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Papel del agua en la seguridad alimentaria.

agua

– Marina Muñoz Cervera –

¿En qué gastamos la mayor parte del agua?

Un recurso tan básico como el agua tiene mucha importancia para una población en constante crecimiento y su seguridad alimentaria.

De un total de 1400 millones de km³ de agua, el 0,03 % son los recursos de agua dulce, es decir, tenemos 45000 km³ para beber, higiene, industria, agricultura. Pero no toda este agua es accesible, solamente de 9000 a 14000 km³ están disponibles a nivel económico para uso humano.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) nos dio el 7 de mayo de 2014, algunos datos básicos sobre el consumo de agua mundial:

– Agricultura: Necesitamos el 70% para los cultivos de alimentos y, en algunos países en desarrollo, el 95%.

Se necesitan 1,5 toneladas de agua para producir 1 kg de cereal cosechado.

– Una persona necesita entre 2 a 4 litros de agua potable al día, sin contar con lo necesario para higiene. Sin embargo, son necesarios 3000 litros para producir los alimentos que una persona consume al día.

El agua puede ser negociable, pero el derecho a la alimentación no lo es. Con estos datos hemos visto que gran parte de agua del planeta se destina a la agricultura, por ello, la gestión del agua agrícola es un aspecto fundamental en seguridad alimentaria.

“En los próximos 35 años se espera que el 70 por ciento del aumento de la producción de cereales proceda de las tierras de regadío. La FAO estima que la producción de alimentos de regadío aumentará un 8 por ciento en 2050, pero la cantidad de agua utilizada por la agricultura se incrementará solamente un 10 por ciento, gracias a las mejoras en las prácticas de riego.

En fin, lo anteriormente expuesto da tranquilidad, porque realmente asombra la cantidad de agua que se necesita para cosechar 1 kg de arroz, por ejemplo, y es un alimento que consumimos, quizás, sin pensar lo que conlleva su producción.

Hemos visto que el agua desempeña un papel fundamental en seguridad alimentaria.

Fuente:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “El agua: el recurso más básico y a la vez el más indispensable”. 7 de mayo de 2014.

http://www.fao.org/zhc/detail-events/es/c/231226/

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¿Qué cambios son necesarios para alimentar al futuro mundo?

imagen creativa

-Marina Muñoz Cervera –

¿Cómo se puede aumentar la disponiblidad de alimentos a nivel mundial.

Con solo cinco pasos se podría duplicar la producción mundial de alimentos, reduciendo, al mismo tiempo,  el impacto medioambiental de las actividades agropecuarios, escribe, Jonathan Foley, en un artículo publicado en la revista National Geographic.

El interesante artículo describe cómo la acción combinada de las cinco siguientes acciones podría aumentar sustancialmente nuestra disponibilidad de alimentos en el presente y en el futuro.

1.- La huella que hemos dejado con la agricultura y la ganadería en el planeta ha causado la pérdida de ecosistemas enteros. Talar los bosques tropicales con fines agropecuarios es una de las acciones más destructivas que existen para el medio ambiente. Por ello, una de los cambios que deben suceder se basa en la congelación de la huella de agricultura.

2.- Aumentar el rendimiento de los campos ya cultivados, usando agricultura de alta tecnología y precisión.

3.- Mejorar el uso de los recursos y conseguir avances en la agricultura convencional y ecológica.

4.- Reducir el uso de los cultivos alimentarios para la fabricación de biocombustibles. Hoy en día, solo el 55% de las calorías se destina a las personas, el resto se utiliza como alimentación del ganado (36%) y en la industria (9%).

5.- Reducir los residuos alimentarios. Casi el 50% de la producción mundial de alimentos se despilfarra en la actualidad.

El autor señala que para ponerlos en práctica sería necesario un cambio fundamental en nuestra forma de pensar. Es el momento de encontrar un equilibrio entre una mayor producción de alimentos y la preservación del planeta.

En ocasiones, tendemos a buscar más, sin fijarnos en el suelo en el que estamos parados. No tenemos otro planeta, que sepamos, y si no cuidamos la “forma de hacer”, pensando en quienes van a vivir, sobre el mismo, en el futuro, pobre será nuestra contribución. No obstante, nunca es tarde para reflexionar sobre el tema y os aseguro que el artículo merece la pena.

