Archivo de la etiqueta: ecosistema

El plástico en los océanos limita nuestra nutrición.

plástico

– Marina Muñoz Cervera –

5 billones de trozos de plástico flotan en nuestros océanos en la actualidad.

Esta escalofriante cifra pone en peligro los ecosistemas marinos planteando un impacto potencial en una cadena alimentaria que va desde el plancton, al marisco, salmón, atún, las ballenas, etc.

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El Año Internacional de la Agricultura Familiar: 2014.

agricultores en el campo

– Marina Muñoz Cervera –

La agricultura familiar cobra importancia.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha establecido que el año 2014 estará dedicado a la agricultura familiar. Esta iniciativa ha sido respaldada por más de 360 organizaciones civiles y campesinas de todos los continentes del mundo.

¿Porqué es tan importante?

– La agricultura familiar y a pequeña escala están ligadas de manera indisociable a la seguridad alimentaria mundial.

– Rescata los alimentos tradicionales, contribuyendo a una dieta equilibrada, a la protección de la biodiversidad agrícola del mundo y al uso sostenible de los recursos naturales.

– Representa una oportunidad para dinamizar las economías locales, especialmente cuando se combina con políticas específicas destinadas a la protección social y al bienestar de las comunidades.

Este Año Internacional tiene como objetivo aumentar la visibilidad de la agricultura familiar y la agricultura a pequeña escala al centrar la atención mundial sobre su importante papel en la lucha por la erradicación del hambre y la pobreza, la seguridad alimentaria y la nutrición, para mejorar los medios de vida, la gestión de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y lograr el desarrollo sostenible, en particular en zonas rurales.

Este tipo de agricultura tiene una importante repercusión socioeconómica, cultural y ambiental e incluye todas las actividades agrícolas de base familiar y está relacionada con varios ámbitos del desarrollo rural. La agricultura familiar es una forma de clasificar la producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola gestionada y operada por una familia y que depende principalmente de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como a hombres.

reciclaje

Fuente:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 2014 Año Internacional de la Agricultura familiar.
http://www.fao.org/family-farming-2014/es/

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Última revisión: 08-03-19

¿Qué son los Sistemas Alimentarios?

un mundo verde

– Marina Muñoz Cervera –

¿Son nuestros sistemas alimentarios sostenibles?

El Día Mundial de la Alimentación celebrado el 16 de octubre de 2013,  ha sido dedicado por la FAO a los “Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición”.

Quizás os hayáis preguntado…

¿Qué es un Sistema alimentario?

Nuestros alimentos nos llegan a través de sistemas complejos que comprenden desde la preparación del terreno a las semillas, desde la producción hasta la recolección, y de ahí al almacenamiento, transporte, elaboración, envasado, comercialización, consumo. . . e incluso los restos que tiramos (1).

Todo ello integra el concepto de sistema alimentario y, como vemos, se lleva a cabo en diferentes etapas.

Si todas las etapas se desarrollan bien, tenemos un sistema alimentario sostenible, pero si alguna de las fases, anteriormente mencionadas, funciona mal y no se puede solventar el problema desde otras etapas próximas, el sistema dejará de ser sostenible.

Por ello, de la calidad, eficiencia y sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios dependerá que en nuestro mundo “toda la gente esté bien alimentada”.

Tener mejores sistemas alimentarios incluye un mayor énfasis en producir alimentos ricos en nutrientes y obtener la mayor cantidad de alimentos de cada gota de agua, parcela de terreno, pizca de fertilizante y minuto de trabajo (1).

Enlace relacionado:

Día Mundial de la Alimentación: 16 de octubre de 2013.

Fuente:

(1) Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. FAO. ¿Qué es un Sistema alimentario?

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Última revisión: 29-05-19

La foresta con sus insectos en la seguridad alimentaria.

planeta y árboles

Marina Muñoz Cervera –

Hoy, 13 de mayo de 2013, el Centro de Prensa de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) publica un artículo que refiere la necesidad de una mejor integración en la seguridad alimentaria de los bosques, árboles en las explotaciones agrícolas y los sistemas agroforestales (1).

La noticia que lleva por título, Los productos forestales son esenciales en la lucha contra el hambre, insectos incluidos”, expresa que: “Los bosques contribuyen al sustento de más de mil millones de personas, incluyendo muchas de las más necesitadas del mundo. Los bosques proporcionan alimentos, combustible para cocinar, forraje para los animales e ingresos para comprar comida” (1).

