Archivo de la etiqueta: macroambiente obesogénico

La adiposidad a los 25 es un “pasaje” hacia obesidad mórbida a los 35.

hombre y niña obesos

– Marina Muñoz Cervera –

La obesidad es un terreno abonado para serios problemas de salud.

Muchas páginas se han escrito sobre este tema y, por desgracia, sigue siendo candente.  Un reciente estudio demuestra una relación directa entre la obesidad a los 25 años y grados mayores de obesidad en el futuro de la vida. La autora principal del trabajo es Jennifer B. Dowd de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Los hallazgos han sido publicados en la revista American Journal of Preventive Medicine y refieren que los hombres que son obesos a los 25 años tienen un 23,1% de posibilidades de padecer obesidad de clase III (IMC mayor a 40) mórbida a los 35 años.

Os dejo un enlace al resumen del trabajo publicado en Elsevier:
Early Obesity Linked to Increased Probability of Severe Obesity Later in Life.

Los riesgos asociados a la obesidad son reversibles siempre y cuando se tomen las medidas adecuadas, independientemente del tiempo que haya durado la obesidad, es decir, la predisposición a enfermedades cardiovasculares, inflamatorias y diabetes no aumenta por ser más tiempo obeso.

Nunca es tarde para tomar la decisión de “abandonar una enfermedad” aunque nos haya acompañado durante años e incluso sea habitual en nuestro ámbito de vida.

Entradas relacionadas:

La Obesidad y el sobrepeso.

Fuentes:

– S. Gutiérrez. ABC Salud. “Obeso a los 25 años, problemas de salud a los 35”. 6 de mayo de 2014.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140506/abci-obesidad-edad-201405051720.html
– Science Daily. “Early Obesity Linked to Increased Probability of Severe Obesity Later in Life”. Elsevier, May 6 2014.
http://www.sciencedaily.com/releases/2014/05/140506074450.htm?utm_campaign=Feed%3A+sciencedaily%2Ftop_news+%28ScienceDaily%3A+Top+News%29&utm_medium=feed&utm_source=feedburner
– Elsevier. “Early Obesity Linked to Increased Probability of Severe Obesity Later in Life”. Ann Arbor, MI, May 6, 2014
http://www.elsevier.com/about/press-releases/research-and-journals/early-obesity-linked-to-increased-probability-of-severe-obesity-later-in-life

Imagen:

La imagen que ilustra esta entrada es un cuadro de Fernando Botero y procede de la siguiente página Web:

Aido Bonsai. Fernando Botero 458.
http://aidobonsai.com/2011/06/04/fernando-botero/458-4/

La abundancia que implica un detrimento.

ambiente obesogénico

Marina Muñoz Cervera –

“Obesidad” y “sobrepeso” son términos que están teniendo una gran relevancia en nuestros días, como consecuencia de su exagerada prevalencia y de las repercusiones que ambos procesos tienen para la salud de las personas que los padecen y para la economía sanitaria de los países.

Por desgracia, no son problemas fáciles de resolver en un macroambiente obesogénico social que tienta y alienta al consumo de atractivas sustancias escasas en nutrientes y con elevados contenidos en azúcares y grasas. Si a esto le sumamos que el progreso ha acortado distancias y que fácilmente podemos resolver problemas sin movernos de una butaca, el resultado es que la ingesta calórica supera en mucho al gasto de energía, entre otros abundantes factores relacionados.

La obesidad no es un problema nuevo, de hecho en algunas culturas es un estándar de abundancia, belleza y muchas mujeres se ven obligadas a ser obesas para cumplir los requisitos que su sociedad les impone día a día.

Algunas culturas antiguas siguen vigentes, por ejemplo en Mauritania, a las niñas les obligan a comer de una manera forzada y exagerada para ser más bellas. Algunas vomitan y enferman como consecuencia  del cebamiento, sin embargo, la sociedad en la que viven las condenan a una “muerte” en vida para resultar “atractivas”. Esta práctica, llamada “Gavage” es la consecuencia de la visión de la mujer en función de su volumen corporal. Existe la creencia de que “mientras más voluminosa sea una mujer mayor espacio ocupa en el corazón de un hombre”. El término “gavage” francés significa en castellano “cebado, engorde”.

