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Los ocultos terrones de azúcar ¿dónde están?

composicion fotografica

– Marina Muñoz Cervera –

¿Cuántos terrones de azúcar comemos en un día cualquiera?

Estoy segura que si hacemos esta pregunta, muchas personas contestarían que ninguno, porque la percepción física del terrón o de la cucharada de azúcar no existe, sin embargo, muchos son los alimentos que contienen azúcar y no somos realmente conscientes de nuestro consumo.

consecuencias del exceso de azucar
La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) de España ha averiguado el contenido de azúcar de productos comunes, que se venden en la mayor parte de los países del mundo.

Los datos siguientes proceden de un gráfico publicado en un artículo de ABC Salud, hoy día 12 de febrero de 2014.

El contenido medio, en gramos, por cada ración y su equivalencia en terrones de azúcar, es el siguiente:

– Refrescos: 21 gr. más de 4 terrones.
– Néctares: 13,6 gr. casi 3 terrones.
– Bebidas alcohólicas: 11,8 gr. casi 2 terrones y medio.
– Zumos: 6,4 gr. casi 1 terrón y medio.
– Melocotón en almíbar: 15,8 gr. un poco más de 3 terrones.
– Helados: 15,1 gr. 3 terrones.
– Chocolate para untar: 13,7 gr. casi 3 terrones.
– Mermeladas: 11,9 gr. casi dos terrones y medio.
– Bollería: 11.7 gr. casi 2 terrones y medio.
– Galletas: 10,7 gr. un poco más de 2 terrones.
– Postres para bebés: 9,5 gr. casi 2 terrones.
– Tableta de chocolate: 9,3 gr. casi 2 terrones.
– Mermeladas “diet”: 7,5 gr. 1 terrón y medio.
– Cereales para adultos: 6,5 gr. casi 1 terrón y medio.
– Caramelos: 5,3 gr. 1 terrón.
– Panes en lonchas envasados: 3,5 gr. casi 1 terrón.
– Postres lácteos: 15,7 gr. un poco más de 3 terrones.
– Batidos: 13,2 gr. un poco más de 2 terrones y medio.
– Yogures con azúcar o frutas: 11,7 gr. casi 2 terrones y medio.
– Leche condensada: 9 gr. casi 2 terrones.
– Maíz: 4,6 gr. casi 1 terrón.
– Ketchup: 2,3 gr. medio terrón.
– Salsa de tomate: 1,5 gr. un cuarto de terrón.

Estas cifran son puramente orientativas, pero nos dan una idea de cuáles son los alimentos que pueden despistarnos. El artículo de ABC Salud también nos dice que la conocida “Ensalada César” contiene muchas salsa con grandes cantidades de azúcar. En general, hay que tener precaución con las salsas cuyo contenido desconocemos; es mejor preguntar sobre la forma de elaboración antes de quedarnos con la duda.

Si queréis leer artículos publicados sobre las acciones del exceso de azúcares simples en nuestro organismo, os recomiendo la Web Action on sugar en la que participan expertos internacionales del campo de la medicina y nutrición.

Os dejo también el enlace de un artículo(en inglés) sobre interesante entrevista realizada a varios expertos sobre el tema de la adicción al azúcar, publicado en agosto del año 2011.
Can you get addicted to sugar? Do you need to quit it cold turkey? Here are expert answers.

Son muchos los intereses que envuelven a la llamada “Nueva droga del siglo XXI” y, sobre su adicción, ya no existen dudas. ¿Somos adictos al azúcar? Quizás los seamos, pero no lo sabemos. Solo lo sabremos si somos conscientes de las cantidades diarias que consumimos.
¿Lo averiguamos?

Enlaces relacionados:

El azúcar se convierte en “el tabaco del siglo XXI” en Inglaterra.
El azúcar y su decadente jerarquía.
Los azúcares añadidos a bebidas y alimentos no son inocuos.
Los azúcares: energía rápida y poco duradera.
Sobre el azúcar.