Podéis acceder al mismo a través del siguiente enlace:

Cinco pasos para alimentar al mundo

Entradas relacionadas:.
¿Se podría minimizar el desperdicio de alimentos?

Fuente:

Jonathan Foley. “Cinco pasos para alimentar al mundo”. National Geographic. mayo 2014.
http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/ng_magazine/reportajes/9144/cinco_pasos_para_alimentar_mundo.html

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El niño y el mundo.

un niño con el mundo

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Reciclaje.

ecología

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¿Qué es la FAO en el mundo? ¿Cuál es su misión?

espiga de trigo en el planeta tierra

– Marina Muñoz Cervera –

La FAO (Food Agriculture Organization), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura,  es una organización de países, tiene 191 miembros además de la Unión Europea.

Es intergubernamental y los países pagan cuotas de participación para pertenecer a la misma; sus contribuciones varían de acuerdo a la riqueza del país; con estos fondos la FAO realiza actividades en beneficio de sus miembros.

¿Cuál es su misión?

Su misión es alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso regular a alimentos de buena calidad, que les permita llevar una vida activa y saludable.

El mandato de la FAO consiste en mejorar la nutrición, aumentar la actividad agrícola, elevar el nivel de la población rural y contribuir al crecimiento de la economía mundial. Además trabaja para garantizar la inocuidad de los alimentos y para que todos tengan una alimentación equilibrada que ofrezca una nutrición correcta. Se esfuerza para que no se destruya el medio ambiente en las actividades relacionadas con la agricultura y la alimentación.

Fuente: http://www.rlc.fao.org/es/conozca-fao/que-es-fao/

Imagen: http://www.empresate.org/wp-content/uploads/2011/10/FAO.png

Seguridad alimentaria: Tabla-resumen de las valoraciones más importantes del “Index Global” en 105 países del mundo.

mercado de frutas y verduras

– Marina Muñoz Cervera –

Se ha publicado en The Economist  “Economist Intelligence Unit” (1) (2) el Index de Seguridad Alimentaria Global “Global Food Security Index”. Describe las posibilidades y recursos, en el terreno de la seguridad alimentaria, de 105 países del mundo y, entre otros detallados parámetros, han determinado el nivel de Asequibilidad (Cualidad de asequible, (3) DRAE), Disponibilidad y Calidad y seguridad de los alimentos. En este Index se miden los factores de riesgo y los factores que impulsan la seguridad alimentaria. Si queremos conocer cuál es la situación del país en el que vivimos o bien de aquél que vamos a visitar en un viaje, sólo tenemos que buscarlo en el siguiente enlace: Global Food Security Index Desde su página Web podéis descargarlo, de forma gratuita y previo registro, por si os interesa conocer mayor profundidad el interesante estudio. Os aclaro que estas valoraciones no nos indican cuál es el país en el que mejor se come desde el punto de vista nutricional, reflejan cual es la situación respecto de la seguridad alimentaria, es decir, si lo que compramos está a buen precio, si existe variedad de alimentos disponibles y si éstos son buenos y seguros. Vamos a recorrer de nuevo el mundo para conocer cómo está la situación respecto de los tres parámetros que hemos descrito al principio, en cada uno de los 105 países que describe el Index: La fuente de los datos es: Global Food Security Index. The Economist. Economist Intelligence Unit. Sponsored by DUPONT. Global Food Security Index La valoración de los datos es la que sigue: Rango: Es el lugar que cada país ocupa respecto del total de países indexados. Puntuación: 75-100%  Mejor rendimiento; 50-75%  Buen rendimiento; 25-50%  Moderado rendimiento; 0-25%  Necesita una mejora.

