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¿Cuánto es “excesivo” en el consumo de sal, azúcares y grasas?

sal, azúcares y grasas

– Marina Muñoz Cervera –

Si sabemos cuánto es mucho, podemos reducir el consumo y adaptarlo a nuestra salud.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) ha establecido un modelo de perfil de nutrientes, que pretende orientar a los Gobiernos respecto de las cantidades, que deben contener los alimentos ultraprocesados, para no ser considerados insalubres o nada saludables.

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Alimentación sana según la OMS.

copa de frutas surrealista
– Marina Muñoz Cervera –

Una alimentación sana es el mejor recurso para evitar todas las formas de malnutrición y sus enfermedades asociadas.

No solo nos protege de enfermedades físicas, también emocionales.

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El Sodio y su presencia en los alimentos.

Na

– Marina Muñoz Cervera –

Algunos alimentos de consumo cotidiano nos aportan una alta cantidad de sodio.

El sodio es un mineral necesario para la existencia, pero tanto su defecto (hiponatremia) como su exceso (hipernatremia) son realmente problemáticos.

En la sociedad actual los excesos en el consumo de sodio están siendo causa de serias enfermedades como la hipertensión arterial, cardiovasculares, entre otros serios procesos patológicos, pero ¿a qué se debe ésto?.
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Algunas claves para reducir el consumo de sal.

caricatura
– Marina Muñoz Cervera –

La recomendación actual para el consumo de sal es de menos de 5 gramos al día (aproximadamente 2 gramos de sodio).

Este producto, imprescindible para la vida, da sabor a los alimentos, pero también es utilizada para prolongar la conservación de alimentos procesados.

Un artículo publicado por Infosalus en el año 2014, explicaba los aspectos clave para orientarnos a reducir su consumo. Jordi Salas-Salvadó, Catedrático de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili en Tarragona y del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Obesidad y Nutrición (CIBERON), nos informa sobre este tema y, mencionaba, entre otros, los siguientes:

1.- Los efectos perjudiciales de la sal en exceso que consumimos no se pueden contrarrestar con ningún otro factor de la alimentación o estilo de vida y mucho menos bebiendo más agua, ya que ello nos podría aumentar la tensión arterial.

2.- En cada país las costumbres son distintas y por tanto, las principales fuentes de sal son variables. El experto informa que, en España, los alimentos que más sal aportan al consumo diario son los embutidos y los cereales. En otros ámbitos, en los que el consumo de embutidos es inferior, podemos comprobar la cantidad de sodio que contienen los alimentos procesados consumidos, aperitivos salados, salsa de soja, queso, aceitunas, etc. además de algunos alimentos de sabor dulce que también contienen sal o bien sodio como conservante.

3.- La sal no solo es un condimento que da sabor, también es un conservante. La podemos encontrar en muchísimos productos procesados, sopas de sobre, salsas, salazones, latas de pescado envasado, etc. También se utiliza como conservante en medicamentos.

4.- Cuidado con los aperitivos, son normalmente salados y suelen aumentar nuestra necesidad de consumir bebidas. Recomienda incluir alguna verdura asada y aliñada con limón.

5.- Reducir el consumo de sal en la cocina de forma paulatina para ir acostumbrando al paladar al sabor natural de los alimentos que contienen de forma natural sodio, en mayor o menor medida.

6.- Las bebidas contienen sal, el agua mineral tiene sodio al igual que la del grifo, en cantidades que varían según el país en el que vivamos. También las bebidas energéticas destinadas a deportistas son ricas en sodio. De ahí la necesidad de comprobar su existencia a través de la información nutricional del producto.

“Jordi Salas- Salvador Salas-Salvadó refiere que un estudio de la Universidad Complutense de Madrid de 2011, analizó la secreción urinaria de sodio en adultos españoles y que concluyó que ésta alcanzaba los 9,8 gramos por persona y día”.

“Los datos son mayores en otras áreas del mundo como Asia Central, con 13 gramos, el este de Asia, con 11 gramos, o América Latina con 10 gramos. En otros países europeos el consumo es similar al de España con cifras como los 10 gramos y los 9 gramos para los países del este y del centro, respectivamente”.