“Los animales silvestres y los insectos –dijo- son a menudo la principal fuente de proteínas para la población en las zonas forestales, mientras que hojas, semillas, hongos, miel y frutas proporcionan minerales y vitaminas, garantizando una dieta nutritiva” (1).

“Pero los bosques y los sistemas agroforestales son rara vez tenidos en cuenta en las políticas de seguridad alimentaria y de uso de la tierra. A menudo, la población rural no tienen derechos de acceso seguro a los bosques y árboles, poniendo su seguridad alimentaria en peligro. La importante contribución que los bosques pueden hacer a la seguridad alimentaria y la nutrición de la población rural debe ser mejor reconocida” (1).

Estas declaraciones de Graziano da Silva tuvieron lugar en la Conferencia Internacional sobre los Bosques para Seguridad Alimentaria y Nutricional que se celebra en Roma del 13 al 15 de mayo.

Según un nuevo estudio presentado por la FAO, Edible insects
Future prospects for food and feed security
, que podéis descargar desde el enlace anterior, se calcula que los insectos forman parte de las dietas tradicionales de al menos 2 000 millones de personas; la recolección y cría de insectos pueden generar empleos e ingresos en efectivo, hasta ahora sobre todo a nivel familiar, pero también potencialmente a nivel industrial (1)(2).

Con cerca de un millón de especies conocidas, los insectos representan más de la mitad de todos los organismos vivos clasificados hasta ahora en el planeta” (1).

“Según la investigación de la FAO -realizada en colaboración con la Universidad de Wageningen (Países Bajos)-, los seres humanos consumen en el mundo más de 1900 especies de insectos. A nivel mundial, los más consumidos son: escarabajos (31 por ciento), orugas (18 por ciento), abejas, avispas y hormigas (14 por ciento), y saltamontes, langostas y grillos (13 por ciento). Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc. La carne de vacuno tiene un contenido de hierro de 6 mg por 100 g de peso en seco, mientras que el contenido en hierro de las langostas varía entre 8 y 20 mg por 100 g de peso en seco, dependiendo de la especie y el tipo de alimentos que los propios insectos consumen” (1).

“No estamos diciendo que la gente debe comer bichos, subrayó Eva Muller, Directora de la División de Economía, Políticas y Productos Forestales de la FAO, y coautora del informe “Insectos comestibles: perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y alimentación”, lo que decimos es que los insectos son sólo uno de los recursos que brindan los bosques, y que se encuentra prácticamente por explotar su potencial como alimento, y sobre todo, como pienso” (1).

“Criar insectos de forma sostenible puede ayudar a evitar la sobreexplotación forestal. Algunas especies, como el gusano de la harina, ya se producen a nivel comercial, ya que se utilizan en como alimentos para mascotas, en los zoológicos y en la pesca recreativa. Si la producción estuviera a ser más automatizada, se podrían bajar los costes a un nivel en el que la industria se beneficiaría de la sustitución de harina de pescado, por ejemplo, con harina de insectos en la alimentación del ganado. La ventaja sería un aumento del suministro de pescado para el consumo humano” (1).

Los insectos forman parte de nuestro ecosistema y tienen un función clara en el mantenimiento del mismo. Pienso que es importante conocer todos nuestros recursos naturales para sacarles el mejor partido posible y la noticia nos da idea de la amplitud de nuestros medios.

Enlace relacionado:

Celebremos el Día Internacional de los Bosques: 21 de marzo de 2013.

Fuentes:

(1) Centro de Prensa. FAO. “Los productos forestales son esenciales en la lucha contra el hambre, insectos incluidos” 13 de mayo de 2013, Roma.
http://www.fao.org/news/story/es/item/175974/icode/
(2) Forestry Departament. FAO Corporate Document Repository.”Edible insects
Future prospects for food and feed security”. FOOD AND AGRICULTURE ORGANIZATION OF THE UNITED NATIONS
Rome, 2013.
http://www.fao.org/docrep/018/i3253e/i3253e00.htm

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¿Quieres saber si el pescado que vas a comer está en peligro de extinción?

receta

– Marina Muñoz Cervera –

“En torno a un 30 por ciento de las poblaciones mundiales de peces marinos evaluadas en 2009 estaban sobreexplotadas, según el informe sobre El Estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012 de la FAO”.

