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El consumo de huevos puede ser seguro.

yema de huevo

– Marina Muñoz Cervera –

Los huevos se han visto rodeados, en muchas ocasiones, de turbulencias respecto a su consumo.

En unos casos, debido al contenido en colesterol de su yema y, en otros, porque han sido vehículos de toxiinfecciones alimentarias. El resultado es que no siempre se consume este alimento con normalidad y puede darnos aprensión.

En cuanto al colesterol, solamente comentaros que un huevo de gallina pequeño que pese 55 gramos, sin cáscara, tendrá en su yema unos 200 mg. (aproximados) de este lípido. Si nuestra alimentación es equilibrada y no la sobrecargamos con el colesterol y las grasas saturadas procedentes de otros alimentos, no pasará nada, pero si además de un par de huevos fritos (que llevan el aceite saturado de la fritura) comemos hamburguesas y tocino ahumado, por ejemplo, estaremos consumiendo una cantidad exagerada de grasa que tendrá consecuencias nocivas para nuestra salud.

Por ello, dentro de una alimentación sana, el consumo de huevo no tiene porqué tener riesgos, excepto que ya padezcamos una enfermedad que limite su ingesta.

Por lo que respecta a la posibilidad de transmisión de gérmenes de procedencia animal (Salmonella), tendremos que tener en cuenta una serie de aspectos que vamos a revisar a continuación:

Qué duda cabe que comprar huevos en establecimientos acreditados y que cumplan todos los requisitos de conservación y empaquetado, así como fechas de envasado y de caducidad, es lo ideal, sin embargo, eso no siempre sucede, en ocasiones por gusto o por necesidad, recurrimos a la compra de huevos “a granel”. En cualquier caso, tenemos que saber si los huevos, que hemos comprado, son frescos.

¿Cómo saber si los huevos, que hemos comprado, son frescos?

De forma orientativa, podemos recurrir a las siguientes comprobaciones:

1.- Ponemos el huevo en un recipiente que contenga agua con un 10 % de sal de cocina (en medio litro de agua, unos 50 gramos): si el huevo es fresco se hundirá hasta el fondo, pero si no lo es, flotará.
Esta hecho físico, se debe a que los huevos con el tiempo pierden agua y gas carbónico (la cáscara es porosa), por lo que su peso va disminuyendo progresivamente, produciéndose una disminución de su densidad y una mayor tendencia a flotar.

2.- Cascamos el huevo y comprobamos el grado de agrupación de la yema con respecto a la clara; si la yema está muy desparramada, es decir, tiene poca altura y ocupa mucho espacio con respecto a la clara en el plato, lo más probable es que el huevo no sea fresco.

3.- Cocemos el huevo y si es fresco la yema quedará en el centro, si no lo es, quedará pegada a la cáscara.

Si percibimos el más mínimo olor en el huevo, lo tiramos inmediatamente, no hace falta hacer ninguna comprobación.

Otro aspecto, es el de la conservación de los huevos en nuestra casa.

Los huevos pierden su calidad con el tiempo, sobre todo en el caso de temperaturas ambientales altas, por ello es conveniente conservarlos en el frigorífico durante una a tres semanas como máximo; de ahí que sea mejor comprar pequeñas cantidades e ir reponiendo, que grandes de una sola vez.

Si alguno de los huevos que hemos comprado nos aparece cascado, es conveniente utilizarlo lo antes posible para evitar que entren gérmenes en su interior, del mismo modo que si alguno tienen manchas de heces de gallina.

Podríamos pensar que si lavamos los huevos al llegar a nuestra casa, prevenimos la posibilidad de infecciones, sin embargo, este procedimiento solo está indicado en el caso de que se vayan a consumir inmediatamente. Como hemos visto antes, la cáscara es porosa y si lavamos el huevo, no lo consumimos y lo guardamos en el frigorífico, el agua puede facilitar el paso de gérmenes del exterior al interior del mismo, aumentando la posibilidad de contaminación.

Tampoco debemos rascar la cáscara para quitar restos de suciedad que hayan en su superficie porque estaríamos debilitando la capa de cutícula que protege al huevo, facilitando igual que en el caso anterior, la penetración de gérmenes a su interior.

En cualquier caso, siempre es conveniente consumir los huevos cocinados de alguna manera, cocidos, en tortilla, escalfados o fritos.

El mayor problema de las intoxicaciones surge cuando se utilizan huevos crudos para la preparación de salsas, como la mayonesa, en estos casos, tendremos que tener un cuidado extremo al romper la cáscara, que el corte sea limpio. Estas salsas deben consumirse lo antes posible o bien refrigerarlas para disminuir la posibilidad de contaminación.

