Archivo de la categoría: Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

La evitación o restricción de alimentos.

evitación de alimentos

– Marina Muñoz Cervera –

Es un trastorno que consiste en dejar de comer alimentos sin preocupación concreta por el peso corporal.

Este trastorno no es igual a la anorexia nerviosa y, a pesar de que puede ser un síntoma central de la misma, y también se da en la bulimia como conducta compensatoria, se clasifica como un trastorno independiente de los anteriormente mencionados.

Sigue leyendo

La rumiación, un trastorno de la conducta alimentaria.

rumiación

– Marina Muñoz Cervera –

La Rumiación o mericismo es la regurgitación repetida de la comida del estómago a la boca.

El término «mericismo» procede del griego «merykismós» que significa «acción de rumiar» y es una afección en la cual los alimentos, después de una permanencia más o menos larga en el estómago, se vuelven a la boca por un movimiento de retrocesión y pueden ser nuevamente deglutidos e ingeridos o bien, son expulsados.

Sigue leyendo

La Pica, un trastorno de la conducta alimentaria.

pica

– Marina Muñoz Cervera –

La Pica es la ingestión de sustancias no nutritivas y no alimentarias, de forma reiterada.

La palabra «pica», procedente del latín, está referida a la «urraca» también conocida como «picaza», un pájaro de la familia de los córvidos que acostumbra a comer cosas incomestibles.

Sigue leyendo

La potomanía, un trastorno problemático.

potomanía
– Marina Muñoz Cervera –

La potomanía es la ingesta compulsiva de agua en cantidades superiores a las recomendadas para la salud.

Todos sabemos que el agua es muy saludable y necesaria para la vida, sin embargo, como ocurre con otros nutrientes, las cantidades excesivas son muy problemáticas para la salud.

Sigue leyendo

Necesidad de terapia nutricional en la bulimia y anorexia.

control de peso

– Marina Muñoz Cervera –

La educación nutricional en personas que padecen un trastorno alimentario se considera imprescindible.

La responsable de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital La Paz de Madrid (España) la doctora Carmen Gómez Candela, asegura que las funciones psicológicas no mejoran si los pacientes no aprenden a comer de forma sana. A su juicio, la nutrición está en el origen del tratamiento de estas enfermedades y es trascendental el soporte nutricional en momentos concretos de la enfermedad:

“Hay que enseñar a estos pacientes que para recuperarse deben llevar una vida saludable y una buena alimentación”.

Los pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) necesitan un abordaje de su enfermedad desde el punto de vista psicológico y nutricional, según los expertos.

Enlaces relacionados:

Obesidad y anorexia nerviosa: los extremos se tocan.
La bulimia, anorexia y el trastorno del atracón pueden darse en mujeres de cualquier edad.
“Trastorno del atracón”: Un trastorno de la conducta alimentaria.

Fuente:

Revista Jano.es “Expertos recuerdan que la anorexia y la bulimia requieren terapia nutricional”. 4 de octubre de 2013.
http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/expertos/recuerdan/anorexia/bulimia/requieren/terapia/nutricional/_f-11+iditem-20629+idtabla-1

Última revisión: 31-05-19

Las charlas familiares sobre el peso son un riesgo para los adolescentes.

alimentación saludable

– Marina Muñoz Cervera –

El papel de los padres en la conducta alimentaria de sus hijos es crucial.

Muchos se plantean cómo deben enfocar sus charlas respecto de alimentación hacia sus hijos porque en un tiempo en el que la obesidad es una preocupación importante, podrían proyectar hacia ellos su propia inquietud.

Una noticia publicada en El Mundo.es Salud, a primeros de este mes, nos refiere los resultados de un interesante estudio que habla sobre este tema (1).

La investigación que aparece en la revista JAMA Pediatrics (1) con el título: Parent Conversations About Healthful Eating and Weight, en agosto del 2013 y fue  llevada a cabo en el año 2010, con un total de 2793 adolescentes de una edad media de 14,4 años y con 3709 padres de una edad media de 42,3 años, pertenecientes a grupos étnicos y socioeconómicos variados (2), refiere que dependiendo del enfoque del tema las charlas podrían resultan tanto beneficiosas como dañinas (1) (2).

Los objetivos del estudio fueron establecer las asociaciones existentes entre las conversaciones familiares sobre la alimentación saludable y el peso, con los hábitos de comida desordenados en los adolescentes (2).

