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¿Estamos expuestos a la comida rápida? ¡Cuidado!

comida chatarra

– Marina Muñoz Cervera –

El ambiente que nos rodea es determinante en nuestra alimentación.

Si vivimos en una zona rodeada de comida poco nutritiva  de fácil adquisición,  pasamos todos los días por establecimientos de venta de comida de este tipo  o trabajamos en algún lugar donde abunde la también llamada “fast food”, la tentación está muy cerca de la mano y puede ser difícil zafarse de su consumo, por falta de tiempo y/o por apetencia desmesurada.

Un estudio publicado en “BMJ” demuestra que existe una asociación positiva entre el aumento del Índice de Masa Muscular y la exposición ambiental a este tipo de comida. Es decir, las personas que están expuestas a un ambiente en el abunda la comida rápida, también conocida como “basura” (pizzas, hamburguesas, salchichas, pasteles, etc.) podrían tener una mayor predisposición al sobrepeso y a la obesidad.

Sobre este trabajo, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge, nos informa ABC Salud, hoy 14 de marzo de 2014, y refiere que “el estudio ha examinado la relación entre la exposición a establecimientos de comida rápida y su consumo, el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de sobrepeso u obesidad. Se utilizaron los datos del Estudio Fenland -una población de cohortes de adultos 29-62 años de edad en 2011-. En total disponían de datos sobre 10.452 participantes, aunque solo 5.442 participaron en este trabajo. Sólo se incluyeron los adultos que trabajan fuera del hogar”.

“Además de los establecimientos de comida rápida cercanos al domicilio y al lugar de trabajo, el estudio también tuvo en cuenta los situados en la ruta entre el hogar y el trabajo. Asimismo tuvieron en cuenta otros factores asociados con el riesgo de la obesidad: edad, sexo, ingresos económicos, educación, tener vehículo propio, consumo total de energía, de tabaco y gasto energético con actividad física”.

“Los resultados mostraron que los individuos que más estaban expuestos a establecimientos de comida para llevar, tanto en el trabajo, como en el domicilio como en el trayecto entre ambos, consumía 5,7 gramos más por día en comparación con el grupo de personas menos expuesto a la comida para llevar. La relación entre el índice de masa corporal (IMC) y la exposición a establecimientos de comida para llevar es igualmente coherente”.

“Este tipo de estudio de población no puede demostrar una relación causal entre los ambientes y la obesidad. Sin embargo, los investigadores encontraron una contribución ambiental al consumo de alimentos para llevar y el índice de masa corporal así como las probabilidades de ser obesos“.

Podéis acceder al trabajo, publicado el 13 de marzo del presente año, a través del siguiente enlace:

Associations between exposure to takeaway food outlets, takeaway food consumption, and body weight in Cambridgeshire, UK: population based, cross sectional study.

Quizás tendríamos que discriminar si queremos alimentarnos con comida nutritivas o con “olores”, “imágenes” e “ideas” como sugiere Michael Polland, periodista especializado en alimentación.

Entradas relacionadas:
Expertos piden a los Gobiernos que frenen el consumo de comida rápida.

Fuentes:

– BMJ 2014;348:g1464
“Associations between exposure to takeaway food outlets, takeaway food consumption, and body weight in Cambridgeshire, UK: population based, cross sectional study”.
http://www.bmj.com/content/348/bmj.g1464

– S. Gutiérrez. ABC Salud. “La «comida rápida» en nuestro entorno favorece el sobrepeso y la obesidad”. Madrid, 14 de marzo de 2014.

http://www.abc.es/salud/noticias/20140314/abci-comida-basura-201403131831.html

– Miguel Ayuso. El Confidencial. “La comida ha sido manipulada para que sea adictiva y resulte difícil dejar de comer”. 12 de marzo de 2014.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-03-12/la-comida-ha-sido-manipulada-para-que-sea-adictiva-y-resulte-dificil-dejar-de-comer_100236/

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La imagen que ilustra esta entrada es una combinación de las siguientes:

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Última revisión: 10-01-19

Expertos piden a los Gobiernos que frenen el consumo de comida rápida.

fast food

– Marina Muñoz Cervera –

El consumo de comida rápida contribuye a la epidemia de obesidad.