Fuentes:

– Rene Gómez Peña. ABC Salud. “Alimentos con mucho azúcar que probablemente desconocías”. Madrid, 12 de febrero de 2014.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140211/abci-alimentos-azucar-desconocidos-201402061607.html
– Sugar in the News. Action on sugar.
http://www.actiononsugar.org/
– Katherine Kam. WebMD “The Truth About Sugar.Can you get addicted to sugar? Do you need to quit it cold turkey? Here are expert answers”.
http://www.webmd.com/food-recipes/features/health-effects-of-sugar

Imagen:

La imagen que ilustra esta entrada es una composición fotográfica basada en la siguiente:

http://www.zafranet.com/2011/03/crece-produccion-de-azucar-en-mexico-un-28-por-ciento/

Efectos de las comidas ricas en grasas y azúcares.

golosinas

– Marina Muñoz Cervera –

¿Adicción a las grasas y azúcares?

Parece ser que “las comidas ricas en grasas y/o azúcares sobrecargan el sistema de recompensa del cerebro, ello reduce la capacidad de este órgano para informar al individuo de que deje de comer y cuanto más se come, más se desea seguir haciéndolo”.

¿Adicción? Es una posibilidad que no podemos perder de vista.

rebanada de tocino

Enlaces relacionados:

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?

Fuente:

Paul J. Kenny. “Adicción a la comida”. Investigación y Ciencia. Noviembre 2013.

El consumo de “comida basura” durante el embarazo puede afectar al bebé.

experimentación
Marina Muñoz Cervera –

Las madres embarazadas que comen “comida basura” podrían pasar este hábito a sus bebés, ha demostrado un estudio llevado a cabo en ratas y publicado en FASEB Journal, The Journal of the Federation of American Societies for Experimental biology, con el título Eating junk food while pregnant may make your child a junk food addict (1)(2).

La noticia que aparece, hoy 27 de marzo de 2013, en El Mundo.es, escrita por un autor relevante como es José Mª Ordovás, Director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), Profesor de Nutrición y Genética, Director Científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e Investigador Colaborador Senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid), nos dice lo siguiente:

“Este estudio demuestra que el consumo de comida ‘basura’ se puede considerar como una adición, ya que utiliza los mismos circuitos químicos que las drogas comunes (opio, morfina o heroína)” (1).

“La alimentación de la madre durante el embarazo ‘educa’ las papilas gustativas del feto a través del líquido amniótico. Por ejemplo, si la madre tiene una dieta rica en frutas y vegetales, el bebé aceptará más rápidamente estos alimentos cuando empiezan a ser introducidos en su dieta sólida. Lo mismo se ha demostrado de condimentos con reconocidas propiedades saludables, como es el caso del ajo” (1).

“Esta habituación del paladar se extiende también al periodo de la lactancia. Esto es lógico, ya que el niño asocia estos alimentos con la ‘seguridad’ materna. Pero, lamentablemente, la habituación no está reservada exclusivamente a los alimentos saludables sino también a los que no lo son. Esto último ha quedado claramente evidente en una investigación aparecida en la revista’FASEB Journal’ que demuestra cómo las madres embarazadas que consumen ‘comida basura’ pasan a sus bebés este hábito con las consecuencias adversas que esto supone, a corto y largo plazo” (1).

“Estos investigadores demuestran que se debe a los cambios que la dieta materna induce sobre el circuito de señalización de opiáceos en el cerebro del recién nacido. Esto hace a los bebés menos respondedores a los opiáceos, que son liberados fisiológicamente de manera natural cuando se consumen alimentos ricos en azúcar y grasas. Como resultado de esta tolerancia a la ‘comida basura’ necesitan consumir más de la misma para conseguir la sensación de bienestar esperada, y deseada, lo que les lleva a la obesidad y a otros problemas metabólicos que con el tiempo aumentarán el riesgo cardiovascular y de otras enfermedades” (1).

“Aunque esta investigación fue llevada a cabo en ratas, los investigadores se muestran altamente confiados en que el mismo mecanismo debe ocurrir en humanos. Por lo tanto, estos resultados deben ser utilizados para estimular a las madres a adoptar hábitos nutricionales más saludables, con el objetivo de transmitirlos a sus hijos” (1).

