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La lucha contra los refrescos azucarados ha comenzado en México.

senal de precaucionbebidas azucaradas

– Marina Muñoz Cervera –

En México, las organizaciones que forman parte de la ONG Alianza por la Salud Alimentaria, han lanzado una campaña contra el consumo de refrescos.

La noticia publicada por El Comercio.com Mundo el jueves, 22 de noviembre de 2012, nos cuenta que la oficina principal regional de la FAO valora la cruzada iniciada por la mencionada ONG (1).

Con el título Para enfrentar la diabetes y sus riesgos lanzamos campaña contra el consumo de refrescos, la Web de Alianza por la Salud Alimentaria publica un artículo en el que se pueden ver fotografías de la campaña, así como un video que recoge testimonios de personas enfermas de diabetes que están, hoy día sufriendo sus mutilantes consecuencias y lleva por título: “Primero la obesidad después la diabetes” (2).

En México la diabetes se ha convertido en una de las principales causas de amputaciones y ceguera entre la población económicamente activa y es la principal causa de muerte.

El mexicano consume un promedio de 163 litros de refrescos al año, casi medio litro al día, una cantidad suficiente para aumentar su riesgo de sobrepeso y obesidad en un 60% y el de diabetes en un 25%; le sigue el estadounidense con 113 litros.

México se ha convertido en el país más consumidor de refrescos azucarados del mundo, al tiempo que tiene uno de los índices más elevados de sobrepeso, obesidad, diabetes y muerte por diabetes a escala internacional.

Alianza por la Salud Alimentaria espera que esta campaña sirva a la población como reflexión de la enfermedad y sus consecuencias, centrándose en una de las principales causas de diabetes: el alto consumo de refrescos. Está demandando a través de esta campaña, lo siguiente (2):

La regulación de la publicidad de refrescos y comida chatarra.

– El desarrollo de etiquetados que realmente orienten a los consumidores y les adviertan de los riesgos que representan el consumo regular de productos como los refrescos.

– El establecimiento de un impuesto a los refrescos para destinar esos recursos a la introducción de agua potable en escuelas y espacios públicos, así como para atender las consecuencias de la diabetes que no son cubiertas por el seguro popular, como es el caso de la diálisis.

Enlaces relacionados:

El consumo de bebidas azucaradas tiene serios riesgos.
La batalla contra el azúcar continúa en Europa
Exigen medidas frente a la obesidad, sobrepeso y diabetes al Gobierno de México.

Fuentes:

(1) “FAO valora campaña de México contra las gaseosas” El Comercio.com Mundo. Santiago de Chile, ANSA, jueves 22-11-2012.
http://www.elcomercio.com/mundo/Mexico-alimentacion-obesidad-gaseosas_0_815318604.html
(2) “Para enfrentar la diabetes y sus riesgos lanzamos campaña contra el consumo de refrescos” 20 de noviembre de 2012. Alianza por la Salud Alimentaria.
http://alianzasalud.org.mx/2012/11/para-enfrentar-la-diabetes-y-sus-riesgos-lanzamos-campana-contra-el-consumo-de-refrescos/

Imágenes:


Desórdenes de la conducta alimentaria: Actual perspectiva en España.

trastornos de la conducta alimentaria

– Marina Muñoz Cervera –

Los tiempos cambian y con ellos, nuestras necesidades y nuestros comportamientos frente a la alimentación. En algunas ocasiones estos comportamientos están modulados por una combinación de factores psicológicos, biológicos y sociales que crean confusión en la persona y la llevan a tener una imagen distorsionada de sí misma (1).

En la Web 20 minutos.es (2) han publicado, con fecha 21 de noviembre de 2011, la noticia de la publicación de un libro que nos habla de forma amplia y científica sobre estas desviaciones de la conducta alimentaria normal. El libro titulado “Controversias sobre los trastornos alimentarios” surge de un convenio de colaboración entre el Instituto Tomás Pascual Sanz y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios, como expresa uno de sus muchos autores, Ricardo Martí Fluxá, en el Prólogo del mismo. También refiere que en esta obra se recoge el contenido del Seminario que se organizó en el mes de Octubre de 2011 en las instalaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Europa (CSIC) que llevaba por título: “Controversias sobre los trastornos alimentarios. Jornadas de actualización y debate”. En este foro debate entre profesionales, pacientes y familiares se ofreció una información rigurosa, veraz y actualizada de los trastornos de conducta alimentaria en España (1).