En algunas culturas antiguas como la que existía en Tiwanaku, La Paz (Bolivia), las representaciones de la mujer considerada hermosa, siempre hacen alusión a figuras obesas. Y, de hecho, aunque ha pasado mucho tiempo, basta dar un paseo por las calles de la ciudad de La Paz para poder comprobar que el número, sobre todo de mujeres obesas, es muy alto. Y estos son solo dos ejemplos,  porque la obesidad ha sido representada por pintores, escultores, etc., a lo largo de la historia, como un reflejo social.

“Mujeres fuertes o voluminosas o poderosas o robustas” son calificativos que se utilizan habitualmente para aminorar la realidad de una situación patológica que afecta gravemente a la salud, rodeada  de “mágicas soluciones” muy lucrativas que, en la mayor parte de las ocasiones, empeoran el problema. 

Hoy en día, la obesidad no es exclusiva de las mujeres, la padecen ambos sexos y en algunas ocasiones es consecuencia de un mal abordaje del problema a base de dietas que adelgazan durante un tiempo, pero que producen un efecto rebote y un engordamiento posterior, incluso superior al que existía previamente; en otras, existe una patología subyacente que determina su aparición y mantenimiento.

Sin embargo, desde antiguo, el exceso de peso es sinónimo de abundancia, quien tenía posibilidades de comer, así lo demostraba.

¿Cuánto pesa esta antigua herencia en nuestros días?

Es una pregunta que se me ocurre sobre la marcha al revisar los sinónimos de abundancia: copiosidad, riqueza, acopio, profusión, exuberancia, afluencia, opulencia, fertilidad, demasía, exageración, exceso, raudal, multitud, plétora;
y sus antónimos: escasez, estrechez, falta.

No soy quien para valorar la belleza o ausencia de la misma en la obesidad o en el sobrepeso, de hecho, quizás por deformación profesional, me preocupan otros factores, como la limitación de movilidad, pérdida de agilidad, las enfermedades asociadas, etc. y todas aquellas consecuencias que están lejos de ser sinónimos de “abundancia en salud” y que se acercan de forma muy peligrosa al “detrimento de la salud”. Y me preocupa el sufrimiento que subyace en las personas que por falta de recursos y/o desinformación, viven el día a día con una sobrecarga física que difícilmente les permite llevar una vida normal, también la de aquellos que sufren las graves consecuencias de esta patología. Y me inquietan aquellas personas que, a pesar de su incesante lucha por cambiar su situación, no consiguen resolverla.

Es paradójico que la abundancia representada por la obesidad en todos los tiempos haya sido equivalente a una escasez en salud.

Aún es normal en algunas sociedades que una persona con un peso considerado normal, según su Índice de Masa Muscular, y por tanto, menos abocada al padecimiento de enfermedades asociadas con el exceso de peso, sea considerada “flaca” en el sentido de “débil” o “escaso”.

Quizás uno de los factores que haya que tener en cuenta a la hora de plantearnos cómo abordar este problema es en qué lugar queremos estar situados en nuestra civilización.

¿Poderosos? ¿Robustos? ¿Ricos? ¿Opulentos? ¿Exuberantes?

¿En qué?

Me temo que si todos los calificativos anteriores se refieran  a peso,  grasa y enfermedades, posiblemente nos veamos muy grandes en tamaño pero estaremos lejos de la fortaleza física y de la salud.

Pienso que una persona fuerte y sana es aquella que tiene sus defensas en buen estado, que se alimenta de forma conveniente para sus necesidades y que se aleja de la obligación que determina la obesogenia social, que bien mirado no dista mucho de las costumbres mauritanas, pero en este caso la imposición no es forzada por los padres, es por una sociedad que aturde los sentidos con publicidad engañosa.

¿Qué lugar queremos ocupar?

Dejo la pregunta en el aire y me permito esta reflexión sobre el tema porque pienso que la elección es el primer paso para la consecución.

Enlaces relacionados:
¿Qué es el Ambiente Obesogénico?