Sus resultados demostraron que las madres que mantenían charlas sobre dietas de adelgazamiento y control de peso con adolescentes obesos o con sobrepeso, provocaban que sus hijos fueran más propensos a las dietas y adoptasen métodos no saludables de alimentación con tendencia a atracones (1) (2).

Sin embargo, en las familias que conversaba sobre hábitos alimentarios saludables, los adolescentes fueron menos propensos a este tipo de trastornos (1) (2).

Las conclusiones del estudio fueron que las charlas centradas en el peso y tamaño corporal se asocian con mayor riesgo de trastornos alimentarios en los adolescentes. Y que las conversaciones en torno a una alimentación saludable tienen un efecto protector sobre la conducta alimentaria de los hijos  (2).

“Los padres deberían evitar los padres centrarse en el peso o la necesidad de adelgazar y, en cambio, dirigir sus conversaciones hacia una alimentación saludable” sin hacer referencia a los kilos, señalan los autores, quienes subrayan que esto es especialmente importante en el caso de que los hijos ya tengan problemas de sobrepeso u obesidad (1).

La adolescencia es una etapa de la vida trascendente puesto que el organismo está en desarrollo y crecimiento. Los estímulos son claves y del mismo modo que el marketing sobre alimentos y bebidas poco nutritivos y muy atrayentes, tiene un efecto demoledor sobre los niños y adolescentes, las conversaciones que se mantienen en la familia van a determinar su futuro.

Enlaces relacionados:

Influencia de la cultura de los padres en la alimentación de sus hijos.

Fuentes bibliográficas:

(1) Cristina G. Lucio. El Mundo.es. “Cuidado con cómo habla del peso con sus hijos”. Madrid 7-8-2013.
(2) Jerica M. Berge, Rich MacLehose, Katie A. Loth, Marla Eisenberg, Michaela M. Bucchianeri, Dianne Neumark-Sztainer. “Parent Conversations About Healthful Eating and Weight”.
AMA Pediatr. 2013;167(8):746-753. doi:10.1001/jamapediatrics.2013.78.

Última revisión: 29-10-19

Desórdenes de la conducta alimentaria: Actual perspectiva en España.

trastornos de la conducta alimentaria

– Marina Muñoz Cervera –

Los tiempos cambian y con ellos, nuestras necesidades y nuestros comportamientos frente a la alimentación. En algunas ocasiones estos comportamientos están modulados por una combinación de factores psicológicos, biológicos y sociales que crean confusión en la persona y la llevan a tener una imagen distorsionada de sí misma (1).

En la Web 20 minutos.es (2) han publicado, con fecha 21 de noviembre de 2011, la noticia de la publicación de un libro que nos habla de forma amplia y científica sobre estas desviaciones de la conducta alimentaria normal. El libro titulado “Controversias sobre los trastornos alimentarios” surge de un convenio de colaboración entre el Instituto Tomás Pascual Sanz y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios, como expresa uno de sus muchos autores, Ricardo Martí Fluxá, en el Prólogo del mismo. También refiere que en esta obra se recoge el contenido del Seminario que se organizó en el mes de Octubre de 2011 en las instalaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Europa (CSIC) que llevaba por título: “Controversias sobre los trastornos alimentarios. Jornadas de actualización y debate”. En este foro debate entre profesionales, pacientes y familiares se ofreció una información rigurosa, veraz y actualizada de los trastornos de conducta alimentaria en España (1).

En este interesante libro, que se puede leer con la tranquilidad de que la información que nos están ofreciendo es el fruto de una labor exhaustiva, describen la Vigorexia y otros trastornos de la imagen como un término que surge como un tópico, a medio camino entre una moda patologizante (más debida a una necesidad mediática que científica y carente de una buena base científica) que intenta categorizar como entidades patológicas de pleno derecho a conductas que no lo son, y los síndromes bien establecidos (3).

Según nos explican el término “Vigorexia” describe a aquellas personas con un intenso miedo a parecer débiles y pequeñas. En el año 1993 Pope y col. describieron un trastorno relacionado con la imagen corporal mientras estudiaban los efectos secundarios de los anabolizantes en un grupo de culturistas; el miedo a parecer enclenques, pequeños y débiles les llevaba a pasar muchas horas en el gimnasio con la intención de modificar su estructura corporal, y a que, en muchas ocasiones, utilizaran hormonas anabolizantes. Tenían una distorsión de la percepción de su propia imagen corporal fuertemente motivada por el miedo a parecer débiles. El grupo de Pope utilizó el término de Anorexia Inversa para categorizar este síndrome, sin embargo este nombre fue descartado por sus propios autores y prefirieron llamarlo “Complejo de Adonis”; más adelante optaron por denominarlo como “Trastorno Dismórfico muscular”, un subtipo de trastorno dismórfico (3).