En este interesante libro, que se puede leer con la tranquilidad de que la información que nos están ofreciendo es el fruto de una labor exhaustiva, describen la Vigorexia y otros trastornos de la imagen como un término que surge como un tópico, a medio camino entre una moda patologizante (más debida a una necesidad mediática que científica y carente de una buena base científica) que intenta categorizar como entidades patológicas de pleno derecho a conductas que no lo son, y los síndromes bien establecidos (3).

Según nos explican el término “Vigorexia” describe a aquellas personas con un intenso miedo a parecer débiles y pequeñas. En el año 1993 Pope y col. describieron un trastorno relacionado con la imagen corporal mientras estudiaban los efectos secundarios de los anabolizantes en un grupo de culturistas; el miedo a parecer enclenques, pequeños y débiles les llevaba a pasar muchas horas en el gimnasio con la intención de modificar su estructura corporal, y a que, en muchas ocasiones, utilizaran hormonas anabolizantes. Tenían una distorsión de la percepción de su propia imagen corporal fuertemente motivada por el miedo a parecer débiles. El grupo de Pope utilizó el término de Anorexia Inversa para categorizar este síndrome, sin embargo este nombre fue descartado por sus propios autores y prefirieron llamarlo “Complejo de Adonis”; más adelante optaron por denominarlo como “Trastorno Dismórfico muscular”, un subtipo de trastorno dismórfico (3).

El trastorno dismórfico decribe la obsesión hacia algún aspecto de la apariencia física, que desde el punto de vista de los demás es normal y esta “fealdad imaginada” condiciona de forma marcada la vida de la persona afectada (3).

En el libro describen también otros trastornos de la conducta alimentaria, distintos a la anorexia y bulimia, como un grupo de desórdenes subdiagnósticados que para el individuo y la sociedad pasan inadvertidos (4), y son:

Ortorexia: Descrita por un médico Norteamericano, Steve Bratman como “Apetencia por lo correcto”, se define como una verdadera obsesión por la comida sana, hasta niveles que se deben considerar patológicos. Este término no se ha reconocido de forma oficial en los manuales terapéuticos de trastornos mentales, pero si parece estar confirmado que tras la obsesión por un menú escrupulosamente sano subyace con muchísima frecuencia un trastorno psíquico. La obsesión viene dada por la búsqueda de una mejor salud aunque el resultado sea el opuesto. A diferencia de la anorexia o la bulimia, la preocupación gira en torno a la calidad de la comida, no en torno a la cantidad. El problema surge porque no siempre la información que se obtiene sobre la alimentación es veraz y contrastada y estas personas tienden a suprimir alimentos y a sustituirlos por otros sin los conocimiento suficientes para obtener un grado de nutrición satisfactorio. Los criterios diagnósticos son:

a) Dedicar más de tres horas diarias a su dieta y cuando viajan llevar un equipo de supervivencia para solucionar su problema.

b) Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos, disminuyendo psicológicamente su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.

c) Sentimiento de culpabilidad cuando no cumple sus convicciones dietéticas.

d) Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.

e) Aislamiento social debido a su alimentación,

– Potomanía: Es un deseo frecuente de beber gran cantidad de agua de forma compulsiva con agradable sensación de placer. Se denomina también Polidipsia psicógena. Más de cuatro litros al día nos puede llevar una hiperhidratación con serias consecuencias, sobre todo si se beben en un corto período de tiempo. En ocasiones se asocia con anorexia por la sensación plenitud que provoca el agua.

– Drunkurexia o ebriorexia: Este término fue acuñado por el New York Times para expresar la tendencia que tiene algunas personas jóvenes por estar delgadas y a la vez tienen una gran apetencia por el alcohol cuando salen de juerga; para equilibrar la gran cantidad calorías del alcohol, restringen sus alimentos en algunas ocasiones de forma drástica.

– Diabulimia: El término trata de definir un desorden de conducta que ocurre en personas que han sido diagnosticadas desde hace poco tiempo de Diabetes tipo 1. Reducen su dosis de insulina con la intención de bajar de peso porque el organismo al no disponer de insulina no aprovecha todos los azúcares y en consecuencia se pierde peso.

Flexitarianismo: La palabra, de procedencia inglesa, es la unión de “flexible y vegetariano”. Son personas que basan su alimentación en una dieta vegetariana, pero de forma ocasional y por diferentes razones, consumen algunos productos de origen animal. El problema es la frecuencia y la cantidad de productos animales que consumen, suele ser muy escasa y esporádica.

– Sadorexia: Se llama también “Dieta del Dolor” y se puede considerar como un trastorno alimentario de segunda generación que procede de los comportamientos anoréxicos y bulímicos combinados con una maltrato corporal y métodos de adelgazamiento masoquistas. Se emplea para llegar a una delgadez extrema. Es el grado más extremo de la anorexia.

