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Las legumbres, aliadas de nuestra salud.

legumbres

– Marina Muñoz Cervera –

Las legumbres nos ayudan a mantener la salud.

En algunos países, las legumbres son un alimento cotidiano y se sirven como desayuno, complemento del almuerzo, se incluyen en la elaboración de las masas de repostería, etc. Sin embargo, en otros se consideran alimentos de segundo orden y se consumen de tarde en tarde.

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Los minerales cuyas carencias son más frecuentes.

minerales
– Marina Muñoz Cervera –

Todos los minerales son necesarios para regular nuestro metabolismo.

Son micronutrientes imprescindibles para nuestra vida y, si no los aportamos en cantidad suficiente, se verá afectada nuestra salud, de un modo u otro. Sin embargo, es arriesgado que los tomemos en exceso, porque se desequilibraría nuestro metabolismo y nos afectaría igualmente.

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Las carencias más graves de minerales.

minerales

– Marina Muñoz Cervera –

Una cantidad inadecuada de minerales esenciales puede causar daños temporales o permanentes en nuestro cuerpo.

La necesidad de una alimentación suficientemente calórica para cubrir nuestras demandas energéticas, así como, variada, para poder suministrar a nuestro organismo todos aquellos micronutrientes que necesita, son los pilares de una alimentación sana, que permitirán que nuestra vida se desarrolle de un modo saludable, y que nos libremos de muchas enfermedades crónicas y algunas agudas.

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Navidad sana, ideas para cocinar carnes.

carne
– Marina Muñoz Cervera –

Las carnes son alimentos habituales en los menús navideños.

Las carnes rojas, según la OMS, son todas las procedentes de músculos de animales mamíferos y se deben consumir con moderación, sin embargo, durante las fiestas navideñas podemos preparar un día, alguno de los platos que vamos a proponer como una alternativa más que nos permite variar de menú a lo largo de todos los días festivos.

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Frutas exóticas: El tamarillo o tomate de árbol.

– Marina Muñoz Cervera –

Es una fruta exótica, nativa de los Andes, cuya domesticación y cultivo son anteriores al descubrimiento de América, sin embargo y, a pesar de su antigüedad, no se conocen nombres en lenguas nativas (1). Se cultiva en zonas tropicales altas: Brasil, Ecuador, Colombia y Sudáfrica.

Hoy día son países productores: Colombia, Brasil, Nueva Zelanda, Kenia, Sudáfrica, California, India y Sri Lanka. Existen tres variedades que se diferencian por el color de su piel: rojo, naranja (más dulces y con semillas tiernas y de menor tamaño que el resto) y amarillo (2).

Se le conoce como: tomate de árbol en castellano; berenjena, sachatomate, yuncatomate, en Perú; limatomate, tomate de monte, tomate de La Paz, en Bolivia y Argentina; tamarillo, tree tomato, en inglés (1). Parece ser que la denominación de tamarillo procede de Nueva Zelanda (3).

Pertenece a la familia de las Solanáceas y el nombre  científico de la planta es: “Cyphomandra betacea” (1).

Es un arbolillo de 2-3 m de alto, tallo único, monopodial, ramificado a la altura de 1-1,5 m en dos o tres ramas. En la rama se repite el mismo modelo de ramificación. Hojas cordiformes, de 17-30 cm de largo, 12-19 cm ancho, subcarnosas, suavemente pubescentes en el envés. Inflorescencia caulinar, opuesta a la hoja. Flores de 1,4 cm de longitud, cáliz persistente en el fruto, corola blanco-rosada, rotado-campanulada con los ápices reflexos, estambres conniventes, más cortos que la corola, anteras amarillas, dehiscentes por dos poros apicales, estilo emergente entre las anteras. Fruto de 5-7 cm de largo, ovoide, glabro, de color amarillo verdoso a anaranjado con jaspes longitudinales; mesocarpo anaranjado(1).

C. betacea se cultiva por sus frutos. Estos constituyen un recurso alimenticio y materia prima potencial para la industria de mermeladas. Los campesinos les atribuyen propiedades medicinales para aliviar enfermedades respiratorias y combatir la anemia. Los frutos del tomate de árbol contienen niveles adecuados de vitamina A, B6, C, E, además de hierro (1).

Los frutos se consumen crudos o cocinados; en todos los casos se elimina la cáscara por ser ésta de sabor amargo. En estado maduro se comen crudos. Es más frecuente el consumo  de los frutos cocinados en almíbar como postre: se cocinan brevemente los frutos enteros y pedunculados, en agua, a fin de que se pueda desprender la cáscara; luego se prepara la miel con canela y clavo de olor, se agregan los frutos pelados y se dejan hervir hasta tomar una consistencia adecuada. En los lugares de la sierra donde no se cultiva tomate, el tamarillo sirve para preparar guisos (1).

La pulpa del fruto se puede añadir a jugos, mezclándolo con otras frutas.

