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España y su guía de alimentación.

guia alimentacion española

– Marina Muñoz Cervera –

España se rige en su alimentación por la «Pirámide NAOS».

Aunque España es un país mediterráneo y comparte con Grecia, Italia y Marruecos los hábitos alimenticios que indica la Dieta Mediterránea, el Ministerio de Salud español se rige por la pirámide NAOS y su guía “Come sano y muévete”. En la Web de la FAO la aportación española consiste en la mencionada iconografía, una guía para “Nutrición Saludable en la Infancia y Adolescencia” elaborada en el año 2005 y una guía de “Alimentación Saludable” para la población general elaborada en el año 2008. Al final de esta entrada podéis encontrar enlaces para descargar estos documentos.

¿Qué es la PirÁmide NAOS?

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Las Vitaminas y sus peculiares características.

vitaminas

– Marina Muñoz Cervera –

Vitamina, energía y vitalidad son conceptos que se confunden con frecuencia.

Los términos mencionados se utilizan cotidianamente de una forma poco real. Vamos a desmenuzar un poco este tema.

Las vitaminas son micronutrientes, nuestro organismo necesita pequeñas cantidades de las mismas para mantener sus funciones vitales, del orden de miligramos y microgramos e incluso picogramos, a diferencia de los macronutrientes, proteínas, glúcidos y grasas, de los que necesitamos cantidades expresadas en gramos.

Una cosa es la “energía” que se mide en forma de calorías o kilocalorías y nos la aportan sobre todo los alimentos energéticos y otra, la “vitalidad”, este último concepto se refiere a la “cualidad de tener vida” o “eficacia y actividad de las funciones vitales” y para ello nuestro organismo debe ir bien.

Más o menos todos conocemos el tipo y cantidad de vitaminas que existen, no obstante, vamos a profundizar un poco en su conocimiento quizás para resaltar algunos aspectos que pueden ser interesantes.

Son sustancias orgánicas y constituyen un grupo de nutrientes extraordinariamente heterogéneo, cada una con una estructura química y una función reguladora más o menos específica.

Características comunes a todas las vitaminas.

1.- Nuestro organismo no puede fabricarlas por sí mismo, por tanto son “esenciales”, es decir, tenemos que aportarlas con la alimentación. Las únicas excepciones son la vitamina D y la K que podemos sintetizar a partir de un precursor activado por la luz solar y a través de la flora intestinal, respectivamente, pero las cantidades que producimos de esta manera, no suelen ser suficientes.

2.- Se encuentran en los alimentos en pequeñas cantidades, sin embargo, son suficientes para cubrir nuestras necesidades diarias.

3.- Son “nutrientes acalóricos”, al igual que los minerales y el agua, es decir, no nos proporcionan energía en forma de calorías.

4.- El exceso de consumo de vitaminas puede producir toxicidad.

5.- Tienen una característica dual: son necesarias, pero su exceso puede resultar tóxico y/o tener consecuencias distintas a la toxicidad para la salud.

Si nuestra alimentación es equilibrada e incluye frutas y hortalizas en la cantidad suficiente, de 2 a 3 raciones de cada grupo, tenemos asegurado su aporte. Es peligrosa la ingestión de suplementos vitamínicos sin prescripción médica, ya que debido al aspecto dual de estos compuestos fácilmente podemos provocar una cuadro tóxico de hipervitaminosis y/o interferir en otras funciones orgánicas.

Por otra parte, la función de las vitaminas en cápsulas o comprimidos no es igual de efectiva que a través de los alimentos. Tenemos que tener cuidado con la publicidad y comprobar si realmente necesitamos lo que nos están vendiendo. La propaganda puede resultar muy engañosa porque nos prometen energía, vitalidad y salud, entre otros “milagros” para vender sus productos.

La fortaleza y la vitalidad reales no nos la va dar una pastilla, excepto que tengamos alguna carencia, la vamos a obtener a través de una alimentación equilibrada.