– Síndrome del comedor nocturno: Se conoce también como “Night Eating Disorder” y se caracteriza por la ingesta de más del 25% de calorías que hay que ingerir a diario, durante la noche; falta de sueño de al menos media hora y anorexia matutina con poca o nula ingesta de alimentos en el desayuno. Se duda si es trastorno alimentario o simple modificación pasajera de los ritmos circadianos.

– Vigorexia: La hemos visto anteriormente, no obstante, también está incluida en el apartado de trastornos de conducta alimentaria con las siguientes características:

a) Mirarse constantemente en el espejo
b) Sentirse delgado aunque no lo esté.
c) Emplear más de 6 horas al día en hacer ejercicio para incrementar su musculatura.
d) Pesarse varias veces al día
e) Compararse con otros en el gimnasio
f) Necesidad compulsiva de realizar pesas para aumentar el tamaño muscular.
g) Tomar dietas ricas en proteínas e hidratos de carbono y pobres en grasas.
h) Abandonar las obligaciones y actividades de su vida normal.
i) Ser narcisista y vivir solo para su cuerpo
j) Actuar con inseguridad y retraimiento social.

– Permarexia: La persona piensa que todo lo que come engorde y ello le lleva a probar diferentes dietas, la mayoría poco saludables y desequilibradas y dentro la categoría de “dietas milagro”.

– Bulimarexia: Es un proceso que combina situaciones de hiperactividad y negaciones a comer típicas de la anorexia con atracones y purgas cásicas en la bulimia.

– Síndrome del descontrol alimentario: Es una forma incompleta de bulimia, en la que no se cumplen todos los criterios. Son atracones pero sin conductas compensatorias o purgativas y con menos alteración perceptiva del cuerpo.

Trastornos de la conducta alimentaría no especificados:

Manorexia: Es la anorexia referida a los hombres que tienen pánico a engordar y se ven gordos y poco favorecidos.

– Pregorexia: Aparece en mujeres embarazadas que durante este período les da pánico engordar y realizan dietas. Es muy peligroso para la madre y el hijo.

Otros trastornos no alimentarios:

Son algunos trastornos en cuyo desarrolllo aparece la alimentación.

– Laborópatas: Personas que no viven más que para su trabajo, tienen una alimentación deficitaria ya que desprecian o ignoran los alimentos, que solo utilizan para subsistir.

– Ciberdependientes: Comen mal y en general no demasiado, pero además tienden a abusar de la comida rápida.

– Tanorexia: El culto al bronceado lleva a sus adeptos a ingerir un exceso de alimentos ricos en betacarotenos productores de vitamina A para facilitar el bronceamiento de la piel (4).

Como vemos estos autores han recorrido todas aquellas conductas que no pueden ser consideradas normales porque subyace en ellas algún tipo de problema psicológico.

El autor de este capítulo, Antonio Villamarino, expresa al final del mismo la necesidad de desterrar de nuestro mundo la frase ya tan manida, pero real, de encontrarnos en la era de la bulimia de información y la anorexia del conocimiento (4).

Solo os he descrito una pequeña parte de esta interesante publicación  que está disponible en internet, en archivo pdf, a través del  enlace siguiente:

“Controversias sobre los trastornos alimentarios”

La aceptación de información sobre alimentación y nutrición, poco contrastada, como veraz, es un arma de doble filo que puede llevarnos a serios desequilibrios alimentarios. Es necesario recurrir a fuentes bien informadas, a artículos muy refrendados bibliográficamente y a un especialista en alimentación y nutrición cuando notemos algún desorden. No debemos conformarnos con leer la prensa mediática o escuchar la opinión de nuestros vecinos, pues es una información insuficiente, aunque medie una estupenda buena voluntad; en cualquier caso no deja de ser una visión subjetiva y pienso que en este tema la objetividad es necesaria.

Enlaces relacionados:

La bulimia, anorexia y el trastorno del atracón pueden darse en mujeres de cualquier edad.
“Trastorno del atracón”: Un trastorno de la conducta alimentaria.
Obesidad y anorexia nerviosa: los extremos se tocan.

