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El sentido del olfato conecta con el impulso del apetito.

olfato

– Marina Muñoz Cervera –

El olor a una rica comida habitualmente nos da hambre o, al menos, ganas de probarla.

Este hecho tan cotidiano lo conocemos todos, sin embargo, lo que no sabíamos es por qué mecanismo se produce esta conexión entre nuestras ganas de comer y lo que olemos.

Unos investigadores de la Universidad del País Vasco (España) han descubierto el receptor que se encarga de estimular la percepción olfativa en momentos de ayuno, y se trata del CB1 del bulbo olfatorio.

El bulbo olfatorio es una estructura que, como podemos ver en la imagen que sigue a este párrafo, se encuentra en nuestro sistema nervioso central y procesa las sensaciones olfativas procedentes del epitelio olfatorio.

anatomia

Hasta ahora se desconocía este mecanismo cerebral y el hallazgo podría ser de mucha utilidad en el tratamiento farmacológico de trastornos alimentarios propiciatorios de la obesidad y anorexia.

«Los investigadores destacan que es común que el estado interno del organismo afecte a la percepción sensorial, y, por tanto, provoque un determinado comportamiento. Uno de los ejemplos más conocidos de estos procesos es la capacidad del hambre de aumentar el olfato, para aumentar la búsqueda e ingesta de comida».

Se sabía que el «sistema cannabinoide», un importante regulador del equilibrio energético, estaba relacionado con estos procesos, por ello los cannabinoides (lípidos que se producen a demanda como consecuencia de la actividad neuronal, en situaciones en las que el sistema en concreto se activa) aumentan en los mamíferos en situaciones de ayuno.

Han desentrañado el mecanismo y ya sabemos que en situaciones de hambre se activa un cannabinoide específico, la anandamida, que actúa sobre un receptor específico, el CB1.

«En personas que presentan una anorexia podríamos estimular la ingesta, favoreciendo estos mecanismos. Y por el contrario, en casos de obesidad, el objetivo sería intentar reducir la función de estos receptores CB1, para reducir la percepción del olor y así conseguir que estos individuos comieran menos en situaciones de hambre».

Si queréis conocer con más profundidad este bonito trabajo, podéis entrar al artículo publicado en Nature Neuroscience, a través del enlace anterior.

Fuente:

– Infosalus. Editado por Europa Press. «Descubren el mecanismo cerebral que conecta el olfato con el apetito». Bilbao, 10 de febrero.
http://www.infosalus.com/nutricion/noticia-descubren-mecanismo-cerebral-conecta-olfato-apetito-20140210104540.html
– Nature Neuroscience. (2014) «The endocannabinoid system controls food intake via olfactory processes».
doi:10.1038/nn.3647

Imagen:
http://www.imagui.com/a/una-persona-oliendo-ibKaxAqg5

Última revisión: 23-02-19

Nuevas luces para el tratamiento de la obesidad.

hipotálamo

– Marina Muñoz Cervera –

La ciencia va abriendo puertas para encontrar las formas de curar las enfermedades.

En el artículo que os dejo hoy, cuentan cómo han encontrado la llave para poder crear medicamentos que actúen sobre el centro regulador del apetito del hipotálamo y, de esta manera, poder abordar farmacológicamente el problema de la obesidad. Han descubierto un receptor íntimamente involucrado en la regulación de la ingesta de alimentos. He ilustrado esta entrada con una imagen del cerebro humano en la que aparece el hipotálamo, en primer plano, para que podáis ubicar el lugar anatómico del que estamos hablando.

Y sin más preámbulos, os transcribo la interesante historia de la investigación llevada a cabo por científicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia.

Identifican un receptor cerebral que controla el apetito

EP. Última revisión jueves 07 de junio de 2012

Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia han identificado un receptor cerebral que parece desempeñar un papel central en la regulación del apetito.

Los resultados, publicados en la revista Cell, podrían conducir al desarrollo de nuevos medicamentos para prevenir o tratar la obesidad.

«Hemos identificado un receptor que está íntimamente involucrado en la regulación de la ingesta de alimentos», explica el coordinador del estudio, Domenico Accili, profesor de Medicina en Columbia. Accili añade que, «lo especialmente alentador es que este receptor pertenece a una clase que resultan ser buenos objetivos para el desarrollo de fármacos; de hecho, varios medicamentos existentes ya parecen interactuar con este receptor».

En su búsqueda de nuevas terapias para la obesidad, los científicos se han centrado en el hipotálamo, una pequeña estructura del cerebro que regula el apetito. Numerosos estudios sugieren que este mecanismo de regulación se concentra en las neuronas que expresan un neuropéptido -o modulador cerebral- llamado AgRP. Sin embargo, hasta ahora se desconocían los factores específicos que influyen en la expresión de AgRP.