Parece extraño, a simple vista, que la lucha contra la epidemia de obesidad no dé los frutos esperados. También resulta raro que la comida rápida, conocida como “fast food”,  y asociada a un gran número de desórdenes de salud, siga vendiéndose con la mayor tranquilidad, a pesar de que “de sobra” son conocidos los problemas que acarrea su consumo.

Un grupo de investigadores, entre los que se encuentra, Roberto De Vogli, Profesor Asociado de la División de Epidemiología del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de California Davis (USA), como autor principal del trabajo del que hablaremos a continuación, piden a los dirigentes políticos que frenen el consumo de comida rápida.

La noticia publicada por Europa Press, hoy 3 de febrero de 2014, nos informa de la existencia del estudio de investigación publicado por el Boletín de la OMS, Volumen 92, número 2. de febrero de 2014, que demuestra que el aumento del IMC (Índice de Masa Muscular) en las poblaciones está directamente relacionado con el consumo de este tipo de comida.

comida rapida y obesidad

El interesante trabajo, que podéis descargar a través del siguiente enlace:The influence of market deregulation on fast food consumption and
body mass index: a cross-national time series analysis
, nos dice en sus conclusiones que “el consumo de comida rápida es un indicador independiente del Índice de Masa Muscular promedio en países de ingresos altos y que las políticas de desregulación de mercado pueden contribuir a la epidemia de obesidad al facilitar el consumo de este tipo de comida”.

Los objetivos de este estudio fueron:
– Investigar el efecto de la comida rápida en el IMC de la población.
– Explorar la influencia de la desregulación del mercado en el consumo de comida rápida y el IMC.

Para ello, entre los años 1999 y 2008, exploraron la relación entre IMC y comida rápida en 25 países de ingresos altos. También analizaron el posible efecto mediador del consumo anual per cápita de refrescos, grasa animal y calorías totales en la relación entre el consumo de comida rápida y el IMC.

El grupo de investigadores encontró que cada aumento de 1 unidad de transacciones anuales de comida rápida per cápita, se asoció a un incremento de 0,033 Kilo/metro cuadrado del IMC, normalizado por edad.

Observaron que entre los años 1999 y 2008 el número medio de transacciones de comida rápida anuales per cápita, aumentó de 26,61 a 32,76; durante el mismo período de tiempo, la media del IMC, estandarizada por edad, se incrementó de 25,8 a 26,4 kilos/metro cuadrado.

De esta forma establecieron la existencia de una fuerte y positiva asociación entre el consumo de “fast food” y la media del IMC estandarizado por edad.

Es un estudio muy serio cuyas conclusiones demuestran lo que sucede hoy en día en el mundo y en mano de los Gobiernos está el problema, no obstante, como ciudadanos podemos elegir y entretanto, ser conscientes de que el sobrepeso y la obesidad puede estar fomentado por la actual economía de mercado.

Y, quizás, los establecimientos de comida rápida podrían cambiar sus menús y crear alimentos de dispensación rápida que no fueran dañinos.

Enlaces relacionados:
La Obesidad y el sobrepeso.
¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?

Fuentes:

– Europa Press. “Expertos piden una mayor regulación económica contra el consumo de comida rápida” Madrid 3 de febrero de 2014.
http://www.infosalus.com/nutricion/noticia-expertos-piden-mayor-regulacion-economica-contra-consumo-comida-rapida-20140203091654.html
-Boletín de la Organización Mundial de la Salud. Volumen 92, Número 2, febrero 2014.
http://www.who.int/bulletin/volumes/92/2/es/index.html

– Roberto De Vogli, Anne Kouvonen & David Gimeno.” La influencia de la desregulación del mercado en el consumo de comida rápida y el índice de masa corporal: un análisis de series temporales entre países”
doi: 10.2471/BLT.13.120287
http://www.who.int/bulletin/volumes/92/2/13-120287.pdf?ua=1

Imagen:

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Los dibujos animados hablan por sí solos.

extracto de película

Marina Muñoz Cervera –

¿Cómo nos han visto en el futuro creativos como Walt Disney? ¿Qué pasaría si a los animales les damos de comer hamburguesas, salchichas, pizzas y bollería industrial? ¿Podrían los osos reales sobrevivir bebiendo refrescos azucarados?

