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La “saludable” mantequilla ataca de nuevo.

mantequilla

– Marina Muñoz Cervera –

Una noticia ha salido en varios medios de comunicación: la mantequilla es sana ¿nos lo creemos o no?

Ayer, me quedé bastante perpleja cuando leí que una periodista norteamericana había escrito un libro sobre las virtudes de la mantequilla y quesos,  como fuentes de grasas de origen animal, tanto en la prevención y curación de enfermedades, como  para adelgazar. Esta autora defiende las grasas animales en contra de las de origen vegetal y piensa que la solución del mundo está en las grasas saturadas.

Me quedé más tranquila al leer el final del artículo, publicado por El Confidencial con el título Las grasas no son tan malas: el queso y la mantequilla pueden ayudar a estar más sano, porque la misma autora decía que «la dieta mediterránea está mitificada por la gran cantidad de dinero que mueve en la Unión Europea».
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¿Porqué somos como somos?

casita sonriente

– Marina Muñoz Cervera –

¿Somos el resultado de nuestras decisiones?

¿Somos como somos por lo que comemos, por dónde y con quien comemos, por cómo y cuánto nos movemos o por la herencia que llevamos en nuestros genes?

Un artículo publicado ayer, 23 de noviembre de 2013, en “El País. Sociedad” da un repaso a las diferentes opiniones de algunos expertos respecto a las preguntas planteadas (1).

Según José María Ordovás, Especialista del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, si “somos lo que comemos” padecemos una grave crisis de identidad, pues vamos asumiendo y desdoblando personalidades a golpe de tendencias gastronómicas y estudios científicos (1).

Según, Chamosa, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), “somos lo que hemos heredado” (1).

La investigadora Susan Babey, del Centro de Investigación de Política de Salud de la Universidad UCLA, afirma que “somos también dónde comemos” (1).

Todos los expertos consultados según refiere, el artículo del País, están de acuerdo en manifestar que también “somos lo que nos movemos”.

Una posible tendencia de la alimentación en el futuro.

Hay quien piensa que en el siglo XXI nos espera una “psicosis alimentaria”, trastorno ciertamente parecido al que describe Dr. José María Ordovás, debido a que “las modalidades de comidas son erráticas y la alimentación tiende hacia unas dietas hipercalóricas, poco estructuradas, desequilibradas, con alimentos demonizados como el azúcar y las grasas animales y por otro lado carenciales”. Y reglamentan lo anterior, con tres puntos fundamentales (2):

1.- Están de moda, como fruto de la revolución científica o de “agudeza comercial, los alicamentos (neologismo derivado del alimento más medicamento) y los nutracéuticos, así como otras invenciones de alimentos con adición o sustracción de sustancias (2).

2.- El gran debate de la Nutrigenómica, que ya no es solo la ingeniería genética en nuestro menú sobre las plantas transgénicas en las que con genes extranjeros se busca un gran rendimiento agrícola (2).

3.- Y el gran futuro de las dietas humanas para el siglo XXI de la biología molecular, la bioinformación en la Nutrigenómica o Genómica Nutricional, cuyo objetivo es conocer como nuestro cuerpo asimila los alimentos en función del perfil genético, el estudio de su incompatibilidad con la enfermedad, la búsqueda de su compatibilidad para la salud, el bienestar y la forma física; y en este camino, los nuevos tests basados en el polimorfismo cromosómico y para el próximo quinquenio se espera una nutrición personalizada a la medida (2).

A mí me parece importante que se hagan estudios científicos, ahora, de ahí que la sociedad se “bambolée” dependiendo de los resultados, hay una gran distancia. Solamente la investigación en estudios poblacionales grandes dan la certeza de los beneficios a corto y largo plazo. Seguramente de nuestra capacidad de análisis y discriminación depende que nos orientemos bruscamente hacia un lado u otro, o que simplemente lo integremos como formando parte de nuestra cultura y lo pongamos en práctica o no dependiendo de las conclusiones que vayamos obteniendo con el tiempo y adquiriendo mas conocimiento y/o información.