Insulina y leptina

Los investigadores hallaron nuevas pistas sobre el control del apetito mediante el seguimiento de las acciones de la insulina y la leptina. Ambas hormonas están involucradas en el mantenimiento del equilibrio energético del cuerpo, y ambas inhiben el AgRP. «Sorprendentemente, el bloqueo de la vía de señalización de la insulina, o la de la leptina, tuvo poco efecto sobre el apetito», afirma Accili, quien agrega que «por lo tanto, pensamos que ambas vías debían ser bloqueadas de forma simultánea con el fin de influir en el apetito».

Para probar su hipótesis, los investigadores crearon una cepa de ratones cuyas neuronas de AgRP carecían de una proteína que es parte una integral de la señalización de la insulina y la leptina. Como los investigadores pensaban, la eliminación de esta proteína -llamada Fox01- tuvo un profundo efecto sobre el apetito de los animales. «Los ratones sin Fox01 comieron menos, y eran más delgados, que los ratones normales», afirma el coautor Hongxia Ren, quien añade que, «además, los ratones con deficiencia de Fox01 mostraban un mejor equilibrio de la glucosa, y una mayor sensibilidad a la leptina y la insulina -signos de un metabolismo saludable».

Dado que Fox01 es una diana farmacológica pobre, los investigadores buscaron otras formas para inhibir la acción de esta proteína. Así, mediante el perfil de expresión génica, los científicos encontraron un gen (Gpr17) que se expresa altamente en los ratones con neuronas de AgRP normales, pero se desactiva en ratones con deficiencia de Fox01.
Para confirmar que el receptor está implicado en el control del apetito, los investigadores inyectaron un activador de Gpr17 en ratones normales, aumentando su apetito. A la inversa, cuando a los ratones se les administró un inhibidor de Gpr17, su apetito disminuyó. Según Accili, hay varias razones por las que Gpr17, que también se encuentra en los seres humanos, sería un buen objetivo para crear medicamentos contra la obesidad.

Fuente:
http://www.abc.es/salud/noticias/identifican-receptor-cerebral-controla-apetito-12329

Última revisión: 09-09-18

«Hambre» y «Apetito» Etimología.

Mesa con abundante comida para desayunar

– Marina Muñoz Cervera –

¿»Hambre» y «Apetito» significan lo mismo?

Busquemos en sus raíces etimológicas.

HAMBRE

La palabra «hambre» viene del latín vulgar famen, faminis, variante de la forma clásica fames, famis (que es la que quedó en otras lenguas romances) con el mismo significado. Al igual que en las palabras «hacer» (de facere), «hervir» (de fervere), famen perdió la f inicial, debido a una antigua tendencia del castellano que se inicia en el latín vulgar de ciertas zonas.(1)

APETITO

La palabra Apetito viene del latín appetitus (apetito, tendencia, instinto o fuerza) nombre de efecto de verbo appetere (intentar tomar, dirigirse a algo, pretender), compuesto de «ad» (hacia, idea de dirección o proximidad) y el verbo «petere» (dirigirse a, buscar, atacar, pedir) que genera otras muchas palabras como pedir, pedigüeño, petición, petulante, aparecer, competente, ímpetu, perpetuo, repetir, despedir, etc.

El verbo «petere» procede de la raíz indoeuropea «pet» (precipitarse, volar), que también dió en latín:

– la palabra penna o pinna (pluma o ala, aleta de los peces, almena de una fortificación o muralla), de donde viene la palabra peña, peñasco, peñón, pináculo o despeñar. Y con el valor de pluma genera las palabras penacho y pendón.

– el adjetivo propitius, de donde viene propicio o propiciar.

En griego dió la palabra «pterón» (ala o pluma), de donde vienen las palabras como áptero, coleóptero o helicóptero y, la palabra «potamós» (río, agua que se precipita), de donde vienen Mesopotamia (tierra media entre ríos) e hipopótamo (caballo de río).

¿Qué nos dice el DRAE sobre ambos términos?

En los significados del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el concepto «hambre» se refiere, en una de sus concepciones a «apetito», pero en las definiciones de «apetito» no se contempla el «hambre».(4)

– Hambre:

– Gana y necesidad de comer.
– Escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada.
– Apetito o deseo ardiente de algo.

– Apetito:

Impulso instintivo que lleva a satisfacer deseos o necesidades.

– Gana de comer.
– Deseo sexual.
– Cosa que excita el deseo de algo.

Por lo tanto, el apetito no implica tener necesidad de comer. Es importante saber que el hambre es fisiológica y nos lleva a alimentarnos, mientras que el apetito solo es un impulso.

Fuentes:

(1)(2)(3) Diccionario Etimológico español en línea. www.deChile.net
(4) Diccionario de la lengua española. Real Academia Española.

Imagen: http://tigreenterprise.files.wordpress.com/2009/12/buffet1.jpg

Última revisión: 22-08-18