Una nueva aplicación para móviles ofrece información sobre más 550 especies marinas, se llama AppliFish.

Esta aplicación gratuita ha sido desarrollada por la plataforma de conocimiento pesquero y de biodiversidad, i-Marine, y permite que la información relacionada con el medio marino esté a disposición de cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar.

iMarine es un consorcio mundial constituido por 13 institutos de investigación, universidades y organizaciones internacionales de tres continentes que cuenta con 5 millones de euros de financiación de la Unión Europea (UE).

AppliFish fue galardonada con un premio en la 10ª Reunión de Concertación sobre Infraestructuras electrónicas, celebrada en Bruselas el 6-7 de marzo, y en la que se discutió el presente y futuro de la política de investigación e innovación de la UE.

La aplicación combina datos de fuentes internacionales autorizadas, como el Programa de identificación y documentación de especies de la FAO (FAO-FishFinde), las estadísticas de la FAO, WoRMS, Fishbase, SeaLifeBase, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), AquaMaps y el Sistema de Información Biogeográfica Oceánica (OBIS, por sus siglas en inglés), recopilando una gran cantidad de experiencia en la materia para crear una comunidad profesional en apoyo del enfoque ecosistémico a la ordenación pesquera y la conservación de los recursos marinos vivos.

Está disponible tanto para Android como para iOS.

La noticia, publicada por el Centro de Prensa de la FAO, dice también que la aplicación tiene una versión en internet, sin embargo no he podido encontrarla. Podéis leer la noticia completa a través del siguiente enlace:

AppliFish: los conocimientos sobre el medio marino con sólo pulsar un botón

Fuente: Centro de Prensa de la Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “AppliFish: los conocimientos sobre el medio marino con sólo pulsar un botón”. 12 de marzo de 2013, Roma.
http://www.fao.org/news/story/es/item/171683/icode/

Imagen: http://www.sobretodosalud.com/saludimages/2013/01/pescado-corazon.jpg
Origen: Sobretodosalud. http://www.sobretodosalud.com/alimentos-beneficiosos-corazon/

applifish

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

mapa del mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Las circunstancias y los ecosistemas por los que ha pasado nuestra especie, han ido determinando la historia de la humanidad. Parece obvio pensar que la alimentación ha sido determinante en todo ello, sin embargo, en el desarrollado mundo actual, a veces olvidamos qué repercusiones tuvieron los cambios alimentarios en la continua evolución de los seres humanos. Vamos a mirar un poco al pasado, quizás para seguir caminando hacia el futuro con mayor base de conocimiento. Me he basado para escribir este texto en un interesantísimo artículo de la revista Investigación y Ciencia, cuyos datos menciono en la fuente, al final de esta entrada.

Las características que diferencian a los seres humanos del resto de los primates se debieron, en buena parte a la selección natural.

El interés científico en la evolución de los requerimientos nutritivos de nuestra especie cuenta con una larga tradición. Pero la investigación se intensificó a raíz de una publicación, en 1985, del artículo “Nutrición Paleolítica” en New England Journal of Medicine, firmado por S. Boyd Eaton, y Melvin J. Konner, de la Universidad de Emory. Sostenían que la difusión en las sociedades modernas de muchas enfermedades crónicas (obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y diabetes) se debía al alejamiento  de nuestra alimentación del tipo de dieta que había evolucionado  para una población de cazadores-recolectores prehistóricos, como mencionábamos al principio de este texto.

En los 18 años transcurridos desde este estudio pionero, hemos avanzado mucho en el conocimiento de las necesidades nutricionales humanas. Hoy sabemos que la evolución nos ha moldeado de esta forma para que no dependiéramos de una sola dieta paleolítica, sino que fuésemos flexibles en los hábitos alimentarios.

Para llegar a comprender el papel de la alimentación en la evolución humana, debemos recordar que la obtención de comida, su consumo y su utilización en diversos procesos biológicos, son aspectos fundamentales en un ser vivo. La dinámica energética entre los organismos y su entorno (energía gastada respecto de energía adquirida) comporta necesidades adaptativas para la supervivencia y reproducción.