Vemos que las cifras duplican las cantidades recomendadas y merece la pena que pongamos empeño en saber cuánta sal comemos y de dónde procede para poder actuar sobre nuestro consumo y minimizarlo.

Parece ser que la sal puede resultar adictiva, según nos contaba un artículo publicado por ABC Salud, y alertaba sobre ese aspecto comparando su acción adictiva con el de la cocaína.

Según nos dicen en el mismo, la sal provoca un exceso de dopamina y orexina e incrementa así la sensación de placer y recompensa.

No podemos olvidar que la mayor parte de los alimentos contienen sodio de forma natural, luego la cantidad que consumimos procedente de productos procesados y la que añadimos en la cocina, se suma.

¿Qué nos dice la OMS?

La OMS, en el año 2018, mantiene la cantidad de sal a 5 gramos al día, ya que la mencionada reducción mejora las enfermedades cardiovasculares. Los datos demuestran que un menor consume de sal, disminuye significativamente la tensión arterial en los adultos.

También, nos dice que el sodio no solo se encuentra en los alimentos salados. Está presente, de forma natural, en muchos alimentos, como la leche, nata, huevos, carne, mariscos, etc.

Y, en mucha mayor cantidad en alimentos procesados. Para detectar su presencia, solo tenemos que leer la etiqueta de información nutricional.

Entradas relacionadas:

La sal “invisible” ¿dónde está?

Fuentes:

– Infosalus, Europa Press. “Reducir la sal: objetivo mundial”. 28 de marzo de 2014.
http://www.infosalus.com/nutricion/noticia-reducir-sal-objetivo-mundial-20140328162036.html
– ABC Salud. “La sal tan adictiva como la cocaína”. 17 de marzo de 2014.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140306/abci-droga-adictiva-cocaina-201403061109.html
– Organizáción Mundial de la Salud. OMS. “Reducir la ingesta de sodio para reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares en adultos”. Última actualización: 31 de octubre de 2018.

Imagen:

La caricatura que ilustra esta entrada es de autoría propia e incluye la siguiente imagen:

http://celiaquitos.blogspot.com/2012/02/haciendo-amigos-en-el-super.html

Última revisión: 02-11-18

Las aceitunas: mejor pocas que muchas.

ilustracion de vector
– Marina Muñoz Cervera –

La aceitunas son frutos oleaginosos que se consumen procesados.

Las aceitunas se comen como aperitivo de forma corriente, y podemos ver en ellas un alimento de origen vegetal que resulta sabroso y es fácil de consumir.

Nos aportan alguna cantidad de vitaminas, sobre todo precursores de la vitamina A, también contienen minerales, fundamentalmente potasio, calcio, magnesio, fósforo, un poco de hierro, yodo y una gran cantidad de sodio, que depende del tipo de proceso al que han sido sometidas para convertirlas en un fruto comestible. Tienen grasas, mayoritariamente monoinsaturadas (ácido oleico), fibra y una pequeña cantidad de proteínas.

Su aporte energético se basa en su contenido en grasas, pues no tienen casi glúcidos o hidratos de carbono. Serían, por tanto, frutos oleaginosos, como ya podemos imaginar porque de ellas se obtiene el aceite.

A pesar de sus virtudes nutricionales, las aceitunas se comen con aliño, es decir, siempre son procesadas, ya sea de forma casera o industrialmente, ya que el sabor tan amargo que tienen en su origen, nos impide su consumo.

Este sabor es debido, fundamentalmente, a su contenido en un polifenol llamado oleuropeína y para reducir su hidrólisis se tratan los frutos con hidróxido de sodio. Hay procesos caseros que no quitan del todo el principio amargo, ya que en pequeñas cantidades tiene una alto poder antioxidante y preparan las aceitunas con especies y esencias que son digestivas.

Sin embargo, no podemos olvidar que la sal puede resultar adictiva y las recomendaciones de la OMS nos indican que debemos reducir su consumo a menos de 5 gramos al día.