Fuentes:

(1) Ricardo Martí Fluxá “Prólogo”. Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf
(2) “Aumentan los trastornos alimentarios: más allá de la anorexia y la bulimia” EFE 21-11-2012 . 20 minutos.es
http://www.20minutos.es/noticia/1654064/0/trastornos-alimentacion/raros/diversos/
(3) Dr. Antoni Grau Tauriño. “Vigorexia y otros trastornos de la imagen”. Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf
(4) Antonio Villamarino Marín. “Trastornos de la conducta alimentaria. No todo es anorexia y bulimia.” Controversias sobre los trastornos alimentarios. Fundación Tomás Pascual Sanz y Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios. IMC.Madrid. 2012.
http://www.institutotomaspascual.es/publicacionesactividad/publi/Libro_Controversias_Trastornos_Alimentarios.pdf

Imagen: http://depsicologia.com/wp-content/uploads/apple-516_79849a_thumb.jpg

La alimentación y el cáncer.

verduras y frutas

comer para vencer al cancer

– Marina Muñoz Cervera –

La especialista, Paula Jiménez Fonseca, oncóloga del Hospital Universitario Central de Asturias, afirma que “dos de tres cánceres están producidos por factores ambientales, primero por el tabaco y segundo por la alimentación”, en un artículo publicado en la Web Finanzas.com

Es autora de varios libros y el más reciente, “Comer para vencer al cáncer”, fue publicado en abril en colaboración con la química Belén Álvarez Álvarez y va por la cuarta edición. Las recaudaciones obtenidas con la venta del libro están destinadas a la lucha contra el cáncer.

Paula Jiménez advierte de la necesidad de ser prudente a la hora de hablar del cáncer y la alimentación. Ella subraya la necesidad de seguir un estilo de vida saludable (deporte y dieta) pues con ello se pueden prevenir además otro tipo de enfermedades como las cardiovasculares y la diabetes.

Asegura que la alimentación sana no es cara y pone como ejemplo un macronutriente como el agua, así como las frutas y verduras, que son asequibles, muy saludables y una gran cantidad de propiedades antitumorales.

Podéis leer la noticia completa a través del siguiente enlace: Oncóloga dice que comer sano “no es caro” y ayuda a prevenir el cáncer

En el mes de abril del año 2003, la FAO y la OMS presentaron un informe realizado por investigadores independientes, titulado “Dieta, nutrición y enfermedades crónicas” que fue el resultado de más de dos años de consultas conjuntas de ambos Organismos. Este informe de expertos examina las enfermedades cardiovasculares, varios tipos de cáncer, diabetes, obesidad, osteoporosis y las enfermedades dentales. Concluye que la dieta con pocas grasas saturadas, azúcares y sal y abundantes frutas, verduras y hortalizas, combinada con una actividad física regular, tendrá un gran impacto en la lucha contra esta elevada carga de mortalidad y morbilidad (2).

Este Informe Técnico nº 916, está disponible en Internet, en PDF, en la siguiente dirección:
http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_916_spa.pdf

Podéis acceder a través del siguiente enlace:

Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas (3).

Fuentes:

(1) Noticias EFE 20-11-12
http://www.finanzas.com/noticias/empresas/20121120/oncologa-dice-comer-sano-1627951.html
(2) Organización Mundial de la Salud (OMS). Centro de Prensa. Roma 23 de abril de 2003. “La FAO y la OMS presentan un informe de expertos sobre dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas”
http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2003/pr32/es/index.html
(3) OMS, Serie de Informes Técnicos 916.
http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_916_spa.pdf

Imágenes: http://image.casadellibro.com/libros/0/comer-para-vencer-al-cancer-9788484596714.jpg

Cultura nutricional para niños españoles en la escuela.

escuela de niños

– Marina Muñoz Cervera-

“Concienciar a los más pequeños de que su salud es importante” refiere una noticia publicada, hoy 28 de septiembre de 2012, en la Revista Jano, cuyo enlace os dejo a continuación: Valentín Fuster se vuelca en promover una cultura nutricional en la escuela para prevenir la obesidad

Valentín Fuster es Director General del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y recién elegido presidente del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad; la principal línea de este Observatorio consistirá en concienciar a los más pequeños de la importancia de adoptar hábitos saludables. Este experto aseguró que promocionar la salud entre los más pequeños y, especialmente, entre aquellos con edades comprendidas entre los 4 y 6 años, es “una de las mejores maneras” de prevenir la obesidad.

Me parece importante esta noticia porque si la educación alimentaria y nutricional comenzara realmente en el colegio o escuela, la formación adquirida sería la mejor base para un adecuado mantenimiento de la salud.

Y para concluir esta entrada, quiero mandaros un saludo a todos los lectores de esta Web, con mi agradecimiento por vuestro apoyo y, sin más,  retomamos de nuevo el camino que he tenido que dejar por un tiempo.

