxina (0,2 mg), Vitamina C (18 mg), Vitamina E (0,8 mg) y Ácido Pantoténico (0,2 mg) por 100 gramos de hojas frescas igualmente (6).

También, es una fuente de minerales, entre los más abundantes en esta planta, son el Calcio (177 mg), Magnesio (64 mg), Potasio (295 mg), Fósforo (56 mg) y Manganeso (1,1 mg). También contiene Hierro (3,2 mg), Zinc (0,8 mg), Sodio (4 mg), Selenio (0,3 microgramos) y Cobre (0,4 mg), todo ello por 100 gramos de hojas frescas (6).

Su contenido en agua es abundante, 92,1 gramos/100 gramos.

En su composición hay una pequeña cantidad de proteínas, 3,2 gramos/100 gramos (destacando su contenido en los aminoácidos siguientes: Ácido Aspártico y Ácido Glutámico); 2,7 gramos/ 100 gramos de Glúcidos o Hidratos de Carbono del tipo glucosa, fructosa y galactosa. Y en cuanto a su contenido en grasas es de 0,6 gramos/100 gramos, fundamentalmente poliinsaturadas (0,4 gr) y una pequeña cantidad de monoinsaturadas (0,1); no contiene grasas saturadas (6).

Vemos, por tanto, que su consumo nos aportará nutrientes y, utilizado como condimento, puede enriquecer el valor nutricional de los platos.

En cuanto a uso como medicamento, comentaros que tiene principios activos que actúan como fármacos (linalol, metilchavicol o estragol y cineol) (2) y están mucho más concentrados en los aceites esenciales, por tanto su uso tiene consecuencias y dependiendo del mismo serán favorables o desfavorables.

Comentaros que la ingestión de cualquier tipo de preparado de albahaca, ya sea en forma de aceite, tisana, o en forma de una cantidad apreciable de hojas secas o frescas, debe estar refrendado por una buena información y práctica sobre sus ventajas e inconvenientes.

Iremos viendo, en sucesivas entradas, algunas de las hierbas y plantas utilizadas como condimentos, más comunes, para conocer con cierta profundidad sus características.

Fuentes:

(1) Albahaca.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ocimum_basilicum
(2) Pío Font Quer. “Albahaca”. El Dioscórides Renovado. 4ª Edición. Págs. 713-715. Ediciones Península. Barcelona 2002.
(3) Inforjardin. Albahaca. Ocinum basilicum.
http://fichas.infojardin.com/condimentos/ocimum-basilicum-albahaca-alhabega-alfabega-basilico.htm
(4) Codex Alimentarius.International Foods Standars.
http://www.codexalimentarius.org/codex-home
(5) Jean Carper. Los Alimentos Medicina Milagrosa. Pags. 440-458. Amat Editorial, S.L. Barcelona 2008.
(6) Ortega RM, López-Sobaler AM, Andrés P, Requejo AM, Aparicio Vizuete A, Molinero LM.
DIAL software for assessing diets and food calculations.
Departamento de Nutrición (UCM) y Alce Ingeniería, S.L.
Current Version 2.16 2012.

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Entrada actualizada el 20-12-2019

El ajo y su historia Parte III: El ajo en la cultura romana.

cabezas de ajo

– Marina Muñoz Cervera –

Continuamos con la prolífica historia de esta hortaliza. Conocemos su uso en el antiguo Egipto: El ajo y su historia paso a paso: Parte I ,  su repercusión en la sociedad griega: El ajo y su historia. Parte II: La “rosa picante” de los griegos. y hoy vamos a revisar su impacto en la cultura romana.

El ajo fue muy popular entre los romanos y formaba parte de gran número de remedios para las más diversas enfermedades.  Sin embargo, la relación no dejaba de ser de amor y odio, a la vez, ya que la nobleza rechazaba su uso.