Aceitunas, mejor pocas que muchas, por su elevado contenido en sodio.

Lope de Vega, uno de los mejores dramaturgos y poetas del Siglo de Oro español (XVI), nos dejó en su comedia “Un villano en su rincón”, Acto tercero, un legado sobre la aceituna:

Ay fortuna,
cógeme esta aceituna!
Aceituna lisonjera
verde y tierna por defuera,
y por dentro de madera,
¡fruta dura e importuna!
¡Ay fortuna,
cógeme esta aceituna!
Fruta en madurar tan larga
que sin aderezo amarga;
y aunque se coja una carga,
se ha de comer sola una.
¡Ay fortuna,
cógeme esta aceituna!

Podemos ver como hace casi 4 siglos, ya sabían que de aceitunas solo debía comerse una y, como mucho, dos.

Fuente:

– Lope de Vega Carpio. El Villano en su rincón.
http://www.comedias.org/lope/vilrin.html

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Última revisión: 08-11-18

La sal “invisible” ¿dónde está?

signos de interrogacion

-Marina Muñoz Cervera –

Menos sal, más salud.

Nos dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que superamos con creces las cantidades de sal recomendadas para el consumo diario. Para evitar esto, podemos no utilizar más de 5 gramos de sal común diario (máximo saludable fijado por este Organismo) en el sazonado de alimentos y podemos limitar aquellos productos que de por sí son salados, pensando que estamos haciendo lo correcto. Sin embargo, con las medidas anteriores no conseguimos reducir nuestro consumo de sal sin saber en qué productos procesados se encuentra disfrazada como conservante.

ABC Salud publicó un artículo el 10 del presente mes, en el que recoge las declaraciones de la Dra. Nieves Martell, Presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH) y Jefa de Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En el mismo podemos leer que esta experta recomienda para reducir el consumo de sal utilizar como mucho gramo y medio diario en la cocina, optar por alimentos frescos, y pensar que los procesados tienen que restringirse a una toma al día.

Según refiere la Dra. Nieves Martell, el 80% de la sal que consumimos es la denominada “oculta” o “invisible” y esta denominación se debe a que se encuentra camuflada en medicamentos y alimentos procesados. De ahí la importancia de leer el etiquetado de los alimentos y la composición de los medicamentos, puesto que normalmente viene indicada la cantidad de “Sodio” y si multiplicamos la cifra que encontremos por 2,5 obtendremos la cantidad de sal que nos aportan cada uno.

Productos como: cereales de desayuno, jamón cocido, pizza, queso fresco, pan de molde, etc. contienen sodio como conservante y estamos comiendo sal sin darnos cuenta.

En algún momento leí que mientras más productos procesados se consumen más cerca se está de la muerte. Esta frase cobra sentido si pensamos en los conservantes, colorantes y demás aditivos que contiene cada unos de ellos. La sal en exceso no es inocua y eso lo sabemos todos; el problema radica en el sodio que contiene. Podemos encontrarnos con serios problemas de salud, como la hipertensión y enfermedades cardiovasculares relacionadas con la anterior, infartos, anginas de pecho, ictus, hemorragia cerebral, además de insuficiencia renal o deterioro cognitivo.

Enlaces relacionados:

Nuestro consumo de sal duplica la cantidad recomendada por la OMS.
Menos consumo de sal en el Continente Americano.
“Empecemos desde el principio” ¿Qué comemos?

Fuente:

Cristina Garrido. ABC Salud. “La sal que ocultan los alimentos”. 10 de febrero de 2014.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140210/abci-saloculta-alimentos-201402071749.html

Última revisión: 02-11-18

Ecuador aprueba el etiquetado para alimentos procesados.

mapa mundo en 3d
rotulo ecuador

– Marina Muñoz Cervera –

Un nuevo etiquetado de alimentos procesados para fomentar la salud.