El trastorno dismórfico decribe la obsesión hacia algún aspecto de la apariencia física, que desde el punto de vista de los demás es normal y esta “fealdad imaginada” condiciona de forma marcada la vida de la persona afectada (3).

En el libro describen también otros trastornos de la conducta alimentaria, distintos a la anorexia y bulimia, como un grupo de desórdenes subdiagnósticados que para el individuo y la sociedad pasan inadvertidos (4), y son:

Ortorexia: Descrita por un médico Norteamericano, Steve Bratman como “Apetencia por lo correcto”, se define como una verdadera obsesión por la comida sana, hasta niveles que se deben considerar patológicos. Este término no se ha reconocido de forma oficial en los manuales terapéuticos de trastornos mentales, pero si parece estar confirmado que tras la obsesión por un menú escrupulosamente sano subyace con muchísima frecuencia un trastorno psíquico. La obsesión viene dada por la búsqueda de una mejor salud aunque el resultado sea el opuesto. A diferencia de la anorexia o la bulimia, la preocupación gira en torno a la calidad de la comida, no en torno a la cantidad. El problema surge porque no siempre la información que se obtiene sobre la alimentación es veraz y contrastada y estas personas tienden a suprimir alimentos y a sustituirlos por otros sin los conocimiento suficientes para obtener un grado de nutrición satisfactorio. Los criterios diagnósticos son:

a) Dedicar más de tres horas diarias a su dieta y cuando viajan llevar un equipo de supervivencia para solucionar su problema.

b) Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos, disminuyendo psicológicamente su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.

c) Sentimiento de culpabilidad cuando no cumple sus convicciones dietéticas.

d) Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.

e) Aislamiento social debido a su alimentación,

– Potomanía: Es un deseo frecuente de beber gran cantidad de agua de forma compulsiva con agradable sensación de placer. Se denomina también Polidipsia psicógena. Más de cuatro litros al día nos puede llevar una hiperhidratación con serias consecuencias, sobre todo si se beben en un corto período de tiempo. En ocasiones se asocia con anorexia por la sensación plenitud que provoca el agua.

– Drunkurexia o ebriorexia: Este término fue acuñado por el New York Times para expresar la tendencia que tiene algunas personas jóvenes por estar delgadas y a la vez tienen una gran apetencia por el alcohol cuando salen de juerga; para equilibrar la gran cantidad calorías del alcohol, restringen sus alimentos en algunas ocasiones de forma drástica.

– Diabulimia: El término trata de definir un desorden de conducta que ocurre en personas que han sido diagnosticadas desde hace poco tiempo de Diabetes tipo 1. Reducen su dosis de insulina con la intención de bajar de peso porque el organismo al no disponer de insulina no aprovecha todos los azúcares y en consecuencia se pierde peso.

Flexitarianismo: La palabra, de procedencia inglesa, es la unión de “flexible y vegetariano”. Son personas que basan su alimentación en una dieta vegetariana, pero de forma ocasional y por diferentes razones, consumen algunos productos de origen animal. El problema es la frecuencia y la cantidad de productos animales que consumen, suele ser muy escasa y esporádica.

– Sadorexia: Se llama también “Dieta del Dolor” y se puede considerar como un trastorno alimentario de segunda generación que procede de los comportamientos anoréxicos y bulímicos combinados con una maltrato corporal y métodos de adelgazamiento masoquistas. Se emplea para llegar a una delgadez extrema. Es el grado más extremo de la anorexia.

– Síndrome del comedor nocturno: Se conoce también como “Night Eating Disorder” y se caracteriza por la ingesta de más del 25% de calorías que hay que ingerir a diario, durante la noche; falta de sueño de al menos media hora y anorexia matutina con poca o nula ingesta de alimentos en el desayuno. Se duda si es trastorno alimentario o simple modificación pasajera de los ritmos circadianos.