El entorno influye en la forma en que el individuo reparte la energía entre mantenimiento y producción. Unas condiciones hostiles imponen costes de mantenimiento superiores; sin embargo el objetivo de todos los organismos es el mismo: dedicar suficiente energía  a la reproducción para asegurar a largo plazo el éxito de la especie.

El bipedismo:

Los primates no humanos deambulan sobre las cuatro extremidades; de ahí que se dé por hecho que el último antepasado común de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente vivo más próximo) fuera cuadrúpedo. No sabemos cuándo vivió ese último antepasado pero existen indicios claros de locomoción bípeda en Australopithecus que vivieron en África hace unos cuatro millones de años.

En la bibliografía paleoantropológica existen muchas hipótesis sobre el origen de la locomoción bípeda.  C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent, propuso en 1981, que la locomoción sobre dos extremidades inferiores liberaba los brazos para transportar las crías y los alimentos recolectados. Más próximamente, Kevin D. Hunt, de la Universidad de Indiana, defendió que surgía porque permitió alcanzar alimentos a los que antes no se llegaba. Según Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpol, desplazarse erguido permitía a los homínidos  regular mejor la temperatura corporal, porque así exponían menos superficie corporal al abrasador sol africano.

Hay muchas más teorías, pero William R. Leonard, basándose en investigaciones realizadas con su esposa, Marcia L. Robertson, sostiene que nuestros antepasados se hicieron bípedos, en parte porque ese tipo de locomoción, resulta, desde el punto de vista energético, menos costosa que la locomoción cuadrúpeda.

A los simios antropomorfos no les resulta barato caminar a cuatro patas.  Los chimpancés que caminan con los nudillos, gastan aproximadamente un 35% de caloría más que un cuadrúpedo ordinario del mismo tamaño, como un perro grande.  La mayor parte de la evolución de los primeros homínidos se produjo en zonas de bosques abiertos y en praderas donde se hacía difícil hallar el sustento.  Las sociedades actuales de cazadores y recolectores, que viven en ambientes así, suelen cubrir distancias de 10 a 13 kilómetros cada día para encontrar comida.

En el grupo de los homínidos del Plioceno, dicha evolución fue causada por el cambio climático. A medida que el continente africano se hacía más seco y las sabanas se extendían a expensas de los bosques, los recursos alimentarios se distribuían  con una discontinuidad creciente. En este contexto, la locomoción bípeda puede considerarse como una de las primeras estrategias en la evolución de la nutrición humana; una forma de desplazamiento que redujo drásticamente el número de calorías empleadas en buscar unos recursos alimenticios cada vez más dispersos.

Desarrollo del tamaño cerebral:

En cuanto los humanos perfeccionaron su locomoción, comenzó el siguiente acontecimiento fundamental de la evolución: el desarrollo del tamaño cerebral.

De acuerdo con el registro fósil, los Australopithecus no alcanzaron un cerebro mucho mayor que el de los simios antropomorfos; sólo experimentaron un aumento modesto de unos 400 centímetro cúbicos, hace 4 millones de años, y a 500, 2 millones de años más tarde. Sin embargo, el volumen cerebral del Homo pasó de los 600 centímetro cúbicos del “Homo habilis”, hace unos dos millones de años , a los 900 centímetro cúbicos de los primeros “Homo erectus”, sólo 300.000 años más tarde. El cerebro del H. erectus, no alcanzó el tamaño actual (1350 centímetro cúbicos como término medio) pero superó al de los primates no humanos.

El aspecto más extraordinario, desde el punto de vista evolutivo, de un cerebro voluminoso, es la cantidad de energía que consume, unas 16 veces más que el tejido muscular por unidad de peso. Debemos gastar una fracción importante  de nuestro suministro energético diario al funcionamiento cerebral; este órgano,  en reposo, representa un 20-25% de las demandas energéticas de un adulto humano, mucho más que el 8-10% observado en los primates no humanos y el 3-5% que asignan al cerebro de otros mamíferos.

En la evolución de un cerebro tan costoso en energía, intervinieron varios factores, pero no fue posible antes de que los homínidos adoptaran un tipo de dieta tan rica en calorías y nutrientes que cubriese sus necesidades.