Fuente: JANO. Medicina y humanidades. 28 Septiembre 2012 11:26. Valentín Fuster se vuelca en promover una cultura nutricional en la escuela para prevenir la obesidad.

Imagen: http://www.coruna.es/ImagenDinamica/1278192932065_MTQsNS5qcGc=_640x480_100Q.jpeg
http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/valentin/fuster/vuelca/promover/cultura/nutricional/escuela/prevenir/obesidad/_f-11+iditem-18093+idtabla-1

¿Qué es el Ambiente Obesogénico?

familia obesa

– Marina Muñoz Cervera –

Durante años se ha considerado a la obesidad como un problema estético.

Últimamente estos enfoques del problema están siendo cambiados. Hoy sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica como puede serlo la diabetes, la hipertensión arterial o la dislipemia, por lo que su tratamiento además de difícil, debe ser prolongado y mantenido.

“No hay alimentos malos ni buenos, sino una dieta bien o mal equilibrada” “Una alimentación saludable es compatible con el placer y la dimensión social que la comida tiene en nuestra cultura” (Estrategia NAOS) (*)

La industrialización y sus consecuencias económicas han conducido a un estilo de vida  más urbanizado y sedentario. Esto junto con el fácil acceso a los alimentos ha contribuido a lo que se ha denominado “Ambiente Obesogénico” porque podría haber causado un subgrupo de población, que es genéticamente más susceptible a la ganancia de peso y a llegar a ser excesivamente obesos. Una teoría para explicar este fenómeno es la hipótesis de los genes ahorradores, mediante la cual los genes que predisponen a la obesidad habrían tenido una ventaja selectiva en poblaciones en poblaciones que frecuentemente están sometidas a épocas de hambruna. De modo que aquellos individuos que poseen estos genes ahorradores, en el habitual “ambiente obesogénico” tendrían una mayor susceptibilidad a desarrollar obesidad extrema. (1)

Se describe la existencia de un “Macroambiente obesogénico” y  de “Microambientes obesógenicos”, dentro de los cuales, el grupo más vulnerable está conformado por los niños y adolescentes. Por la gran dimensión del tema, lo voy a tratar de un modo esquemático para que veáis cuáles son los conceptos fundamentales de este interesante aspecto de la enfermedad.

Macroambiente “Obesogénico o tóxico”

Los patrones dominantes de desarrollo socioeconómico, la imparable urbanización, la progresiva globalización de los mercados, el control creciente de la producción alimentaria y su distribución por las transnacionales, el aumento imparable de la disponibilidad de alimentos y bebidas manufacturadas, la mecanización progresiva del trabajo, del transporte, la comunicación y el conocimiento, como la televisión, los videojuegos, DVDs, ordenadores, móviles, etc. han tenido una decisiva influencia en los cambios en estructuras, actitudes, creencias, percepciones y valores en la sociedad y la familia y en la homogeneización y aceptación sin resistencia de nuevos hábitos y modelos de vida obesogénicos.

La epidemia de la obesidad es el resultado de crear y expander, permanentemente, los ambiente obesogénicos politicolegislativos y socioculturales, físicos y económicos. La epidemia de la obesidad tendría su epicentro en Estados Unidos y sería un subproducto de la cultura occidental.

La exposición a este macroambiente se establece en la generación actual desde el mismo momento de la fecundación y continuará previsiblemente a lo largo de toda la vida, por lo que para los nacidos a partir del año 2000 las expectativas de salud, calidad y esperanza de vida pueden ser por primera vez en mucho tiempo, peores que las de la generación anterior.

Macroambiente alimentario obesogénico en niños y adolescentes:

La alimentación obesogénica se caracteriza por una amplísima disponibilidad de alimentos y bebidas, en su mayoría manufacturados, con alto contenido energético, ricos en grasa saturada y trans, azúcares refinados y baja calidad nutricional, en raciones cada vez más grandes, altamente palatables, poco saciables, de fácil preparación culinaria y consumo y relativamente económicas.

Me refiero solamente al macroambiente alimentario, pero existen otros que predisponen al sedentarismo, inactividad física, etc. que también contribuyen al problema.

Microambiente obesogénico

El hogar y la escuela son los microambientes naturales de los niños y adolescentes; en ellos transcurre la mayor la parte de su vida y la influencia que ejercen son determinantes en sus estilos de vida y en su salud.

1.-Microambiente “escenario” obesogénico: la familia y el hogar.

Si la herencia genética juega un papel importante también lo juega la “tradigenética”, es decir, la adopción por los niños de los hábitos obesogénicos, tanto por imitación como por imposición.