En la mitología romana, esta hortaliza estaba dedicada al dios de la guerra, Marte, y se consideraba el símbolo de las virtudes militares por sus propiedades higiénicas y fortalecedoras (1).

Galeno (Galeno de Pérgamo, Pérgamo, Grecia, 130- Roma 200), que en los últimos años de su vida vivió en Roma donde consigue una gran reputación como médico (2), lo denominaba la “melaza de los pobres” y lo consideraba una panacea curalotodo.

Horacio (Quinto Horacio Flaco, Venusia, hoy Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C.), primer poeta lírico y satírico en lengua latina (3), detestaba su olor  y consideraba vulgares a las personas que lo desprendían; ello nos indica lo extendido que estaba su consumo en aquella época. En alguna ocasión, el poeta habló se refirió   a los ajos como “más peligrosos que la cicuta” y nos cuenta, que él mismo se puso enfermo al consumirlos en la mesa de su amigo Cayo Mecenas (Cayo Cilnio Mecenas, circa 70-8 a. C.), noble romano de origen etrusco (4),  el cual estaba celoso de Horacio a causa de la hermosa Lidia (mujer a la que el poeta dedicó su Oda VIII) (4); parece ser que la causa de su enfermedad fue que Lidia lo rechazó al notar su olor a ajo.

Celso (Aulo Cornelio Celso, (ca.25 a. C. – 50 d. C.), enciclopedista romano y posiblemente médico, aunque no hay evidencias (su único trabajo conservado en la actualidad son los ocho libros “Tratado De Medicina”, sección de una obra mucho más extensa, llama Artes, y fuente primera de dieta, farmacia y cirugía), parece ser que es difícil determinar la verdadera profesión de Celso porque se dedicó a varias materias a pesar de que no se discute su autoría del Tratado de Medicina (6) (7). Se piensa que el célebre médico romano, que responde al mismo, nombre es Aulo o Aurelio Cornelio Celso, no obstante no se tiene seguridad plena. En cualquier caso, Celso, utilizaba el ajo contra la desnutrición y en el tratamiento de las fiebres intermitentes, justo antes de la fiebre y catalogó a esta hortaliza  como una de esas sustancias, que por su mal olor, eran capaces, en las personas letárgicas, de poner los espíritus en movimiento.

El término “Allium” se debe a Virgilio (Publio Virgilio Marón, Andes, actual Pietole, cerca de Mantua, en la Región X, Venetia, hoy Lombardía italiana, 15 de octubre de 70 a. C. – Brundisium, actual Brindisi, 21 de septiembre de 19 a. C.), poeta romano autor de La Eneida, Las Bucólicas y Las Geórgicas (8), estudió filosofía, matemáticas y retórica, y se interesó por la astrología, medicina, zoología y botánica. Deriva de la palabra “All” caliente, picante. El término “sativum” es una contracción de “seminativum” (derivado de “seminis”, semilla) e indica que se puede sembrar (1)(9).

Virgilio, en sus Églogas, comenta que era consumido en gran abundancia, tanto por griegos como por romanos y, en su Appendix  Virgiliana (10), indica que el ajo se utilizaba para dar fuerza a los campesinos, en época de recolección; en un poema, llamado “Moretum” (tenido por Virgiliano) cuenta cómo un campesino prepara su modesto desayuno; es una exaltación de la vida en el campo (10); Moretum es el nombre de un plato tradicional que se servía como acompañamiento en la Antigua Roma y que estaba constituido por hierbas aromáticas, ajo, queso y vino (11). 

Os dejo una imagen del Moretum, listo para comer (la pasta se hace con un mortero y luego se moldean las bolas):

Marcial ( Marco Valerio Marcial, Marcus Valerius Martialis en latín (Bílbilis —actual Calatayud—, 1 de marzo de 40 – ibídem, 104), fue un poeta latino (12) y elogió sus virtudes afrodisíacas, citándolo como un medicamento capaz de despertar la llama vacilante que tienen los viejos esposos (1).

