Archivo de la categoría: Curiosidades en alimentación.

La “saludable” mantequilla ataca de nuevo.

mantequilla

– Marina Muñoz Cervera –

Una noticia ha salido en varios medios de comunicación: la mantequilla es sana ¿nos lo creemos o no?

Ayer, me quedé bastante perpleja cuando leí que una periodista norteamericana había escrito un libro sobre las virtudes de la mantequilla y quesos,  como fuentes de grasas de origen animal, tanto en la prevención y curación de enfermedades, como  para adelgazar. Esta autora defiende las grasas animales en contra de las de origen vegetal y piensa que la solución del mundo está en las grasas saturadas.

Me quedé más tranquila al leer el final del artículo, publicado por El Confidencial con el título Las grasas no son tan malas: el queso y la mantequilla pueden ayudar a estar más sano, porque la misma autora decía que «la dieta mediterránea está mitificada por la gran cantidad de dinero que mueve en la Unión Europea».
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Alimento en polvo ¿es una opción saludable?

alimento en polvo

– Marina Muñoz Cervera –

¿Podríamos vivir a base de comida líquida?

La polémica se despierta por una noticia aparecida en El País Sociedad en la que cuentan que un ingeniero informático ha fabricado un alimento en polvo que contiene todos los nutrientes necesarios.

Con el título ¿El fin de la comida? se publicó el día 3 de agosto del presente año un artículo que relata la historia de un joven de 25 años, que harto de gastar tiempo y dinero en comer, decidió inventar un alimento completo que le nutriese sin necesidad de comer realmente.

No pongo en duda que el alimento fabricado contenga todos los nutrientes, el producto puede ser completo y, bien tomado, puede satisfacer nuestras necesidades plásticas, energéticas, regeneradoras y de micronutrientes, de hecho, existen otros productos de similares características en el mercado.

El problema de la comida líquida es que impide el trabajo gástrico e intestinal y ello, a la larga produce problemas en el sistema digestivo. Puede ser una alternativa a la comida habitual de forma esporádica, pero habitualmente, puede llegar a producir atrofia de la musculatura, por falta de uso, de nuestro digestivo. La sensación de plenitud gástrica es necesaria en nuestro organismo y si no se tiene, faltarían los mensajes que llegan a nuestro cerebro indicando “saciedad” aunque el preparado contenga fibra saciante, la auténtica plenitud solo se consigue llenándolo de comida.
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La historia de Sam Feltham y su experimento alimentario.

balanza

– Marina Muñoz Cervera –

No todo lo que se cuenta sobre alimentación debe ponerse en practica.

Según nos cuenta, hoy 12 de diciembre de 2013, el Confidencial, en un artículo que lleva por título “No todas las calorías son iguales: cómo ganar kilos pese a comer poco”,  un entrenador quiso probar en su propio cuerpo el efecto de dos tipos de alimentación, ambas con un exceso calórico, pero en una, la abundancia de calorías procedía de los carbohidratos y en la otra, de las grasas.

Os cuento la interesante historia, que incluyo dentro de la Categoría Curiosidades en alimentación, porque al tratarse de un experimento individual, no podemos extrapolar los resultados obtenidos por su protagonista.

La historia de un “experimento” personal.

“Hace unos meses, un entrenador personal de Londres, Sam Feltham, cambió su dieta para ingerir 5.000 calorías cada día –una cantidad muy por encima de lo recomendado–. Durante tres semanas siguió la dieta baja en grasas, compuesta en un 63% de carbohidratos, un 13% de proteínas y un 22% de grasas, comiendo pan de ajo, lasaña baja en calorías, bollos, yogures light, arroz con leche, magdalenas y pan integral; las tres semanas siguientes cambió a la dieta rica en grasas, compuesta en un 72% por grasas, 22% de proteínas y sólo un 5,9% de carbohidratos, y se alimentó a base de huevos, caballa, filetes, vegetales verdes, aceite de coco, frutos secos…”

“Según la hipótesis del balance energético, Feltham debería haber ganado el mismo peso con ambos regímenes –ya que mantuvo exactamente el mismo nivel de actividad física–, pero no fue así. Con la dieta que primaba los carbohidratos Feltham ganó más de 7 kilos de peso y 9,5 cm de cintura, con la dieta que primaba las grasas Feltham ganó poco más de 1 kilo de peso y perdió 2,5 cm de cintura”.