País

Rango

Puntuación %

Asequibilidad %

Disponibilidad %

Calidad y seguridad %

USA

1/105

89,5

93,2

87,3

86,6

Dinamarca

2/105

88,1

87,9

89,7

84,2

Noruega

3/105

88

89,1

89,1

82,7

Francia

4/105

86,8

84,4

88,5

88,2

Holanda

5/105

86,7

89,4

85,2

84,3

Austria

6/105

85,6

87,5

84,8

83,2

Suiza

7/105

83,7

91,9

77,4

80,7

Canadá

8/105

83,4

87,9

78,9

84,3

Finlandia

9/105

83,1

86,7

80,2

82

Alemania

10/105

83

86,8

80,7

79,6

Nueva Zelanda

11/105

82,7

83,9

82,1

81,3

Bélgica

12/105

82,2

88,2

76,7

82,3

España

13/105

81,2

83,1

77,6

86

Australia

14/105

81,1

89

72,1

85,8

Portugal

15/105

80,8

78,1

81,2

86,5

Japón

16/105

80,7

83,9

77,8

80,4

Suecia

17/105

80,2

87,9

72,4

82,3

Grecia

18/105

79,7

77,8

80,3

82,9

Italia

19/105

79,1

82,9

73,3

85,3

Reino Unido

20/105

79

84,5

73,1

81,4

Corea del Sur

21/105

77,8

76,2

79,2

77,9

Israel

22/105

77,7

80,6

71,1

88,5

Rep. Checa

23/105

73,5

79,5

66,7

77,6

Polonia

24/105

72,3

74,8

68,8

75,6

Hungría

25/105

70,7

76,8

62,9

77,1

Chile

26/105

68,9

70,8

65,9

72,2

Eslovaquia

27/105

68,8

79,4

59,1

69,1

Arabia Saudí

28/105

68,7

74,8

65,5

62,3

Rusia

29/105

68,3

72,3

62,6

73,9

México

30/105

67,7

65,9

67,6

72,5

Brasil

31/105

67,6

71,2

63,4

69,9

Argentina

32/105

64

64,3

58,7

78,1

Malasia

33/105

63,9

60,6

65,2

68,4

Uruguay

34/105

63,9

63,6

64,6

62,4

Costa Rica

35/105

63,8

58,9

66,5

68,4

Turquía

36/105

63,7

59,6

66,6

66,2

Serbia

37/105

63,2

62,1

63,4

65,5

Rumania

38/105

62,5

61,9

61,4

67,1

China

39/105

62,5

58,1

65,4

65,4

Sudáfrica

40/105

61,7

61,1

63,6

59,7

Venezuela

41/105

61,6

63,9

59,5

61,4

Panamá

42/105

59,7

56,3

61,9

62,2

Belarús

43/105

58,5

60,4

53,9

66,1

Ucrania

44/105

58,4

55,8

58,1

66

Tailandia

45/105

57,9

60,9

55,3

57,5

Bulgaria

46/105

57,6

62,6

50,3

64,8

Botswana

47/105

56,5

54,4

62

46,8

Perú

48/105

53,6

56,6

49,4

57,5

Paraguay

49/105

52,8

52,4

49,8

62,1

Tunisia

50/105

52,7

53,2

48,6

63

Colombia

51/105

52,3

49,3

51,5

61,9

Egipto

52/105

51,6

41,1

59,8

55,3

Kazajstán

53/105

51,1

58,2

39,3

65,8

Jordania

54/105

50,6

53,9

49

47,1

Vietnam

55/105

50,4

42,1

57,8

50,8

El Salvador

56/105

50,3

58,1

45,6

59,2

Ecuador

57/105

50

52,5

44,8

58

Honduras

58/105

50

51,1

46,6

56,5

Marruecos

59/105

49,3

50

47,5

52,6

Guatemala

60/105

48,2

46,8

49,4

48,4

Rep. Dominicana

61/105

48,1

55,2

36,8

61,1

Sri Lanka

62/105

47,4

45,6

49,2

46,8

Filipinas

63/105

47,1

43,5

47,7

54,3

Indonesia

64/105

46,8

42,3

52,6

42

Bolivia

65/105

45,2

48,7

40

50,7

India

66/105

45

38,4

51.3

44,2

Azerbaiyán

67/105

44,4

42,8

46,8

41,4

Ghana

68/105

43,1

37,1

49,4

40,5

Nicaragua

69/105

42,7

44

38,8

50

Siria

70/105

42

36,5

44,9

47,9

Uganda

71/105

41,9

39

42,5

47,2

Uzbekistán

72/105

40,8

31,3

46,9

47,5

Argelia

73/105

40,5

39,1

39,1

47,6

Camerún

74/105

38,6

34

41,5

42,4

Pakistán

75/105

38,5

32,9

37,4

55,5

Costa de Marfil

76/105

38

36,3

44,8

23,7

Kenia

77/105

37,6

34,8

41,7

33,4

Birmania

78/105

37,2

35,2

35,1

48,3

Nepal

79/105

35,2

22,6

43,8

42,6

Nigeria

80/105

34,8

15,4

51,5

37,2

Bangladesh

81/105

34,6

33

37,6

30,4

Rep. De Benin

82/105

34,1

21,7

44,3

37,1

Yemen

83/105

33,3

31,9

33,3

36,7

Tayikistán

84/105

32,3