El periódico 20 minutos.es El nutricionista de la general ha publicado, hoy 16 de abril de 2013, un artículo muy interesante titulado: Obesidad y más en dibujos animados.

La entrada contiene tres videos de dibujos animados:

Futuro del ser humano, es un extracto de la película de Disney Wall-E (1).

¿Qué pasaría si los animales comieran comida chatarra? (1).

Los Osos Reales. (1).

Lo único que os puedo decir después de leer este artículo y ver los videos que contiene, es que no os lo perdáis.

Fuentes:

(1) Juan Revenga. “Obesidad y más en dibujos animados”. 20 minutos.es El nutricionista de la general. 16 de abril de 2013.
http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2013/04/16/obesidad-y-mas-en-dibujos-animados/

Imagen:

Origen: http://kootation.com/real-wall-e-in-la.html

El consumo de “comida basura” durante el embarazo puede afectar al bebé.

experimentación
Marina Muñoz Cervera –

Las madres embarazadas que comen “comida basura” podrían pasar este hábito a sus bebés, ha demostrado un estudio llevado a cabo en ratas y publicado en FASEB Journal, The Journal of the Federation of American Societies for Experimental biology, con el título Eating junk food while pregnant may make your child a junk food addict (1)(2).

La noticia que aparece, hoy 27 de marzo de 2013, en El Mundo.es, escrita por un autor relevante como es José Mª Ordovás, Director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), Profesor de Nutrición y Genética, Director Científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e Investigador Colaborador Senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid), nos dice lo siguiente:

“Este estudio demuestra que el consumo de comida ‘basura’ se puede considerar como una adición, ya que utiliza los mismos circuitos químicos que las drogas comunes (opio, morfina o heroína)” (1).

“La alimentación de la madre durante el embarazo ‘educa’ las papilas gustativas del feto a través del líquido amniótico. Por ejemplo, si la madre tiene una dieta rica en frutas y vegetales, el bebé aceptará más rápidamente estos alimentos cuando empiezan a ser introducidos en su dieta sólida. Lo mismo se ha demostrado de condimentos con reconocidas propiedades saludables, como es el caso del ajo” (1).

“Esta habituación del paladar se extiende también al periodo de la lactancia. Esto es lógico, ya que el niño asocia estos alimentos con la ‘seguridad’ materna. Pero, lamentablemente, la habituación no está reservada exclusivamente a los alimentos saludables sino también a los que no lo son. Esto último ha quedado claramente evidente en una investigación aparecida en la revista’FASEB Journal’ que demuestra cómo las madres embarazadas que consumen ‘comida basura’ pasan a sus bebés este hábito con las consecuencias adversas que esto supone, a corto y largo plazo” (1).

“Estos investigadores demuestran que se debe a los cambios que la dieta materna induce sobre el circuito de señalización de opiáceos en el cerebro del recién nacido. Esto hace a los bebés menos respondedores a los opiáceos, que son liberados fisiológicamente de manera natural cuando se consumen alimentos ricos en azúcar y grasas. Como resultado de esta tolerancia a la ‘comida basura’ necesitan consumir más de la misma para conseguir la sensación de bienestar esperada, y deseada, lo que les lleva a la obesidad y a otros problemas metabólicos que con el tiempo aumentarán el riesgo cardiovascular y de otras enfermedades” (1).

“Aunque esta investigación fue llevada a cabo en ratas, los investigadores se muestran altamente confiados en que el mismo mecanismo debe ocurrir en humanos. Por lo tanto, estos resultados deben ser utilizados para estimular a las madres a adoptar hábitos nutricionales más saludables, con el objetivo de transmitirlos a sus hijos” (1).

Parece ser que las investigaciones apuntan en la misma dirección respecto a las consecuencias del consumo de este tipo de comida.  Y no se refieren a comer una hamburguesa con patatas cada dos semanas, sino al consumo cotidiano y que ya forma parte de la alimentación normal de la persona, como una droga que no puede dejar de tomarse, si no se plantea seriamente la necesidad de hacerlo. 