Modificaciones que sufre la estructura del huevo con el paso del tiempo.

Todos sabemos que los alimentos con el paso del tiempo sufren transformaciones y llega un momento en que su consumo es imposible, en el caso de los huevos, al estar rodeados de una cáscara es más difícil verlo a simple vista, como sucede con la fruta o la verdura, etc. Vamos a conocer cuáles son esas modificaciones:

– Evaporación de agua a través de los poros de la cáscara: el huevo pesa menos.
– Pérdida de gas carbónico a través de la cáscara: la consecuencia es la misma que en el caso anterior.
– Disminución de la viscosidad de la clara: la yema se desplaza hacia la periferia.
– Disminución de la elasticidad de la membrana vitelina que cubre el huevo: se fluidifica la clara y se expande la yema.
– Contaminación bacteriana o fúngica: lleva a la putrefacción con el consiguiente mal olor.

Si somos precavidos podemos disfrutar de un alimento muy completo, con total seguridad.

Tenemos que tener en cuenta que la proteína de la clara del huevo, por su elevado valor biológico, es utilizada como patrón estándar para comprobar el valor biológico de las proteína de otras fuentes alimenticias, como la leche, carne, etc.

Dentro de una alimentación equilibrada pueden consumirse 5 o 7 huevos semanales; si su consumo estuviese limitado, es mejor no pasar de tres semanales.

No obstante, incluso en casos de limitación de ingesta, por su contenido en colesterol, puede consumirse la clara solamente sin problema alguno, puesto que nos aportará proteína de alta calidad.

Enlaces relacionados:

Un tesoro en proteína: El huevo.

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Seguridad en la manipulación de los alimentos.

lavado de verduras

– Marina Muñoz Cervera –

Hay un eslabón que no podemos soslayar en todo este camino porque del mismo va a depender que nuestra alimentación, además de gozar de una buena calidad nutricional, tenga la salubridad necesaria para que los alimentos no nos provoquen enfermedades. Por desgracia, no en todo el mundo se cuidan de la misma manera las prácticas de higiene de los alimentos y, en algunos países, existe el riesgo de ingerir productos contaminados. La solución no pasa por no comer, tenemos que ir un paso más adelante en nuestros conocimientos y profundizar en la forma de manipulación de nuestros alimentos.

El 24 de agosto de 2012, Europa Press publica una noticia en la que expresa la advertencia de la OMS sobre el consumo de alimentos crudos, la podéis leer en el siguiente enlace: Comer alimentos crudos provoca cada año 56 millones de infecciones causadas por gusanos (1).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dice en su Nota descriptiva nº 368 de Agosto de 2012: Trematodiasis de transmisión alimentaria (2), lo siguiente:

– Se calcula que hay en el mundo unos 56 millones de personas que padecen una o varias trematodiasis de transmisión alimentaria.

– Los seres humanos se infestan por el consumo de peces, crustáceos o verduras crudos que albergan las larvas del parásito.

– Las trematodiasis de transmisión alimentaria alcanzan su mayor prevalencia en el Asia sudoriental y América Latina.

– Estas parasitosis causan enfermedades hepáticas y pulmonares graves.

– Se cuenta con medicamentos eficaces y seguros para prevenir y tratar estas parasitosis.

Los gusanos trematodos que más afectan a los seres humanos son de las especies: Clonorchis, Opisthorchis, Fasciola y Paragonimus.

Para disminuir el riesgo de infestación se recomienda aplicar medidas de sanidad animal e instaurar prácticas de inocuidad de los alimentos; para controlar la morbilidad, la OMS recomienda la quimioterapia preventiva y la ampliación del acceso a esta con antihelmínticos seguros y eficaces (2).

La OMS está trabajando para incluir las trematodiasis de transmisión alimentaria en la estrategia principal de quimioterapia preventiva con el fin de evitar la peor de sus consecuencias: el cáncer de las vías biliares (2).

La OMS también tiene un convenio con Novartis Pharma AG por el cual esta empresa donará el triclabendazol necesario para el tratamiento de la fascioliasis y la paragonimiasis en seres humanos. Las medicinas se envían gratuitamente a los ministerios de salud que las soliciten. La OMS invita a todos los países endémicos a aprovechar este programa de donación (2).

Por desgracia, este no es el único riesgo al que nos exponemos al ingerir alimentos de cuestionable procedencia y que no siguen las normas de calidad en todos los eslabones de la cadena alimentaria.