Parece ser que las investigaciones apuntan en la misma dirección respecto a las consecuencias del consumo de este tipo de comida.  Y no se refieren a comer una hamburguesa con patatas cada dos semanas, sino al consumo cotidiano y que ya forma parte de la alimentación normal de la persona, como una droga que no puede dejar de tomarse, si no se plantea seriamente la necesidad de hacerlo. 

Son industrias muy fuertes, sus intenciones siempre son vender mucho en poco tiempo, y sería mejor no caer en sus redes para no convertirnos en “adictos” a la mal llamada “comida”. 

Cuando miramos la típica hamburguesa que nos venden, y la pongo solo como ejemplo,  seguramente al ver que contiene un poquito de lechuga, tomate, cebolla, pepinillos, etc., pensemos que estamos comiendo incluso de forma sana, carne con vegetales. Claro, en ese momento no nos fijamos  en el queso, en la mantequilla que lleva el panecillo y en la calidad de la carne que han procesado para convertirla en más apetitosa; incluso podemos pedirla con bacon que no es más que tocino y, en muchas ocasiones con un huevo porque no sabemos que normalmente las hamburguesas llevan huevo para hacer más consistente la carne, por no hablar de las harinas refinadas que tienen la misma función.

El caso es que sin darnos cuenta, estamos comiendo otra cosa bien distinta a carne con vegetales, que huele muy rico, pero es pura grasa saturada y los poquitos vegetales no son suficientes para metabolizar tal cantidad de ese tipo de lípidos, teniendo en cuenta que básicamente los digerimos mal, y la proteína de esa carne es muy escasa.  Esa “comida” nos resta apetito para consumir una más saludable y sin tener otra intención que la de comer, hemos caído en la trampa porque, según nos cuenta el artículo anterior, nuestro cerebro ha liberado opiáceos mientras comíamos nuestra hamburguesa con una soda y nos han producido una agradable sensación placentera. Si comemos una no pasa nada, pero si nos enganchamos a la sensación y repetimos su consumo, y así continuadamente, nuestro organismo se va a volviendo resistente al efecto de la secreción de opiáceos y cada vez necesitaremos más cantidad de “comida basura” y con mayor frecuencia, para obtener el mismo efecto que obtuvimos con las primeras.

Os cuento todo esto porque explicado de forma muy básica sería el proceso que describe la interesante noticia, no obstante, sólo el tiempo y más estudios no ayudarán a comprender más y mejor cuáles son los efectos sobre nuestro organismo de este tipo de “comida”.

Todo lo que comemos o bebemos tiene una consecuencia,  buena, mala o regular para nuestro metabolismo y por ello creo que es importante que cuidemos la calidad de nuestros alimentos y bebidas. 

El conocimiento nos da la libertad para elegir con conocimiento de causa.

Os dejo el enlace de un importante artículo que Medline Plus publicó el 15 de enero de 2013 con el título: Relacionan la comida rápida con el asma, el eczema y la fiebre del heno en los niños (3). En el mismo, que no puedo reproducir por sus protección de derechos de autor, no hablan de un consumo en niños de dos a tres veces a la semana de “comida rápida”; y aunque no lo consideran como concluyente, a pesar de que está realizado sobre una muestra poblacional, si parece ser que supone un indicio más a tener en cuenta a la hora de elegir un tipo de comida u otra.

Enlaces relacionados:

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?
Relevancia de la nutrición durante el embarazo.