Imagen: http://www.naturalwellbeing.com/blog/are-you-getting-enough-exercise

Golosinas saludables.

chucherias

Marina Muñoz Cervera –

Todos los días vemos cómo los niños consumen golosinas con abundantes azúcares (por no hablar de los aditivos y colorantes) y, sin embargo, se está luchando para prevenir la obesidad infantil.

Por fortuna, este “aspecto” de nuestra sociedad de consumo cambiará en un futuro próximo gracias a los avances de la ciencia que también se logran en la industria alimentaria.

Investigadoras del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universitat Politècnica de València (UPV) (España) han desarrollado una nueva formulación para la obtención de golosinas saludables, dirigida a la fabricación de espumas del tipo ‘nube de azúcar’, que además no provoca caries, según ha informado la institución académica en un comunicado (1).

La fórmula permite obtener un producto que al mismo tiempo estimula y favorece el crecimiento de la flora intestinal. Además, las nuevas espumas obtenidas destacan por su bajo índice glicémico e insulinémico, es decir no provocan picos de glucosa en sangre. La clave reside en la sustitución de los azúcares habitualmente utilizados en la fabricación de estos productos por dos ingredientes naturales: un azúcar (la isomaltulosa) y una fibra soluble (la oligofructosa) (1).

“Nuestro objetivo era ofrecer a los más pequeños un producto con los mismos atributos sensoriales que las golosinas convencionales pero sin los inconvenientes típicos de estos productos, es decir, que no provocara caries y que al mismo tiempo aportaran algún beneficio adicional como el que da la fibra”, ha apuntado Marisa Castelló, investigadora del Instituto (1).

La noticia fue publicada el 21 de enero de 2013 por Europa Press y podéis acceder a la misma a través del siguiente enlace:

Desarrollan una fórmula para preparar golosinas que no provocan caries

El artículo se centra en la prevención de la caries dental, sin embargo este tipo de golosinas, por su contenido en fibras, serán menos obesogénicas para los niños.

Entrada relacionada:

¿Qué es el ambiente obesogénico?

Fuente:

(1) Europa press, 21 de enero de 2013, Valencia.
“Desarrollan una formula para preparar golosinas que no provocan caries”

http://www.europapress.es/salud/investigacion-00669/noticia-cientificos-espanoles-desarrollan-formulacion-preparar-golosinas-saludables-no-provocan-caries-20130121124753.html

Imagen:

¿Qué es el Ambiente Obesogénico?

familia obesa

– Marina Muñoz Cervera –

Durante años se ha considerado a la obesidad como un problema estético.

Últimamente estos enfoques del problema están siendo cambiados. Hoy sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica como puede serlo la diabetes, la hipertensión arterial o la dislipemia, por lo que su tratamiento además de difícil, debe ser prolongado y mantenido.

“No hay alimentos malos ni buenos, sino una dieta bien o mal equilibrada” “Una alimentación saludable es compatible con el placer y la dimensión social que la comida tiene en nuestra cultura” (Estrategia NAOS) (*)

La industrialización y sus consecuencias económicas han conducido a un estilo de vida  más urbanizado y sedentario. Esto junto con el fácil acceso a los alimentos ha contribuido a lo que se ha denominado “Ambiente Obesogénico” porque podría haber causado un subgrupo de población, que es genéticamente más susceptible a la ganancia de peso y a llegar a ser excesivamente obesos. Una teoría para explicar este fenómeno es la hipótesis de los genes ahorradores, mediante la cual los genes que predisponen a la obesidad habrían tenido una ventaja selectiva en poblaciones en poblaciones que frecuentemente están sometidas a épocas de hambruna. De modo que aquellos individuos que poseen estos genes ahorradores, en el habitual “ambiente obesogénico” tendrían una mayor susceptibilidad a desarrollar obesidad extrema. (1)

Se describe la existencia de un “Macroambiente obesogénico” y  de “Microambientes obesógenicos”, dentro de los cuales, el grupo más vulnerable está conformado por los niños y adolescentes. Por la gran dimensión del tema, lo voy a tratar de un modo esquemático para que veáis cuáles son los conceptos fundamentales de este interesante aspecto de la enfermedad.