“La dieta rica en carbohidratos no sólo hizo que Feltham ganara muchísimo peso, además alteró todos los indicadores corporales asociados a la alimentación. “La dieta le provocó síndrome metabólico”, ha asegurado al Daily Mail el doctor Aseem Maholtra, cardiólogo del Royal Free Hospital de Londres, que es el primer paso para desarrollar riesgos cardiovasculares o diabetes. “Particularmente preocupante fue el aumento de triglicéridos, que se cuadruplicaron, y la bajada en los niveles de HDL, el colesterol ‘bueno”. Además, añade, “el nivel de inflamación de su hígado se duplicó, algo que está vinculado con la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”

Lo que habéis leído es lo que nos cuenta la noticia, un deportista, se sobrealimenta durante seis semanas, aumentando en mucho el número total de calorías que su organismo necesita para vivir haciendo deporte. Durante las tres primeras semana su alimentación está sobrecargada de glúcidos o carbohidratos y es escasa en grasas, y durante las tres semanas siguientes, está sobrecargada con grasas y proteínas y es escasísima en carbohidratos. El resultado, según nos cuentan, es que durante las tres primeras semanas engorda 7 kilos y gana 9,5 cm de cintura; durante las tres siguientes, engorda 1 kg y pierde 2,5 cm de cintura.

Sin entrar en valoraciones, porque es muy aventurado hacerlo sin datos suficientes, en ambas, hay un desequilibrio alimentario, si en la primera aportó mucho glúcido y aparentemente poca grasa y digo “aparentemente” porque el exceso de carbohidratos se transforma en grasa saturada, tiene sentido que engordase porque no solo su alimentación fue rica en glúcidos también lo fue en grasa endógena (de producción interna) del tipo saturado.

En cuanto a la segunda dieta, quemó una parte de las grasas saturadas inducidas por la primera, para obtener energía (en forma de cuerpos cetónicos –  es lo que hace nuestro organismo para adaptarse  a la situación de emergencia que supone la precariedad en el suministro de glúcidos -) y su aporte, por los alimentos que describe la noticia, fue en base a grasas moninsaturadas y poliinsaturadas, es decir, suprime la producción interna en base a la grasa saturada generada dentro del organismo por el exceso de carbohidratos y también el consumo de alimentos ricos en grasa saturada; tiene sentido que adelgace al suprimir casi por completo (excepto el huevo por lo que describe la noticia) el aporte de grasa saturada, tanto interno como externo.

Un experimento aislado, a pesar de que las dietas con exceso de grasas y proteínas y escasas en carbohidratos, tienen adeptos, no nos permite extrapolar; sin embargo, y a pesar de que estas dietas se usan corrientemente obteniendo resultados inmediatos, hay muchísimos expertos y, entre ellos, la Organización Mundial de la Salud, que no recomiendan ese desequilibrio, pues suprimen el principal combustible para nuestro organismo que son los glúcidos y, a largo plazo, el desequilibrio generado se manifiesta, entre otras maneras, engordando más, en el momento en que se reintroducen los glúcidos en la alimentación. Tampoco recomiendan una sobreingesta de carbohidratos o glúcidos, como es el caso del experimento, pues estamos duplicando el exceso, no solo sobrecargamos los glúcidos, volvemos a sobrecargar  de grasas saturada porque así dispone nuestro cuerpo de los excesos.