Y, por último, contaros que en las fiestas de honor a la diosa Ceres, diosa de la agricultura, cosechas y de la fecundidad de la mitología romana (13), se consumían grandes cantidades de ajo como augurio de fertilidad (1).

Como vemos, el ajo tiene una amplia representación en Roma, desde la medicina hasta la poesía; los trovadores eran los mejores historiadores de la época, pues representaban en sus obras la cotidianeidad de la época. En el siguiente capítulo de esta serie, dedicada a la historia de la hortaliza, hablaremos de su protagonismo en la Edad Media.

Enlaces relacionados:

El ajo y su historia: Parte I
El ajo y su historia II: La “rosa picante de los griegos”
El ajo y su historia IV: Edad Media y Moderna.
El ajo y su historia V: Un “tesoro nutricional” en nuestros días.

Fuentes:

(1) La historia del ajo como medicamento. El Poder curativo de los alimentos. Integral. RBA Libros, S.A. Barcelona 2010.
(2)http://es.wikipedia.org/wiki/Galeno
(3) http://es.wikipedia.org/wiki/Horacio
(4) http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Cilnio_Mecenas
(5) http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080013728/1080013728_03.pdf
(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Aulo_Cornelio_Celso
(7) http://www.e-torredebabel.com/Enciclopedia-Hispano-Americana/V4/Celso-medico-biografia-D-E-H-A.htm
(8) http://es.wikipedia.org/wiki/Virgilio
(9) http://www.avogel.es/enciclopedia-de-plantas/allium_sativum.php
(10) http://es.wikipedia.org/wiki/Appendix_Vergiliana
(11) http://es.wikipedia.org/wiki/Moretum
(12) http://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Valerio_Marcial
(13) http://es.wikipedia.org/wiki/Ceres_(mitolog%C3%ADa)

Imágenes:
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http://www.koch-welten.de/moretum.jpg

El ajo y su historia: Parte I.

Cabeza de ajos

– Marina Muñoz Cervera –

El sencillo ajo esconde interesantes beneficios para la salud.

El ajo es una hortaliza conocida desde la antigüedad y  la singularidad de su historia merece la pena conocerse, pues pienso que el mejor entendimiento de cualquier tema se obtiene a través de la observación de sus raíces. Voy a ir, paso a paso, recorriendo la vida de esta polémica hortaliza desde los anales de su historia.

Para situarnos en el contexto actual, mencionarles que el ajo es una angiosperma monocotiledónea perteneciente  a la familia Amarylliaceae , Orden Asparagales , Género Allium, Especie Sativum.(1)

Se utiliza hoy en día como aromatizante y saborizante natural, pero no siempre fue así.

Sus orígenes:

No se conoce a ciencia cierta el lugar de origen del ajo, debido a que el origen de esta planta es antiquísimo y su diseminación como planta silvestre y de cultivo se produjo hace milenios. No obstante, se acepta lo que escribió el famoso botánico De Candolle (Augustin Pyrame de Candolle -Ginebra, Suiza, 4 de febrero de 1778– 9 de septiembre de 1841- fue un briólogo, botánico, micólogo, pteridólogo suizo) (3) en su libro El Origen de las Plantas Cultivadas quien nos dice que el ajo es una planta originaria de Asia Central, posiblemente de Kirguisia,  en el suroeste de Siberia, y que está naturalizada en toda la cuenca mediterránea, donde se cultiva desde épocas muy remotas, habiéndose extendido a la mayoría de zonas templadas del planeta. Aún así el verdadero origen del ajo se desconoce a ciencia cierta, aunque Kirguisia sea posiblemente la única zona de nuestro planeta en la cual el ajo crece de forma espontánea pese a no haber sido cultivado en épocas anteriores.