Fuentes:

(1) José Mª Ordovás “La comida basura es adictiva (también para los bebés)”. El Mundo.es. Madrid 27-3-2013.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/03/26/noticias/1364325801.html
(2) Jessica R. Gugusheff, Zhi Yi Ong, and Beverly S. Muhlhausler. A maternal “junk-food” diet reduces sensitivity to the opioid antagonist naloxone in offspring postweaning. FASEB J March 2013 27:1275-1284, doi:10.1096/fj.12-217653 ; http://www.fasebj.org/content/27/3/1275.abstract
(3) Health Day. Medline Plus. “Relacionan la comida rápida con el asma, el eczema y la fiebre del heno en los niños”
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_133107.html

Imagen: http://img.webme.com/pic/p/pruebasdesexadosenaves/ratas-7.jpg
Origen: http://www.taringa.net

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?


ley de seguridad alimentaria

Marina Muñoz Cervera –

El día 8 de marzo de 2013, El Confidencial publicó una importante noticia sobre el contenido de los snacks y de la denominada comúnmente, comida rápida, también llamada basura, como causantes de adicción a su consumo (1).

El artículo da a conocer el último libro publicado por Michael Moss (ganador del Pulitzer 2010 por su investigación sobre la carne contaminada) sobre las prácticas ocultas de la industria alimentaria. Con el título “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked” (Sal, azúcar y grasa: cómo los gigantes de la alimentación nos han enganchado) (1) (2) (3) este autor denuncia las sustancias que se utilizan en la comida rápida para causar adicción (1).

La noticia del Confidencial lleva por título: “Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”, y dice así (1):

“Los alimentos procesados no están fabricados con el objetivo de calmar nuestro apetito. Más bien todo lo contrario, arranca el galardonado periodista: Su procesamiento está pensado para lograr el vínculo perfecto entre el consumo de estos alimentos y la sensación de bienestar, al activar mecanismos cerebrales que nos hacen dependientes y aumentar así los beneficios de las multinacionales de la alimentación. Sal, azúcar y grasas son la tríade de sustancias indispensables en todos estos alimentos, cuya composición se ve alterada químicamente y su cantidad se adapta según el país y la edad de los consumidores objetivos” (1).

El punto de la felicidad, como denomina Moss a estas fórmulas, no solo aumenta el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad, sino que incrementa las posibilidades de contraer diabetes, asma y hasta esclerosis múltiple, según los estudios de referencia que maneja el periodista. Durante los tres años que empleó para elaborar la investigación, Moss consiguió entrevistarse con un buen número de CEOs de las grandes compañías de alimentación. Varios de ellos accedieron a su petición de probar los productos antes de ser modificados o con variaciones en las cantidades de grasa, sal o fructosa. De las galletas con menos cantidad de sal decía que sabían a paja, se masticaban como si fuesen cartón y no tenían ningún gusto. Definitivamente, la sal que utilizan tiene poderes milagrosos en el procesado, ironiza” (1).

“La sal, al igual que el azúcar, también es refinada para potenciar su sabor y acelerar su metabolización. Una práctica que lleva más de dos décadas utilizándose para elaborar las patatas fritas, y el principal truco que las hace irresistibles” (1)

“No se trata solo de las grandes cantidades de sal. La utilización de jarabe de maíz alto en fructosa, como sustituto del azúcar, está incluido en la mayoría de estos productos. Una sustancia que desactiva la zona del cerebro encargada de regular el apetito. Así se reducen los niveles de las hormonas de la saciedad, provocando más hambre de la habitual. Una reciente investigación de la Universidad de Yale, avalada por la American Medical Association, concluyó que el consumo de esta sustancia puede provocar hipertensión, gota o diarrea, además de ser una de las principales causas del sobrepeso y la obesidad. Las alteraciones en la composición del azúcar son muchas y muy variadas, apunta el escritor. Los compuestos utilizados para procesarlo pueden potenciar su sabor dulce hasta en un 200 por cien. El mayor problema que causan estos aditivos para la salud, explica Moss, es que el cuerpo no es capaz de metabolizarlos al igual que hace con el azúcar natural. De este modo, aumenta los niveles de grasa en sangre asociados con las enfermedades cardiovasculares” (1).

Como es lógico pensar, los responsables de la industria niegan que se estén utilizando sustancias como adictivos (1).