Son industrias muy fuertes, sus intenciones siempre son vender mucho en poco tiempo, y sería mejor no caer en sus redes para no convertirnos en “adictos” a la mal llamada “comida”. 

Cuando miramos la típica hamburguesa que nos venden, y la pongo solo como ejemplo,  seguramente al ver que contiene un poquito de lechuga, tomate, cebolla, pepinillos, etc., pensemos que estamos comiendo incluso de forma sana, carne con vegetales. Claro, en ese momento no nos fijamos  en el queso, en la mantequilla que lleva el panecillo y en la calidad de la carne que han procesado para convertirla en más apetitosa; incluso podemos pedirla con bacon que no es más que tocino y, en muchas ocasiones con un huevo porque no sabemos que normalmente las hamburguesas llevan huevo para hacer más consistente la carne, por no hablar de las harinas refinadas que tienen la misma función.

El caso es que sin darnos cuenta, estamos comiendo otra cosa bien distinta a carne con vegetales, que huele muy rico, pero es pura grasa saturada y los poquitos vegetales no son suficientes para metabolizar tal cantidad de ese tipo de lípidos, teniendo en cuenta que básicamente los digerimos mal, y la proteína de esa carne es muy escasa.  Esa “comida” nos resta apetito para consumir una más saludable y sin tener otra intención que la de comer, hemos caído en la trampa porque, según nos cuenta el artículo anterior, nuestro cerebro ha liberado opiáceos mientras comíamos nuestra hamburguesa con una soda y nos han producido una agradable sensación placentera. Si comemos una no pasa nada, pero si nos enganchamos a la sensación y repetimos su consumo, y así continuadamente, nuestro organismo se va a volviendo resistente al efecto de la secreción de opiáceos y cada vez necesitaremos más cantidad de “comida basura” y con mayor frecuencia, para obtener el mismo efecto que obtuvimos con las primeras.

Os cuento todo esto porque explicado de forma muy básica sería el proceso que describe la interesante noticia, no obstante, sólo el tiempo y más estudios no ayudarán a comprender más y mejor cuáles son los efectos sobre nuestro organismo de este tipo de “comida”.

Todo lo que comemos o bebemos tiene una consecuencia,  buena, mala o regular para nuestro metabolismo y por ello creo que es importante que cuidemos la calidad de nuestros alimentos y bebidas. 

El conocimiento nos da la libertad para elegir con conocimiento de causa.

Os dejo el enlace de un importante artículo que Medline Plus publicó el 15 de enero de 2013 con el título: Relacionan la comida rápida con el asma, el eczema y la fiebre del heno en los niños (3). En el mismo, que no puedo reproducir por sus protección de derechos de autor, no hablan de un consumo en niños de dos a tres veces a la semana de “comida rápida”; y aunque no lo consideran como concluyente, a pesar de que está realizado sobre una muestra poblacional, si parece ser que supone un indicio más a tener en cuenta a la hora de elegir un tipo de comida u otra.

Enlaces relacionados:

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?
Relevancia de la nutrición durante el embarazo.

Fuentes:

(1) José Mª Ordovás “La comida basura es adictiva (también para los bebés)”. El Mundo.es. Madrid 27-3-2013.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/03/26/noticias/1364325801.html
(2) Jessica R. Gugusheff, Zhi Yi Ong, and Beverly S. Muhlhausler. A maternal “junk-food” diet reduces sensitivity to the opioid antagonist naloxone in offspring postweaning. FASEB J March 2013 27:1275-1284, doi:10.1096/fj.12-217653 ; http://www.fasebj.org/content/27/3/1275.abstract
(3) Health Day. Medline Plus. “Relacionan la comida rápida con el asma, el eczema y la fiebre del heno en los niños”
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_133107.html

Imagen: http://img.webme.com/pic/p/pruebasdesexadosenaves/ratas-7.jpg
Origen: http://www.taringa.net

¿Nos vuelven adictos a la “comida basura”?


ley de seguridad alimentaria

Marina Muñoz Cervera –

El día 8 de marzo de 2013, El Confidencial publicó una importante noticia sobre el contenido de los snacks y de la denominada comúnmente, comida rápida, también llamada basura, como causantes de adicción a su consumo (1).