Puede resultarnos difícil imaginar cómo son físicamente estas moléculas y en el momento en que pensamos en vitaminas, asociamos la idea  con cápsulas, sin embargo, la asociación debería ser: “hortalizas y verduras=vitaminas y minerales”.

También se da la circunstancia que por nuestras apetencias personales o ambientales (no se dispone en el medio en el que nos encontramos de los alimentos necesarios), podemos encontrarnos en una situación de carencia, pero si ese es el caso, tendremos que afrontarlo con seriedad y tomando las medidas oportunas.

¿Cómo se clasifican las vitaminas?

Clásicamente se dividen en:

1.- Liposolubles: se disuelven en grasas.

2.- Hidrosolubles: se disuelven en agua.

¿Cuáles son?

1.- Vitaminas liposolubles:

Su estructura contiene carbono, oxígeno e hidrógeno, con uno o más anillos benzoicos unido a la larga cadena hicrocarbonada.

No se eliminan por la orina y tienden a almacenarse en el organismo sobre en el hígado, tejido adiposo blanco, riñones y pulmón.

Son más estables que las hidrosolubles y al ser insolubles en agua no se pierden en las cocciones de los alimentos.

Son muy tóxicas si se consumen en exceso.

Los síntomas de su deficiencia se manifiestan tardíamente.

Y son las siguientes:

– Vitamina A o retinol.

– Vitamina E o tocoferol.

– Vitamina D o calciferol.

– Vitamina K.

2.- Vitaminas hidrosolubles:

Su estructura está formada por carbono, oxígeno e hidrógeno, nitrógeno y/o azufre y/o cobalto.

No se almacenan en el organismo, de ahí que no tengan problemas de toxicidad, sin embargo su exceso no es inocuo, así por ejemplo un exceso de vitamina C que aumenta la diuresis, puede llevar a pérdidas por orina de otros metabolitos o compuestos necesarios, disminuir la actividad de algunos fármacos, etc.

Su exceso puede llevar a una exageración de sus funciones; os pongo un ejemplo simplista, vamos a preparar una receta de espagueti napolitana, tenemos claro cuáles son los ingredientes (tomate, orégano, pasta, queso, etc.) y sus cantidades, sin embargo después de tenerlo todo listo, echamos más tomate y más tomate y si seguimos así, tendremos mucha salsa de tomate y unos poco espagueti flotando, es decir, un desastre de receta. Sin tomate, la receta no cumple sus características, pero con un exceso menos aún.

Como se disuelven en agua fácilmente se pierden con el agua de cocción.

Los síntomas de su deficiencia se manifiestan rápidamente.

Y son las siguientes:

– Vitamina C o ácido ascórbico.

– Vitamina B1 o tiamina.

– Vitamina B2 o riboflavina.

– Niacina (también conocida como B3)

– Ácido pantoténico.

– Vitamina B6 o piridoxina.

– Biotina.

– Ácido fólico o folato.

– Vitamina B12 o cobalamina.

Hay otros compuestos, cuyos nombres se barajan en algunos contextos y se utilizan, pero no cumplen todas las características comunes a las vitaminas clásicas. Son los siguientes: Vitamina B15 o ácido panagénico, Vitamina B17 o amigdalina,  Colina, Ácido orótico, etc.

La colina es un neurotransmisor cerebral, precursor en la síntesis de acetil colina y por esta función se utiliza como coadyuvante en los complejos vitamínicos del grupo B, pero no es una vitamina; el nombre de Vitamina F se barajó cuando se descubrieron los ácidos omega 3, sin embargo, se llegó a la conclusión de que eran ácidos grasos y no vitaminas.

Estas sustancias junto al inositol, carnitina, PABA o Ácido paraaminobenzoico, bioflavonoides, ácido lipoico y ubiquinonas podrían considerarse como “pseudovitaminas” o semivitaminas” porque tienen una función interesante y cumplen muchos de los requisitos para ser considerados vitaminas, pero no se ha podido demostrar su característica de esencialidad.