34

27,7

40,9

Rep. De Mali

85/105

31,6

22,1

43

23,8

Guinea

86/105

31,3

23,5

36,7

35,7

Angola

87/105

30,5

29,1

32,8

27,3

Burkina Faso

88/105

30,2

23,4

32,9

40

Camboya

89/105

30

26,7

33,4

28,8

Ruanda

90/105

29,8

22

33,4

39,2

Rep. De Niger

91/105

29,2

26,5

26,2

44,5

Mozambique

92/105

29,2

22,9

37,1

23,2

Senegal

93/105

28,8

24,4

29,2

39,2

Sierra Leona

94/105

28,7

22

32,2

35,5

Zambia

95/105

28,5

21,6

34,8

28,2

Sudán

96/105

27,6

20,2

29,6

40,9

Rep. Togolesa

97/105

27,5

18,8

38,4

19,5

Malawi

98/105

27,3

16,6

36,2

29,7

Tanzania

99/105

26,8

20,8

30,3

32

Etiopía

100/105

26,4

23,9

31,8

17,7

Madagascar

101/105

26,3

16,8

35,8

24

Haiti

102/105

24,5

23,4

23,4

29,9

Burundi

103/105

22,9

16,5

26,2

29,8

Rep. del Chad

104/105

20,2

10,5

23,9

34,3

Congo

105/105

18,4

13

24,2

15,9

  Fuentes: (1) http://foodsecurityindex.eiu.com/ (2) http://elcomercio.pe/gastronomia/1439915/noticia-alimentacion-peru-calidad-estudio-global-nos-lo-cuenta (3) http://lema.rae.es/drae/?val=asequibilidad Imagen: http://3.bp.blogspot.com/-lKEPZwG9fwg/TV24SKwW65I/AAAAAAAAAA4/z5b9egrJk3o/s1600/mercado+popular.jpg

La importancia de la alimentación en la evolución humana.

mapa del mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Las circunstancias y los ecosistemas por los que ha pasado nuestra especie, han ido determinando la historia de la humanidad. Parece obvio pensar que la alimentación ha sido determinante en todo ello, sin embargo, en el desarrollado mundo actual, a veces olvidamos qué repercusiones tuvieron los cambios alimentarios en la continua evolución de los seres humanos. Vamos a mirar un poco al pasado, quizás para seguir caminando hacia el futuro con mayor base de conocimiento. Me he basado para escribir este texto en un interesantísimo artículo de la revista Investigación y Ciencia, cuyos datos menciono en la fuente, al final de esta entrada.

Las características que diferencian a los seres humanos del resto de los primates se debieron, en buena parte a la selección natural.

El interés científico en la evolución de los requerimientos nutritivos de nuestra especie cuenta con una larga tradición. Pero la investigación se intensificó a raíz de una publicación, en 1985, del artículo “Nutrición Paleolítica” en New England Journal of Medicine, firmado por S. Boyd Eaton, y Melvin J. Konner, de la Universidad de Emory. Sostenían que la difusión en las sociedades modernas de muchas enfermedades crónicas (obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y diabetes) se debía al alejamiento  de nuestra alimentación del tipo de dieta que había evolucionado  para una población de cazadores-recolectores prehistóricos, como mencionábamos al principio de este texto.

En los 18 años transcurridos desde este estudio pionero, hemos avanzado mucho en el conocimiento de las necesidades nutricionales humanas. Hoy sabemos que la evolución nos ha moldeado de esta forma para que no dependiéramos de una sola dieta paleolítica, sino que fuésemos flexibles en los hábitos alimentarios.

Para llegar a comprender el papel de la alimentación en la evolución humana, debemos recordar que la obtención de comida, su consumo y su utilización en diversos procesos biológicos, son aspectos fundamentales en un ser vivo. La dinámica energética entre los organismos y su entorno (energía gastada respecto de energía adquirida) comporta necesidades adaptativas para la supervivencia y reproducción.