El ajo en el antiguo Egipto:

En el famoso Papiro de Ebers,1500 A.C., ya se dan algunas algunas  recetas curativas, 22 de las cuales están hechas a base de ajos; se recomiendan para variadas enfermedades, entre ellas, las infecciones, dolores de cabeza, faringitis, debilidad física y los tumores. Este documento, el más antiguo relacionado con el ajo, “representa la mejor fuente de información sobre medicina egipcia de la que se dispone, superior al papiro Edwin Smith. Ebbell diferenció nueve grandes grupos: invocaciones a divinidades y fórmulas previas, enfermedades internas, prescripciones para enfermedades oculares, cutáneas, de las extremidades y prescripciones diversas. Es una recopilación de textos más antiguos de las primeras dinastías. Hoy día se encuentra en la Librería de la Universidad de Leipzig (Alemania) y data de la Dinastía XVIII,   en el año 8 del reinado de Amenhotep I; parece que el papiro fue encontrado entre las piernas de una momia en una tumba de Assasif y vendido a Edwin Smith por un comerciante egipcio en 1862. Posteriormente fue adquirido por el egiptólogo alemán George Moritz Ebers, a quien debe su nombre en1872.”(4)

Herodoto menciona que los obreros de la pirámide de Giza (500 a.C.) también utilizaron el ajo por sus virtudes curativas y alimenticias, y especialmente para incrementar su energía física, lo cual quedó grabado en algunos relieves encontrados en ella, donde se especifican el tipo, coste y detalle de los alimentos consumidos  por los obreros, entre los que figuraba el ajo. Se deduce que era un alimento propio de las clases humildes, pues no en vano la mano de obra utilizada para construir estos grandes monumentos en la época faraónica estaba en su práctica totalidad constituida por esclavos.

También, la Biblia confirma que el ajo se distribuía entre los esclavos hebreos que construían en Egipto, y que fue la causa de la primera guerra laboral  que se conoce, cuando dejó de distribuirse en la ración alimenticia. Curiosa paradoja del destino  que los esclavos dejen de trabajar por un puñado de ajos, pero esto nos demuestra el gran aprecio que le tenían, y nos explica porqué se le ha considerado durante muchos siglos como la panacea del hombre pobre.

Durante su estancia en Egipto, los hebreos entraron en contacto con este admirable bulbo y, a pesar de la repugnancia que en muchos casos sentían por esta planta, que llamaron sum, aprendieron a valorar sus virtudes, de ahí que una vez instalados en Palestina, la cultivaran con esmero.

Quizás, por sus cualidades excitantes y afrodisíacas los sacerdotes egipcios renunciaban al consumo de ajo, al considerarlo incompatible con las personas que por su elevación espiritual debían ponerse en contacto con las divinidades; y a este respecto nos dice Plutarco: “Se abstenían de la cebolla y del ajo (…). No eran buenos para los días de ayuno ni para las celebraciones festivas”.  Sin embargo, la ambivalencia de los sacerdotes hacia el ajo era evidente, porque en las tumbas de los faraones se enterraban también cerámicas y tallas de madera con ajos y cebollas para asegurar que sus comidas, allá, en el otro mundo y de camino hacia el Sol, estuvieran convenientemente aderezadas” (2).

En entradas sucesivas, seguiremos conociendo, de cerca, la historia de este bulbo.

Enlaces relacionados:
El ajo y su historia II: La “rosa picante de los griegos”
El Ajo y su historia Parte III: El ajo en la cultura romana
El ajo y su historia IV: Edad Media y Moderna.
El ajo y su historia V: Un “tesoro nutricional” en nuestros días.

Fuentes:

(1)    http://es.wikipedia.org/wiki/Allium_sativum
(2)   El Ajo. Tradición, cultivo y composición: La historia del ajo como medicamento. El Poder curativo de los alimentos. Integral. RBA Libros, S.A. Barcelona 2010.
(3)   http://es.wikipedia.org/wiki/Augustin_Pyrame_de_Candolle
(4)http://www.egiptologia.org/fuentes/papiros/ebers/

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Última revisión: 17-08-18