Fuentes:
(1) http://www.rlc.fao.org/es/agricultura/produ/cdrom/contenido/libro09/Cap3_5.htm#60

(2) http://frutas.consumer.es/documentos/tropicales/tamarillo/intro.php

(3) http://www.tamarillo.es/cat/tomate-de-arbol/1

Imagen:  http://www.safecreative.org/work/1207081937259

Astronautas formados en alimentación por la NASA.

– Marina Muñoz Cervera –

Parece ser que en los próximos vuelos al espacio, los astronautas no sufrirán problemas de desnutrición, según comenta una noticia, publicada ayer, 27 de junio de 2012 en el Diariodenavarra. es (1). Se trata de que puedan cocinarse al llegar a Marte y, de este modo, su alimentación será mejor recibida por ellos. Y, como el conocimiento no ocupa lugar, podrán “difrutar” más de sus alimentos durante los viajes espaciales. He puesto entre comillas la palabra disfrutar porque los alimentos que ellos consumen se transportan liofilizados (sopas, guisos y huevos revueltos)  y algunos, además esterilizados con termoestabilización e irradiación (atún), para que puedan aguantar en perfectas condiciones, en ausencia de congeladores y refrigeradores; por lo que el disfrute de la textura y del aspecto del alimento no existe en los viajes espaciales.

Parece ser que el problema de la alimentación en el espacio es serio, porque el organismo no se comporta de la misma forma en la tierra que en la microgravedad, por ejemplo, el cuerpo requiere menos cantidad de hierro en ese ambiente; se necesitan menos glóbulos rojos y por ello se limita la absorción de este micronutriente. También ocurre que los astronautas tienden a perder masa ósea en los viajes largos, ya que por la reducida gravedad de la nave y de la estación espacial, no se necesita tanta masa ósea para sostenerse como en la tierra; con lo cual la absorción del micronutriente esencial Calcio es inferior en el espacio. Podemos observar cómo el cuerpo humano se adapta a las circunstancias ambientales, modificando su metabolismo interno a las nuevas exigencias.

Pero todo ello está controlado para que estos viajeros sufran lo menos posible, por científicos en alimentos, ingenieros, nutricionistas y técnicos, que trabajan en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas. Ellos se ocupan de probar y elaborar diferentes clases de alimentos para astronautas (2). Y, en un futuro próximo, los astronautas podrán elaborar sus propias comidas a partir de los ingredientes disponibles.

Y a continuación os dejo la curiosa e interesante noticia:

La NASA prepara a los futuros cocineros del espacio
E.PRESS.MADRID 27/06/2012

La NASA ha iniciado un programa de preparación para que los futuros astronautas que viajen a Marte puedan hacer su comida una vez aterrizado en el planeta rojo. Este curso que trata de encontrar a los futuros ‘chefs’ del espacio, también servirá para avanzar en estudios acerca de la alimentación de los astronautas en ruta y una vez que regresan a la Tierra.El proyecto se centra actualmente en los seis expertos que formarán parte de una misión simulada en el planeta rojo y que vivirán dentro de un hábitat espacial en Hawai durante cuatro meses y que simulará una base sobre la superficie de Marte, no la nave en la que viajarían hasta allí. Durante esos cuatro meses, se les dará de comer una mezcla de alimentos instantáneos y de comidas de autococción a base de ingredientes no perecederos.Uno de los líderes de este estudio, Kim Binsted, ha señalado que, hasta ahora, se ha comprobado que “los astronautas tienden a regresar del espacio desnutridos”. “No es sólo que pierdan peso, sino que no se está haciendo lo suficiente para que los alimentos que toman sean apetecibles y nutritivos”, ha apuntado.De este modo, los investigadores esperan identificar los alimentos y métodos de cocción que podría mantener a los astronautas bien alimentados en una misión larga.Los ocho finalistas que pueden participar en la misión tripulada (y que finalmente acabarán siendo seis) se ha reunido durante una semana en la Universidad de Cornell (Estados Unidos) para tomar clases de cocina en un hotel de la localidad.Los elegidos para esta misión han sido seleccionados entre los más de 700 candidatos que se presentaron en febrero de este año, cuando se realizó la oferta de la NASA y, tras varias cribas, sólo serán seis los que consigan participar en el proyecto de simulación de una misión a Marte.Al simular una base en la superficie de Marte, el espacio que compartirán los tripulantes tendrá un pequeño horno de microondas, y otros electrodomésticos básicos de cocina. La NASA ha indicado que no se van a utilizar alimentos que requieren refrigeración.

Fuentes:

(1)http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/sociedad/2012/06/27/la_nasa_prepara_los_futuros_chefs_del_espacio_84901_1035.html
(2)http://portal.acs.org/portal/acs/corg/content?_nfpb=true&_pageLabel=PP_ARTICLEMAIN&node_id=2119&content_id=CNBP_027076&use_sec=true&sec_url_var=region1&__uuid=4604728d-406d-4b93-aeaa-7b9b7be966f3

Imagen: http://saboruniversal.com/wp-content/uploads/2009/06/frutas-deshidratadas.jpg