Os comento que la sensación de falsa felicidad o irreal bienestar que se produce tras la ingesta de la mencionada comida es poco duradera y termina provocando insatisfacción (mal carácter, impaciencia, irritabilidad, irascibilidad, etc.) y no muy a largo plazo, por ello la tendencia siguiente es a calmar la triste incomodidad con una nueva comida rápida que nos lleve al mismo punto que conseguimos con su consumo. Se convierte en “la pescadilla que se muerde la cola” y poco a poco nuestra salud se va viendo afectada y, de forma irreversible, en muchas ocasiones. 

Lo único que me queda decir para terminar esta entrada es que confío en que, con el tiempo, la ganancia económica y la salud se den la mano. De hecho, no toda la comida que se prepara de forma rápida reúne las características de la mencionada comida basura y carente de nutrientes, hay platos de muy fácil elaboración que son muy sanos y solo tenemos que discernir entre unos y otros.

Fuentes:

(1) El Confidencial. “”Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”. 8-03-2013.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/03/08/los-mismos-efectos-de-la-cocaina-que-le-ponen-a-la-comida-basura-para-que-te-enganches-116406/
(2) The New York Times. Times Topic. “Michael Moss”. Monday, March 11, 2013
http://topics.nytimes.com/topics/reference/timestopics/people/m/michael_moss/index.html
(3) Joanna Blythman. “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked Us by Michael Moss – review”. The Observer. 24 February 2013.
http://www.guardian.co.uk/books/2013/feb/24/salt-sugar-fat-moss-review

Imagen:

Origen: Jal. “Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición”. Paperblog 11 de septiembre de 2010.
http://es.paperblog.com/ley-de-seguridad-alimentaria-y-nutricion-252535/

Los científicos están preocupados por las causas y las consecuencias de la epidemia global de obesidad.

mujeres obesas sentadas en un banco

– Marina Muñoz Cervera –

La obesidad ¿es una amenaza para el medio ambiente?

Afortunadamente la preocupación por esta enfermedad no cesa, y lo expreso así porque pienso que es la única manera de ir abordando un problema que, en mi opinión, necesita de soluciones urgentes desde todos los estratos de la sociedad. ¿Qué provocó la epidemia de la obesidad? y ¿cuáles son las repercusiones para el mundo?, son los temas que tratan dos noticias publicadas, ayer domingo 17 de junio de 2012, en BBC Salud.

Parece ser, que la mayor inquietud de los científicos británicos, radica  en que el planeta no va a poder aguantar una carga humana tan grande y expresan, con datos, la repercusión que puede tener para nuestra supervivencia como especie.

Pienso que las personas obesas necesitan ayuda para poder vencer y comprender una patología,  fomentada por una sociedad que no ha cuidado su alimentación, ni ha informado lo suficiente sobre ella, y están sufriendo las repercusiones de todo ello; por otro lado, creo que si los obesos tomaran verdaderamente conciencia de que tienen una enfermedad que desemboca en otras, más graves, y no un tipo estético o una particularidad individual, abordarían con más seriedad su problema.

Comenzaremos con la breve referencia, que nos habla sobre las consecuencias de esta enfermedad para conocer las dimensiones del problema:

La obesidad es una amenaza para la seguridad alimentaria global

Científicos británicos dicen que una población mundial que cada vez sufre más de obesidad supone una amenaza a la seguridad alimentaria y el medioambiente.

Por primera vez, se ha calculado el peso total de la humanidad en 287 millones de toneladas, con una media de peso por adulto de62 Kg.

Dicha cifra es un tercio mayor en Estados Unidos y los investigadores aseguran que si este dato fuera replicado a nivel mundial, sería el equivalente a añadir mil millones de personas a la población del planeta.

El jefe del estudio, el profesor Ian Roberts, dijo que las opciones de la humanidad son escasas si no se abordan cuestiones como el crecimiento de la población mundial y la obesidad (1)

golosinaspersona obesa comiendo pasteles

Respecto de las causas de esta epidemia, varios expertos barajan las múltiples posibilidades, sin llegar a una conclusión concreta, no obstante, les copio el interesante artículo, porque apunta al exceso de azúcares como posible causa y hace referencia a la capacidad del organismo de transformar el azúcar en grasa.