¿Cuáles son los hábitos familiares obesogénicos?

La influencia de los padres en los hábitos dietéticos de los hijos, no se restringe  a un determinado grupo de alimentos y nutrientes, sino que abarca toda la dieta. El control de los padres sobre la alimentación de sus hijos tiene efecto a largo plazo.

En las familias obesas se evidencia una mayor preferencia y, en consecuencia, consumo de alimentos grasos y azucarados con relación a las familias con peso normal. Un problema adicional al riesgo nutricional en hijos de padres con sobrepeso u obesidad, es el de la deficiente percepción por éstos, del sobrepeso u obesidad en sus hijos; se les considera, fuertes, corpulentos, sólidos. Por tanto, la obesidad en la familia constituye una barrera limitante para la identificación correcta del peso de sus hijos y para establecer las estrategias adecuadas de prevención.

2.- Microambiente “escenario” obesogénico: La escuela.

La escuela y su entorno se convierten, en muchos casos en un área de riesgo obesogénico. Normalmente hay pocas oportunidades para el juego y el deporte que no sean competitivos y a ello se suma el sedentarismo en los recreos, coincidente con un consumo frecuente de snaks, comida rápida y bebidas. Las tiendas de chuchería, las cafeterías y las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas de las escuelas favorecen el consumo de alimentos y bebidas energéticas de baja calidad nutricional. (2)

(*) La Estrategia NAOS, “Estrategia Nacional de nutrición, actividad física y prevención de la obesidad” fue establecida en el año 2004 por el Ministerio de Salud y Consumo de España.

Fuentes:

(1) M. Serrano Ríos. Genética de la Obesidad. Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. Estrategia NAOS. Editorial Médica Panamericana, S.A. Madrid 2006.
(2) R. Tojo, R. Leis. La obesidad en la infancia y adolescencia. Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. Estrategia NAOS. Editorial Médica Panamericana, S.A. Madrid 2006.

Imagen: http://zanahoria.blogdiario.com/img/obesidad.jpg

Última revisión: 25-09-18

Recomendaciones para la alimentación de invierno.

sopa de fideos

– Marina Muñoz Cervera –

Nuestra alimentación debe adaptarse a los cambios del clima.

Acabo de leer una noticia que me ha enternecido por varias causas, por un lado, porque procede de un Diario del pequeño Municipio de San Nicolás, de la Provincia de Buenos Aires (Argentina), llamado El Informante; por otro, porque el Profesor Doctor, que escribe la noticia, intenta ayudar a los pobladores, dándoles recomendaciones para que su nutrición no sufra perjuicios en invierno; y sobre todo, porque me parece una hermosa y humana iniciativa para ayudar en el mantenimiento de la salud, cuando el clima cambia.

En el Sur del Meridiano, estamos en invierno y, en los días de frío, varían las rutinas alimentarias, adquiridas a lo largo del año.

El Prof. Dr. Alberto Cormillot, da unas recomendaciones para seguir en este tiempo, con la intención de que nuestro organismo no sufra las inclemencias del tiempo ni los cambios de costumbres.

Yo vivo en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y por ello sé lo que estar aterida de frío después de tener habituado el organismo a un clima cálido; cuesta esfuerzo moverse hasta para hacer la comida y con cualquier cosa nos conformamos. El contenido de sus recomendaciones me parece perfecto, y lo único que podría añadir, es que aunque no apetezca beber agua pura, los caldos, refrescos y claciones no la pueden sustituir, y dentro de los dos litros mínimos que el Doctor recomienda, debería estar presente.

La noticia dice así:

Diario el Informante, 16 de junio de 2012, 8:17, San Nicolás, Buenos Aires, Argentina.

Los sí y no en las comidas de invierno

“En los días fríos, naturalmente tendemos a modificar nuestra alimentación para afrontar las temperaturas bajas y otras inclemencias del tiempo. Deseamos tomar líquidos calientes, elegimos cocinar guisos, preferimos sopa en vez de ensalada y nos tientan cosas como los alfajores y chocolates”.

“Pero, ¿estamos llevando adelante un balance de energía?, ¿gastamos las calorías extra que consumimos para que no se transformen en rollitos y se hagan evidentes en primavera?, ¿incorporamos suficientes y apropiados nutrientes?”

“Si bien el aporte calórico que necesita cada persona depende de características como la edad, la estatura y la actividad física, entre otras, en general se calcula que las calorías diarias tienen que distribuirse de la siguiente forma: del 10 al 15% deben venir de proteínas; entre un 55 a 60% de hidratos de carbono; y un 25 ó 30% de grasas”.