Lo cierto es que alrededor del mundo de la alimentación se genera un importante movimiento económico y pienso que en la antigüedad, al desconocerse la gran virtud de los medicamentos, los alimentos sí eran muy importantes. Pero desde que se sabe que la creatividad en torno a la fabricación y venta de los alimentos puede ser muy lucrativo, se ha perdido la noción sobre aquello que es saludable o no, teniendo en cuenta además, que se frivoliza con facilidad en torno al tema.

En cualquier caso, creo que somos un poco de todo: somos lo que comemos, dónde y con quién lo comemos, lo que nos movemos y lo que hemos heredado, porque todas ellas son manifestaciones de nuestra personalidad individual y lógicamente de ello va a depender nuestro futuro pues está ligado a nuestro carácter, como sociedad o como personas individuales.

Fuentes:

(1) Karelia Vázquez/Mónica Escudero. El País Sociedad. “El poder de los alimentos”. 23 de noviembre de 2013.
http://elpais.com/elpais/2013/11/22/eps/1385144020_968567.html.

(2)  Flores-Tascón, José Francisco; Flórez-Tascón, José Francisco Sixto; García Romero, Carmelo. “¿Somos lo que comemos o comemos lo que somos? Alimentación y Antropología. Págs. 587-588. Editorial Universitaria Ramon Areces. Madrid, 2011.

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¿Son el arte y la ciencia complementarios?

surrealismo

– Marina Muñoz Cervera –

Tendemos a pensar que la ciencia y el arte son antagónicos, de hecho parece difícil imaginar a grandes genios de la matemática o de la física con el tiempo suficiente para pintar un cuadro o escribir una poesía.

La mente estricta y “cuadriculada” del científico no parece diseñada para la libertad de la sublime pasión artística y, en ocasiones, así se manifiesta, pero en otras, el arte puede ser la liberación del pensamiento científico, el bálsamo que ayuda a seguir investigando, la belleza que nutre los sentidos de aquél que siente la ciencia en sus venas.

Bajo mi punto de vista, el arte se convierte en complementario  a la ciencia cuando se encuentra el nexo entre ambas disciplinas; el hemisferio izquierdo del cerebro se asocia con los estímulos y el derecho con la acción. Si el estímulo es hermoso, creativo y libre, la acción pondera estas cualidades en pro de la ciencia. La faceta artística libera de la tensión científica y a la vez genera una saludable energía que aumenta la necesidad de continuar con la investigación en cualquier ámbito.

Todo arte o ciencia pueden ejercerse con la misma complementariedad, siempre en cuando nos sintamos libres en ambos terrenos. Pueden resultar tremendamente divertidos ambos campos cuando se alternan según la necesidad anímica y la multidisciplina en la que derivan es sumamente enriquecedora para la persona.

Buscando bibliografía sobre el tema, he encontrado una frase que matiza de alguna manera lo que estoy intentando expresar, pertenece al Blog Virginia Huneeus y dice así:

“Súbete a caballo sobre ti misma y sin miedo galopa hasta el horizonte, que veo que tienes a la poesía agarrada por una de sus colas” (1).

Virginia Huneeus es una artista en búsqueda permanente de lenguajes para comunicarse a través del arte, incentivando también a los demás a encontrar su propia manera. Aún cuando las primeras búsquedas empiezan muy joven, es en la Facultad de Arte, U. de Chile, donde de manera más clara comienza una profundización en el lenguaje del arte. Desde entonces su búsqueda está en permanente progresión, con un fuerte acento en la intuición, en el riesgo, más que en los apriorismos. De esta manera en 1968 se hizo acreedora, de la Beca Fulbright para realizar un postgrado en el Centro de Artes Visuales del Instituto Tecnológico de Massachussets (2).