¿Qué desató la epidemia de obesidad en el mundo?

En las últimas tres décadas las tasas de obesidad global se han duplicado y ahora viven en el mundo más de 500 millones de personas obesas. Algunos científicos creen que hay algo en la fructosa que está causando adicción.

Este exceso en el peso corporal está causando tres millones de muertes cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. Algunos culpan a nuestro estilo de vida, que nos ha vuelto cada vez más sedentarios, pasando horas sentados frente al computador o la televisión. Pero otros expertos creen que los responsables son los alimentos que comemos. Y más específicamente, dicen, las enormes cantidades de azúcar que consumimos.

“Genéticamente, los seres humanos no hemos cambiado, pero nuestro ambiente y nuestro acceso a la comida sí han cambiado”, explica a la BBC el profesor Jimmy Bell, especialista en obesidad del Imperial College de Londres. “Todos los días estamos siendo bombardeados por la industria alimentaria para que consumamos más comida”.”Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad” agrega.

Uno de los más grandes cambios en nuestra dieta se remonta a los años 70, cuando la industria agrícola de Estados Unidos se embarcó en la producción masiva del maíz y del jarabe de maíz de alta fructosa, comúnmente utilizado hoy en todo el mundo como edulcorante en alimentos procesados.

Esto provocó un incremento masivo en las cantidades de alimentos baratos abastecidos a los supermercados estadounidenses: desde cereal hasta galletas de bajo precio. Como resultado, las hamburguesas se hicieron más grandes y las papas fritas se hicieron más grasosas.

Esto, según la nutricionista Marion Nestle, preparó el terreno para la epidemia de obesidad. “El número de calorías producidas en Estados Unidos, y disponibles a los consumidores estadounidenses, se incrementó de 3.200 por persona en los años70 a3.900, casi el doble de lo que un individuo necesita”. “Este incremento es enorme y pienso que es la causa de muchos problemas”, señala.

¿Adictivo?

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un subproducto de desecho del maíz, increíblemente azucarado e increíblemente barato. Al principio se le utilizaba en casi todos los alimentos: pizza, ensaladas, carne, pasteles y pan.Para mediados de los años 80 el JMAF ya había reemplazado al azúcar en las bebidas gaseosas, lo cual tenía sentido para la industria, ya que era un 35% más barato. Pero según algunos científicos, además de más dulce, también es más adictivo que el azúcar.

Y esto, dicen, ha provocado que en las últimas dos décadas el consumo promedio de estas bebidas se duplique.

La industria, por su parte, afirma que este incremento no ha causado la epidemia de obesidad, sino el hecho de que la gente consume demasiadas calorías.

“Ciertamente nuestras bebidas gaseosas regulares son una fuente de calorías, pero si tú consumes muchas calorías y ves mucha televisión o no haces suficiente ejercicio, es claro que tendrás un problema”, afirma Susan Neely de la Asociación Estadounidense de Bebidas Gaseosas.

Pero el doctor Jean-Marc Schwarz del Hospital General de San Francisco cree que lo peligroso es la enorme cantidad de fructosa que consumimos en todo el mundo.

“Ésta no tiene un efecto tóxico como el plomo o el mercurio, lo que es tóxico es la cantidad que se consume”, dice.

La fructosa se convierte fácilmente en grasa en el cuerpo y los científicos han descubierto que también suprime la función de una hormona vital llamada leptina. Se cree que esta hormona controla la regulación del hambre y apetito en el cerebro. Cuando el hígado se ve inundado con azúcar, la leptina deja de funcionar y el organismo no sabe cuando está lleno.

“Esto provoca que tu cerebro piense que te estás muriendo de hambre aunque acabes de comer. Lo cual causa un círculo vicioso de consumo, enfermedad y adicción”, dice a la BBC el doctor Robert Lustig, profesor de endocrinología de la Universidad de California, en San Francisco.

Y esto explica lo que ha ocurrido en todo el mundo” agrega.