Los fósiles revelan que la mejora en la calidad de la dieta acompañó al desarrollo evolutivo del cerebro. Todos los Australopithecus tenían características esqueléticas y dentarias adaptadas al consumo de alimentos vegetales coriáceos y de baja calidad. Sus representantes más avanzados, los australopitecos robustos (una línea familiar extinta del árbol familiar de los homínidos, contemporánea de miembros de nuestro género) habían adquirido rasgos evidentes de masticar vegetales fibrosos: rostros macizos y discoidales, mandíbulas muy potentes, cresta sagital en la parte superior del cráneo para la inserción de poderosos músculos masticadores y molares robustos con esmalte muy grueso. En cambio los primeros miembros del género Homo, que descendían de los australopitecos gráciles, tenían caras mucho más pequeñas, mandíbulas más delicadas, molares menores y carecían de cresta digital, a pesar de que su cuerpo era mucho mayor que el de sus predecesores. Este conjunto de características indica que los primeros Homo  consumían menos vegetales y más alimentos de origen animal. La extensión de la sabana  incrementó la presencia de mamíferos de pasto, como los antílopes y las gacelas; la captura de animales se convirtió en unos de los fundamentos de la alimentación.

Pero estos cambios en la dieta y en el comportamiento asociado a ella, no convirtieron a nuestros antepasados en carnívoros estrictos, sin embargo la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal a su dieta, combinada con la repartición de recursos, común en los grupos de cazadores-recolectores, aumentó la calidad y estabilidad de su alimentación.

La migración alimentaria:

Cuando los seres humanos se trasladaron a latitudes más septentrionales, tropezaron con nuevas dificultades alimentarias. Los neandertales que vivieron durante las últimas glaciaciones en Europa, fueron los primeros homínidos que habitaron ambientes de tipo ártico; hubieron de aumentar la cantidad de calorías que ingerían para sobrevivir bajo estas condiciones. Podemos obtener alguna pista sobre sus requerimientos energéticos, a partir de datos de poblaciones humanas actuales que, con modos de vida tradicional, moran en las zonas septentrionales. Los “evenki” pastores siberianos de renos estudiados por Meter Katzmarzyk, de la Universidad Queen´s de Ontario y Victoria A. Galloway, de la Universidad de Toronto, y los “inuit”  (esquimales) del ártico canadiense tienen un metabolismo basal un 15% más alto de los individuos de talla similar que viven en climas templados. Las actividades, mucho más costosas desde un punto de vista energético, asociadas a la vida en un clima boreal elevan todavía más el requerimiento calórico. Por ejemplo, un hombre de 75 Kilos de un país industrializado  solo necesita unas 2600 Kilocalorías al día, mientras que un “evenki” de 56 Kilos requiere más de 3000 Kilocalorías diarias para vivir.

Que fueran capaces  de satisfacer estas demandas energéticas nos habla de sus grandes aptitudes para obtener alimento.

Conclusiones:

Del mismo modo  que la exigencia de mejorar la calidad de la dieta influyó en la evolución humana inicial, factores análogos desempeñaron una función crucial en el incremento, más reciente, del tamaño de la población.

La cocción de los alimentos, la agricultura e incluso ciertos aspectos de la técnica moderna de la alimentación pueden considerarse tácticas innovadoras para potenciar la calidad de la dieta humana. En primer lugar la cocción aumentó  la energía disponible en las plantas silvestres. Con la llegada de la agricultura, el humano empezó a manipular especies marginales para aumentar su producción, digestibilidad y contenido nutritivo. Toda esta serie de transformaciones continúa, hoy en día, con la modificación genética de plantas cultivadas que producen “mejores” frutos, vegetales y cereales.

El resultado de todo ello ha sido eficaz: la especie humana no se ha extinguido. Sin embargo se trata, no solamente de sobrevivir, sino también de vivir con salud.

El estudio de poblaciones que mantienen todavía un estilo de vida tradicional nos enseña que el humano puede, hoy día, cubrir sus exigencias nutricionales mediante una gran variedad de estrategias alimentarias. La evolución habría privilegiado la flexibilidad en la dieta y la disponibilidad de alimentos.

Fuente bibliográfica:

William R. Leonard. La incidencia de la dieta en la hominización. Investigación y Ciencia 66 (317). La dieta humana: biología y cultura. 4º trimestre 2011. Prensa científica, S. A.

Imagen: http://cdn1.grupos.emagister.com/imagen/planeta_tierra_530849_t0.jpg