Macroambiente “Obesogénico o tóxico”

Los patrones dominantes de desarrollo socioeconómico, la imparable urbanización, la progresiva globalización de los mercados, el control creciente de la producción alimentaria y su distribución por las transnacionales, el aumento imparable de la disponibilidad de alimentos y bebidas manufacturadas, la mecanización progresiva del trabajo, del transporte, la comunicación y el conocimiento, como la televisión, los videojuegos, DVDs, ordenadores, móviles, etc. han tenido una decisiva influencia en los cambios en estructuras, actitudes, creencias, percepciones y valores en la sociedad y la familia y en la homogeneización y aceptación sin resistencia de nuevos hábitos y modelos de vida obesogénicos.

La epidemia de la obesidad es el resultado de crear y expander, permanentemente, los ambiente obesogénicos politicolegislativos y socioculturales, físicos y económicos. La epidemia de la obesidad tendría su epicentro en Estados Unidos y sería un subproducto de la cultura occidental.

La exposición a este macroambiente se establece en la generación actual desde el mismo momento de la fecundación y continuará previsiblemente a lo largo de toda la vida, por lo que para los nacidos a partir del año 2000 las expectativas de salud, calidad y esperanza de vida pueden ser por primera vez en mucho tiempo, peores que las de la generación anterior.

Macroambiente alimentario obesogénico en niños y adolescentes:

La alimentación obesogénica se caracteriza por una amplísima disponibilidad de alimentos y bebidas, en su mayoría manufacturados, con alto contenido energético, ricos en grasa saturada y trans, azúcares refinados y baja calidad nutricional, en raciones cada vez más grandes, altamente palatables, poco saciables, de fácil preparación culinaria y consumo y relativamente económicas.

Me refiero solamente al macroambiente alimentario, pero existen otros que predisponen al sedentarismo, inactividad física, etc. que también contribuyen al problema.

Microambiente obesogénico

El hogar y la escuela son los microambientes naturales de los niños y adolescentes; en ellos transcurre la mayor la parte de su vida y la influencia que ejercen son determinantes en sus estilos de vida y en su salud.

1.-Microambiente “escenario” obesogénico: la familia y el hogar.

Si la herencia genética juega un papel importante también lo juega la “tradigenética”, es decir, la adopción por los niños de los hábitos obesogénicos, tanto por imitación como por imposición.

¿Cuáles son los hábitos familiares obesogénicos?

La influencia de los padres en los hábitos dietéticos de los hijos, no se restringe  a un determinado grupo de alimentos y nutrientes, sino que abarca toda la dieta. El control de los padres sobre la alimentación de sus hijos tiene efecto a largo plazo.

En las familias obesas se evidencia una mayor preferencia y, en consecuencia, consumo de alimentos grasos y azucarados con relación a las familias con peso normal. Un problema adicional al riesgo nutricional en hijos de padres con sobrepeso u obesidad, es el de la deficiente percepción por éstos, del sobrepeso u obesidad en sus hijos; se les considera, fuertes, corpulentos, sólidos. Por tanto, la obesidad en la familia constituye una barrera limitante para la identificación correcta del peso de sus hijos y para establecer las estrategias adecuadas de prevención.

2.- Microambiente “escenario” obesogénico: La escuela.

La escuela y su entorno se convierten, en muchos casos en un área de riesgo obesogénico. Normalmente hay pocas oportunidades para el juego y el deporte que no sean competitivos y a ello se suma el sedentarismo en los recreos, coincidente con un consumo frecuente de snaks, comida rápida y bebidas. Las tiendas de chuchería, las cafeterías y las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas de las escuelas favorecen el consumo de alimentos y bebidas energéticas de baja calidad nutricional. (2)

(*) La Estrategia NAOS, “Estrategia Nacional de nutrición, actividad física y prevención de la obesidad” fue establecida en el año 2004 por el Ministerio de Salud y Consumo de España.

Fuentes:

(1) M. Serrano Ríos. Genética de la Obesidad. Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. Estrategia NAOS. Editorial Médica Panamericana, S.A. Madrid 2006.
(2) R. Tojo, R. Leis. La obesidad en la infancia y adolescencia. Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. Estrategia NAOS. Editorial Médica Panamericana, S.A. Madrid 2006.

Imagen: http://zanahoria.blogdiario.com/img/obesidad.jpg

Última revisión: 25-09-18