– Vigorexia: La hemos visto anteriormente, no obstante, también está incluida en el apartado de trastornos de conducta alimentaria con las siguientes características:

a) Mirarse constantemente en el espejo
b) Sentirse delgado aunque no lo esté.
c) Emplear más de 6 horas al día en hacer ejercicio para incrementar su musculatura.
d) Pesarse varias veces al día
e) Compararse con otros en el gimnasio
f) Necesidad compulsiva de realizar pesas para aumentar el tamaño muscular.
g) Tomar dietas ricas en proteínas e hidratos de carbono y pobres en grasas.
h) Abandonar las obligaciones y actividades de su vida normal.
i) Ser narcisista y vivir solo para su cuerpo
j) Actuar con inseguridad y retraimiento social.

– Permarexia: La persona piensa que todo lo que come engorde y ello le lleva a probar diferentes dietas, la mayoría poco saludables y desequilibradas y dentro la categoría de “dietas milagro”.

– Bulimarexia: Es un proceso que combina situaciones de hiperactividad y negaciones a comer típicas de la anorexia con atracones y purgas cásicas en la bulimia.

– Síndrome del descontrol alimentario: Es una forma incompleta de bulimia, en la que no se cumplen todos los criterios. Son atracones pero sin conductas compensatorias o purgativas y con menos alteración perceptiva del cuerpo.

Trastornos de la conducta alimentaría no especificados:

Manorexia: Es la anorexia referida a los hombres que tienen pánico a engordar y se ven gordos y poco favorecidos.

– Pregorexia: Aparece en mujeres embarazadas que durante este período les da pánico engordar y realizan dietas. Es muy peligroso para la madre y el hijo.

Otros trastornos no alimentarios:

Son algunos trastornos en cuyo desarrolllo aparece la alimentación.

– Laborópatas: Personas que no viven más que para su trabajo, tienen una alimentación deficitaria ya que desprecian o ignoran los alimentos, que solo utilizan para subsistir.

– Ciberdependientes: Comen mal y en general no demasiado, pero además tienden a abusar de la comida rápida.

– Tanorexia: El culto al bronceado lleva a sus adeptos a ingerir un exceso de alimentos ricos en betacarotenos productores de vitamina A para facilitar el bronceamiento de la piel (4).

Como vemos estos autores han recorrido todas aquellas conductas que no pueden ser consideradas normales porque subyace en ellas algún tipo de problema psicológico.

El autor de este capítulo, Antonio Villamarino, expresa al final del mismo la necesidad de desterrar de nuestro mundo la frase ya tan manida, pero real, de encontrarnos en la era de la bulimia de información y la anorexia del conocimiento (4).

Solo os he descrito una pequeña parte de esta interesante publicación  que está disponible en internet, en archivo pdf, a través del  enlace siguiente:

“Controversias sobre los trastornos alimentarios”

La aceptación de información sobre alimentación y nutrición, poco contrastada, como veraz, es un arma de doble filo que puede llevarnos a serios desequilibrios alimentarios. Es necesario recurrir a fuentes bien informadas, a artículos muy refrendados bibliográficamente y a un especialista en alimentación y nutrición cuando notemos algún desorden. No debemos conformarnos con leer la prensa mediática o escuchar la opinión de nuestros vecinos, pues es una información insuficiente, aunque medie una estupenda buena voluntad; en cualquier caso no deja de ser una visión subjetiva y pienso que en este tema la objetividad es necesaria.

Enlaces relacionados:

La bulimia, anorexia y el trastorno del atracón pueden darse en mujeres de cualquier edad.
“Trastorno del atracón”: Un trastorno de la conducta alimentaria.
Obesidad y anorexia nerviosa: los extremos se tocan.

Fuentes:

(1) Ricardo Martí Fluxá “Prólogo”. Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf
(2) “Aumentan los trastornos alimentarios: más allá de la anorexia y la bulimia” EFE 21-11-2012 . 20 minutos.es
http://www.20minutos.es/noticia/1654064/0/trastornos-alimentacion/raros/diversos/
(3) Dr. Antoni Grau Tauriño. “Vigorexia y otros trastornos de la imagen”. Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf
(4) Antonio Villamarino Marín. “Trastornos de la conducta alimentaria. No todo es anorexia y bulimia.” Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf

Imagen: http://depsicologia.com/wp-content/uploads/apple-516_79849a_thumb.jpg

La bulimia, anorexia y el trastorno del atracón pueden darse en mujeres de cualquier edad.

mujeres de tres generaciones

– Marina Muñoz Cervera –

Los trastornos alimentarios se han asociado, de forma aleatoria, sobre todo con adolescentes, pero no siempre es así.

Un estudio publicado, hoy día 21 de junio de 2012 en ABC Salud, demuestra que la variable edad, no influye en el padecimiento de estos desórdenes psicológicos.