Este Organismo Internacional recomienda el cocinado de todos los productos en aquellas zonas en las que existe el riesgo. Son lugares en los que no se cumplen las normas de seguridad alimentaria y las posibilidades de contaminación son muy grandes; las dificultades que tienen algunos países para progresar se pone de manifiesto en algo tan básico como es la alimentación y termina convirtiéndose en “la pescadilla que se muerde la cola” porque hay alimentos que no se consumen por miedo a enfermar y eso provoca carencias nutricionales y otros que se consumen en exceso por una aparente seguridad, pero todo ello desencadena en mayores problemas para evolucionar de una forma saludable. La pobreza del medio en el que se desenvuelve la vida cotidiana determina que los criterios de seguridad pasen a un plano secundario y la exigencia de seguir viviendo a cualquier precio sea lo que predomine en estos lugares.

No obstante, afortunadamente, las normas existen y la OPS (Organización Panamericana de la Salud) da buena prueba de ello. Para los que no sepáis qué es este Organismo, os dejo un enlace que lo explica: ¿Qué son la OPS y la OSP en América?

En el siguiente enlace os dejo las normas de la OPS, también establecidas en el Código Alimentario Argentino, para la manipulación de alimentos:

Recomendaciones básicas para la manipulación higiénica de alimentos (3)

También podéis leer El Manual del Manipulador de Alimentos, escrito por Dra. María Rosa Pantoja Vacaflor, Ing. Gabriela Delgadillo y el Dr. Celso A. Rodríguez García, en La Paz (Bolivia) Año 2003. (4)

Todas estas normas están dirigidas a los profesionales de la alimentación y en teoría, cuando compramos nuestros alimentos, deberíamos tener la seguridad de que nos están vendiendo algo seguro. El problema se plantea cuando compramos verduras, frutas, pescado etc., en mercados, en la calle o en establecimientos en los que la higiene no se mantiene y no podemos asegurar que estos alimentos son saludables; en teoría deberíamos deberíamos abstenernos de consumirlos, pero a veces, no hay otro remedio y tenemos que recurrir a estos lugares. Os dejo las normas para que sepamos, más o menos, qué debemos hacer cuando nos convertimos en manipuladores de nuestros propios alimentos. La lectura de las normas de higiene nos llevará a manipular bien nuestra comida.

En todos los países de América Latina existe una normativa parecida respecto a los Códigos alimentarias y si no se ponen en práctica, tenemos que ser conscientes de que somos nosotros los responsables últimos de lo que compramos, de quien nos fiamos y de cómo procesamos nuestra comida.

En el Codex Alimentarius se puede leer (5):

“Todas las personas tienen derecho a esperar que los alimentos que comen sean inocuos y aptos para el consumo. Las enfermedades de transmisión alimentaria y los daños provocados por los alimentos son, en el mejor de los casos, desagradables, y en el peor pueden ser fatales. Pero hay, además, otras consecuencias. Los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos pueden perjudicar al comercio y al turismo y provocar pérdidas de ingresos, desempleo y pleitos. El deterioro de los alimentos ocasiona pérdidas, es costoso y puede influir negativamente en el comercio y en la confianza de los consumidores. Por consiguiente, es imprescindible un control eficaz de la higiene, a fin de evitar las consecuencias perjudiciales que derivan de las enfermedades y los daños provocados por los alimentos y por el deterioro de los mismos para la salud y la economía. Todos, agricultores y cultivadores, fabricantes y elaboradores, manipuladores y consumidores de alimentos, tienen la responsabilidad de asegurar que los alimentos sean inocuos y aptos para el consumo. Los textos básicos del Codex sobre higiene de los alimentos permiten entender de qué manera se formulan y aplican las reglas y reglamentos en materia de higiene de los alimentos. Los Principios generales de higiene de los alimentos abarcan las prácticas de higiene desde la producción primaria hasta el consumidor final, destacando los controles de higiene básicos que se efectúan en cada etapa. Esta publicación también contiene la descripción más utilizada a nivel internacional del Sistema de análisis de peligros y de puntos críticos de control (HACCP): Directrices para su aplicación.Esta cuarta edición incluye los textos adoptados por la Comisión del Codex Alimentarius hasta 2009. Resultará de utilidad a las autoridades gubernamentales, las industrias alimentarias y a todos los manipuladores de alimentos, así como a los consumidores, y a los docentes y estudiantes de higiene de los alimentos” (5).

Os copio algunas normas de la OPS (3) para las personas que elaboran los alimentos.

“Las personas que elaboren alimentos o los manipulen deberán seguir hábitos y conductas higiénicas elementales (3):

1.- Lavarse bien las manos con agua caliente y jabón, después de ir al baño, luego de manipular objetos antihigiénicos (dinero, basura, cajas, etc.), tocarse el pelo, la cara, la nariz u otras partes del cuerpo, luego de tocar alimentos crudos, después de manipular materiales tóxicos y peligrosos, y toda vez que un cambio de actividad haga suponer la contaminación de las manos. Asimismo es recomendable el baño diario.