Esta destacada artista visual chilena no solo ha explotado su faceta creadora, sino que además se ha desempeñado como educadora de arte en diversos colegios e instituciones, tanto en el país como en el extranjero. De esta manera, realizó clases en la Universidad de Chile, hasta 1973, cuando fue exiliada a Florencia, Italia. País donde estuvo hasta 1979, realizando estudios de Psicología del Arte y exponiendo en museos.
Desde su vuelta a Chile en 1979, trabaja en el taller de Artes Visuales dirigido por el artista y teórico Francisco Brugnoli, lugar de trabajo y reflexión, a pesar del oscurecimiento de las manifestaciones de desarrollo artístico. Según Brugnoli, “la escritora, más la artista del dibujo y el grabado, más la ensambladora de lo inverosímil (2).

La imagen que ilustra esta entrada procede del blog que lleva el nombre de la artista, y nos dicen en un interesante artículo titulado: “Arte y ciencia: un espacio indefinible”, que “el arte aparece como un medio capaz de proveernos de expresiones de lo invisible, lo intuido, lo que existe pero es difícil entender desde el mero análisis racional” (1).

Pienso que la creatividad artística permite respirar con tranquilidad al científico, es como el agua fresca después de un día caluroso, como la brisa que renueva las ideas, como la serenidad indefinida tras un día intenso.

El arte puede llevar al descubrimiento de uno mismo en las facetas más profundas del inconsciente. Y la ciencia brinda la posibilidad de descubrir el mundo exterior más allá de lo meramente visible. La proyección en ambos lados opuestos produce un intensa y bonita satisfacción que llena la vida de comprensión, entendimiento y de amor. Es el nexo entre los antagónicos que diluye la contraposición cuando se integra en los sentidos y, es entonces cuando podemos hallar ciencia en el arte y arte en la ciencia.

Hace unos días leí un artículo en la Revista Muy Interesante, que hablaba sobre este tema, se titula: Rock y ciencia, dos caras de la creatividad humana, escrito por Ezequiel de Bianco. Nos cuenta que “históricamente los grandes intelectuales ha sido músicos, arquitectos, intelectuales, pintores y filósofos al mismo tiempo. Pero a medida que comenzó a desarrollarse la ciencia moderna y surgieron nuevas ramas del arte, la relación empezó a ponerse un tanto ríspida e incluso controvertida” (3). “Estas ideas van de la mano con algunas afirmaciones de la psicología popular que desde fines del siglo XIX, que en el hemisferio izquierdo del cerebro se desarrollan funciones relacionadas con las matemáticas, la planificación, el lenguaje, etc.; mientras que en el derecho los sentimientos, la creatividad y diversas actividades relacionadas con las artes. Por lo que suele extrapolarse que artistas y científicos son personalidades totalmente opuestas” (3).
“Esta extrapolación no sólo es errónea, sino que también lo es la concepción de los dos hemisferios tan diferentes” (3).

“La ciencia y el arte son inevitablemente dos caras de la expresión de nuestra creatividad como seres humanos”(3).

El artículo pone ejemplos de artistas de la música que han desarrollado también actividades científicas, como:

Brian May del grupo musical Queen, que obtuvo la licenciatura antes de la creación de la banda y en el primer tiempo de ésta comenzó con investigaciones en Astrofísica, disciplina en que más tarde se doctoró (3).

Dexter Holland, cantante y guitarrista de The Offspring, su verdadero nombre es Bryan Keith, lo bautizaron Dexter (un sobrenombre en inglés habitual para los muy estudiosos) por su afición a la ciencia. Este artista estudió Biología, sin embargo, la coincidencia de su Doctorado en Biología Molecular en 1994 y la publicación del exitoso álbum “Smash” hicieron que el cantante optara por su profesión musical; no obstante, cuando tiene tiempo, sigue leyendo sobre Biología Molecular y tal vez algún día obtenga su doctorado (3).