Tenemos que ser cautos y buscar fuentes de información contrastadas. Seguiremos hablando de las vitaminas en otras entradas, así como de sus funciones, carencias y toxicidad.

Enlace relacionado:

Hacia un equilibrio en la alimentación.

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http://www.palmacentro.com/blog/2012/10/04/la-voz-por-que-importarmos-la-fruta-y-la-verdura/

Última revisión: 02-09-19

Arroz con aceitunas negras.

aceitunas negras con arroz

– Marina Muñoz Cervera –

¿Tienes en cuenta la carga glucémica de los alimentos?

Los alimentos con una carga glucémica alta, como el arroz, es mejor consumirlos mezclados con otros alimentos para que nuestro organismo absorba, al mismo tiempo, otros nutrientes.

El almidón contiene millones moléculas de glucosa en sus dos formas isoméricas: amilosa y amilopectina, de ahí que nos aumente la glucemia si lo consumimos solo.

En la fotografía podemos ver un plato de arroz salteado con aceitunas negras y adornado con limón y ajos tiernos.

Podremos prevenir la diabetes si acompañamos los alimentos ricos en almidones con otros alimentos, hortalizas, verduras, frutos, cárnicos, pescados, etc.; de esta manera, aprovechamos la energía duradera que nos aportan y no aumentamos bruscamente nuestra glucemia.

Enlace relacionado:
Los carbohidratos o glúcidos y su impacto en el reparto alimentario.

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La enfermedad y los hábitos alimentarios.

tenedor pinchando el mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Los hábitos de vida condicionan nuestra salud.

La relación de los hábitos con la salud y la enfermedad ha preocupado a los humanos desde los orígenes de las primeras civilizaciones y culturas.

En la antigüedad:

Tanto en los escritos de Hipócrates como de Galeno, hay numerosas referencias a los hábitos alimentarios y la salud; de hecho fue el mismo Hipócrates el que acuñó la palabra “Macrobioti” (1) y en sus Aforismos hace referencia a la forma de alimentación de los enfermos, así vemos que en el Aforismo número 4, decía (2):

“En los males que prometen
Larga y penosa carrera
Siempre fue perjudicial
Una rigurosa dieta,
En los agudos no tanto;
Pero es preciso se advierta,
Que si la inanición daña,
Cuando pasa a ser extrema,
La repleción demasiada
También ofende y molesta”.

En muchos pasajes de la Biblia se comentan aspectos de los hábitos dietéticos, así, en el Eclesiastés 9:7, nos dice:

“Ve, come tu alimento con regocijo (..)”

Y en otras religiones también se establecen aspectos de alimentación, que incluso han llegado a nuestros días, como la religión judía, islámica, cristiana, budista, hinduista, jainista, adventista, etc.

En algunos casos, los antropólogos han atribuido estas normas sobre los hábitos alimentarios a factores de rentabilidad productiva, eficiencia nutritiva e higiene de los alimentos (1).

El estudio científico de los hábitos alimenticios y su relación con la salud y enfermedad comienza en el Siglo XVIII, especialmente cuando los largos viajes de los navegantes obligaban a la tripulación a realizar dietas pobres y monótonas que desencadenaban enfermedades carenciales.

James Lind (1716-1794), médico escocés perteneciente a la Armada Británica, Royal Navy, realizó el primer ensayo clínico sobre el uso de cítricos en tratamiento del escorbuto y en 1753 publicó su obra, “Tratado sobre la naturaleza, las causas y la curación del escorbuto” (3).

La mayoría de las enfermedades nutricionales inicialmente descritas (escorbuto, beri beri, pelagra) se debían a la deficiencia extrema de algún nutriente, sobrevenían de una forma relativamente rápida y desaparecían tras la administración de ciertos alimentos y, por lo tanto, eran fáciles de reproducir y estudiar en el campo experimental del laboratorio (1).