Puede suceder que, con el tiempo, se establezcan dos “corrientes alimenticias”, relativamente dispares entre ellas:

– En una de ellas, recomiendan, abastecer al organismo, dentro de un “equilibrio alimentario”, con el combustible que necesita o del que mejor dispone para el desarrollo de nuestras funciones vitales, que son los glúcidos o carbohidratos. Matizo el concepto de equilibrio porque poniendo el símil de un coche, si intentamos llenar un tanque con gasolina dos veces consecutivas, queda claro, que la primera vez nos cabrá en el depósito, pero la segunda se nos va a derramar por el suelo de la gasolinera.

– En la otra, suprimen casi por completo los glúcidos o carbohidratos (con el riesgo de cetosis) y proponen que obtengamos energía en base a grasas y proteínas, es decir, en base a la formación de cuerpos cetónicos, de los que nuestro organismo y sobre todo nuestro cerebro, está demostrado, hasta el momento, que no se alimenta bien. El símil que se podría utilizar es el siguiente: para que funcione un coche mezclamos un poco de gasolina con aceite u otro producto similar; al principio va a funcionar pero no sabemos cuánto tiempo va a rodar y desde luego, seguro que la mecánica lo nota y no a largo plazo.

Tengo claro que si tuviera que escoger entre las dos opciones, me quedo sin duda con la primera, pues es la que practico desde hace años y defiendo como fuente de salud, dentro de un equilibrio alimentario. No obstante, cada organismo es un mundo y si tenemos dudas al respecto tendríamos que consultar a expertos para que nos orientasen sobre el caso concreto.

Os dejo el enlace de un artículo por si queréis profundizar en el Síndrome Metabólico mencionado en la noticia: Síndrome metabólico

Enlaces relacionados:

Hacia un equilibrio en la alimentación.
¿Qué pasa si comemos pocos glúcidos y muchas grasas y proteínas?
¿Sabemos manejar las grasas en nuestra alimentación?
Obesity and metabolic syndrome.

Fuente:

Miguel Ayuso. El Confidencial. “No todas las calorías son iguales: cómo ganar kilos pese a comer poco”. 12 de diciembre de 2013.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013-12-12/no-todas-las-calorias-son-iguales-como-ganar-kilos-pese-a-comer-poco_41788/

Última revisión: 07-03-19

Un caso de “aversión a la comida sana”.

joven britanica

– Marina Muñoz Cervera –

Existen casos insólitos en casi todos los aspectos de la vida y la alimentación no es una excepción.

El País Digital, entre otros medios, nos cuenta que una joven británica de 21 años de edad, solamente consume comida basura y siente una tremenda aversión por los alimentos saludables.

Parece ser que, Faye Campbell, nombre de la joven, padecía reflujo gastroesofágico a la edad de 12 años y ello le provocaba indigestión crónica y acidez y, a pesar de que los médicos la trataron con medicamentos, la muchacha tomó fobia a los alimentos que digería con dificultad.

Durante años, su alimentación consistió en patatas fritas, hamburguesas, queso, fideos y pizzas y, sin embargo, no aumentó de peso.

No obstante, parece ser que su vida no es feliz ya que su tipo de alimentación interfiere con su vida amorosa y familiar.

La joven comenta: “Me encantaría ir a un restaurante y comer con normalidad, pero en mi mente tengo esta fobia (…) Me gustaría comer como una persona normal, pero hasta que no logre vencer mi fobia a la comida, ese día no llegará en mucho tiempo”.

En fin, como vemos existen casos peculiares y por eso los categorizo como: “Curiosidades en alimentación”

En cualquier caso no sabemos cuántas calorías consume al día la chica (seguramente no muchas porque comerá en pequeñas cantidades por sus antecedentes gástricos), si ingiere vitaminas como suplementos, ni tampoco si su vida es del todo sedentaria o no.

Los alimentos procesados, como la comida llamada “basura”, se caracterizan por ser muy fácilmente digeribles, a la vez que atractivos en cuanto a su olor y sabor; están perfectamente estudiados  para ello, el problema es que no son nutritivos y cada vez más es más sólida la hipótesis de que conducen a adicción.