Art Garfunkel, integrante del conocido dúo Simon and Garfunkel estudió Matemática mientras cosechaba los mayores éxitos de su carrera. Obtuvo su título en esa disciplina en el año 1967 en Columbia y posteriormente cursó estudios para el Doctorado en Educación de Matemática (3).

Gregg Graffin, vocalista de Bad Religion, es también antropólogo, geólogo y profesor de Ciencias en la Universidad de California (3).

Quizás, arte y ciencia, sean las dos caras de una misma moneda y en nuestra biología existe la capacidad para integrarlas, sólo tenemos que ponernos manos a la obra.

Fuentes:

(1) Virginia Huneeus. “Arte y ciencia: un espacio indefinible”.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/
(2) Virginia Huneeus. “Virginia Huneeus. Artista integral”
http://virginiayloscucos.wordpress.com/
(3) Ezequiel del Bianco. “Dos caras de la creatividad humana Rock & Ciencia”. Revista Muy Interesante número 329, Marzo 2013.

Imagen:

Origen: Virginia Huneeus Blog.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/

Expertos opinan sobre las dietas hiperproteicas.

– Marina Muñoz Cervera –

El tiempo es el mejor aliado de la investigación y ha permitido a los expertos estudiar, de forma detenida, la repercusión sobre la salud, a largo plazo de las dietas en las que los alimentos predominantes son proteicos.

Tras una exhaustiva investigación, publicada en British Medical Journal el día 19 de junio de 2012 (os he transcrito el original en inglés en la entrada anterior) han determinado que estas dietas tienen un beneficio breve, en cuanto al peso se refiere, y que pueden aumentar la incidencia de  enfermedades cardiovasculares.

La alimentación debe ser equilibrada porque, de una forma u otra, el desequilibrio, aunque produzca como efecto inmediato la pérdida de peso, altera y/o dificulta el funcionamiento normal del metabolismo. Os recuerdo que el reparto alimentario debe ser: 10-12 % de alimentos proteicos, 55-60% de alimentos glucídicos o carbohidratos, de los cuales no más de un 10% deben ser glúcidos simples  (azúcares) y un 30-35% de grasas, con preferencia del tipo poliinsaturadas; tenemos que tener en cuenta que cada gramo de proteína y de glúcido nos aporta 4 kilocalorías, pero cada gramo o mililitro de grasa nos aporta 9 kilocalorías (Factor de Atwater)(*).

Y pasó a dejaros la noticia que ha aparecido, con fecha de ayer, 26 de junio de 2012, BBC Salud.

Estudian vínculo entre dietas “tipo Atkins” y riesgo al corazón

Martes, 26 de junio de 2012

Las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas, las de “tipo Atkins”, pueden incrementar a largo plazo el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infarto y derrame, según un estudio.

La investigación, que siguió durante 15 años a casi 44.000 mujeres en Suecia, encontró que aquéllas que seguían regularmente estos regímenes mostraron en promedio 28% más riesgo de sufrir estas enfermedades.

Tal como señalan los autores en British Medical Journal (BMJ) (Revista Médica Británica), los resultados son “preocupantes” porque muchas mujeres jóvenes en el mundo siguen estos patrones dietéticos durante años.

En las últimas décadas han surgido muchos regímenes dietéticos que prometen llevar a una pérdida de peso rápida por medio de diversos mecanismos nutricionales.

Algunas de las dietas más populares de los últimos años son las que proponen una reducción sustancial de la ingesta de carbohidratos y un consumo alto de proteínas.

Muchas de ellas se inspiraron en la conocida como Dieta Atkins, formulada por el cardiólogo estadounidense Robert C. Atkins en la década de los ’70.

Tal como señalan los expertos, estas dietas bajas en carbohidratos han demostrado ser efectivas en la pérdida de peso a corto plazo.

Pero desde hace tiempo los nutricionistas han expresado preocupación por los efectos a largo plazo de estas dietas.