Grasa por azúcar

Pero hace dos décadas surgió un fuerte debate entre los expertos sobre lo que estaba causando el incremento de enfermedades cardiovasculares, que en gran parte eran provocadas por el aumento en el peso corporal.

Se dijo que el responsable quizás no era el azúcar sino las grasas.

Esto condujo a un nuevo término en nuestros hábitos de consumo: los alimentos “bajos en grasas”.

Estos productos no sólo prometieron enormes ganancias para la industria, sino también acabar con el potencial desastre de salud de las enfermedades del corazón.

De la noche a la mañana, todo el mundo comenzó a comprar yogur, margarinas, postres y galletas “bajos en grasas”.

Pero gran parte de la grasa que se retiró a estos productos fue reemplazada con azúcar.

Para cuando los científicos se dieron cuenta de que quizás no era buena idea reemplazar grasa por azúcar, ya era demasiado tarde: el mundo estaba enfrentando una crisis de obesidad.

Hoy, cada vez más expertos están comenzando a pensar que hay algo específico en la fructosa que está acelerando la obesidad.

“Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo”, dice el doctor Lustig.

“Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta”, agrega el científico.

Fuentes:

(1)http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2012/06/120617_ultnot_obesidad_amenaza_seguridad_alimentaria_bd.shtml
(2)http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120615_epidemia_obesidad_azucar_men.shtml

Imagen:
http://farm1.static.flickr.com/38/86009411_9f4cbf595c.jpg

Última revisión: 21-09-18

Algunas ideas para afrontar la apetencia incontrolable por el azúcar.

golosinas

– Marina Muñoz Cervera –

¿Qué podemos hacer para reducir el consumo de azúcares?

Al hablar del aporte de glucosa al cerebro, inmediatamente pensamos en el azúcar o algún alimento azucarado, como única fuente de aporte de este glúcido simple; sin embargo, tenemos que saber que los glúcidos (hidratos de carbono o carbohidratos) ingeridos en nuestra alimentación (pan, arroz, yuca, patata, cereales) están contituidos por moléculas más complejas, pero nuestro cuerpo es capaz de digerirlas hasta llegar al elemento buscado: la glucosa.

La Licenciada Mariana Alvarez, en su artículo “Que hacer para vencer la ansiedad de comer algo dulce”, nos dice:

Comer carbohidratos simples o azúcares, sobre todo si no se acompañan de cierta cantidad de proteínas o grasas, aunque pueden satisfacer rápidamente el hambre y darte energía por un corto período de tiempo, en la mayoría de los casos te harán sentir poco después un “bajón de energía”, hambre y más necesidad de volver a comer.

Y no es nada raro que busquemos tanto los refrigerios dulces. Después de todo desde que nacemos preferimos el sabor dulce sobre todos los demás. Por otro lado, los carbohidratos hacen que nuestros cerebros produzcan endorfinas, sustancias químicas que nos producen sensaciones placenteras. Además desde niños hemos aprendido a premiarnos con algo dulce… Si te portas bien te compraré un helado… Eres muy buena niña/o, te mereces un chocolate…Si comes todas tus verduras te serviré doble postre, etc.

Comer algo azucarado de vez en cuando no hace daño a nadie, pero desafortunadamente abusar de los azúcares refinados incrementa considerablemente la cantidad de calorías que comemos e incrementa nuestros riesgos de obesidad, diabetes y otras enfermedades crónicas. Además, hay que considerar que muchos de los productos que compramos y que son aparentemente alimentos sanos, pueden contener también cantidades considerables de azúcar; por ejemplo yogurt, licuados, cereales instantáneos, barras de cereal, etc. Si a esto le sumamos refrescos, cafés y otras bebidas endulzadas, postres, pasteles, helados, chocolates…. La cantidad de azúcar que comemos puede llegar a ser exagerada, sobre todo si perdemos el control y no podemos parar.