Los hábitos que no convienen

Amparados en que hace frío, muchas veces nos relajamos y tendemos a aumentar las porciones o incorporar comidas muy calóricas o ricas en grasa.

Por ejemplo:

– Sustituimos las colaciones de frutas por alfajores, chocolates o papas fritas, con el consiguiente aporte de calorías y grasas.

– Suspendemos las ensaladas frías con la idea de que son propias del verano, cuando las vitaminas de las verduras y hortalizas crudas son necesarias durante todo el año.

– Incorporamos sopas deshidratadas, instantáneas o con el agregado de crema. Así, aumentamos el consumo de sodio y grasas.

– Hacemos salsas, guisos o estofados a los cuales nos permitimos agregarles crema, chorizo o carnes grasas.

– ¡Nos tentamos con hacer tortas fritas!

– Servimos porciones más generosas a adultos y niños.

Los hábitos que sí convienen

– Mantené el consumo de líquidos (unos 2 litros diarios). Podés beber infusiones, mate o comer gelatinas para alcanzarlo.

– Comé frutas cítricas y tomá jugos cítricos exprimidos. Consumilos no más de 15 minutos después de obtenerlos para aprovechar todas sus propiedades vitamínicas.

– Aumentá el consumo de vitamina A, que ayuda a proteger la piel y los labios del frío. Consumí leche, yogur, queso portsalut, carnes desgrasadas, huevo, verduras de hoja (acelga, espinaca, endibia, berro), zanahoria y calabaza.

– Elegí cortes magros de carne y preparalas con muy poco aceite.

– La escasez de luz solar disminuye la incorporación de vitamina D. La posible falta la podés prevenir con el consumo de pescados como atún o salmón, y lácteos enriquecidos.

– Si las ensaladas “te dan frío”, consumí hortalizas calientes. Podés prepararlas hervidas, al horno, al vapor, grilladas o en sopas.

– Serví porciones moderadas; recordá que la fruta también es parte de la comida.

– No abuses de chocolates, alfajores, turrones. En cambio, incorporá frutas secas (almendra, nuez, avellana) y deshidratadas (duraznos, peras, higos, pasas de uva), ya que aportan fibra y nutrientes.

– Serví la cena temprano, para darle tiempo al organismo –que en invierno funciona con más lentitud- a hacer la digestión antes de irse a dormir.

– Si tenés que tomar antibióticos a causa de alguna infección respiratoria, ayudá a restituir la flora bacteriana (microorganismos benéficos que viven en el intestino) con yogur y fruta fresca.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

Fuente:
Prof. Dr. Alberto Cormillot. “Los sí y no en las comidas de invierno” Diario el Informante.
http://www.diarioelinformante.com.ar/notamaster.php?id=22033

Última revisión: 19-09-18

¿Porqué comemos lo que comemos?

familia comiendo

– Marina Muñoz Cervera –

La acción de comer no es solo una necesidad.

La investigación científica  presenta cada vez un mayor interés  por el estado de salud de la población y por el comportamiento alimentario. Los desórdenes en la alimentación están relacionados con numerosas patologías de elevada prevalencia en las sociedades industrializadas, y se les considera uno de los mayores problemas  de la sociedad moderna.

Factores que influyen en la conducta alimentaria.

Comer no sólo es un hecho meramente fisiológico cuya finalidad es cubrir los requerimientos nutricionales y asegurar la supervivencia del individuo. La conducta alimentaria forma parte del conjunto de factores culturales, sociales, psicológicos, religioso, económicos y geográficos que integran un determinado grupo social.

Estos factores están íntimamente asociados  a situaciones, condiciones y circunstancias que marcan un determinado ambiente, un estilo de vida que proporciona al individuo una entidad que favorecerá su integración o inadaptación al grupo.

La respuesta a la pregunta del título de esta entrada, a grandes rasgos, sería:

– Comemos porque tenemos hambre.
– Comemos porque nos atrae el alimento.
– Comemos para sentirnos bien emocionalmente.
– Porque nos gusta comer con la familia o los amigos.
– Comemos (o no comemos) para sentirnos realizados.
– Comemos lo que comemos porque es la costumbre de nuestra comunidad.

Cada uno de estos puntos descritos, es muy profundo y extenso de analizar, por ello, simplemente, los enumero, sin que por ello, resulten simples ni faltos de importancia. Me parece interesante poder identificar, en uno mismo, los motivos que nos conducen a ingerir alimento, en ocasiones, de forma desmesurada.