El Ministerio de Salud Publica de Ecuador, para reducir el número de muertes por enfermedades crónicas debidas a una mala alimentación, ha aprobado el “Reglamento sanitario de etiquetado de alimentos procesados para el consumo humano” el lunes de esta semana.

Las industrias grandes disponen de 6 meses para etiquetar sus productos de acuerdo con su composición y las pequeñas de 1 año de tiempo; así los alimentos con mucha grasa, azúcar o sal, llevarán un círculo rojo que lo indique, los que contengan una cantidad media, un círculo amarillo y aquellos cuyo contenido en las tres sustancias mencionadas sea bajo, llevarán un círculo verde. Por ejemplo, una gaseosa, deberá incluir una etiqueta circular de color rojo con el texto “Alto en azúcar”.

También, se van a lanzar campañas informativas para ayudar a interpretar los etiquetados y de esta manera evitar la estigmatización de los alimentos en buenos o malos, ya que las consecuencias para la salud de su consumo dependen de la frecuencia del uso del producto.

El sobrepeso en Ecuador.

En Ecuador, el sobrepeso afecta a dos de cada diez adultos mayores de 19 años y la diabetes fue la causa de muerte de 4.400 personas entre los años 2001 y 2011; la suma de defunciones por diabetes e hipertensión alcanzó la cifra de 12.700 personas, en el mismo periodo de tiempo. La esperanza de vida es de 65 años en las mujeres y 75 en los hombres.

En este país, situado en la latitud 0 grados de este planeta, el 82% de los alimentos procesados tiene una concentración alta en grasa, sal o azúcar y alrededor de 45.000 productos tendrán que ceñirse a esta norma.

Ha pasado más de un año desde la elaboración de este Reglamento y su aprobación, no obstante, con medidas como éstas, los Gobiernos podrían cambiar el panorama del mundo.

Fuentes:

– La Hora Nacional. “Buena alimentación, la base de una buena salud”. 20 de noviembre de 2013.
– Mónica Orozco. El Comercio.com. Negocios. “La mayoría de alimentos y bebidas deberá incorporar una alerta roja”.
– Ecuavisa. Noticias. “Nuevo etiquetado en alimentos preocupa a fabricantes de alimentos”. 27 de septiembre de 2012.

Imagen:

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Última revisión: 09-03-19

Nuestro consumo de sal duplica la cantidad recomendada por la OMS.

sodio

– Marina Muñoz Cervera –

Las tres cuartas partes de la población mundial nos excedemos en el consumo de sal.

Un estudio presentado en las sesiones científicas de 2013 sobre Nutrición, Actividad Física, Metabolismo, Epidemiología y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la Academia Americana del Corazón, demuestra que el 75% de la población mundial consume el doble de la cantidad de sal que recomienda la Organización Mundial de la Salud (1).

Según, Saman Fahimi, autor principal y profesor visitante en la Escuela de Salud Pública del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts (Estados Unidos), es la primera vez que existe información sobre el consumo de sodio por país, edad y género. Los investigadores esperan que gracias a sus hallazgos, los Gobiernos Nacionales tomen medidas de salud pública para disminuir el consumo (1).

“La ingesta de sodio a través de los alimentos preparados comercialmente, sal de mesa, sal y salsa de soja que se añaden al cocinar fue de una media de cerca de 4.000 mg al día en 2010. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el sodio a menos de 2.000 mg al día y la Asociación Americana del Corazón aconseja bajar la ingesta de sodio a menos de 1.500 mg diarios” (1).

¿Qué nos dice la OMS?

La OMS nos dice que a cantidad de 2000 mg de sodio al día corresponde aproximadamente a 5 gramos de sal y que debemos consumir, al menos, 3,510 mg de potasio por día. El sodio se encuentra naturalmente en muchos alimentos, como la leche y otros productos lácteos, y los huevos; y en cantidades mayores en productos alimenticios procesados, como el pan, carnes procesadas y condimentos como la salsa de soja y cubos para preparar caldos y sopas. El potasio se encuentra naturalmente en las legumbres, la espinaca, el repollo, el perejil y en frutas como las bananas, papayas y dátiles (2).