Más cerca de la actualidad:

En los últimos años el interés por los hábitos alimentarios y la salud se ha desplazado hacia el estudio de enfermedades crónicas como la cardiopatía isquémica y el cáncer, además de otras patologías como las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, obesidad, malformaciones congénitas, enfermedades neurológicas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, demencia senil, osteoporosis, enfermedades oculares, degenerativas, etc.

Estas enfermedades con múltiples etiologías están más bien relacionadas con un exceso de grasa, pero también pueden verse como patologías debidas a una deficiencia relativa de alimentos vegetales o sus componentes (1).

Aunque la relación entre la alimentación y las enfermedades crónicas puede, en parte, ser estudiada en laboratorio, por ejemplo produciendo arterioesclerosis en conejos alimentados con grasas saturadas, la mayor parte de la información debe obtenerse a partir de estudios en poblaciones formadas por personas que siguen hábitos alimentarios normales y libremente adoptados, lo que plantea particularidades y dificultades específicas; de aquí el interés en los estudios de epidemiología nutricional en los últimos tiempos (1).

Los primeros grandes estudios epidemiológicos se realizaron en la década de 1950; a finales de la década de los sesenta y durante los años ochenta, la epidemiología nutricional experimenta un gran desarrollo metodológico y la generalización de análisis estadísticos complejos ha permitido obtener una amplia información. Desde entonces las publicaciones sobre dieta, enfermedad o salud han crecido exponencialmente (1).

Hoy por hoy, la nutrición está pasando a un primer plano como un determinante importante de enfermedades crónicas que puede ser modificado y no cesa de crecer la evidencia científica en apoyo del criterio de que el tipo de alimentación tiene una gran influencia tanto positiva como negativa, en la salud a lo largo de la vida.

Sin embargo en muchos países la políticas se dirigen a la lucha contra la desnutrición de forma unilateral, a pesar de que existe en su población una doble carga de morbilidad, sobrepeso, obesidad y desnutrición (4).

Los ajustes en la alimentación no solo influyen en la salud del momento sino que pueden determinar que una persona padezca o no, a lo largo de su vida, enfermedades tales como cáncer, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, enfermedades dentales, obesidad y sobrepeso y diabetes (4), entre otras patologías frecuentes en algunos medios como litiasis biliar, renal, enfermedades gastrointestinales (gastritis, esofagitis, trastornos de malabsorción intestinal, trastornos de flora de intestinal, pólipos en el colon, etc.), hígado graso, pancreatitis, depresión, anemias y otros procesos carenciales, alteraciones inmunitarias que aumenta la susceptibilidad a patologías infecciosas, etc.

La carga de enfermedades crónicas está aumentando en el mundo, se ha calculado que en el año 2001, causaron un 60% del total de 56,5 millones de defunciones notificadas en el mundo y un 46% de la carga mundial de morbilidad, se estima que esta carga puede aumentar a un 57% para 2020 (4). También se ha previsto que para el año 2020, las enfermedades crónicas representaran las tres cuartas partes del total de defunciones; a nivel mundial el 60 % de esta carga corresponderá a países en desarrollo (4).

Bien es sabido que en el reino animal las adaptaciones relacionadas con la elección de alimentos y la actividad recolectora tiene una gran impacto en la supervivencia, la reproducción de los individuos, y al final, en su éxito evolutivo.

En la especie humana, sin embargo, tendemos a ver la elección de alimentos como un rasgo cultural no directamente relacionado con nuestro pasado biológico. Y nuestra evolución cultural alimentaria tiene consecuencias, incluso genéticas, favorables y desfavorables; así, la cría de animales para la producción de leche, por ejemplo, puede hacer que la frecuencia de tolerancia a la lactosa varíe de una región a otra en el mismo continente; en Tailandia, solo el 3% de la población presenta tolerancia a la lactosa, sin embargo, en el norte de la India, donde la actividad lechera es común, la proporción llega al 70% (5).