2.- Usar el cabello corto o totalmente recogido, mantener las uñas limpias y cortas, y no utilizar anillos, pulseras, cadenas, etc.

3.- Evitar toser o estornudar sobre los alimentos y superficies de trabajo. De ser inevitable, cubrirse la boca y la nariz con un papel descartable o con las manos y en cualquier caso, proceder a un lavado completo de manos antes de volver a tocar los alimentos, equipos o utensilios.

4.- No fumar, comer, masticar chicle, beber o escupir en las áreas donde se elaboran o intercambian los alimentos.

5.- Evitar manipular alimentos cuando padezcan afecciones de la piel, heridas, resfríos, diarrea, fiebre o intoxicaciones.

6.- Usar ropa perfectamente limpia durante todo el proceso de manipulación de los alimentos”.

“Recomendaciones para la Elaboración (3):

Se deberá evitar la elaboración de productos que contengan ingredientes como:

– Carnes sin control sanitario.

– Leche sin pasteurizar.

– Cremas”.

“Recomendaciones para la Preparación previa a la Elaboración o cocción (3):

1.- Las hortalizas y verduras deberán lavarse con abundante agua potable, dejándolas en lo posible, en reposo durante 10 minutos en un recipiente con dos gotas de lavandina (*) por litro de agua para luego enjuagar y utilizar.

2.- Todo alimento que se vaya a preparar incluido carnes y huevos, deberá lavarse bajo el chorro de agua potable.

3.- Los productos congelados, en especial las hortalizas, podrán ser descongelados como parte del mismo proceso de cocción. Sin embargo, los trozos grandes de carne deberán descongelarse previamente. Cuando la descongelación se efectúe separada de la cocción, deberá realizarse únicamente:

– en un refrigerador a 5ºC

– bajo el chorro de agua fría potable durante no más de dos horas.

Nunca descongele los alimentos a temperatura ambiente.

4.- La preparación de ingredientes deberá hacerse inmediatamente antes de comenzar con la elaboración, para que permanezcan el menor tiempo posible expuestos a temperaturas peligrosas.

5.- También se deberán preparar, lavar y desinfectar los utensilios y recipientes que se vayan a utilizar” (3).

Hay muchas más, pero me ha parecido que éstas son las afectan al consumidor que solamente prepara su comida, no obstante es conveniente conocerlas y, si es posible, aplicarlas en nuestro día a día.

Os dejo también el enlace de EUFIC (European Food Information Council): Seguridad alimentaria: una responsabilidad compartida que describe con rigurosidad los aspectos de seguridad e higiene de los alimentos (6).

(*) Lavandina=Lejía=Hipoclorito sódico

Fuentes:

(1) www.europapress.es/salud/noticia-comer-alimentos-crudos-provoca-cada-ano-56-millones-infecciones-causadas-gusanos-20120824132707.html
(2) Organización Mundial de la Salud. Centro de Prensa. Nota descriptiva nº 368 Agosto 2012. Trematodosis de transmisión alimentaria.
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs368/es/index.html
(3) ANMAT Argentina, Ministerio de Salud, OPS. Recomendaciones básicas para la Manipulación Higiénica de Alimentos.
http://publicaciones.ops.org.ar/publicaciones/piezas%20comunicacionales/cdmanipulacion%20Alimentos/recursos/recomendacionesmanipulacionalim.pdf
(4) Dra. María Rosa Pantoja Vacaflor, Ing. Gabriela Delgadillo y el Dr. Celso A. Rodríguez García, en La Paz (Bolivia) Año 2003. Manual del Manipulador de Alimentos. OPS, OMS, UNICEF.
http://www.ops.org.bo/textocompleto/nla21195.pdf
(5) Codex Alimentarius ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN. Roma, 2009.
http://www.fao.org/docrep/012/a1552s/A1552S00.pdf
(6) EUFIC DOCUMENTOS BÁSICOS 06/2006
Seguridad alimentaria: una responsabilidad compartida
http://www.eufic.org/article/es/seguridad-alimentaria-calidad/manipulacion-comida-sana/expid/basics-seguridad-alimentaria/
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs368/es/index.html

Imagen:

http://www.google.com.bo/url?source=imgres&ct=img&q=http://viviendosanos.com/wp-content/uploads/2010/05/higienealimentos_thumb.jpg&sa=X&ei=yn46UNGRFcam6wGkxIGABg&ved=0CAQQ8wc&usg=AFQjCNH4dWXxRz4Q6w0VFaCJfFC4Oa7omA