El artículo da a conocer el último libro publicado por Michael Moss (ganador del Pulitzer 2010 por su investigación sobre la carne contaminada) sobre las prácticas ocultas de la industria alimentaria. Con el título “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked” (Sal, azúcar y grasa: cómo los gigantes de la alimentación nos han enganchado) (1) (2) (3) este autor denuncia las sustancias que se utilizan en la comida rápida para causar adicción (1).

La noticia del Confidencial lleva por título: “Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”, y dice así (1):

“Los alimentos procesados no están fabricados con el objetivo de calmar nuestro apetito. Más bien todo lo contrario, arranca el galardonado periodista: Su procesamiento está pensado para lograr el vínculo perfecto entre el consumo de estos alimentos y la sensación de bienestar, al activar mecanismos cerebrales que nos hacen dependientes y aumentar así los beneficios de las multinacionales de la alimentación. Sal, azúcar y grasas son la tríade de sustancias indispensables en todos estos alimentos, cuya composición se ve alterada químicamente y su cantidad se adapta según el país y la edad de los consumidores objetivos” (1).

El punto de la felicidad, como denomina Moss a estas fórmulas, no solo aumenta el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad, sino que incrementa las posibilidades de contraer diabetes, asma y hasta esclerosis múltiple, según los estudios de referencia que maneja el periodista. Durante los tres años que empleó para elaborar la investigación, Moss consiguió entrevistarse con un buen número de CEOs de las grandes compañías de alimentación. Varios de ellos accedieron a su petición de probar los productos antes de ser modificados o con variaciones en las cantidades de grasa, sal o fructosa. De las galletas con menos cantidad de sal decía que sabían a paja, se masticaban como si fuesen cartón y no tenían ningún gusto. Definitivamente, la sal que utilizan tiene poderes milagrosos en el procesado, ironiza” (1).

“La sal, al igual que el azúcar, también es refinada para potenciar su sabor y acelerar su metabolización. Una práctica que lleva más de dos décadas utilizándose para elaborar las patatas fritas, y el principal truco que las hace irresistibles” (1)

“No se trata solo de las grandes cantidades de sal. La utilización de jarabe de maíz alto en fructosa, como sustituto del azúcar, está incluido en la mayoría de estos productos. Una sustancia que desactiva la zona del cerebro encargada de regular el apetito. Así se reducen los niveles de las hormonas de la saciedad, provocando más hambre de la habitual. Una reciente investigación de la Universidad de Yale, avalada por la American Medical Association, concluyó que el consumo de esta sustancia puede provocar hipertensión, gota o diarrea, además de ser una de las principales causas del sobrepeso y la obesidad. Las alteraciones en la composición del azúcar son muchas y muy variadas, apunta el escritor. Los compuestos utilizados para procesarlo pueden potenciar su sabor dulce hasta en un 200 por cien. El mayor problema que causan estos aditivos para la salud, explica Moss, es que el cuerpo no es capaz de metabolizarlos al igual que hace con el azúcar natural. De este modo, aumenta los niveles de grasa en sangre asociados con las enfermedades cardiovasculares” (1).

Como es lógico pensar, los responsables de la industria niegan que se estén utilizando sustancias como adictivos (1).

Os comento que la sensación de falsa felicidad o irreal bienestar que se produce tras la ingesta de la mencionada comida es poco duradera y termina provocando insatisfacción (mal carácter, impaciencia, irritabilidad, irascibilidad, etc.) y no muy a largo plazo, por ello la tendencia siguiente es a calmar la triste incomodidad con una nueva comida rápida que nos lleve al mismo punto que conseguimos con su consumo. Se convierte en “la pescadilla que se muerde la cola” y poco a poco nuestra salud se va viendo afectada y, de forma irreversible, en muchas ocasiones. 

Lo único que me queda decir para terminar esta entrada es que confío en que, con el tiempo, la ganancia económica y la salud se den la mano. De hecho, no toda la comida que se prepara de forma rápida reúne las características de la mencionada comida basura y carente de nutrientes, hay platos de muy fácil elaboración que son muy sanos y solo tenemos que discernir entre unos y otros.