Fuente:  F. Rodriguez-Santos, R. Castillo Rabaneda y C. Gómez-Candela. “Variables relacionadas con la alimentación y nutrición: psicológicas, biológicas y socioculturales.” Psicología y nutrición. Elsevier-España. Barcelona 2008.

Ultima revisión: 11-09-18

“Trastorno del atracón”: Un trastorno de la conducta alimentaria.

mujer atracandose

– Marina Muñoz Cervera –

Los criterios de diagnóstico del Trastorno del Atracón.

En general, cuando hacemos alusión a los trastornos de la conducta alimentaria, solemos pensar en anorexia o bulimia nerviosas.

Sin embargo, hay un tercer tipo, conocido como Comedor compulsivo o Trastorno del Atracón, que manifiesta síntomas comunes con la bulimia nerviosa, y es un trastorno independiente, a pesar de que puede aparecer durante el curso de los trastornos mencionados.

El Trastorno del Atracón en el DSM IV.

El DMS IV (APA 2001) clasifica los trastornos de la conducta alimentaria de la siguiente forma:

F. 50.0-Anorexia nerviosa (307.1):

F.50.2-Bulimia nerviosa (307.51):

F.50.9-Trastorno de la conducta alimentaria no especificado (307.50):

Casos parciales atípicos de Anorexia Nerviosa

Casos parciales atípicos de Bulimia Nerviosa

Trastorno por atracón (compulsivo)(1)

De forma muy sintética, este trastorno se describe en la literatura, con las siguientes características:

1.- Presencia de atracones recurrentes que tienen lugar, como promedio, al menos dos veces por semana durante un periodo de 6 meses y que originan un profundo malestar al recordarlos.

2.- Los episodios de atracón se asocian a 3 o más de los siguiente síntomas:

– Ingesta mucho más rápido de lo normal.
– Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
– Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
– Comer a solas para esconder su voracidad.
– Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o culpabilidad después del atracón (2).

El trastorno del Atracón en el DMS V.

En el año 2013, la publicación del DMS V ha dado mayor entidad a este trastorno incluyéndolo en los trastornos nutricionales y de la conducta alimentaria (3).

Los criterios para su diagnóstico son parecidos a las expuestos en el DSM IV.

Criterios diagnósticos:

1.- Episodios recurrentes de atracones. Un episodio se caracteriza por los siguiente:

– Ingestión en un corto periodo de tiempo (por ejemplo 2 horas) de una cantidad de comida que es superior a la que la mayoría de las personas podría consumir en el mismo tiempo y en circunstancias similares.

– Sensación de pérdida de control sobre la ingestión durante el episodio.

2.- Los episiodios de atracón se asocian con 3 o más de los siguientes síntomas:

– Ingestión mucho más rápido de los normal.
– Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
– Ingestión de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
– Comer a solas para esconder su voracidad.
– Sentirse a disgusto con uno mismo, depersión o gran culpabilidad después del atracón.
– Profundo malestar al recordar los atracones.
– Los atracones tienen lugar, en términos generales, al menos un día a la semana durante 3 meses.
– El atracón no se asocia con estrategias compensatorias inadecuadas (purgas, ayuno y ejercicio físico excesivo) y no aparece exclusivamente en el transcurso de una bulimia o anorexia nerviosa.

Nivel de gravedad del trastorno:

– Leve: 1 a 3 atracones por semana.
– Moderado: 4 a 7 atracones por semana.
– Grave: 8 a 13 atracones por semana.

Criterios de remisión:

– Remisión parcial: Después de que se cumplan los criterios de diagnóstico del trastorno por atracón, los atracones de comida se producen con una frecuencia promedio de menos un episodio por semana durante un periodo de tiempo prolongado.

– Remisión total: Después de que se cumplan los criterios de diagnóstico del trastorno por atracón, ninguno de estos ha ocurrido durante un periodo de tiempo prolongado.

Fuentes:

(1) http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/48513/TESI_Montse_Giner.pdf?sequence=2

(2) C. Gómez-Candela, V. Loria Kohen, R. Castillo Rabaneda y F. Rodriguez Santos. “Trastornos de la conducta alimentaria: anorexia, bulimia, trastorno alimentario no especificado y trastorno por atracón. Pautas de intervención.” Psicología y nutrición. Elsevier-España. Barcelona 2008.

(3) López-Espinoza, Martínez Moreno, López Uriarte. “México obeso: actualidades y perspectivas”. Editorial Universitaria, Universidad de Guadalajara. Primera edición electrónica, 2015.

Imagen:

https://consejonutricion.files.wordpress.com/2012/06/ansiedad-por-comer11.jpg

Última revisión: 09-09-18