Según el trabajo que se publica en International Journal of Eating Disorders, un 3,5% de las mujeres mayores de 50 años experimentan atracones, casi el 8% reconoce haberse purgado, y más del 70% está tratando de perder peso. El estudio revela además que el 62% de las mujeres afirmaron que, de una u otra forma, el peso tiene un impacto negativo sobre su vida (1).

Antes de entrar de lleno en la noticia, os resumo los criterios DMS IV para reconocer la bulimia y la anorexia (2). El atracón está descrito en Trastorno del atracón: Un trastorno de la conducta alimentaria

Bulimia Nerviosa (DMS IV):

– Episodios de episodios de voracidad (atracones recurrentes).

– Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son la provocación del vómito, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas y otros.

– Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas, tiene lugar, como promedio, al menos, dos veces a la semana, durante un periodo de tres meses.

– La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y las siluetas corporales.

– La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de anorexia nerviosa.

Tipos de Bulimia nerviosa:

– Tipo purgativo: Durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

– Tipo no purgativo: Durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito, ni usa laxantes, diurético o enemas.

Anorexia Nerviosa (DMS IV):

-Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo considerando la edad y talla.

– Miedo intenso a ganar  peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

– Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de la importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

– En las épocas pospuberales, presencia de amenorrea (ausencia de, al menos, tres ciclos consecutivos).

Tipos de Anorexia nerviosa:

– Tipo restrictivo: Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones y/o a purgas (provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

– Tipo purgativo: Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente a atracones y/o purgas.

Y una vez situados en el contexto, prosigo con la interesante noticia:

Los trastornos alimentarios afectan a cualquier edad

Los investigadores, dirigidos por Cynthia Bulik, de la Universidad de Carolina del Norte Programa (EE.UU.), analizaron a 1.849 mujeres que participaban en  el Estudio sobre la Imagen Corporal. Según Bulik, hay poca información sobre cómo se sienten las mujeres mayores de 50 años en relación a su cuerpo. «Pensamos que la mayoría está satisfecha con su cuerpo pero, en realidad, nadie se ha molestado en preguntar. Y, además, la mayoría de la investigación se centra en las mujeres más jóvenes».

En este trabajo el promedio de edad de las participantes fue de 59: un 27%, eran obesas, el 29% tenían sobrepeso, un 42% tenían un peso normal y el 2% tenía bajo peso.

Los resultados revelaron que los síntomas de trastornos alimentarios eran comunes. Así, cerca del 8% de las mujeres informó de haberse purgado en los últimos cinco años -la purga es similar a la bulimia y afecta especialmente a las mujeres-, y el 3,5% había sufrido un atracón en el último mes. Estos comportamientos era más prevalentes en las mujeres con 50 años de edad, pero también eran comunes en las mayores de 75 años.

En cuanto a los problemas de peso, los expertos comprobaron que el 36% de las mujeres habían estado a dieta, por lo menos, la mitad de los últimos cinco años, que el 41% comprobaba su peso todos los días y que el 40% se pesaba un par de veces a la semana o más. Además, un 62% de las mujeres reconocieron que su peso o la forma de su cuerpo tenían un impacto negativo en su vida: el 79% dijo que afectaba a su auto-percepción y el 64% pensaba en ello todos los días.

En cuanto a los métodos para adelgazar, había para todos los gustos, la mayoría muy poco saludables: pastillas para adelgazar (7,5%), ejercicio excesivo (7%), diuréticos (2,5%), laxantes (2%) y vómitos (1%).

Según Buli, la conclusión es que los trastornos alimentarios y las preocupaciones sobre el peso y las formas de nuestro cuerpo no discriminan por razones de edad. Por eso, señala, «hay que estar alerta ante los síntomas del trastorno alimentario y las preocupaciones excesivas sobre el peso y la forma del cuerpo ya que pueden influir negativamente en el bienestar de las mujeres, tanto física como psicológicamente a medida que envejecen».

Fuentes:

(1) S. Gutierrez. ABC Salud. Jueves 21 de junio de 2012
http://www.abc.es/salud/noticias/trastornos-alimentarios-afectan-cualquier-edad-12459.html
(2) C. Gómez-Candela, V. Loira Kohen, R. Castillo Rabaneda y F. Rodríguez-Santos. Trastornos de la conducta alimentaria: anorexia, bulimia, trastorno alimentario no especificado y trastorno por atracón. Pautas de intervención. Psicología y Nutrición. Elsevier España. Barcelona 2008.