Alejándonos del sensacionalismo, en este caso y a simple vista, parece que la conducta está determinada por una patología gástrica, pero tendríamos que saber mucho más de la historia para poder valorarla con la suficiente base. Lo cierto es que es aún muy joven para manifestar problemas atribuibles al tipo de alimentación y probablemente su capacidad digestiva no sea muy grande.

Enlaces relacionados:

Efectos de las comidas ricas en grasas y azúcares.
¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?

Fuente:

El País Digital. Vida Actual. “¿Existe la fobia a la comida sana?” Emol. GDA. 11 de noviembre de 2013.

Imagen:

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/existe-fobia-comida-sana.html

Última revisión: 15-03-19

Curiosidades en alimentación: La moda paleolítica.

composicion fotografica

– Marina Muñoz Cervera –

Las carnes y las grasas, por si solas, no aportan un equilibrio alimentario.

“No hay ciencia exacta” pero si nos basamos en los conocimientos es más fácil aplicar la ciencia y descubrir las excepciones que nos dan amplitud de miras y en cualquier caso no dejan de ser cultura.

La alimentación y nutrición no es una excepción entre las ciencias, y los humanos somos variopintos en nuestras existencia, creencias y en nuestros modos de vivir y entender la vida. En ocasiones, entre determinados grupos sociales, surgen ideas que pueden no ser de aplicación en otros, pero es interesante conocerlas. Los ecosistemas son variados y como bien sabemos las necesidades cambian de un lugar o circunstancia a otro.

Vamos a abrir una nueva categoría para dar cabida a esas “Curiosidades en alimentación” que resultan sorprendentes porque se salen de los esquemas establecidos y, sin embargo, nos aportan la novedad y quizás la experiencia.

Para comenzar, vamos a conocer una noticia publicada en Expansión.com que lleva por título: “La dieta paleolítica entra en la oficina”.

La moda de cárnicos y grasas.

Parece ser que en Sillicon Valley se ha puesto de moda una dieta basada en carnes y grasas, sin cereales y productos lácteos, como antes de la aparición de la agricultura, según comenta el artículo.

“Dan Benjamin es un empresario de la industria tecnológica y de medios online de EEUU. Cuando empezó a padecer alergias sin explicación, alto colesterol e hipoglucemia, ignoró los consejos de su doctor y sometió a su familia a una dieta que probablemente habrían consumido sus ancestros hace 100.000 años”.

“Benjamin atribuye su conversión a Mark Sisson, un antiguo corredor de maratones que ha creado toda una industria alrededor de la locura por el Paleolítico. Sisson fue el primero en convertir este movimiento en un negocio rentable: tiene Mark’s Daily Apple, un blog que tiene 50 millones de visitas mensuales, un boyante negocio de edición de libros y una empresa de suplementos alimenticios”.

Me ha parecido curiosa esta noticia, sin embargo, no podemos olvidar que la evolución está marcada por la alimentación; y, por otra parte, la exclusión de los cereales no implica la ausencia de almidones porque nuestro prehistóricos comían tubérculos. Además también se alimentaban de hojas de los árboles, si bien, hubo tiempos en por sequías, escaseaban, y otras especies de plantas tomaban su lugar.

No estuve en la prehistoria, no conozco a nadie que estuviese y aunque firmemente creo en todos aquellos hallazgos arqueológicos y pictóricos que nos han dejado los Homo Sapiens para que les sigamos la pista, también me llama la atención que los antiguos “Homo sapiens” sufrieron una evolución a “Homo sapiens sapiens” en una época posterior al paleolítico, en la que la agricultura y el aprovechamiento de los lácteos estaban presentes.

Hay muchas formas diferentes de combinar los nutrientes, y tendríamos que conocer con mucho más detalle en qué consiste la alimentación de Benjamin para poder valorar su acción. No obstante, cada cual escoge su camino y esa libertad de elección es la vida misma.

Enlace relacionado:

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

Fuente:

Charles Wallace. Financial Times. Expansión.com. 22-10-2013.
http://www.expansion.com/2013/10/21/directivos/1382377848.html

Imagen:

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