Tips para lidiar con la ansiedad de comer algo dulce

1.- Cede un poco. Puede ser buena idea permitirse un poco de azúcar de vez en cuando como parte de un plan para evitar comerla sin control cuando la ansiedad es incontrolable. Pero hay que planearlo bien. Cuando vayas a hacerlo compra chocolates miniatura, panecillos dulces en su presentación más pequeña o alguna otra opción que no pase de unas 100 a 150 calorías.

2.- Combina. Como parte del plan combina “el dulce alimento deseado” con algún alimento sano que contenga algo de fibra, proteína o grasa saludable. De esta manera estarás al mismo tiempo comiendo algo que te aporte algún beneficio y además, harás que la absorción del azúcar sea un poco más lenta para evitar volver a tener hambre pronto. Por ejemplo, si mueres por comer chocolate sumerge unas cuantas fresas en jarabe de chocolate o combina nueces picadas con chispitas de chocolate amargo. Te está “llamando” una cucharada de cajeta, sírvela en un vasito de yogurt natural bajo en grasa. Y recuerda mantener las porciones pequeñas.

3.- Mastica una goma de mascar sin azúcar. El sabor de la goma de mascar aunado al hecho de tener la boca ocupada con algo puede ser de gran utilidad para reducir el consumo de refrigerios poco saludables entre comidas.

4.- Ten a la mano tus frutas preferidas. Las frutas tienen sabor dulce, aportan carbohidratos y dan energía pero además aportan fibra, vitaminas minerales y antioxidantes, lo que las haces opciones dulces mucho más saludables. También alguna verdura como zanahorias o remolachas.

5.- Haz algo que distraiga tu mente. Cuando sientas que estas a punto de caer en uno de esos interminables ciclos de antojo-azúcar- más antojo- más azúcar busca alguna actividad que distraiga tu mente. Sal a caminar, toma el teléfono y llama a alguien, lee un libro interesante.

6.- Evita pasar más de 4 horas sin comer durante el día. Planea tus comidas de tal forma que hagas tres comidas principales y dos o tres refrigerios evitando pasar más de cuatro horas sin probar alimento y nunca omitas el desayuno. Si omites alguna comida tus niveles de azúcar en sangre y por lo tanto de energía pueden disminuir, lo que favorecerá los atracones de alimentos azucarados. Por supuesto que si vas a comer más veces al día, cada una de las comidas deberá ser más ligera para evitar excederte con las calorías. Haz la prueba y te sentirás con más energía y menos “antojos” todo el día. Si lo planeas bien puedes incluir pequeñas cantidades de “esos dulces deseados” como parte de comidas saludables.

7.- Analiza a que se deben tus antojos”. Muchas personas tienden a tener más antojos de dulces cuando están estresadas, deprimidas o enojadas. Considera la posibilidad de que tus emociones estén detrás de tus antojos. Si es así recuerda que el azúcar no solucionará tus problemas emocionales y si puede traerte un problema más. Mejor busca ayuda para solucionar tus problemas de fondo.

En ocasiones, el problema subyacente a la apetencia ansiosa de azúcar, tiene una base de origen químico, y se trata de una disminución, debida a causas distintas, entre ellas el estrés, de la serotonina o su principal precursor, el triptófano. La alimentación en base a azúcares y harinas refinadas, puede convertirse en un círculo vicioso, porque alteran la flora intestinal impidiendo la correcta absorción del triptófano (presente en la carne, la banana, la leche, el huevo), y éste no puede llegar al cerebro en la cantidad adecuada para producir serotonina y ésto nos vuelve a llevar a una mayor apetencia de azúcar.

Salir de ésto, puede resultar un poco difícil, al principio, pero os puedo asegurar, que el resultado es satisfactorio.

Fuentes:
Mtra. Mariana Alvarez Aceves, Licenciada en Licenciada en Nutrición por la Escuela de Dietética en Nutrición – ISSSTE, en la Ciudad de México y Maestra en Administración de Sistemas de Salud por la Universidad Autónoma del Estado de México. Publicación Kronovida, México “Que hacer para vencer la ansiedad de comer algo dulce”.

Imagen:
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Última revisión: 11-09-18