Última revisión: 27-09-18

“Trastorno del atracón”: Un trastorno de la conducta alimentaria.

mujer atracandose

– Marina Muñoz Cervera –

Los criterios de diagnóstico del Trastorno del Atracón.

En general, cuando hacemos alusión a los trastornos de la conducta alimentaria, solemos pensar en anorexia o bulimia nerviosas.

Sin embargo, hay un tercer tipo, conocido como Comedor compulsivo o Trastorno del Atracón, que manifiesta síntomas comunes con la bulimia nerviosa, y es un trastorno independiente, a pesar de que puede aparecer durante el curso de los trastornos mencionados.

El Trastorno del Atracón en el DSM IV.

El DMS IV (APA 2001) clasifica los trastornos de la conducta alimentaria de la siguiente forma:

F. 50.0-Anorexia nerviosa (307.1):

F.50.2-Bulimia nerviosa (307.51):

F.50.9-Trastorno de la conducta alimentaria no especificado (307.50):

Casos parciales atípicos de Anorexia Nerviosa

Casos parciales atípicos de Bulimia Nerviosa

Trastorno por atracón (compulsivo)(1)

De forma muy sintética, este trastorno se describe en la literatura, con las siguientes características:

1.- Presencia de atracones recurrentes que tienen lugar, como promedio, al menos dos veces por semana durante un periodo de 6 meses y que originan un profundo malestar al recordarlos.

2.- Los episodios de atracón se asocian a 3 o más de los siguiente síntomas:

– Ingesta mucho más rápido de lo normal.
– Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
– Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
– Comer a solas para esconder su voracidad.
– Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o culpabilidad después del atracón (2).

El trastorno del Atracón en el DMS V.

En el año 2013, la publicación del DMS V ha dado mayor entidad a este trastorno incluyéndolo en los trastornos nutricionales y de la conducta alimentaria (3).

Los criterios para su diagnóstico son parecidos a las expuestos en el DSM IV.

Criterios diagnósticos:

1.- Episodios recurrentes de atracones. Un episodio se caracteriza por los siguiente:

– Ingestión en un corto periodo de tiempo (por ejemplo 2 horas) de una cantidad de comida que es superior a la que la mayoría de las personas podría consumir en el mismo tiempo y en circunstancias similares.

– Sensación de pérdida de control sobre la ingestión durante el episodio.

2.- Los episiodios de atracón se asocian con 3 o más de los siguientes síntomas:

– Ingestión mucho más rápido de los normal.
– Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
– Ingestión de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
– Comer a solas para esconder su voracidad.
– Sentirse a disgusto con uno mismo, depersión o gran culpabilidad después del atracón.
– Profundo malestar al recordar los atracones.
– Los atracones tienen lugar, en términos generales, al menos un día a la semana durante 3 meses.
– El atracón no se asocia con estrategias compensatorias inadecuadas (purgas, ayuno y ejercicio físico excesivo) y no aparece exclusivamente en el transcurso de una bulimia o anorexia nerviosa.

Nivel de gravedad del trastorno:

– Leve: 1 a 3 atracones por semana.
– Moderado: 4 a 7 atracones por semana.
– Grave: 8 a 13 atracones por semana.

Criterios de remisión:

– Remisión parcial: Después de que se cumplan los criterios de diagnóstico del trastorno por atracón, los atracones de comida se producen con una frecuencia promedio de menos un episodio por semana durante un periodo de tiempo prolongado.

– Remisión total: Después de que se cumplan los criterios de diagnóstico del trastorno por atracón, ninguno de estos ha ocurrido durante un periodo de tiempo prolongado.

Fuentes:

(1) http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/48513/TESI_Montse_Giner.pdf?sequence=2

(2) C. Gómez-Candela, V. Loria Kohen, R. Castillo Rabaneda y F. Rodriguez Santos. “Trastornos de la conducta alimentaria: anorexia, bulimia, trastorno alimentario no especificado y trastorno por atracón. Pautas de intervención.” Psicología y nutrición. Elsevier-España. Barcelona 2008.

(3) López-Espinoza, Martínez Moreno, López Uriarte. “México obeso: actualidades y perspectivas”. Editorial Universitaria, Universidad de Guadalajara. Primera edición electrónica, 2015.

Imagen:

https://consejonutricion.files.wordpress.com/2012/06/ansiedad-por-comer11.jpg

Última revisión: 09-09-18