Como vemos, no podemos deslindar la salud y la enfermedad de nuestros hábitos alimentarios, son la base de nuestra vida para bien o para mal.

Y con esta entrada, abrimos una nueva categoría “Una mala alimentación y sus consecuencias”, dentro de la que iremos conociendo con más profundidad cada una de la enfermedades relacionadas con una alimentación inadecuada.

En realidad, si partimos del concepto de que una alimentación sana es la base de nuestra salud, toda enfermedad obedecería a un desequilibrio alimentario y aunque esto último es una teoría muy antigua y hoy en día existen noxas que por sí solas nos pueden hacer enfermar, lo cierto es que si nuestra base es sólida, nos dará la fortaleza física y mental para superar con mucha menos dificultad cualquier problema de salud que pueda surgir. Y, si por desgracia, ya estamos enfermos, mejorará enormemente la evolución de la patología que pueda existir, conduciéndonos a tener calidad de vida.

Fuentes:

(1) Angel Gil. Tratado de Nutrición II. Nutrición Humana en el Estado de Salud. Pág. 3. 2ªEdición. Editorial Médica Panamericana. Madrid, 2010.
(2) Aforismos de Hipócrates. Traducidos, ilustrados y puestos en verso castellano por el Doctor Don Manuel Casal T. Aguado, Alias, Don Lucas Alemán. Imprenta de Repullés. Madrid 1818. Universidad Complutense de Madrid. (Digitalizado por Google).
(3) James Lind. http://es.wikipedia.org/wiki/James_Lind
(4) OMS Serie de Informes Técnicos nº 916. “Dieta, Nutrición y Prevención de Enfermedades Crónicas” Informe de una consulta Mixta FAO/OMS Organización Mundial de la Salud. Ginebra, 2003.
(5) Olli Arjamaa y Timo Vuorisalo. “Genes, cultura y dieta”. Investigación y Ciencia nº 66. Prensa Científica, S.A. 2011.

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¿Planificamos el deporte y el descanso?

humanoide abriendo una nevera

– Marina Muñoz Cervera –

Deporte y comida sana, un seguro de vida.

Hay muchos deportes que nos pueden satisfacer, solo tenemos que escoger aquél que más se adapta a nuestras circunstancias.

Una alimentación sana junto a una actividad física es un seguro de vida que no exige el pago de una cuota mensual.

Y, si al mismo tiempo, planeamos nuestras opciones de descanso, todo ello lo llevaremos a cabo sintiéndonos contentos con nuestra vida.

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¿Podemos evitar la monotonía en la comida diaria?

vegetales y pan

– Marina Muñoz Cervera –

Comer alimentos muy parecidos todos los días aburre a nuestros sentidos y resulta nutricionalmente pobre.

Cuando no variamos, somos presa fácil de cualquier exquisito olor que nos atrape por la calle, porque vamos a sentirnos atraídos por lo diferente.

Si utilizamos la imaginación en la comida, vamos variando la cesta de la compra semanalmente, decoramos nuestros platos y, aunque comamos solos, convertimos nuestra mesa en un restaurante de cinco tenedores, nos va a resultar muy atractivo alimentarnos día a día.

Deja de ser un acto puramente mecánico para convertirse en algo creativo. En muchas ocasiones nos quejamos de la falta de tiempo, sin embargo, no es necesario tardar mucho, basta una simple bandeja bonita, con un vaso que nos guste, un plato, cubiertos y una servilleta para que la mesa este servida.

¿Cómo podemos variar nuestra alimentación?

Si pensamos en los nutrientes que nos aporta una ensalada – vitaminas y minerales -, seguramente nos será fácil comprar los cuatro o cinco ingredientes que son necesarios, rápidamente los lavamos y en el mismo tiempo que los colocamos todos junto y apelotonados, hacemos formas variadas y coloridas que seguro nos ayudarán a calmar nuestro estrés.