En particular cuando las fuentes de proteínas que se consumen son de origen animal y cuando se reduce la ingesta de carbohidratos naturales.

¿Animales o vegetales?

Según los autores “las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas pueden ser nutricionalmente aceptables si la proteína proviene de fuentes vegetales (como frutos secos de cáscara dura) y los carbohidratos que se reducen son los refinados (dulces, azúcar, bebidas gaseosas, galletas, etc.)”.

Pero agregan que “el público general no siempre reconoce y sigue estas recomendaciones”.

Hasta ahora los estudios sobre los efectos a largo plazo de estas dietas han sido contradictorios.

Para conocer el impacto en la salud cardiovascular de estos regímenes la profesora Pagona Lagiou y su equipo de la Escuela Médica de la Universidad de Atenas, Grecia y la Escuela de Salud Pública de Harvard, Estados Unidos, reclutaron a 43.396 mujeres en Suecia de entre 30 y 49 años.

Al inicio del estudio las participantes completaron un cuestionario sobre sus hábitos dietéticos y se les clasificó de acuerdo a su nivel de consumo de carbohidratos y proteínas.

Se les dio una puntuación de dos a las que consumían niveles muy altos de carbohidratos y bajos de proteínas hasta 20 a las que consumían muy bajos carbohidratos y altos niveles de proteínas.

Los científicos tomaron en cuenta factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, como tabaquismo, uso de alcohol, diagnóstico de hipertensión, nivel general de actividad física y consumo de grasas saturadas e insaturadas.

Al final de los 15 años de estudio se compararon las enfermedades cardiovasculares que sufrieron las mujeres: isquemia, infarto, evento cerebrovascular, enfermedad de las arterias coronarias, con sus puntuaciones nutricionales.

Riesgo cardiovascular

Los resultados mostraron que entre mayor su puntuación, mayor el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las mujeres con una puntuación de entre 7 y 9 mostraron 13% más riesgo de estos trastornos, las que tenían entre 10 y 12 mostraron 23% más riesgo, aquéllas con entre 13 y 15 puntos tuvieron 54% más riesgo y las que obtuvieron 16 puntos o más tuvieron 60% más riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Se observó también que el mayor nivel de educación y de actividad física redujo el riesgo cardiovascular, pero el tabaquismo lo incrementó.

Tal como expresan los autores, el estudio no intentó determinar el efecto de estas dietas a corto plazo en el peso corporal.

Pero si reveló que “estas dietas usadas regularmente y sin consideración por la naturaleza de los carbohidratos o la fuente de las proteínas están asociadas con un riesgo cardiovascular”.

En un comentario sobre el estudio, los doctores Anna Floegel del Instituto Alemán de Nutrición Humana y Tobias Pischon del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular en Alemania afirman que los beneficios a corto plazo de estas dietas “parecen irrelevantes frente a la creciente evidencia de una más alta morbilildad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares a largo plazo”.

(*) Factor de Atwater: Para calcular la energía de un sólido o líquido se multiplican los gramos del mismo por un factor denominado “Atwater”. Los factores Atwater se dan en kcal/g y son: 4 para proteínas y carbohidratos y 9 para lípidos. Los resultados de estas multiplicaciones se suman y dan la energía. Originariamente, estos fueron los valores propuestos por Atwater, y se basan en las cantidades de energía que se liberan cuando estos macronutrientes se oxidan metabólicamente, considerando una absorción intestinal incompleta. http://www.fagro.edu.uy/~nutrical/Documentos/Practico%20calorimetria.pdf

Fuentes:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120626_dietas_atkins_riesgo_cardiovascular_men.shtml

http://www.bmj.com/content/344/bmj.e3801?etoc=&ga=w_ga_mpopular

Imágenes:

https://consejonutricion.files.wordpress.com/2012/06/dieta_hiperproteica2.jpg
http://www.grupoemas.com/img/ifsb.jpg