El entorno influye en la forma en que el individuo reparte la energía entre mantenimiento y producción. Unas condiciones hostiles imponen costes de mantenimiento superiores; sin embargo el objetivo de todos los organismos es el mismo: dedicar suficiente energía  a la reproducción para asegurar a largo plazo el éxito de la especie.

El bipedismo:

Los primates no humanos deambulan sobre las cuatro extremidades; de ahí que se dé por hecho que el último antepasado común de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente vivo más próximo) fuera cuadrúpedo. No sabemos cuándo vivió ese último antepasado pero existen indicios claros de locomoción bípeda en Australopithecus que vivieron en África hace unos cuatro millones de años.

En la bibliografía paleoantropológica existen muchas hipótesis sobre el origen de la locomoción bípeda.  C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent, propuso en 1981, que la locomoción sobre dos extremidades inferiores liberaba los brazos para transportar las crías y los alimentos recolectados. Más próximamente, Kevin D. Hunt, de la Universidad de Indiana, defendió que surgía porque permitió alcanzar alimentos a los que antes no se llegaba. Según Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpol, desplazarse erguido permitía a los homínidos  regular mejor la temperatura corporal, porque así exponían menos superficie corporal al abrasador sol africano.

Hay muchas más teorías, pero William R. Leonard, basándose en investigaciones realizadas con su esposa, Marcia L. Robertson, sostiene que nuestros antepasados se hicieron bípedos, en parte porque ese tipo de locomoción, resulta, desde el punto de vista energético, menos costosa que la locomoción cuadrúpeda.

A los simios antropomorfos no les resulta barato caminar a cuatro patas.  Los chimpancés que caminan con los nudillos, gastan aproximadamente un 35% de caloría más que un cuadrúpedo ordinario del mismo tamaño, como un perro grande.  La mayor parte de la evolución de los primeros homínidos se produjo en zonas de bosques abiertos y en praderas donde se hacía difícil hallar el sustento.  Las sociedades actuales de cazadores y recolectores, que viven en ambientes así, suelen cubrir distancias de 10 a 13 kilómetros cada día para encontrar comida.

En el grupo de los homínidos del Plioceno, dicha evolución fue causada por el cambio climático. A medida que el continente africano se hacía más seco y las sabanas se extendían a expensas de los bosques, los recursos alimentarios se distribuían  con una discontinuidad creciente. En este contexto, la locomoción bípeda puede considerarse como una de las primeras estrategias en la evolución de la nutrición humana; una forma de desplazamiento que redujo drásticamente el número de calorías empleadas en buscar unos recursos alimenticios cada vez más dispersos.

Desarrollo del tamaño cerebral:

En cuanto los humanos perfeccionaron su locomoción, comenzó el siguiente acontecimiento fundamental de la evolución: el desarrollo del tamaño cerebral.

De acuerdo con el registro fósil, los Australopithecus no alcanzaron un cerebro mucho mayor que el de los simios antropomorfos; sólo experimentaron un aumento modesto de unos 400 centímetro cúbicos, hace 4 millones de años, y a 500, 2 millones de años más tarde. Sin embargo, el volumen cerebral del Homo pasó de los 600 centímetro cúbicos del “Homo habilis”, hace unos dos millones de años , a los 900 centímetro cúbicos de los primeros “Homo erectus”, sólo 300.000 años más tarde. El cerebro del H. erectus, no alcanzó el tamaño actual (1350 centímetro cúbicos como término medio) pero superó al de los primates no humanos.

El aspecto más extraordinario, desde el punto de vista evolutivo, de un cerebro voluminoso, es la cantidad de energía que consume, unas 16 veces más que el tejido muscular por unidad de peso. Debemos gastar una fracción importante  de nuestro suministro energético diario al funcionamiento cerebral; este órgano,  en reposo, representa un 20-25% de las demandas energéticas de un adulto humano, mucho más que el 8-10% observado en los primates no humanos y el 3-5% que asignan al cerebro de otros mamíferos.

En la evolución de un cerebro tan costoso en energía, intervinieron varios factores, pero no fue posible antes de que los homínidos adoptaran un tipo de dieta tan rica en calorías y nutrientes que cubriese sus necesidades.