No hay nada más sencillo que un aliño, aceite de oliva, un poco de limón y un poco de sal, estos tres ingredientes son elementos básicos en la cocina; en el momento en que comenzamos a utilizarlos diariamente en nuestras ensaladas surgen nuevas variaciones, ajos, perejil, cilantro, albahaca y así podemos ir creando y al mismo tiempo convirtiendo nuestra alimentación en un arte nutricional.

Si tenemos prisa, fácilmente podemos elaborar alimentos a la plancha, o bien cocidos que reservamos en el frigorífico para ir utilizando a lo largo de la semana e igualmente los condimentamos, a nuestro gusto, con especias aromáticas.

Una simple tortilla francesa de espinacas crudas (o cocidas en 10 minutos, mientras vemos la televisión o hacemos nuestra tarea de hogar) acompañada de espaguetis con tomate y orégano (la pasta se cuece en el mismo tiempo), adornados con una hoja de laurel, puede ser una comida o cena que junto con nuestra ensalada, nos deja satisfechos y contentos de haber sido capaces de convertirnos en nuestra propia industria alimentaria, con la tranquilidad de haber ingerido alimentos sanos, que nos van a proporcionar fortaleza física y anímica y que entrarán por nuestros sentidos aromatizando nuestro mediodía o nuestra noche con el olor de las hierbas aromáticas que hemos utilizado para su preparación.

No hay situación más tediosa, que la de pensar “otra vez..” ; si variamos a lo largo de la semana los tipos de cereales (arroz, pasta, pan integral, pan blanco, maíz, etc.), las fuentes de proteínas (carne, pescado, huevo, alubias o frijoles – rojos, blancos, negros-, lentejas, garbanzos, etc.) los alimentos ricos en vitaminas y minerales (frutas y verduras de temporada), los condimentos, etc. y jugamos con los coloridos poniendo en marcha nuestra creativa imaginación, seguramente disfrutaremos mucho más y seremos más conscientes de las virtudes de una alimentación sana que sintiéndonos atraídos por la mercadotecnia callejera que nos ofrece, con toda su buena intención, “comida” muy rápida, muy olorosa, pero muy poco saludable.

Si no tenemos tiempo para preparar los alimentos y recurrimos a restaurantes, afortunadamente, ya existen muchos que se preocupan por la salud y utilizan ingredientes naturales; no nos quedemos con la duda de qué estamos comiendo y preguntemos  sobre los ingredientes de elaboración. Podemos ir variando el menú, diariamente y por la noche recurrir a nuestra propia cocina.

Es una forma muy satisfactoria de cuidarse porque una alimentación sana, a la larga, resulta un ahorro en farmacias, médicos, hospitales y todo aquello que se necesita para recuperarse de las enfermedades que nos aquejan, en muchas ocasiones, porque no se nos ocurre cómo evitarlas.

Huyendo de la monotonía, nos construimos a nosotros mismos de una forma creativa y edificante, divirtiéndonos entretanto.

Nuestros sentidos son importantes y no debemos dejarlos a un lado a la hora de preparar los alimentos que van a servirnos de soporte en la vida.

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“Plan Cuídate +” de la Estrategia NAOS

decoración
Marina Muñoz Cervera –

Os animo a conocer un plan elaborado por la Estrategia NAOS en el años 2012 para promover un menor consumo de grasas y sal e impulsar hábitos de vida saludables.

Se trata del “Plan Cuídate +”, que brinda la posibilidad de descargar un plan semanal, durante cuatro semanas, ajustado a las respuestas que se escogen de un cuestionario de tres preguntas. También incluye un Quiz de preguntas llamado “Formula +”que permite jugar a una ruleta temática sobre hábitos saludables (2).

Incluye la opción de descargar cuatro grupos de recetas elaboradas por la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid: “Las recetas del Plan cuídate +” (2).