En el mes de enero de 2013, la OMS alertó que actualmente la gente come con demasiada sal y no consume suficiente potasio (3).

“Un total de 181 de los 187 países que representan el 99 por ciento de la población mundial superó la ingesta recomendada por la Organización Mundial de la Salud de menos de 2.000 mg de sodio al día, y 119 países, lo que representa el 88 por ciento de la población mundial, supera esta ingesta recomendada por más de 1.000 mg al día. Todos los países excepto Kenia sobrepasaron los consejos de la Asociación Americana del Corazón de tomar menos de 1.500 mg al día de sodio” (3).

El artículo publicado en la revista Cardiology sobre esta interesante investigación lleva por título:
National, Regional, and Global Sodium Intake in 1990 and 2010: A Systematic Analysis of 247 24-hour Urinary Sodium Excretion Studies and Dietary Surveys Worldwide y a través del enlace anterior podéis acceder al mismo en inglés (4).

Ya sabemos que el abuso de sal puede conducir a hipertensión arterial y aumenta mucho el riesgo cardiovascular.

Existe una sal rosada, orgánica y natural, procedente de los Andes y del Himalaya, cuyos efectos parece ser que son más saludables que la sal común, no obstante, no es conveniente superar la cantidades recomendadas de 5 gramos de sal al día (5) (6).

No podemos olvidarnos del consumo de potasio (K), puesto que este ión forma parte junto con el sodio (Na), de un complejo sistema llamado “Bomba de sodio y potasio” directamente implicado en el transporte activo a través de las membranas de las células. Os explico un poco el proceso para que tengáis una idea:

En combinación con el agua, el sodio mantiene la presión osmótica del medio extracelular para evitar la perdida excesiva de agua; el potasio mantiene la presión osmótica en el interior de la célula. La Bomba de Na-K consiste en el transporte de sodio del interior de la célula al exterior al tiempo que el potasio pasa del exterior al interior de la célula. El flujo sodio-potasio tiene lugar en “contra del gradiente de concentración” y como consecuencia de ello, requiere un gasto de energía en forma de ATP. Este importante sistema conlleva la regulación de las diferencias de carga eléctrica a ambos lados de la membrana celular.

Gracias a esta bomba se consigue energía para transportar ciertos materiales necesarios para la célula, como glucosa o aminoácidos, al interior de la misma.

La bomba de sodio-potasio (Na-K) es imprescindible para el funcionamiento del sistema nervioso, de hecho,  las neuronas tienen una fuerte densidad de bombas de sodio-potasio en sus membranas y ello permite que se establezca un fuerte diferencia de carga eléctrica.

Como vemos, es importante, no considerar el sodio (Na) o el potasio (K) de forma aislada, ambos son necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo.

Enlaces relacionados:

Menos consumo de sal en el Continente Americano.

Fuentes:

(1) Europa Press. “El 75% de la población mundial toma el doble de la sal recomendada”. Madrid 21 de marzo de 2013
http://www.europapress.es/salud/noticia-75-poblacion-mundial-toma-doble-cantidad-diaria-recomendada-sal-20130321164919.html
(2) Centro de Noticias ONU. “OMS publica nueva guía sobre consumo de sal y potasio”. 31 de enero de 2013.
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=25583#.UUyGpm-QUwA
(3) Guideline: Sodium intake for adults and children. World Health Organization
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/77985/1/9789241504836_eng.pdf
(4) Saman Fahimi; John Powles; Paul Pharoah; Renata Micha; Shahab Khatibzadeh; Majid Ezzati; Stephen Lim; Dariush Mozaffarian. Circulation. 2013; 127: A017
http://circ.ahajournals.org/cgi/content/meeting_abstract/127/12_MeetingAbstracts/A017?sid=10d8d480-e33f-4488-94fc-002e1054b4d0
(5) Pamela. Club nutricional “Beneficios de la sal rosada”. 23 de noviembre de 2011.
http://club-nutricional.com/dietas/2011/11/23/beneficios-desal-rosada/
(6) Sal rosada del Himalaya.
http://www.equilibriovital.com.ar/sal-alimentacion.html

Imagen:

Origen: devsoma.
http://devsoma.blogspot.com/2008/10/si-me-vuelvo-soso.html

Última revisión: 29-08-18

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?


ley de seguridad alimentaria

Marina Muñoz Cervera –

El día 8 de marzo de 2013, El Confidencial publicó una importante noticia sobre el contenido de los snacks y de la denominada comúnmente, comida rápida, también llamada basura, como causantes de adicción a su consumo (1).