Fuentes:

(1) El Confidencial. “”Los mismos efectos de la cocaína”: qué le ponen a la comida basura para que te enganches”. 8-03-2013.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/03/08/los-mismos-efectos-de-la-cocaina-que-le-ponen-a-la-comida-basura-para-que-te-enganches-116406/
(2) The New York Times. Times Topic. “Michael Moss”. Monday, March 11, 2013
http://topics.nytimes.com/topics/reference/timestopics/people/m/michael_moss/index.html
(3) Joanna Blythman. “Salt, Sugar, Fat: How the Food Giants Hooked Us by Michael Moss – review”. The Observer. 24 February 2013.
http://www.guardian.co.uk/books/2013/feb/24/salt-sugar-fat-moss-review

Imagen:

Origen: Jal. “Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición”. Paperblog 11 de septiembre de 2010.
http://es.paperblog.com/ley-de-seguridad-alimentaria-y-nutricion-252535/

Un “No” a la “comida rápida” en los Juegos Olímpicos de Londres.

anillos olimpicos
– Marina Muñoz Cervera –

Piden comida saludable en las olimpiadas.

Esta noticia fue publicada por Elmundo.es, el jueves 19 de abril de 2012, y me parece importante porque en el ambiente deportivo debería primar la propaganda de una alimentación saludable.

“Los médicos británicos han pedido “acciones directas” contra los gigantes del ‘fast food’ y han reclamado el veto Coca-Cola o McDonald’s como patrocinadores de los Juegos Olímpicos, por su contribución a la “epidemia de obesidad” en Reino Unido”.

“Las recomendaciones de la Academia Real de Colegios Médicos, adelantadas por el semanario ‘The Observer’ y elevadas al secretario de Salud Andrew Lansley esta misma semana, proponen seguir una estrategia similar a la usada en la última década contra los gigantes del tabaco”.

“Los doctores arremeten contra el “marketing irresponsable” y el fracaso de las “medidas voluntarias” de la industria de la alimentación para reducir las porciones y las calorías y para informar a los clientes sobre los beneficios de una dieta sana. Según estimaciones de la Academia, el 43% de las mujeres y el 48% de los hombres encajarán en el 2030 en el ‘molde’ de la obesidad y serán más proclives a sufrir ataques al corazón, diabetes y varios tipos de cáncer si persiste la actual tendencia”.

“Vivimos en una ambiente que promueve la obesidad”, denuncia el vicepresidente de la Academia, Terence Stephenson. “El hecho de que Coca-Cola y McDonald’s sean dos de los grandes patrocinadores de los Juegos no ayuda. ¿Cuánta gente se supone que se dejará influir por todo ese dinero que gastarán en promoción?”.

“Los médicos británicos reclaman al Gobierno que siga el camino marcado con las acciones contra las tabaqueras y que la “salud pública por delante de los beneficios privados” a la hora de poner coto a las compañías de ‘fastfood’ y de bebidas refrescantes”.

“Además del veto al patrocinio de las actividades deportivas, proponen la creación de “zonas libres de fastfood” en los alrededores de las escuelas, así como la prohibición de usar personajes famosos como reclamos y la obligación de incluir toda la información visible y detallada sobre las calorías y los contenidos de sal, grasas y azúcar de los productos. Entre otras medidas, consideren que se tenga también en cuenta un impuesto especial para gravar el consumo de ‘fastfood’ y bebidas refrescantes como el que ya funciona en Suecia”.

“Un portavoz de Coca-Cola declaró a ‘Observer’ que sin el patrocinio de su firma y otras similares, “al menos 170 de los 200 comités olímpicos nacionales no podrían enviar a sus atletas a competir”.

“La polémica con los patrocinadores de Londres 2012 se ha extendido a otros ámbitos incluso más notorios, con la campaña contra Dow Chemical (por el desastre de Bhopal en 1984) y contra la petrolera BP, responsable del desastre ecológico en el Golfo de México y patrocinadora de “sostenibilidad” en los Juegos.”

Fuente:
Carlos Fresneda. El Mundo.es “Los médicos no quieren ‘fast food’ en los Juegos” Londres. 19-4-2012.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/04/19/nutricion/1334825294.html

Imagen:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a7/Olympic_flag.svg/300px-Olympic_flag.svg.png

Última revisión: 22-08-18