La secretaria general de Sanidad y Consumo y presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Pilar Farjas, destaca la importancia de reducir el consumo excesivo de grasas y sal en las comidas para prevenir enfermedades no transmisibles (ENT) o crónicas como la obesidad, diabetes mellitus tipo 2, y problemas cardiovasculares, como la enfermedad isquémica cardiaca y la enfermedad cerebro-vascular, entre otras (1).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las principales causas de estas ENT están estrechamente relacionadas con la alimentación inadecuada y la falta de actividad física. En concreto son la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la obesidad, el escaso consumo de frutas y verduras y el sedentarismo, además del consumo alcohol. Factores de riesgo que pueden ser modificados a través de medidas sencillas dirigidas a los estilos de vida (1).

Enlace relacionado:

El juego de la Pirámide Nutricional. Estrategia NAOS.

Fuentes:

(1) Estrategia NAOS. Novedades. Plan cuídate + 2012. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Gobierno de España.
http://www.naos.aesan.msssi.gob.es/naos/estrategia/novedades/plancuidate_2012.html
(2) Estrategia NAOS. Alimentación Equilibrada + Hábitos saludables. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Gobierno de España.
http://www.plancuidatemas.es/plancuidate/descargate-tu-plan.htm

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“Moverse más y comer mejor”

deporte al aire librealimentacion saludable

– Marina Muñoz Cervera –

El mensaje que titula esta entrada forma parte de una de las múltiples recomendaciones que han dado los autores de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Colorado (USA) (1).

Sustituir el eslogan “Comer menos y moverse más” por “Moverse más y comer mejor”, según el profesor de Pediatría y Medicina del Campus de Medicina de la Universidad de Colorado y coautor de la investigación, James O. Hill, es actualmente una necesidad ya que si no se aumenta la actividad física de la población, se fomentarán unos niveles insostenibles de “restricción alimentaria” (1).

La interesante noticia ha sido publicada por Europa Press el 27 de febrero de 2013 con el título: Reducir 100 calorías diarias en el 90% de los adultos puede prevenir los índices de obesidad (1).

La investigación mencionada “Energy balance and obesity” ha sido difundida por la revista Circulation y en el enlace anterior podéis leer el Abstract en inglés (2).

Según sus autores no es efectiva únicamente la restricción alimentaria para combatir la obesidad, debido a que la fisiología humana está preparada para un elevado nivel de ingesta y de gasto energético al mismo tiempo; de este modo, dicha restricción alimentaria unilateral produce la defensa natural del organismo de mantener su peso actual, alterando la forma en que el cuerpo quema calorías (1).

Afirman que la reducción de 100 calorías diarias podría prevenir los índices de obesidad en la población, haciendo hincapié en la necesidad de fomentar la práctica del ejercicio físico por ser un requisito indispensable para combatir esta enfermedad (1).

Los investigadores han abogado por dotar a la población de infraestructuras que ayuden a desarrollar un estilo de vida más activo y, por tanto, den una mayor accesibilidad a las opciones saludables (1).

En muchas ocasiones nos aterra pensar en el ejercicio físico porque creemos que tenemos que ir a un gimnasio, correr por las mañanas, comprarnos ropa deportiva etc., sin embargo, el mero de hecho de caminar a un ritmo normal y con la vestimenta habitual, siempre y cuando el calzado sea cómodo, durante media hora al día, supone un ejercicio que el organismo agradece día a día y no es muy difícil de llevar a la práctica. Y en cuanto a la restricción calórica, si reducimos la ingesta de bebidas gaseosas azucaradas y azúcares en general y cuidamos nuestro aporte de grasas saturadas, podemos muy fácilmente alcanzar el objetivo que nos plantea el estudio. No obstante “cada organismo es un mundo” y en ocasiones hay que consultar a un experto para que nos oriente, apoye y facilite el camino, sobre todo cuando hay enfermedades subyacentes o presentes que implican abordar el proceso con más cuidado.

Enlaces relacionados:

Las graves consecuencias del sedentarismo.