El artículo da a conocer el último libro publicado por Michael Moss (ganador del Pulitzer 2010 por su investigación sobre la carne contaminada) sobre las prácticas ocultas de la industria alimentaria. Con el título “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked” (Sal, azúcar y grasa: cómo los gigantes de la alimentación nos han enganchado) (1) (2) (3) este autor denuncia las sustancias que se utilizan en la comida rápida para causar adicción (1).

La noticia del Confidencial lleva por título: “Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”, y dice así (1):

“Los alimentos procesados no están fabricados con el objetivo de calmar nuestro apetito. Más bien todo lo contrario, arranca el galardonado periodista: Su procesamiento está pensado para lograr el vínculo perfecto entre el consumo de estos alimentos y la sensación de bienestar, al activar mecanismos cerebrales que nos hacen dependientes y aumentar así los beneficios de las multinacionales de la alimentación. Sal, azúcar y grasas son la tríade de sustancias indispensables en todos estos alimentos, cuya composición se ve alterada químicamente y su cantidad se adapta según el país y la edad de los consumidores objetivos” (1).

El punto de la felicidad, como denomina Moss a estas fórmulas, no solo aumenta el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad, sino que incrementa las posibilidades de contraer diabetes, asma y hasta esclerosis múltiple, según los estudios de referencia que maneja el periodista. Durante los tres años que empleó para elaborar la investigación, Moss consiguió entrevistarse con un buen número de CEOs de las grandes compañías de alimentación. Varios de ellos accedieron a su petición de probar los productos antes de ser modificados o con variaciones en las cantidades de grasa, sal o fructosa. De las galletas con menos cantidad de sal decía que sabían a paja, se masticaban como si fuesen cartón y no tenían ningún gusto. Definitivamente, la sal que utilizan tiene poderes milagrosos en el procesado, ironiza” (1).

“La sal, al igual que el azúcar, también es refinada para potenciar su sabor y acelerar su metabolización. Una práctica que lleva más de dos décadas utilizándose para elaborar las patatas fritas, y el principal truco que las hace irresistibles” (1)

“No se trata solo de las grandes cantidades de sal. La utilización de jarabe de maíz alto en fructosa, como sustituto del azúcar, está incluido en la mayoría de estos productos. Una sustancia que desactiva la zona del cerebro encargada de regular el apetito. Así se reducen los niveles de las hormonas de la saciedad, provocando más hambre de la habitual. Una reciente investigación de la Universidad de Yale, avalada por la American Medical Association, concluyó que el consumo de esta sustancia puede provocar hipertensión, gota o diarrea, además de ser una de las principales causas del sobrepeso y la obesidad. Las alteraciones en la composición del azúcar son muchas y muy variadas, apunta el escritor. Los compuestos utilizados para procesarlo pueden potenciar su sabor dulce hasta en un 200 por cien. El mayor problema que causan estos aditivos para la salud, explica Moss, es que el cuerpo no es capaz de metabolizarlos al igual que hace con el azúcar natural. De este modo, aumenta los niveles de grasa en sangre asociados con las enfermedades cardiovasculares” (1).

Como es lógico pensar, los responsables de la industria niegan que se estén utilizando sustancias como adictivos (1).