Los fósiles revelan que la mejora en la calidad de la dieta acompañó al desarrollo evolutivo del cerebro. Todos los Australopithecus tenían características esqueléticas y dentarias adaptadas al consumo de alimentos vegetales coriáceos y de baja calidad. Sus representantes más avanzados, los australopitecos robustos (una línea familiar extinta del árbol familiar de los homínidos, contemporánea de miembros de nuestro género) habían adquirido rasgos evidentes de masticar vegetales fibrosos: rostros macizos y discoidales, mandíbulas muy potentes, cresta sagital en la parte superior del cráneo para la inserción de poderosos músculos masticadores y molares robustos con esmalte muy grueso. En cambio los primeros miembros del género Homo, que descendían de los australopitecos gráciles, tenían caras mucho más pequeñas, mandíbulas más delicadas, molares menores y carecían de cresta digital, a pesar de que su cuerpo era mucho mayor que el de sus predecesores. Este conjunto de características indica que los primeros Homo  consumían menos vegetales y más alimentos de origen animal. La extensión de la sabana  incrementó la presencia de mamíferos de pasto, como los antílopes y las gacelas; la captura de animales se convirtió en unos de los fundamentos de la alimentación.

Pero estos cambios en la dieta y en el comportamiento asociado a ella, no convirtieron a nuestros antepasados en carnívoros estrictos, sin embargo la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal a su dieta, combinada con la repartición de recursos, común en los grupos de cazadores-recolectores, aumentó la calidad y estabilidad de su alimentación.

La migración alimentaria:

Cuando los seres humanos se trasladaron a latitudes más septentrionales, tropezaron con nuevas dificultades alimentarias. Los neandertales que vivieron durante las últimas glaciaciones en Europa, fueron los primeros homínidos que habitaron ambientes de tipo ártico; hubieron de aumentar la cantidad de calorías que ingerían para sobrevivir bajo estas condiciones. Podemos obtener alguna pista sobre sus requerimientos energéticos, a partir de datos de poblaciones humanas actuales que, con modos de vida tradicional, moran en las zonas septentrionales. Los “evenki” pastores siberianos de renos estudiados por Meter Katzmarzyk, de la Universidad Queen´s de Ontario y Victoria A. Galloway, de la Universidad de Toronto, y los “inuit”  (esquimales) del ártico canadiense tienen un metabolismo basal un 15% más alto de los individuos de talla similar que viven en climas templados. Las actividades, mucho más costosas desde un punto de vista energético, asociadas a la vida en un clima boreal elevan todavía más el requerimiento calórico. Por ejemplo, un hombre de 75 Kilos de un país industrializado  solo necesita unas 2600 Kilocalorías al día, mientras que un “evenki” de 56 Kilos requiere más de 3000 Kilocalorías diarias para vivir.

Que fueran capaces  de satisfacer estas demandas energéticas nos habla de sus grandes aptitudes para obtener alimento.

Conclusiones:

Del mismo modo  que la exigencia de mejorar la calidad de la dieta influyó en la evolución humana inicial, factores análogos desempeñaron una función crucial en el incremento, más reciente, del tamaño de la población.

La cocción de los alimentos, la agricultura e incluso ciertos aspectos de la técnica moderna de la alimentación pueden considerarse tácticas innovadoras para potenciar la calidad de la dieta humana. En primer lugar la cocción aumentó  la energía disponible en las plantas silvestres. Con la llegada de la agricultura, el humano empezó a manipular especies marginales para aumentar su producción, digestibilidad y contenido nutritivo. Toda esta serie de transformaciones continúa, hoy en día, con la modificación genética de plantas cultivadas que producen “mejores” frutos, vegetales y cereales.

El resultado de todo ello ha sido eficaz: la especie humana no se ha extinguido. Sin embargo se trata, no solamente de sobrevivir, sino también de vivir con salud.

El estudio de poblaciones que mantienen todavía un estilo de vida tradicional nos enseña que el humano puede, hoy día, cubrir sus exigencias nutricionales mediante una gran variedad de estrategias alimentarias. La evolución habría privilegiado la flexibilidad en la dieta y la disponibilidad de alimentos.

Fuente bibliográfica:

William R. Leonard. La incidencia de la dieta en la hominización. Investigación y Ciencia 66 (317). La dieta humana: biología y cultura. 4º trimestre 2011. Prensa científica, S. A.

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