Fuentes:

(1) Europa Press “Reducir 100 calorías diarias en el 90% de los adultos puede prevenir los índices de obesidad”
http://www.europapress.es/salud/salud-bienestar/noticia-eeuu-reducir-100-calorias-diarias-90-adultos-puede-prevenir-indices-obesidad-poblacion-20130227163416.html

(2)James O. Hill, PhD; Holly R. Wyatt, MD; John C. Peters, PhD. “Energy Balance and Obesity”. Circulation. 2012; 126: 126-132 doi: 10.1161/​CIRCULATIONAHA.111.087213
http://circ.ahajournals.org/content/126/1/126

Imágenes:


Origen: Botica Casera “Ventajas de practicar ejercicio al aire libre”
http://www.botica-casera.com/2011/04/ventajas-de-practicar-ejercicio-al-aire-libre.html


Origen: FacilSalud.com “¡Adiós mitos! En Navidad se puede comer sano y rico”
http://www.facilsalud.com/mas_noticia.php?cod_not=1190#.UTIrRG-QUwA

Parrillada de verduras.

receta de verduras a la parrilla

– Marina Muñoz Cervera –

Esta receta ofrece una forma de preparar las verduras, sencilla, decorativa y muy sabrosa. Es una alternativa y/o un complemento a las típicas parrilladas de carne (churrascos) o de pescado, pues podemos añadir en la plancha los vegetales, alrededor de la carne o pescado y, además de proteínas, estaríamos consumiendo los minerales y las vitaminas que nos aportan las verduras variadas (alimentos reguladores).

Está publicada en el siguiente enlace: cheeef y es una forma de consumir vegetales muy atractivo para los niños.

Ingredientes (4 personas):

– 1 pimiento rojo.
– 1 pimiento verde.
– 2 calabacines.
– 2 berenjenas.
– 4 cucharadas de aceite de oliva.
– 2 cucharadas de vinagre.
– Pimienta.

Elaboración:

Cortamos las berenjenas y los calabacines en rodajas finas, espolvoreamos con sal y dejamos 15 minutos para que suelten agua.

Secamos bien después.

Lavamos y cortamos en tiras gruesas los pimientos.

Untamos ligeramente las verduras con un pincel mojado en aceite de oliva y las vamos colocando en la parrilla bien caliente.

Hacemos una vinagreta mezclando el aceite, el vinagre, la sal y un poco de pimienta, y vertemos sobre las verduras asadas previamente colocadas en la fuente.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos

Y termino esta entrada con la frase “Imaginación al poder” (*) porque realmente de esta manera podemos preparar casi cualquier verdura y con muchas variedades de salsas. Resultan deliciosas y divertidas de cocinar.

¡¡Que os aproveche!!

(*) Esta frase surge en el año 1968 entre los grupos estudiantiles más activos del mayo francés; acabó traspasando las fronteras para convertirse en un “grito” de los movimientos juveniles que proliferaron en los años 60. la frase reflejaba ese ‘cambio social cualitativo’ (en palabras de Marcuse) que reclamaban en el 68 para pasar de una sociedad tan obsesionada por ‘tener’ a otra más preocupada por ‘ser’; así como ese cambio individual en las consciencias que debía preceder al anterior (los jóvenes contraculturales partían de la constatación de que no era posible alcanzar la emancipación del hombre por la vía meramente institucional o revolucionaria, si ello no iba acompañado de un cambio psicológico, necesario para salvar a la humanidad del desastre nuclear y ecológico que le acecha, y liberar al individuo de todas las formas de represión -internas y externas- a las que se ve sometido en las sociedades avanzadas).

http://centros3.pntic.mec.es/cp.cisneros/imaginacion.htm

Fuente: http://www.cheeef.com/2859/recetario/3650/parrillada-de-verduras.html

Imagen: http://www.cheeef.com/contenido/objetos/0d/36/d0/0d36d06af1122ce9be0f72876c4929fa6a1f165a/2859_1209405496249525.jpg

Jugos naturales de fruta.

zumos naturales

Imagen: http://www.amimefunciono.com.ar/files/imagecache/def_big/jugo_fruta.png