Os comento que la sensación de falsa felicidad o irreal bienestar que se produce tras la ingesta de la mencionada comida es poco duradera y termina provocando insatisfacción (mal carácter, impaciencia, irritabilidad, irascibilidad, etc.) y no muy a largo plazo, por ello la tendencia siguiente es a calmar la triste incomodidad con una nueva comida rápida que nos lleve al mismo punto que conseguimos con su consumo. Se convierte en “la pescadilla que se muerde la cola” y poco a poco nuestra salud se va viendo afectada y, de forma irreversible, en muchas ocasiones. 

Lo único que me queda decir para terminar esta entrada es que confío en que, con el tiempo, la ganancia económica y la salud se den la mano. De hecho, no toda la comida que se prepara de forma rápida reúne las características de la mencionada comida basura y carente de nutrientes, hay platos de muy fácil elaboración que son muy sanos y solo tenemos que discernir entre unos y otros.

Fuentes:

(1) El Confidencial. “”Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”. 8-03-2013.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/03/08/los-mismos-efectos-de-la-cocaina-que-le-ponen-a-la-comida-basura-para-que-te-enganches-116406/
(2) The New York Times. Times Topic. “Michael Moss”. Monday, March 11, 2013
http://topics.nytimes.com/topics/reference/timestopics/people/m/michael_moss/index.html
(3) Joanna Blythman. “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked Us by Michael Moss – review”. The Observer. 24 February 2013.
http://www.guardian.co.uk/books/2013/feb/24/salt-sugar-fat-moss-review

Imagen:

Origen: Jal. “Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición”. Paperblog 11 de septiembre de 2010.
http://es.paperblog.com/ley-de-seguridad-alimentaria-y-nutricion-252535/

Excesos de la comida rápida.

comida rápida

– Marina Muñoz Cervera –

Un interesante estudio llevado a cabo en Argentina por la Fundación Daat: inteligencia en el tratamiento de la obesidad y diabetes (1) (2) nos refiere las consecuencias de la comida rápida en niños y adolescentes. Esta investigación, detallada en ilustrativas cifras, nos indica por qué la comida rápida convencional es una transgresión alimenticia.

Os resumo el contenido que se ha publicado en La Capital.com.ar: Expertos alertan sobre el daño que causa a los chicos la comida rápida (1):

Escogieron un menú constituido por hamburguesas, patatas fritas y una bebida gaseosa además de dos salsas y lo compararon con los requerimientos y recomendaciones nutricionales diarias de los muchachos de 11 a 18 años.

El informe elaborado, que lleva por título: “Fast food y obesidad: una alternativa equivalente”, expresa lo siguiente:

– Aporta un 103,5 % de sal, lo equivalente para un día entero.
– Un 60,2 % de grasas, de la cuales, un 24,1 % son del tipo saturadas, las más relacionadas con las enfermedades cardiovasculares.
– Aporta un 45,9 % de calorías en una sola comida, cuando esta cifra debería ser del 20 al 30% del requerimiento energético diario.

También concluyen que este menú equivale a 2,5 comidas e indican que, en un mes, se consumen 18 comidas extras y en un año 216 comidas de más; estas cifras suponen un total de 68.832 calorías de más y en cuanto al contenido, supone un extra de 129.600 miligramos de sodio o 324 gramos de sal de mesa y 2,5 kilos de grasas en exceso.

Los objetivos de la Fundación Daat son, entre otros, “impulsar un cambio nutricional, reducir las complicaciones cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, trastornos renales y otras dolencias, para generar a largo plazo una población con mejor calidad de vida” (1).

También hacen un estudio sobre el gasto económico que genera. Los que estéis interesados en el tema podéis leer la noticia completa en el siguiente enlace: Expertos alertan sobre el daño que causa a los chicos la comida rápida

Los números hablan por sí solos y demuestran el exceso que supone este tipo de alimentos en un día y en el tiempo.

Fuentes:

(1) Capital.com.ar
http://www.lacapital.com.ar/informacion-gral/Expertos-alertan-sobre-el-dao-que-causa-a-los-chicos-la-comida-rapida-20120723-0008.html

(2) Fundación Daat
http://www.fundaciondaat.com.ar/

Imagen:

http://www.muminai.com/blog/wp-content/uploads/comida-rapida.jpg